Corrida episcopal

La aparición estelar de dos prelados de la Iglesia en el panorama informativo me ha congraciado con los medios de comunicación.

Justo después de escuchar al ministro del Interior meter la pata hasta el corvejón dando por cierta una denuncia que las autoridades a su cargo bien pudieron haberle matizado un poco antes de lanzarlo al ruedo, aparece en mi salita vía Telediario de la 1 el obispo de Solsona, otrora azote de la homosexualidad y la impudicia, exorcista numerario de la diócesis, adalid de la pureza, abandonando el cargo por una señora entregada a la literatura erótico-satánica. ¡Qué delicia para los sentidos de este ateo recalcitrante! Pero ¿y cuando la curia diocesana anuncia la sospecha del estado de posesión demoníaca del prelado? Un licor suavísimo estimulando todo mi tracto digestivo, mariposillas en el estómago, ahora sí.

Un obispo saliendo del armario del celibato

Debo reconocer que yo mismo me lo había maliciado (lo de la posesión demoníaca) cuando defendía a capa y espada junto con la asociación Verdad y Libertad (verdad y libertad dicen, manda cojones) la ‘terapia de conversión gay’, en la certeza de que una mente libre de Satán no podría estar en semejante aberración intelectual. Pero no, el muchacho ha tenido que enamorarse de una señora y sacudir la caspa de la gorrilla morada esa que llevan en el cogote para que sus colegas de oficio lleguen a la conclusión de que algún exorcismo debió salirle mal y permitió que se colara en su propio cuerpo el demonio que expulsaba del de su cliente.

¿No advierte cierta justicia poética en todo este asunto?

Para mí todo son dudas. No puedo sacar de mi cabeza la imagen de esta señora, adulta, formada, independiente, con un par de hijos que mantener, diciéndole al noviete este nuevo que se ha echado algo así como ‘churri, o te pones el condón o te la metes por dónde te quepa’. Y ¡oh tragedia! El pobre exmonseñor azotado por la duda de si debería negarse a un acto no abierto a la vida (como así llaman los monseñores a follar a pelo), o calzarse a la señora con la goma puesta, en franca contradicción con la inmensa sarta de gilipolleces que ha venido predicando durante su ministerio, blandiendo la espada flamígera del arcángel San Gabriel.

¡Precioso!

Horas después, un par de días a lo sumo, justo al momento de soportar la pestilencia de Pablo Casado vociferando improperios contra el Gobierno de España por Europa, con tal de conseguir que no lleguen a buen puerto los fondos asignados a nuestro país para combatir la crisis derivada de la pandemia de covid-19, poco después, decía (miserable), el arzobispo de Oviedo entona el Evangelio según El Juli (Cristina Gallego dixit) y hace votos porque en nuestro país los niños abortados y los ancianos y enfermos eutanasiados alcancen la misma legislación protectora de la que gozan los toros. ¡Alegría, dicha, gozo! ¡Cuánto tiempo hacía que un noticiario no me daba la ocasión de descojonarme hasta las lágrimas! En ese tono pastoral (monótono a la par que lleno de sabiduría y espiritualidad, tan aburrido) prosiguió el arzobispo versificando sobre mal asunto que supone ‘cuando la estocada se da en el seno materno/o en el dolor terminar, sin paliativos, se da la puntilla a un enfermo’.

¡Poesía!

Y acabó su arzobispez (en aparente alusión a las andanzas de su compañero de Solsona) asegurando que ‘eso (eso, lo de las estocadas y las puntillas) es otra corrida’. Y no puedo estar más de acuerdo.

El dibujo es de mi hermana Maripepa.


6 respuestas a “Corrida episcopal

  1. Hoy si que si, con la Iglesia hemos topado y nunca mejor dicho, de todos es conocido el dicho de que la jodienda no tiene enmienda, pues en los curas y monjas tampoco.
    Yo desde muy joven siempre he pensado que estas leyes del celibato las puso un papa viejo y decrepito al ver que el ya no podia funcionar sexualmente (en esa epoca no existia la viagra) dijo pues a joderse tocan si yo no puedo los demas tampoco y asi llego el celibato , por que segun las historia mucho antes se permitia ahi teniamos a los borgia que con el apoyo del papa Calixto III se tiraban tanto hombre como mujeres todo lo que se movia, por eso mi opinion es que los curas del mismo modo que un fontanero ( creo que he `puesto mal ejemplo estos tambien tienen fama de ligar bastante en su trabajo) podia perfectamente casarse y tener una vida normal como cualquier otro oficio, claro que de esta forma tienen lo que quieren y no mantienen a nadie, hacen lo que el cuco ponen el huevo en nido ajeno ( en este caso el huevo y algo mas ) y otros cuidan a las crias.

    Bajo mi punto de vista opino que se puedan casar libremente por que si no el riesgo de los cuernos al resto de los mortales esta muy cerca por que digamos lo que digamos un polvo santo tiene mucho tiron, o de otra manera poner la edad de ingreso al clero a los 80 que ya se va perdiendo la fuerza sexual como mucho dos veces al año una con frio y otra con calor,

    hoy amigo Justo nos haces salirnos de lo habitual de corruptos y maleantes para tener un rato de sonrisas .

    Buen domingo y tener cuidado con el clero que jode que no veas.

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    1. Tal como dices. Si les dejaran llevar una vida normal, tendríamos menos pederastas (ya se encargarían las esposas) y menos camas ajenas que llenar.

      Coincido contigo en que debió ser un papa chocho el que impusiera tal medida, pero creo que les viene de cine para conservar íntegro el patrimonio y no tener que repartirlo entre esposas, ex-esposas, hijos, hijastros… piensa que la escritora con la que se ha pirado el de Solsona tiene ya dos hijos criaditos, y algo querrían pillar, digo yo, del palacio episcopal. Así que no parece solo una cuestión de santidad.

      Algún día había que dejar la política y dedicarnos a la cosa mundana, ello sin ánimo de convertir estas páginas en un sálvame de limón (y del clero).

      Un abrazo fuerte y ¡a cuidarse mucho!

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  2. Telita con el artículo. Ya sabes, un cura es un señor al que todo el mundo llama padre excepto sus hijos que les llaman tío.
    El Exorcista estuvo bien
    El Exorcista II fué un truño
    Ya veremos el Exorcista III a donde nos lleva. Ya oigo Tubular Bells remasterizado a ritmo de atún con pan (reggaeton).
    Más de la iglesia no digo nada más que acabo en la cárcel.
    Te has dado cuenta que «Iglesia» es un bien inmobiliario.
    Y que eso nos lleva al voto de castidad aprobado entre dos concilios cuando después de la desaparición del dominio romano las comunicaciones se deterioraron. Para preveer que el obispado, gestor de ricos bienes de la iglesia (véase El Nombre de la Rosa) no se heredara por los hijos del obispo.
    Éste los nombra el Papa y no es cosa de socavar su autoridad por aquello de discutir con una viuda que ha vivido muy bien.
    Los motivos no son muy virtuosos.
    Ten cuidado con el isopo del exorcismo y el… sal de ese cuerpo Satanás.
    Feliz domingo, abrazos.

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    1. A pesar de que el celibato no crea más que problemas a la sociedad, yo casi lo prefiero. De una parte por si la memez fuera hereditaria y, de otra, porque le otorga a la organización un punto sectario que me pone mucho.

      Casi siempre para llorar, pero algunas veces la risa puede al escándalo y escuchar a los monseñores estos hablar de toros, estocadas y puntillas, no creo que haga daño alguno a una sociedad madura que ya sabe lo que es la eutanasia y lo que es el aborto.

      Risa, solo risa.

      Al hisopo… ni acercarme, no sea que hierva el agua bendita y tengamos un disgusto.

      Un abrazo, amigo. GRACIAS, como siempre.

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  3. Jajajajaja. Ratitos que nos concede la vida (o la tele) cuando menos lo esperamos. Buenos ratitos.
    Pobre obispo, cómo lo habrá puesto la señora, con el badajo repicando sin control y las campanas a punto de estallar. Imposible reprimir, todo hombre lo sabe.
    Del tontín de Oviedo qué vamos a decir. No hay manera de justificar tan arcaicos postulados y en el intento … pues eso, estos supuestos emisarios divinos se hacen un lío y desvarían. Máxime cuando hay que hacerlo desde la «serenidad» que exigen sus sagrados cargos.
    Dos grandes problemas ha tenido siempre y sigue teniendo la Iglesia, los mismos que toda religión: la interpretación literal, fundamentalista, de sus escrituras (tendrían que explicar a sus feligreses que todo es metáfora, eso les daría mucha más vidilla), que triunfó en tiempos de ignorancia y la tozudez de mantener esas interpretaciones en tiempos de mayor conocimiento.
    No digo que les haya ido mal, que evidentemente no, siglos y siglos les ha funcionado, pero eso se acaba. Ya hay suficiente conocimiento para plantearse demasiadas dudas y eso va minando. Tantos siglos de educación no se los raspa uno así por las buenas, como quien se sacude el polvo de la chaqueta, pero sí te vas desprendiendo de ella. No hay más que acercarse a una iglesia y observar la media de edad de los reunidos. Aguanta como aguanta la fiesta de los toros, puro folclore.
    Celibato, aborto, eutanasia … difícil tienen mantener su postura al respecto mucho tiempo.
    Las iglesias se parecen mucho a las monarquías en lo principal: ellas solitas se encargarán de su desaparición. No me hago ilusiones, no va a ocurrir ya. Pero me moriré con la absoluta convicción de que ocurrirá. Algo es algo. Puede que así el mundo mejore, casi seguro.

    Extraordinario el «Maripepa» de hoy. Chapó!

    Saludos y gracias por estar ahí cada domingo. Ambos.

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    1. Maripepa siempre da en el clavo, pero es que los obispos se le dan muy bien. Hay que hacerse cargo: es docente y enseñar según qué cosas conduce a la melancolía y al arte más interior.

      Ciertamente, algunos arcaísmos de los que siguen vigentes para la Iglesia son más dignos de estudiar en disciplinas relacionadas con la arqueología que de impartir como doctrina cada domingo en misa, pero estos que la frecuentan deben sentirse muy bien cuando les dicen que tienen que sacarse el ojo que mira a la mujer del prójimo, porque más vale entrar tuerto en el reino de los cielos, que arder para siempre en las calderas de Pedro Botero. Tiene que ser una cuestión de fe. Y de extraña fe, pues todos andan con sus dos ojos puestos y alguno se las ha tenido que ver muy de cerca con la mujer de algún prójimo. Chorradas, pues, chorradas y risa, que cuando la hijita de uno de ellos caiga embarazada de un maromo de mala familia, se les olvidará lo de la estocada en el seno materno y se irán corriendo a resolver ‘el problemilla’.

      Pero pienso como tú. Se les acaba, como a los reyes, el tiempo del engaño. Todo será laico y republicano.

      Lástima que tú y yo no lo vayamos a ver.

      Enorme abrazo, amigo.

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