El campo de Moria

José Ignacio Gorigolzarri ha dormido bien. Ayer, al llegar a casa tenía preparada una cena frugal a base de verduritas y lomo de merluza. Se embutió en su batín corto de seda y repasó en el iPad Air los números de la fusión de los dos grandes bancos. Son tan buenos que le da lo mismo que, realmente, parezca más una absorción que una fusión entre iguales.

Gonzalo Gortázar es más de chándal y cena algo más fuerte. El mozo de comedor, bajo la atenta mirada de su mayordomo, dejó en el gabinete su acostumbrado zumo de pomelo con unas virutas de jamón ibérico que le preparan en la cocina. Será el banco más grande de España, el décimo de toda Europa. Así que esta mañana, cuando bajaba a la cancha de pádel de casa, sabía que su selecto grupo de amigos le estaría esperando y le felicitaría.

Gorigolzarri ya había dicho que lo de los veinte mil millones del rescate no era un préstamo, sino una inversión que el Estado había hecho a Bankia para no dejar caer el sistema financiero y que, si el Estado se los había dado, no tenía él por qué estar preocupado en devolverlos. Tal es la cara dura que se gastan los grandes banqueros, estaba pensando Díaz, Fernández Díaz, que –como de broma– por la noche se había probado un traje de rayas para ver qué tal le sentaba el look carcelario que, a buen seguro, habría de lucir no tardando demasiado.

Impidiendo que el diablo acabe con España

Corrupción, en realidad, es lo de los ERE de Andalucía. No entendía anoche Fernández Díaz a que tanto jaleo por haber mandado a un par de polis o tres a birlarle algunos papeles al Bárcenas ese que lo único que quería era hacer daño a sus amigos. Además, ya le había dicho el papa Benedicto que la Virgen no iba a permitir que el diablo acabara con España y, ¿qué estaba haciendo él sino ayudando a la Virgen para que el diablo no acabara con la verdadera España que es, quién lo duda, la que habitan sus amigos? Apenas cenó, Asunción estaba algo preocupada, pero se ha levantado temprano y ha agradecido a Dios nuestro Señor los dones que le rodean, apoyado en el reclinatorio de la alcoba, mientras la doncella le preparaba el descafeinado con galletitas holandesas que gusta para el desayuno.

De la otra Díaz, Díaz Ayuso, no tenemos noticia de si ha conciliado o no el sueño. Las suites de los hoteles céntricos protegen muy bien de los sinsabores de la jornada, pero es que a esta pobre le crecen los sinsabores por las esquinas. Se le levantan los consejeros, se le amontonan los bichos de SARS-CoV-2 por los barrios pobres, y el cabrón de Sánchez no la mira bien, seguro que porque alguien le habrá ido con cuentos sobre su gestión de la cosa de la pandemia. Pero el servicio de habitaciones le ha traído esta mañana unos muffins muy de su gusto y un Cola-Cao bien caliente que le ha dado la fuerza suficiente para levantarse a tiempo de misa de doce.

Pablo Iglesias seguro que ha dormido bien. Sortear asuntos judiciales se ha convertido en un deporte más divertido que el pádel para la familia Iglesias-Montero, para la familia ‘podemita’ en realidad. Y se les da de maravilla. El casoplón de la sierra está caliente. Después de misa vendrán un ratito los de los escraches a dar por culo, pero la pareja ha preparado tostadas para desayunar y todo huele al pan horneado y a la leche de los bebés.

Mujtaba y Raissa, sin embargo, no han dormido. Como el campamento de refugiados en el que se hacinaban en la isla de Lesbos, Grecia, salió ardiendo el otro día y las autoridades aún no han decidiendo qué hacer con las 13.000 almas que se han quedado sin tienda de campaña donde guarecerse, se han pasado la noche al sereno cuidando de que sus tres niños la pasaran lo más abrigados posible, porque septiembre no es ya tan amable y los críos tenían frío. Desayunar no han desayunado: no había nada para desayunar para ningún afgano, para ningún sirio, para ningún iraquí del campamento. Algo apañarán, siempre se acaba encontrando algo que comer.

Mujtaba no sabe que cuando se quemó la catedral de París hace poco más de un año, el planeta se estremeció y cientos de corporaciones de todo el mundo comprometieron inmediatamente donaciones multimillonarias para resolver el desastre que había supuesto para la humanidad una pérdida de tal naturaleza. Ignora la diferencia entre la catedral de Notre Dame y el campo de Moria. Pero yo si la sé. Y las grandes corporaciones también: Un campo de refugiados que alberga a 13.000 personas no importa nada. Lo que importa este domingo es la fusión de aquellos dos grandes bancos, la seguridad de que la Virgen María no va a permitir que Fernández Díaz pierda un solo latido por haber defendido a España del Diablo y, en lo tocante a los fuegos, que lo que arda no sean las catedrales a las que las almas pías acuden las fiestas de guardar después del desayuno a rogar por los refugiados del campo de Moira.

Y así va nuestra mañana este domingo destemplado de septiembre. Sorteando la covid-19 los unos, felices por no tener que coger hoy el metro en el que un día u otro la van a pillar y los otros rumbo a la horita de pádel de cada semana, con sus pensamientos en reposo para acopiar las energías que precisarán la semana que entra. Los otros, aun hay otros, ni siquiera saben que es domingo, porque el campo de refugiados donde se hacinaban salió ardiendo el otro día y, entre misa y misa, las autoridades todavía no se han puesto de acuerdo en qué tienen que hacer con ellos.

España, sin ir más lejos, no se ha comprometido a esta hora a acoger a uno solo. A lo mejor Sánchez también está en misa.

El dibujo es de mi hermana Maripepa.


4 respuestas a “El campo de Moria

  1. Lamentablemente y por mucho que nos pese esto es asi desde hace mucho,mucho tiempo, aqui en mi pueblo se decia cuando conversaciones de este tipo surgian, al final la conclusion era la misma ( comentarios logicamente de gente que no eran presidentes de bancos ni grandes politicos) mande franco o mande el comunismo ( lo que habia entonces) los que sacan la mierda siempre son los mismos. pues eso despues de mucho tiempo y muy bien preparados de tegnologias y de informacion al segundo seguimos igual, a los de lesbos les toca pasar las penas, pero eso que importa nada, lo importante es la fusion, claro devolver nada ni un euro pero tranquilos no pasa nada el proximo año esta fusion fracasa y le inyectamos otro poquito lo que le quitamos a las ayudas humanitarias y a muchos mas curritos, el señor ese que dice que era obligacion del estado rescatar a bankia en su momento por que caia no se acordó de dejar a los señores directivos sin empleo ni sueldo y a ser responsables de el fracaso de su gestion, no que va al contrario se les despide con una buena indemnizacion y buena jubilacion, si señor con dos cojones.
    Os pediria a algun lector puesto que yo no entiendo mucho me explicarais si UNA y digo solo UNA entidad financiera cae el gobierno sale al respaldo de esos clientes y todos los activos que disponga la entidad pasan al estado ¿ por eso se caeria el sistema financiero ? yo pienso que no, pero no entiendo.

    Desgraciadamente cada vez con mas frecuencia los politicos piensan hasta los mas beatos, esos del golpe en pecho,en otro dicho, pan para mi que los santos no comen, pues eso los de lesbos no tienen por que comer, por que ya comen ellos para poder estar fuertes de mente y ver la forma mas rapida de llenar sus cuentas, afortunadamente no todos son asi.

    buen domingo

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    1. La cara dura de este personal es solo comparable a su capacidad de ponerse de costado ante las cosas que verdaderamente necesitan de su colaboración activa.

      Tantos miles de millones invertidos en negocios igualmente millonarios y nadie ha pensado que eso a lo que llaman ‘responsabilidad social corporativa’ debía ser un tributo mundial con el que las grandes corporaciones paliaran definitivamente la miseria que, con tanta frecuencia, ellas mismas generan o de la que con la misma frecuencia se aprovechan.

      Pero eso ni tú ni yo lo vamos a ver, ni nuestros hijos tampoco. La mundialización de la economía y las reglas comunes que se han dado para interoperar en ella no incluyen la justicia social, algo tan de primer nivel como proveer a las primeras necesidades de las personas que habitan su tablero de ajedrez.

      Seguiremos viendo rescates millonarios, fusiones estratosféricas, prohombres triunfando en el parqué de las bolsas del mundo. Pero no veremos decaer el hambre. Esta sí sería una noticia, un buen titular: El índice de hambrunas en el mundo decae hasta desaparecer.

      Unos cientos de miles de millones. Nada que una agencia espacial no presupueste para un ejercicio movido.

      Pero es como dices: ¿para qué nos vamos a preocupar por nimiedades, con lo bien que hemos desayunado tú y yo?

      Un abrazo enorme, Juan Carlos. Vamos a por el siguiente incendio, que ya debe estar prendido.

      GRACIAS

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  2. Buff… no tengo nada que decir. Cualquier cosa que dijera sería pura hipocresía. Eso si.. me cisco en tu imaginación; he visto a los tres pajarracos con la enorme cara de pan de De Guindos flotando por encima de ellos, como una piñata, diciendo: esto no le va a costar un euro al contribuyente.
    Tienes toda la razón y es una mierda, con perdón, ojalá pudiera discrepar en algo.

    A Juan Carlos si… el sistema financiero es una inmensa estafa, un enorme castillo de naipes que cuando peligra derrumbarse le meten mas naipes. Comprar dinero con dinero en realidad debería ser absurdo.

    Feliz domingo, un abrazo

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    1. Desespera, defrauda, empequeñece, hastía.

      El silencio cómplice de los poderes públicos en sus grandes cuitas domésticas, ignorando realidades abrasadoras que no abrasan a nadie.

      Los juegos obscenos del poder de occidente. Capital versus capital esquilmándolo todo por un palmo más de tierra (que hubiera dicho el poeta) y nadie mirando el tablero que se consume con todas sus vidas dentro.

      Desolador. Desolado.

      Avergonzado.

      Gracias, amigo Javier.

      Un abrazo muy fuerte.

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