Cuando el presidente Aznar abandonó la Moncloa porque quiso (este sí), cediéndole el testigo de la Historia al bueno de Mariano Rajoy (que más bien le salió rana), sus allegados le auguraban un brillante futuro en la escena internacional.
Andaban pensando que el mundo no se permitiría hurtarse de la arrolladora personalidad de aquel personaje de opereta, Ese hombre del casino provinciano que vio a Carancha recibir un día.
Pero no. Nadie se acordaba de él claramente pasadas dos semanas. Ni del bigote gris, labios de hastío, ni de esa triste expresión, que no es tristeza, sino algo más y menos: el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza.

Y ahí ha estado el hombrecillo dando tumbos en los grandes marcados de la palabra, dejándose entrevistar por cualquiera que se lo solicitara y aprovechando la palanca de FAES (creada y presidida por él mismo, a mayor gloria de sí mismo, como think tank del pensamiento –sic– del centro liberal reformista*) para lanzar ideas-fuerza de la dimensión intelectual y centrista de ‘¡El que pueda hacer, que haga!’.
Pues nada, este mes de marzo el presidente de la Guerra de Irak se ha dado una vuelta por Bruselas, no ha trascendido si por propia iniciativa o a ruego del presidente del Partido Popular. Su misión, intentar recomponer la jodida relación que este mantiene con su hermano mayor, el Partido Popular Europeo, del que por el momento continúa siendo miembro.
Aznar se ha visto en la capital belga con todo bicho viviente menos, eso sí, con Urusla von der Leyen, que lo mismo le guarda un poquito de inquina. La memoria inmediata es correosa y puede que la presidenta Leyen se acuerde de que la portavoz en el Parlamento Europeo del PP español, Dolors Montserrat, bloqueó su reelección durante los días más espantosos de la DANA, en el intento de putear a la iba a ser (y finalmente es) su vicepresidenta: la exministra española Teresa Ribera.
El Partido Popular español se encuentra en una deriva muy complicada, además, firmando una cosa en Europa y otra en Valencia: el llamado Pacto Verde Europeo al que Vox le ha obligado a renunciar en el acuerdo presupuestario más vergonzoso que la democracia patria ha registrado. Veremos a cuántas más comunidades autónomas arrastran en esta debacle de la lucha contra el ‘fundamentalismo climático’ que abandera la ultraderecha y que el PP hace suya en España con tal de salvar al puñado de gobiernos regionales a los que Vox sostiene con sus votos.
Para más inri, obstaculiza ahora los compromisos de España con la autonomía estratégica europea, otra bandera de Von der Leyen ante la que el PP está dispuesto a ponerse de perfil, se ve que avalado por su líder carismático, José María Aznar, que clamó en Bruselas allá donde quisieron (o tuvieron que) escucharle por el mismo adelanto electoral que vienen reclamando desde el mismo día que Feijóo no quiso ser presidente de España. El que pueda hacer, que haga. Y Aznar puede, aunque no pueda mucho.
Abrir de par en par las puertas a la ultraderecha está mal visto en Europa. Y entre tanta lindeza, la posición del PP entre sus homónimos en el parlamento del viejo continente está muy comprometida.
Ya suponemos que esto no está marcado en rojo como máxima prioridad en la agenda popular. Bastante tienen con sujetar a Mazón en su silla de president sin que se les caiga la cara de vergüenza. Bastante tienen con retorcer hasta que duela su discurso para dar cabida en su ideario al credo íntegro de la ultraderecha. Bastante tienen, aunque solo sea, con disimular el ridículo que hacen en Bruselas perdiendo cada guerra que inician, todas ellas contra el gobierno legítimo de su país… Bastante tienen.
Poco fruto han dado los desvelos del expresidente.
A finales de este abril (29 y 30) se celebra en Valencia, precisamente, el congreso del PPE. Ya han excusado su asistencia Von der Leyen y Donald Trusk: no quieren cuentas.
Los mecanismos se supervivencia en la dialéctica europea deben ser muy complejos. Aznar no se los sabe, más acostumbrado a la forma de proceder atlántica (que se fuman un puro en Can Davis con los pies encima de la mesa y deje indiano y se quedan tan panchos). Mal valedor se ha buscado Feijóo para hacerle un huequecito entre los eurócratas con seniority.
Feijóo no encuentra el sitio. Tampoco parece que vaya a hacerle falta.
La altura de miras, las luces largas, la política de Estado, otra vez, no ha venido de la mano de ese hombre que no es de ayer ni de mañana, sino de nunca; de la cepa hispana, que no es un fruto maduro ni podrido, es una fruta vana de aquella España que pasó y no ha sido, esa que hoy tiene la cabeza cana.
Los textos en cursiva son versos sueltos del poema de Machado Del pasado efímero, menos uno, que es de una canción de Silvio.
*Ha leído bien: centro liberal reformista. Con dos cojones.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
El PP esta descabezado en estos momentos ,Feijo es un titere de Vox y tiene que recurrir a las viejas glorias para que le ayuden en la tarea, y lo tiene mal, Vox se lo come y ellos el estan dando vida a su verdugo, parece mentira que en ese partido de gente sabia no sepan ver el problema o es que estan pensando en una union y quitar las gaviotas y colocarlas junto al aguila en la bandera de Vox , aunque no me guste el PP me dan pena, ¿ que diria el fundador de Alianza popular que pasor a ser PP y que ahora va camino de convertirse en Vox-PP hundido?
Bueno en realidad prefiero a estos inutiles del PP que dentro de lo malo lo podemos sobre llevar, porque si consigue el poder el discipulo de Trump, la destruccion y la vuelta al franquismo se huele cerca.
Buen domingo.
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Ahora, cuando escuchas al PP no sabes distinguirlo de Vox: siempre fueron la misma cosa, pero ahora, además, se les nota.
A los de Vox sí se les distingue bien porque, además de decir lo mismo que dice el PP, se dedican a ponerlos a parir por blanditos.
Endurecerán el discurso y moverá a risa.
Bueno, ya mueve a risa. Moverá a descojonarse… Lástima que tanto ciudadano carezca del sentido del humor necesario para distinguirlos.
Pero el sentido del humor es hijo de la inteligencia. Y la inteligencia no es lo que más abunda estos días por aquí.
GRACIAS, AMIGO. FORTÍSIMO ABRAZO.
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