Ciertamente, uno se cansa de decir que otro es imbécil por muchas imbecilidades que haga.
Lo que pasa es que, a veces, las imbecilidades son tales que uno no poder hurtarse de caer en la reiteración y se repite: ese tipo es imbécil.
El mal no es ese. El mal esta en la magnitud, en las consecuencias.
La imbecilidad de un cuñado de estos en la cena de Nochebuena o la de tu compañero de oficina en la reunión matinal de los viernes, concluye de habitual en un disgustillo familiar que te llevas a casa y dura un par de días, cansado de que tu suegro lo proteja siempre, o en una regañina prácticamente inocua de un jefecillo que, otra vez, ha dado más crédito al imbécil de tu compañero que a los datos objetivos que se muestran en el informe que cuidadosamente habías preparado el jueves anterior.
La de un megalómano que controla el ejército más poderoso del mundo, sin la capacidad intelectual de medir las consecuencias de sus actos, ni asesores o asesoras con ovarios o huevos para explicárselas, puede devenir en la tercera guerra mundial.
Y eso sí que es una inconveniencia.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y con lo aprendido de sus consecuencias, el mundo se dio a sí mismo un conjunto de reglas que se comprometió a cumplir y se dotó de los mecanismos necesarios (más o menos eficaces) para hacerlas valer, incluso para evolucionarlas y adecuarlas a los tiempos que, ya entonces, se adivinaban cambiantes a futuro.
El derecho de la guerra, sin embargo, es tan vasto como antiguo. Se dice que sus primeros vestigios se encuentran en el Código de Hammurabi, que data del año 1750 antes de Cristo. Se inventó para que los fuertes no abusaran de los débiles, en palabras del propio rey Babilonia. Luego el Libro del Deuteronomio (sobre el 1400 Ac) explicó más…
Pero no nos perdamos. Esencialmente, la Carta de Naciones Unidas (San Francisco 26 de junio de 1945) prohíbe a los estados utilizar la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otro estado (artículo 2) con dos únicas excepciones: la legítima defensa (artículo 39) o la autorización expresa del Consejo de Seguridad (artículo 42) cuyo derecho de veto de sus cinco miembros permanentes (EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido) le resta, bien es verdad, capacidad de decisión.
Por resumir, está prohibido atacar a un país por la puta cara. Está prohibido lo que hace Rusia, lo que hace Israel, lo que hace EEUU. Está prohibido. No se ataca a un país porque uno piense que es un estado de mierda, aunque lo sea, por más que lo sea. No se tiran bombas contra colegios de niñas, no se mata indiscriminadamente a población civil, no se llama a la rebelión arrojando fuego desde el aire.
Todos los analistas que tienen cierta relevancia se preguntan todavía qué coño pretendía Trump al sumarse a Israel en un ataque indiscriminado contra Irán cuando delegaciones de ambos países (EEUU e Irán) se encontraban en plenas negociaciones sobre armamento convencional y nuclear.

Y todos los analistas que tienen cierta relevancia convienen en responderse que ni lo saben ellos ni lo sabe él.
Ni se sabe qué coño pretendía ni son previsibles las consecuencias de este desaguisado.
Con todo, desvela cosas.
Pone de manifiesto, sin ir más lejos, la iniquidad de nuestra derecha (la ultra y la más ultra), la zozobra (o el hambre de poder) en la que se encuentran instalados y su falta absoluta de discurso, de línea de pensamiento, de patriotismo.
Quizás también desvela una derecha más, acompañando a la extrema y la muy extrema, la derecha imbécil esta que capitanea el dechado de necedades que reúne Díaz Ayuso, entregada a la simpleza (claro, a qué se iba a entregar) y todas ellas, derecha extrema, muy extrema y derecha imbécil, alineadas las tres con la guerra ilegal contra Irán, vociferando contra una de las decisiones más valientes que se han tomado en Europa en relación con esta desgracia humanitaria: la prohibición de utilizar las bases militares que EEUU mantiene en España para apoyo de la invasión.
Sea por hambre de poder, sea por inquina crónica, sea por falta de un proyecto que ofrecer… sea por lo que sea… humillar a la patria (que a mí me importa un huevo) debería avergonzar a esos patriotas. De pacotilla. De pacotilla… de pacotilla.
La posición de España frente al uso aterrador de la fuerza enorgullece. Y se ha hecho valer: Reino Unido, Alemania y Francia han virado sus posiciones iniciales de apoyo a la invasión, precisamente, como consecuencia de las amenazas de EEUU a nuestro país por ponerse de frente.
Ponerse de frente a Donald Trump no es fácil (ya se hará usted cargo). Mantener la coherencia con la defensa de Chipre es guardar el equilibrio con la autoprotección de los países de Europa a la que Europa se debe obligar y hay que saberlo hacer: atención, porque es la primera vez que países europeos (Francia, Grecia, Italia y España) se unen en defensa de un miembro de la UE que, por lo demás, no pertenece a la OTAN.
Se desvelan cosas.
Y todas ellas hablan bien del Gobierno de España.
Esta derecha nuestra, la extrema, la muy extrema, la imbécil (si las tres no fueran la misma derecha), estas que aplaudieron al trío de Las Azores (no hay que olvidarlo, ni sus consecuencias), tildan de electoralista la posición del Gobierno de España.
No se haga líos: si esto puede generar la simpatía de un puñado de votantes, pregúntese ¿qué política coherente encaminada al bien común, a la paz, a la justicia, no la genera?
Cuatro palabras: ¡no a la Guerra!
El dibujo es de mi hermana Maripepa
Tienes razón cuatro palabras , es-una-puta-vergüenza, no entiendo como en momentos actuales , se puede consentir que un descerebrado se levanta apeteciéndole joder al mundo y va y lo jode, y no pasa nada, bueno si pasa que nos van a volver a arruinar a todos los contribuyentes de a pie, esperemos que alguien lidere esta manifestación en contra de esta barbarie, y los estupidos no se les puede decir otra cosa a los señores del PP+ultras que por hacer contra y conseguir algunos votos mas se asocian con el diablo rojo, ¿yo me pregunto , la cantidad de votantes de apie que tiene el PP no se dan cuenta de lo perjudicial que es apoyar a sus lideres, ? ¿ solo por hacer contra? im creible, esperemos cordura.
Buen domingo ( si es posible viendo lo visto.)
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Veremos cuántos buenos domingos nos quedan… de momento solo es la gasolina.
Nuestras derechas han perdido completamente el oremos. Alineadas con una guerra ilegal (si se pudiera decir que alguna lo es) a sabiendas, por producir desgaste a un gobierno que lo está haciendo perfecto.
Esta estrategia les saldrá rana… No hay nadie en su sano juicio apoyando a Trump, Ni Meloni lo hace…
Unos cuantos (ya veremos si no son muchísimos) le van a ver el plumero a este tonto de Feijóo o a esta loquita de Ayuso… Lo veremos.
GRACIAS, AMIGO, Y más lluvia
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Al tarado y al genocida se la refanfinflan los tratados, la ONU, las convenciones, la diplomacia y cualquier circunstancia que no suponga un amén a sus desmanes; a la manada patria, lo mismo. Empezamos el año mal y nos lo van empeorando conforme se suceden los meses y las zutanas y zutanos, tan escorados a la diestra que, a lo peor, terminan sobrepasando los acantilados de Finisterre, encantaos. Bueno, ahora, con el No a la guerra, menos encantaos, no fuera que Perro Sanxe, al que ya enterraban, saliera del coma bien inflado de votos.
Y hoy, 8 de marzo, otra fecha que les jode.
Salud y buen domingo ( hasta ha salido el Sol), Justo.
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