Pasamos por alto lo cotidiano.
Hacer aprecio de lo que tenemos a mano requiere de un punto de inteligencia no tan común.
Tardamos cuatro décadas en comprender que Raffaella Carrà había hecho más por el feminismo en España que muchas de las luchadoras que consideramos clásicas en su momento. Estábamos demasiado ocupados viendo cine checo o de Akira Kurosawa para perdernos en algo tan cotidiano como una italiana cantando toda contenta que había que irse al Sur con urgencia. Yo vi tres veces Cuerno de cabra, una película búlgara dirigida por un tal Metodi Andonov, creo recordar que muda o con escasísimos diálogos en versión original y en blanco y negro… Inenarrable. Llamábamos a eso arte y ensayo. José Sacristán no era para nosotros. Y me leí a todos los rusos (ya sabe Gorki, Nabokov, Chéjov… Dostoievski, incluso la Catástrofe de Yákovlevich) de alguno de los cuales solía llevar un libro debajo del brazo en el Metro, como señal inequívoca de que era un jovencito comprometido con su tiempo.
Lo cotidiano está reñido con la intelectualidad y eso, simplemente, nos convierte en memos. O mejor dicho, da noticia de que, en realidad, somos pelín memos.
Lo cotidiano se ha apoderado de este magnífico comienzo de curso.

Está uno como en casa: Sánchez haciendo nombramientos que no debe, Feijóo plegándose a la estulticia de su primera dama, Cuca Gamarra cacareando a voz en cuello por la viruela del mono, Puente barbarizando por Twitter (hoy X) (¿Equis?) (Sí, sí, X). Un par de gotas frías (hoy DANA) (¿DANA?) (DANA, DANA, sí), los catalanes con la suya, Page igual, las autonomías con su financiación, los papás con los gastos de la vuelta al cole de los peques… En fin, todo normal.
Se ha inaugurado el curso judicial con una señora de presidenta (¡notable!), que ha empezado por decir que no le va a toser ningún otro poder del Estado, que es presidentísima, y ha hecho muy bien. ¿Ve? todo normal (menos que sea una mujer, que eso ya no es tan normal). Todo magníficamente cotidiano.
Esto de la cotidianeidad da que pensar.
Parecería que la legislatura que nunca empezó, en realidad sí empezó y que, sin grandes sobresaltos, va cumpliendo sus años y se deja acariciar por la normalidad, por más que la oposición se empeñe en desfigurarla. El paro bien, la economía bien ¡cómo bien! ¡Fatal! Pues eso, todo igual.
Y así, como a lo tonto, sin presupuestos a lo mejor, este país nuestro se despereza en septiembre. No hay elecciones a la vista, no hay volcanes incendiando islas, lo de la viruela del mono se ha apagado solo. Es como otras veces, como en los felices 90 cuando el bipartidismo hacía que todo fuera tan aburrido.
Los vecinos del Santiago Bernabéu enfadados porque el estadio se ha convertido en un eventódromo y tiene más conciertos que partidos de fútbol; el gimnasio, solución estrés posvacacional; las dietas virales después del verano perjudican seriamente la salud; conocida presentadora de TV se separa de su polémico marido; Almodóvar presenta su primera película en inglés; las diez series que no puedes perderte este otoño…
Todo normal, casi frívolo, como corresponde a un país desarrollado ocupándose de la gestión de sus propias rutinas, sin más sobresaltos que la gestión de la cotidianeidad.
No hemos aprendido a disfrutar lo cotidiano. Lo dicho: requiere un punto de inteligencia no tan común. Necesitar del sobresalto para sentirnos vivos crea adicción. Sin embargo, esta especie de septiembre en calma, sin pandemia, ni procés, con el rey recibiendo juramentos de lealtad de los nuevos altos cargos y las gotas frías ocupando las primeras planas… da tranquilidad.
Pero cuidado, no se confíe, como decía el cuentito, los monstruos siguen en la habitación.
El dibujo es de mi hermana Maripepa
Si todo normal, los de siempre los pequeños, los de abajo, los de segunda como siempre tirando del pais a base de pagos de impuestos, sanciones perdidas economicas pendientes de juicios que duran años, cuando esos juicios salen ya estas economicamente cadaver, y seguimos normal inyeciones economicas a grandes potencias , agricultores sufriendo el manejo de los grandes a su antojo, instituciones politicas arruinando a pequeños municipios ( eso si se les llena la boca con las ayudas a la despoblacion que no son ciertas) pero seguimos como siempre.
Como siempre empezamos otro curso politico y nos ira como siempre.
Buen domingo
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¿Ves?
El discreto encanto de la rutina que, a veces, no es tan encantador… Las dificultades de las clases más desfavorecidas siguen siendo duras… como siempre. Los agricultores (no los grandes terratenientes, los otros) siguen sufriendo las decisiones de órganos que no están a pie de calle…
Todo como siempre. La rutina que no siempre es dulce…
Gracias, amigo. Abrazo fuerte.
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Cuando he leído “Cuerno de cabra” me he acordado de la señora Montero, a la que no nombras. Ya sabes: “Y lo que dice el acuerdo es lo que dice el acuerdo, no lo que cada uno creamos que dice el acuerdo. Y lo que no dice el acuerdo es lo que no dice”. ¿Queda claro?”.
“Cuerno de cabra”, de Metodi Andonov. Ja, ja, ja…
Por lo demás, lo cotidiano.
¡Buen domingo¡
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¿Ves? Como siempre…
Y se te ha olvidado citar a Groucho Marx… El contratante de la primera parte….
Esa es nuestra rutina. Y ¡bendita rutina!
¿No te gusta más que cuando los volcanes arden, el procés arde, las elecciones arden, las pandemias arden…?
Todo bien, todo bien.
¡Gracias, amigo! Abrazo.
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Cuerno de Cabra, me colé a verla con dos amigos gracias a la estatura. En el cine Quintana ( arte y ensayo) No fuimos a verla precisamente por ninguna inquietud intelectual ni progresista. Eso sí, junto a la Naranja Mecánica descubrí que violaciones y violencia no son para mí. Me levanté y salí del cine. No soportaba aquellas escenas. No sé porqué el nombre se me quedó en francés.
Lo cotidiano es que el tiempo marcha hacia adelante y detrás queda solo memoria, de la que ahora se gasta muy poco. En cero coma tienes los polvorones en Mercadona y estás acumulando uvas sin que te dé tiempo a tragarlas, lo cotidiano.
Lo bueno, queda menos para Santa Pola
Feliz domingo, abrazos
PD: Almodóvar ganó el León de Oro. Estos rojos de subvenciones y paguitas dando la nota fuera.
Feijóo simulando que està en la Moncloa, ese señor tiene que dejar de meterse lo qie vende su amigo.
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¡Sii! El segundo de un español y el primero para una película de factura nacional. Esa ha sido una buena noticia. Encaja con los sobresaltos de lo cotidiano: hablemos de cine, de libros…
El pobre Feijóo está corriendo como un hámster en su rueda, a vueltas con esa presidencia que no tiene y simulado tenerla… sin más ambición que la de contar en su pueblo que ha sido presidente de algo…
Pero septiembre le puede, con sus ministros, con sus presidentas de consejos, con su cotidianeidad… no valen cucas gamarras para romperla.
Y ¡León de Oro! ¡Comunistas…!
Gracias, amigo. Fuerte abrazo.
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