Pegasus (claro)

Si el teléfono de Pere Aragonés no hubiera sido espiado por Pegasus, el president de la Generalitat estaría ahora mismo desolado, apartado por los suyos, sumido en la soledad que arrastra  la insignificancia.

Cuando en 2013 se conoció el escandalosísimo espionaje del que habían sido objeto los principales mandatarios del mundo por parte de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad de los EE.UU), todos cruzamos los dedos para que Mariano Rajoy estuviera entre ellos, y respiramos con alivio al sospecharse que sí, que su teléfono también podría haber estado intervenido, como el de Angela Merkel o François Hollande. El honor patrio estaba a salvo: Mariano Rajoy importaba. (Finalmente parece que no, que no fue espiado, pero ¿para qué remover ahora las mansas aguas de la irrelevancia de nuestro presidente?)

Salvada la situación de ansiedad que produce la duda (¿importaré yo, Dios mío?), viene el momento de la indignación.

Pere Aragonés está indignado. Pablo Iglesias también, tanto que, no habiendo sido objeto de la noticia, aseguraba en no sé qué programa que las apuestas sobre si su teléfono habría estado o no intervenido estaban al 99,9% a favor del sí.

Ser o no relevante para los servicios secretos de tu país (y aún mejor de países extranjeros) es la prueba de tu propia significación. Si no te han espiado no eres nadie.

De manera que todo el pollo que se monta alrededor de la cuestión tiene, al menos, una parte de autoafirmación personal de la que más valdría avergonzarse un poco. La sobreactuación de las personas afectadas y el uso que del asunto se hace con fines diferentes a la aclamada defensa de la libertad dañan de forma irreversible las estructuras del Estado. Marchito el movimiento ‘indepe’ por el advenimiento de una pandemia que ha desviado la atención sobre él o de una guerra brutal propiciada por uno de sus más fuertes valedores en el ámbito internacional, el caso Pegasus lo reaviva, le devuelve la presencia mediática y habrá, por tanto, que agitarlo tanto como dé de sí, porque pocos argumentos no gastados le quedan ya para exhibir: ‘Tenemos que hablar’ espetó con toda gravedad el president de la Generalitat al presidente de Gobierno; ¡estoy vivo!, debió pensar para sus adentros. 

Un cuidadoso espía trincando teléfonos móviles para infectarlos con Pegasus

¿Espió el CNI a los independentistas catalanes? ¡Pues claro! ¿Espiará Marruecos al Reino de España? ¡Seguro! ¿Estará el Mossad al corriente de estas operaciones y utilizará los metadatos que de ellas resulten para el beneficio isrraelí? Pues yo creo que sí. ¿Y España? ¿Espiará el CNI a las potencias extranjeras que supongan peligro para la seguridad nacional? Pues… esperemos que lo haga ¿no?

Todo este rollito del postureo debería tener un límite regido más bien por el propio sentido común (o el de Estado, que tampoco está mal). La política de corte naif a la que conduce el populismo reinante seguramente aconseje cesar con toda práctica ilegítima, acabar con los fondos reservados, publicar en el Boletín Oficial del Estado la filiación de cada empleado público incluyendo los agentes del CNI o de la inteligencia militar, cortar de raíz el gasto en armamento o dotar a las fuerzas de seguridad con material de atrezzo.

José Luis Corcuera, en sede parlamentaria y siendo ministro del Interior (Gobierno de Felipe González), explicó a una audiencia escandalizada de diputadas y diputados que los fondos reservados sirven para financiar la actividad ilegítima del Estado y que todo lo demás (lo legítimo) se paga con los Presupuestos Generales. Reconocer que el Estado mantiene una parte de su actividad ilegítima y que ésta es secreta es arriesgado, como que desagrada una ciudadanía más confortable en la pureza de las formas, pero ignorarlo, créame, es de imbéciles.

Y ahora ¿quién vigilia al vigilante? ¿Qué se puede hacer? ¿Qué no se puede?

Quizás cabría abrir un debate (en modo de escucha activa o tal…) sobre cuándo es legítimo y cuál es el modelo de inteligencia que queremos para España, sobre cuáles son los riesgos de la digitalización, del cieberespacio o del metaverso (si es que alguien ha comprendido ya qué coño es), o sobre cómo se debe actuar en materia de ciberseguridad. Un debate exento de gilipollez y con el tinte de responsabilidad que supone el hecho de estar hablando de la seguridad de un país y de su interrelación con los demás (que no valdría la pena pensar que estamos solos en el mundo).

Lo que no sé es entre quiénes tal debate resultaría fructífero. Yo desde luego no me haría ponente.

Porque, reconozcámoslo: son cosas de mayores.

El dibujo es de mi hermana Maripepa


4 respuestas a “Pegasus (claro)

  1. Bajo mi punto de vista totalmente de acuerdo en que se controle los movimientos ilegales, por que los que son legales no importa que se vigilen , una norma mas para que el señor politico sepa moverse por que puede ser espiado y totalmente legitimo , si no de que vale el CNI? para controlar la bolsa de la compra? no, sirve para muchas mas cosas y entre ellas controlar a todos aquellos que intentar de alguna manera joder al estado ya sea llevandose los euros o dando trafico de influencias.
    La verdad que yo tambien estaba preocupado por SI NO estaba pinchado mi telefono, pues mi conversaciones con altos mandatarios ( Rey,Presidente del gobierno ,lideres de las muchas oposiciones internas y externas, con el extranjero no por lo de los idiomas) pero al final estoy tranquilo que si he sido espiado, eso me situa en un alto nivel politico.

    Buen domingo casi de verano

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    1. ¡Ah! Bien: lo conseguiste…

      Eso te sitúa entre los grandes, sin duda. Y ahora ya puedes salir a los medios poniendo cara de perplejidad e indignación y hablando de los ataques a la libertad.

      Lo malo es que tú no quieres tumbar el Gobierno, y eso te resta mucha credibilidad, claro.

      De lo de los idiomas no te preocupes, el que más y el que menos (Pere Aragonés, mismo) si no lo entienden bien, lo cahpurrean al menos.

      Este lío de quién vigila al vigilante, seguramente, habrá que tratarlo con mucho cuidado, pero con mucho cuidado, no sea que las ansias de joder a Sánchez, dejen un agujero en la seguridad del Estado que no sea fácil de reparar…

      Un abrazo, amigo… Hoy nos tocó acuerdo.

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  2. Hay algo que no me explico desde un punto de vista técnico/profesional, si Pegasus no deja rastro, ni sabes quién lo ha infectado, como saben si alguien ha sido víctima de el. Si entra y sale de forma silenciosa es imposible saber que ha estado; es una suposición mía en función de la información que nos ha llegado. En teoría imagino que solo lo pueden «cazar» en caliente.
    Yo uso antivirus cruzados y sistemas anti bot, más que nada para que no me usen de forma pasiva y se «coman» mis datos. También controlo periódicamente el consumo.
    Pillaron a la liga de fútbol, que comprobaba con el uso de una aplicación suya en los móviles, si los bares pagaban o usaban una señal pirateada o particular para ver los partidos de fútbol. Eso afecta al plan de datos de los usuarios que usan esa App.
    Imagina los dos gigas y medio que le levantaron al Presidente de Gobierno.
    A donde quiero llegar, a que no me creo que el CNI y/o el CNC no tengan un despacho en Moncloa.
    Nunca uso la señal de Internet empresarial para mis cosas particulares, llevo administrando redes desde 1987 y sé lo que se cuece y las suspicacias que se generan.
    Pegasus es un arma militar israelí, punto. Imagino que funcionarà de forma triangular con una muy sofisticada inteligencia artificial israelí.
    Para explicarlo de forma sencilla, FB e Instagram leen y guardan lo que escribes antes de darle a enviar. Instagram incluso se permite advertirte que eso de llamarle hp a un político transgrede sus normas y te pueden cancelar la cuenta, al final pregunta: ¿ estás seguro que quieres enviarlo ?
    A finales de los 90 usaba una App israelí de mensajería llamada ICQ, creo que aún existe, le daba mil vueltas a las actuales, estaba perfectamente claro que aquello estaba diseñado para recopilar datos.Tenía como nickname Javivi, la hackearon o cancelaron la cuenta, supongo que por confundirlo con havivi.
    Ésto es teoría claro, en EEUU hay varias agencias de inteligencia, la CIA tiene prohibido investigar a ciudadanos y empresas estén o no en el país.
    Aquí da la impresión que todo el mundo se ha bajado un Pegasus en play store con el dinero (reservado) de todos.
    Ya sabemos lo que pasa con los fondos reservados y los politicos en éste país. No digamos ya del ejército que se inventan maniobras para cobrar las dietas (presuntamente).
    En resumen quién vigila al vigilante, al parecer nadie.
    En cuanto al uso de las telecomunicaciones ya vemos que son más negligentes que mi hermana que no es capaz ni de poner una tarjeta SD.
    Todo muy raro (desde mi punto de vista).
    Feliz domingo abrazos.

    Pd: Lo de la izquierda en Andalucia no tiene nombre.

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    1. De la izquierda andaluza, así como me temo que del resto de la izquierda, vamos a tener que hablar mucho raro. De momento el asunto Yolanda Díaz me tiene más que preocupado porque eso de su ‘escucha activa’ (no confundir con escucha no autorizada) no parece un procedimiento ágil ni convincente para comparecer en unos comicios.

      El asunto de la seguridad nacional y la normativa (compleja y tan opaca como procede) que la regula, tiene todas las aristas que le queramos buscar y en su ejecución se corren todos los riesgos del mundo. Además del viejo aserto de que la seguridad absoluta no existe, la desconfianza sobre el vigilante (al que ya nadie más vigila) no aporta gran cosa a la sensación que pretende darse de que nos afincamos en una convivencia tranquila.

      Pero me temo que no es este el quid de la cuestión, ni mucho menos.

      La fórmula legal de que las instrucciones que sigue el CNI se concretan en un documento secreto de directrices aprobado por el presidente del Gobierno a propuesta de la Comisión Interministerial de Seguridad y que en el caso que nos ocupa data de 2019 (Gobierno de Mariano Rajoy), solo tiene valor administrativo, porque lo que realmente se ventila aquí es la ocasión para el independentismo de reavivar su causa so pretexto de haber atentado contra las libertades individuales de sus cabezas visibles.

      Tecnologías, cortafuegos, antivirus… nada inatacable. Siempre habrá uno más listo capaz de entrar en tus sistemas, te pongas como te pongas. ¿Vale eso la dimisión de la jefa de los espías? Pues no creo que no. Y terminar con las prácticas de la inteligencia o hacerlas tan transparentes que devengan en inoperativas no creo que fuera a redundar en beneficio de la seguridad. Sino al contrario.

      ¿Quién vigila al vigilante? Las urnas lo hacen. Pregúntale a Mariano Rajoy.

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