Idiota, imbécil y débil mental. Tal y como lo lee.
Javier Milei es un digno representante de esta suerte de nueva política que se nos viene encima: el ‘gobierno de los peores’. Como tal, se ha visto a sí mismo con el poder suficiente para que el Estado llame a las cosas por el nombre que él les da. Su particular ‘sentido común’ y la distorsión que se genera en su propia cabeza sobre la realidad que le rodea producen estos monstruos.
Lástima que el sentido común de ‘los peores’ que gobiernan nuestros días diste tanto de lo que entendemos por tal el común de los mortales. No olvidemos que, en el caso que nos ocupa, se trata del sentido común de un tipo que declara abiertamente tener como consejero a su perro muerto.
La gradación de las discapacidades psíquicas en idiota, imbécil y débil mental que hace Javier Milei da noticia de al menos dos cosas: una, que él está en el grado máximo, lo llamemos como lo llamemos. La otra, que su desprecio por el género humano solo es comparable con el que él mismo despierta sobre su persona.
Entre hijoputa, hijo de la gran puta, hijo de la gran putísima y la reconcha de tu madre, podríamos, por resumir, elegirle un grado.
No hay que darle vueltas: es la nueva política. Es una nueva era en la que Milei, por desgracia, solo representa al bufón de la motosierra, al gobernante de broma del que ‘los peores’ se servirán para sus fines.
El ‘gobierno de los peores’ se reviste de ese desprecio absoluto por el género humano, de un ultraliberalismo que nadie se ha atrevido (por el momento) a formular desde un punto de vista técnico-económico y de una comprensión del Estado y de sus mecanismos reguladores y de reparto de la riqueza como la abominación que impide el crecimiento (el de ellos).
No creo que hablemos simplemente de derecha contra izquierda, tan antiguo. No es ni la derecha ni la ultraderecha. Va de los que han perdido totalmente el juicio de la moralidad pública, de la institucionalidad, de las reglas del juego político y lo han sustituido por sus huevos morenos. La cosa va de plutocracia. El viejo concepto griego que definió el gobierno de los ricos, aderezado con los peores condimentos que ofrece la modernidad.
Las reglas se pueden cambiar, no faltaría más, pero por otras. No por la santa voluntad de un grupo de plutócratas ultramillonarios que mandan mientras todos los demás obedecemos acojonados vivos, mirando impotentes como decaen nuestros derechos más elementales.
En otros momentos de nuestra Historia más o menos reciente llamábamos a esos modos dictaduras. Pero hasta los dictadores clásicos ejercían sobre sus pueblos una forma de paternalismo moral y económico que permitía que, por lo menos unos cuantos (no solo sus allegados más ricos) accedieran a bienes de consumo y formas de vida suficientes como para no molestar demasiado. Excluía a las mujeres, a maricas o lesbianas, a los negadores de Dios, a los de colores distintos, a los pobres de solemnidad tildados de vagos y maleantes… pero, con todo, aún quedaba un nutrido grupo humano en el cuerpo de ‘servidumbre’ (la fuerza de trabajo) que podían vivir sus vidas con pan y techo.
Para estos nuevos próceres del ‘gobierno de los peores’ todo esto son pamplinas.
Combinan plutocracia, dictadura, ultraliberalismo, paleoconservadurismo, para conformar una forma de hacer que permite asolar campos de refugiados (por ir a lo más inmoral) para construir ciudades de vacaciones de gran lujo. No existe filosofía política que respalde la viralización del vídeo en el que Donald Trump, desde una estatua de oro, vigila el milagro de una Gaza sin gazatíes convertida en exclusivo balcón del Mediterráneo. Ni falta que le hace.
No hay más que inmoralidad en la transmisión en directo del final de la era en la que Occidente era un bloque, con el mensaje ‘o tus tierras raras son para mí o tú y los tuyos estáis muertos’.
El tiempo de la política se sustituye por el tiempo del poder, en el que no basta con acumular riqueza: incorpora el privilegio de la destrucción como elemento para ejercerlo y se desprende de cualquier forma de regulación que lo acote. Es verdaderamente el gobierno de los más malos. Los más ricos. Los que están por encima de toda ética.

Acojonante. Yo que nunca me había sentido nada diferente a un señor de gafas, he terminado por reconocerme un patriota.
Vivo en un país que modifica su Constitución para sustituir el término ‘minusválido’ por el de ‘persona con discapacidad’ y eso me hace sentir ese orgullo patrio que nunca se me había pasado por la cabeza. Y descubro que sí tengo patria. La igualdad es la patria, la justicia social, la convivencia pacífica, el feminismo, el derecho de las personas a vivir con dignidad. El reparto justo de la riqueza es la patria. La patria es la democracia y yo, ¡oh prodigio!, el conservador empecinado en defenderla. El que la destruye es el enemigo. Y para el que la destruye con misiles recurro a la clasificación que Milei hace de las personas con discapacidad. O, aún mejor, a la que yo mismo (aunque esté feo citarme) hacía un poco más abajo de los hijoputas.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
Si estamos en un momento muy oscuro, por que no se sabe que negra tormenta caera sobre nuestras cabezas, ¿Milei y su motosierra? o trump con sus amenazas , espero que no se continue con abascal porque entonces la tormenta seria de rayos y centellas.
Como digo siempre espero que la cordura poco a poco se vaya imponiendo en el mundo por que si no lo vamos a pasar jodidos y nuestra proxima generacion ni te cuento.
Buen domingo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Parece que el terreno se fue abonando poco a poco con Bolsonaro, Orbán, Meloni o el propio primer Trump. Faltaba el lerdo de la motosierra (débil mental según sus propios grados) y el gran mesías: este segundo Trump dispuesto a descolocarlo todo sin ningún pudor. Y en la segunda línea, calentando para salir, los nazis en Alemania, los de le Pen en Francia, los de Abascal (Feijóo y esos) en España. Y Pprtugal y Países Bajos… están listos.
No sé si hay marcha atrás. Pero el camino hacia adelante hace que pinte muy muy mal.
Lo van a pagar nuestros hijos, lo vamos a pagar nosotros en menor medida, pero nuestros nietos van a vivir en un mundo que ni imaginamos.
Están calentando. Van a salir. Y Europa sigue a por uvas…
¡Gracias, amigo! Fuerte abrazo.
Me gustaMe gusta
Miley el rey de las criptomierdas, no sé si será su talón de Aquiles, las de Trump y Melania también estaban cayendo en picado. 1.700 millones de perdidas. No es poca cosa.
La verdad es que lo de Milei parece cosa de llevar más de dos tiritos de más. Con la hermana en la puerta del despacho vendiendo tickets a 2.000 dólares por visita.
Para mí, que llevo más noches que la luna y he visto muchas empalmadas empujadas por el polvo blanco, esa atmósfera extremadamente violenta y sórdida es muy característica de ese modus operandi.
Trump está enganchado a otra droga, la codicia, de esa se sale con un cáncer de páncreas. Ya lo dije, yo era partidario de la segunda legislatura de Trump y que se hubiera comido todos los marrones. Ahora llegó con sed de venganza y eso tiene mslas consecuencias para todos. También para el. Solo hay que intentar sobrevivirle y… Que Europa y nuestros políticos piensen más en sus ciudadanos y menos en el dinero. Alemania, parece ser, ya ha probado en carne propia las consecuencias de poner la pasta por delante. Esperemos que no tenga que poner otra vez a Porche a fabricar Leopards de forma masiva y Hugo Boss uniformes.
Abrazos, feliz domingo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
En Londres deben andar hablando de eso. Veremos qué cuentan.
Por zafios que sean, por enfarlopados que vivan, romperlo todo tendrá consecuencias (también para ellos mismos) y cuando se queden sin amiguitos (espero que no sea demasiado tarde) las sentirán clavarse sobre las espaldas de sus descamisados respectivos.
Las suyas quedarán intactas. Y nos veremos después en el infierno, ellos en carruaje, nosotros a pie. Ellos sin amiguitos, nosotros entre borrachos y maleantes… No le veo un buen final.
Gracias, amigo.
Un abrazo enorme.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Vaya ensayo! Magistral.
No se me ocurre después de leerlo ningún comentario, bueno si, que estos grandísimos delincuentes con más de 70 años, es que no tienen achaques? O el veneno que corre por sus venas les hace mantnerse sin ellos?
Esperemos que la tortilla se de la vuelta pronto si no se quema antes.
Un abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Cuando se de la vuelta la tortilla nos va a atizar en la cara. Hemos esperado demasiado para darnos cuenta de hasta qué punto éramos dependientes de la voluntad de un tercero.
Y… ahora que el tercero en cuestión anda enloquecido en busca de riqueza de fuera para sí y sus ministros, no tenemos más herramienta que el pundonor para ponernos de frente
Y el pundonor… no mata… no hiere… no da dinero
No sé en la puta cara de quién va a estallar esa tortilla…
Un beso enorme, Pacix.
GRACIAS
Me gustaMe gusta
Vaya ensayo! Magistral.
No se me ocurre después de leerlo ningún comentario, bueno si, que estos grandísimos delincuentes con más de 70 años, es que no tienen achaques? O el veneno que corre por sus venas les hace mantnerse sin ellos?
Esperemos que la tortilla se de la vuelta pronto si no se quema antes.
Un abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona