El rojo que pasó de moda

Bueno y malo no es nada. No hay nada universalmente bueno y nada universalmente fatal. A mí me puede gustar a rabiar eso de lo que usted abomina, del mismo modo que puede usted disfrutar de aquello a lo que yo llamo basura. No hay cánones universales, por más que la moda nos trate de imponer los suyos y, a menudo, consiga su propósito para una u otra temporada.

Supongo que en política sucede igual. Yo puedo considerar que la inmigración nos salva la vida, a la vez otro puede sentirse temeroso porque todos esos negros vienen a quitarnos el trabajo. Puedo celebrar los datos históricos de empleo con los que nos ha sorprendido el mes de mayo, el mismo día que otro asegura que las cifras están maquilladas y que este es un país de parados, apesebrados por el ingreso mínimo vital, que yo aplaudo y que otro, sin embargo, aboga por ‘derogar’ junto con el resto del sanchismo.

El candor púber de Isabel Díaz Ayuso torciendo la carita para que el hoyuelo de su mejilla resplandezca después de decir que el cóvid-19 es de diciembre y se cura es espacios con los techos altos, a otros les puede parecer el sumun de la razón política. A mí me parece de una insolencia intelectual rayana en la majadería. Pero es cuestión de pareceres. De gustos. De modas.

Lo rojo se ha pasado de moda. La intelectualidad, el juicio crítico, la defensa de postulados en favor de la igualdad, la libertad (no la de tomarse cañas, la de verdad, digo) y la justicia, ha sucumbido delante de un relato infinitamente más simple y tremendamente efectivo, basado en consignas pegadizas del tipo ‘ha sido ETA’ o ‘deroguemos el sanchismo’. Esto, así visto, a priori, no es ni bueno ni malo. Es la voluntad popular. Y es así. No porque yo lo diga, porque yo puedo decir que es malo (en realidad fatal) y a otro, sin embargo, le puede parecer magnífico. Pero es así.

Basar la estrategia de todo un partido nacional (o dos) en el odio a Pedro Sánchez a unos les puede parecer bueno y a otros malo. Desde el punto de vista de la eficacia electoral es muy bueno (a la vista está). Desde el punto de vista de la razón política es el signo de que el votante medio está movido por impulsos que nada tienen que ver con el modelo de sociedad que hemos pretendido defender. Es eso, o es que el votante medio ignora que hay un modelo de sociedad que defender y vota en función de la moda que marca el relato dominante: ‘ha sido ETA’. Y en los dos casos es fatal.

Odiar a Pedro Sánchez es algo muy parecido a Salvar al soldado Ryan*: una gesta, una cruzada por la que vale la pena morir o matar, mentir o contratar full time a Ana Rosa Quintana (muy parecido a matar) para que, bajo la apariencia de periodismo de entretener (ya saben, informar, formar y entretener), deforme la realidad hasta hacerla irrespirable, en modo Vicente Vallés, pero todo el rato. En modo Fox. ¿Bueno o malo? ¡Qué sabe nadie! Si el objetivo es derrotar al sanchismo es bueno, si el objetivo es defender el interés público (y de lo público) es malo. Es malo.

Porque ¿sabe? No ha sido ETA. Y Sánchez a usted no le ha quitado nada. Ni siquiera votábamos a Sánchez en este viaje en el que, sorprendentemente, el mensaje ‘con ETA que te vote Chapote’ ha calado tan profundamente en la sociedad, incluso en muchos líderes de izquierda. Haga memoria: le subieron el sueldo si usted cobraba el SMI; le subieron la pensión (¡el 8,5!) si usted era pensionista; le hicieron un contrato indefinido si usted tenía uno precario; defendieron su integridad física y moral si usted es una mujer (a pesar de los violadores a los que se redujo la condena y que Vallés nos contabilizó cada día tan zafiamente); le garantizaron una muerte digna si usted era un enfermo terminal; le proporcionaron una seguridad más que razonable durante la pandemia si usted vivía en España (a pesar de la tozudez insoportable de alguna autonomía en quebrantar las normas) y le confeccionaron a medida un ERTE si es que el covid-19 estuvo a punto de liquidar su puesto de trabajo; le suavizaron más que en ningún otro país de Europa la subida de la electricidad y los carburantes, regalándole –incluso– los transportes públicos si usted los tenía que usar; le contuvieron más que en ningún otro país de Europa los efectos de la inflación que, por cierto, había provocado la guerra europea que se libra en Ucrania y no Pedro Sánchez; ETA no le mató a ningún familiar cercano desde hace 12 años; el Procés se pacificó; le permitieron elegir su género si usted estaba en un cuerpo equivocado… y no le quitaron nada. Nada.

Pero este discurso aburrido está gastado y pasado de moda. Exige un leve esfuerzo de uso del cerebro que nos puede sacar por un instante del adormecimiento de las mejillas gordezuelas de Martínez-Almeida, que triplicó las medidas que había implantado Manuela Carmena en la almendra de Madrid después de ganarle las elecciones con la promesa de derogarlas. Derogar a Manuela Carmena. Y luego ya no.

Carmena-Ayuso, lo bueno y lo malo. Lo malo y lo bueno según quién lo lea. Una maceta en cada ventana y derogar el sanchismo. Un modelo de ciudad sostenible apalancado en la necesidad de limpiar el aire. Lo bueno y lo malo.

 La sociedad lo ha dicho: lo de la maceta mola más. Vengan las macetas.

Lo rojo se pasó de moda. La institucionalidad democrática se pasó de moda: es aburrida. Las generaciones para las que construimos la democracia no tienen con qué compararla y, como nacieron con ella puesta, no la han aprendido a valorar: problemas del primer mundo. La ola (¿qué coño será esa ola?), la rebeldía, son de color azul verdoso, azul oscuro casi verde* (por parafrasear con otro ejemplo traído de la gran pantalla) y no es necesario racionalizarla: se vive con el colon (las tripas, generalmente consideradas) al que apelan los que sí saben cómo hemos llegado hasta aquí y necesitan romperlo para recuperar el statu quo que perdieron. Lo de todos no tiene valor porque cada uno ha forjado su modelo propio de triunfador de su tiempo y lo encuentra, brazo en alto, en la mirada que Abascal lanza al infinito ‘prietas las filas’. Cada uno está seguro de haberse hecho a sí mismo (olvidó entre quienes le proporcionamos la educación y le subvencionamos la juventud, la sanidad o la vivienda) y reivindica el derecho a que no vengan más negros a ‘chupar’ de sus impuestos.

El debate no es la sociedad. Ahora el debate es el calor que hará en julio. Que Sánchez quiere cocer a los españoles convocando elecciones en pleno verano, no como Feijóo, aunque también las convocó en Galicia un 12 de julio de no hace tanto (2020). Pero nada que ver: en el norte siempre hace fresquito. Convocar el 18 le debió parecer pasarse de frenada.

Y en ese relato, odiaremos a Sánchez.

¿Qué pasará si esta ola azuloscuracaisverde invade el Congreso de los Diputados como ha invadido ayuntamientos y autonomías?

¿Ganaremos? ¿Perderemos? Ganar o perder no es nada. Nada es universalmente avanzar o retroceder, como nada es universalmente bueno o fatal. Puede ser que uno sienta que se avanza mientras otro esté viviendo la angustia de retroceder. Cambiar las políticas de solidaridad por la ‘operación kilo’ y fomentar la caridad para paliar las situaciones de necesidad puede ser una opción. Una de la que yo, por ejemplo, abomino.

¿Usted?

El dibujo es de mi hermana Maripepa

*Salvar al Soldado Ryan, es una peli de Spielberg (USA 1988)

*Azul oscuro casi negro, es una peli de Sánchez Arévalo (España 2006)


6 respuestas a “El rojo que pasó de moda

  1. Perderemos? muy posible , pero es lo que hemos decidido sobre todo en las municipales, no podemos culpar a nadie, hemos sido nosotros los que hermos marcado nuestro destino, ¿ha calado el mensaje de lo mal que sea hecho a nivel nacional? totalmente seguro, pero nos lo hemos creido nosotros ¿ que parece mentira que en los momentos que estamos de informacion se puedan ganar unas municipales argumentado lo malo que lo ha hecho Sanchez? pues asi ha sido y ahora solo nos queda una cosa que hacer ajo y agua ( a joderse y aguantarse) y el dia 23 que pasará pue mucho me temo que mas de lo mismo el Señor sanchez es malo no ha hecho nada bien por eso votaremos al señor Feijoo si es que aguanta el calor del dia de las votaciones que se prevee terrorifico.
    Cada vez se confirma mas mi teoria de la fumigacion para anular voluntades de la gente de izquierdas.

    Buen domingo.

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    1. ¡Algo hemos ganado! Otras veces la fumigación no era intelectual, sino física. Y se hacía en los campos de concentración que tanto parecen añorar algunos.

      Ahora solo nos fumigan el cerebro, y solo a los que se lo dejan fumigar (que son tantos). Otros, los menos, tenemos la capacidad de analizar y juzgar más allá de lo que ya nos dan opinado Vicente Vallés o Ana Rosa Quintana.

      Somos los menos, no hay duda. Pero no somos tan pocos. Y el 23J lo vamos a intentar dejar claro… (creo).

      Fuerte abrazo, amigo.

      GRACIAS

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  2. Buenos días desde la feria del libro en El Retiro.
    Cuantas veces hemos escuchado esa frase de: no sabía lo feliz que era cuando era niño.
    Ayer, por casualudad pues he cortado toda información política; el domingo pasado a las nueve de la mañana no apagué la radio pero me pasé al formato fórmula, escuché a una persona diciendo: si el año que viene me suben igual la hipoteca que se queden con el piso. La derecha podrá decir: aleluya lo hemos vuelto a hacer, vamos por la segunda estafa inmobiliaria. Usar ese sistema absurdo de oferta y demanda que deriva en inflación no es otra cosa que una estafa de quien tiene el grifo del dinero.
    A todos esos que han votado en contra de sus intereses o se quedaron en casa dirán lo mismo: que felices éramos con el sanchismo.
    El lunes por la mañana en el Ramón y Cajal (hospital) estaban celebrando que había ganado el PP, por la tarde el hospital era Venecia por deficiencias en el mantenimiento. No era el primero, El Reina Sofía el sábado también se inundó. Un hospital relativamente nuevo.
    Ni rojo, ni morado, ni verde, ni azul, al final todo son «listas» y nosotros tontos, porque acaba en eso, en quien va mejor colocado, las personas por delante de las ideas. Leí una declaración de la líder de Mas Madrid, Mònica, diciendo que ellos SOLITOS habian logrado ser líderes de la oposición. Ósea se había quedado donde estaba, para ese viaje no hacía falta alforjas, dan ganas de poner recto el dedo anular y decir: que os den a todos.
    Accidentalmente pasé el dedo por un pueblo de Guadalajara, no recuerdo el nombre, Pacma tenía mas votos que Podemos, el impulsor de la ley de Bienestar Animal, no es normal.
    Vi un clip del Congreso donde Bolaños debatía o discutía con un diputado de vox. Fuí a mirar su biografía, ponía «jurista» diputado (ap) desde 1982. Pensé éste hijo puta estaba en 1976 dando hostias con los guerrilleros de cristo rey.
    Yo no tengo hipoteca ni ningún político de ultraderecha me va a venir a tocar las narices. Es más puedo poner en la cumbrera de mi casa la bandera que me salga del pié.
    Eso si, como pusiera una ikurriña o la senyera quizás alguno que no logra que sus neuronas se comuniquen venga a quemarla.
    Inmediatamente después de las elecciones salieron los datos de cotización paro y esas cosas.
    Y piensas cuántos de éstos que han conseguido trabajo han votado a las ultras derechas y si lo ha hecho habrá sido porque con el «sanchismo» no le ha quedado mas «hostias» que trabajar.
    Ya lo dije, en este país si haces algo bien te dan una patada y ponen a un imbécil que destroce todo lo hecho.
    El gobierno de Sánchez, por ejemplo, ha vuelto a meter pasta en el fondo de la Seguridad Social y eso no se puede consentir.
    Ésta mañana he escuchado a un francés, con antepasados españoles, doctorado en filosofía, republicano, decir que la bandera española es inconstitucional; sobre la coronita👑 hay una cruz y eso choca con cierto artículo de la Constitución. Pues además de la cruz yo pondría, cruzado como una marca de agua, somos imbéciles; capaces de hacer lo mas grande y a continuación cagarla.
    Tengo un cabreo supino que se incrementará el 24 de julio.
    Feliz domingo, abrazos.

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    1. ¡Que noooo! ¡Que el 23 de julio no va a ir tan mal! (ora pro nobis pecatoribus)

      Si trasladas los resultados de las autonómicas al escenario nacional no asustan tanto. Vox cae a 17 diputados, que si ha triplicado es porque en 2019 estaban naciendo, pero sus números no han ido tan bien como venden. En definitiva, PP y Vox no suman con estos resultados.

      A poco que hagamos bien las cosas y si logramos que el relato de la majadería no cale tan bien como ha calado en estas (si vuelven con lo de ETA igual cantan un pelín) yo creo que hay partido.

      O a lo mejor sueño… que todo puede ser. Pero no me creo que esta colla de personas sin principios ni ideología le ganen la partida a una forma de entender la sociedad tan diferente y tan más igualitaria que la que ellos defienden… No me lo quiero creer.

      ¡Habrá partido! Así que, ¡¡¡a por ello!!!

      Gracias, como siempre, amigo. Abrazo fuerte.

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  3. “Si hay un idiota en el poder, es porque quienes lo eligieron están bien representados” (Mahatma Gandhi)

    Lo vimos en Yanquilandia y en Brasil, lo vemos en Italia y en Madrid, puede que lo veamos en España. Puede que sí y puede que no. Se han dado una segunda oportunidad para explicarlo todo mejor, espero que la aprovechen, nos han dado una segunda oportunidad para pensarlo todo mejor, espero que la aprovechemos. Ya veremos.

    Difícil parece que se rectifique. Demonizar al rival (buen dibujo, Maripepa) es una estrategia electoral que funciona en estos tiempos. Funciona muy bien y no necesita de explicaciones y grandes oradores. Eso para los otros, para los serios, los inteligentes. De ahí lo acertado de la frase de Gandhi.
    Bastan unos pocos eslóganes estúpidos pero que remuevan las tripas (“Ha sido ETA”, “Sanchismo o España”, “Socialismo o libertad”). Cala, parece mentira pero cala y cala hondo.

    No toda la culpa la tienen los Miguel Ángel Rodríguez que andan por ahí en las sombras, esos ideólogos de campaña, demagogos de la rancia Derecha, también habrán de asumir su culpa los ideólogos de la Izquierda, que brillan por su ausencia, empezando por el propio Sánchez, que ha arriesgado en exceso, convencido de que en estos tiempos de exagerada inmediatez se amortizarían en pocas semanas sus temerarias apuestas (legislar solo para salvar a los condenados independentistas dejó su poso, no responder antes que nadie a las listas de Bildu, de forma contundente, anticipándose a las críticas, tenía que pasar factura). Todo lo listo que ha sido en su última maniobra (ojalá salga bien) tendría que haberlo sido antes y nos hubiéramos, quizá, librado de este catastrófico entuerto.

    Puestos a asumir la venidera derrota, consolémonos con los ejemplos anteriores (Trump, Bolsonaro): duraron poco. Quizá es que la gente necesita sufrirlo para entenderlo. Quizá es que los ideólogos más serios necesitan a esos idiotas en el poder para reaccionar y hacerse oír.
    A veces digo, bromeando, que estoy deseando que gobierne Vox, sólo para que la peña se dé cuenta de su estupidez. También puede ser que hayamos conseguido tal nivel de institucionalización de la democracia y el Estado de Derecho que, aunque lleguen los idiotas al poder, no pasará nada grave (un buen ejemplo has puesto tú mismo con el caso Carmena- Almeida) y los logros más importantes se mantendrán (ni siquiera Vox votó en contra de “la paguita”)
    No se caerá el mundo. Resistiremos.

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    1. No se caerá del todo, pero se caerá un poco. No sé si grandes logros a nivel individual (el aborto, la eutanasia) resistirán fácilmente, o si el SMI o ‘la paguita’ se congelarán para siempre mientras duren, pero si está claro que los grandes logros colectivos habrán dejado una huella difícil de borrar.

      No quiero ni pensar en la inmigración (no sé si tendrán algo en contra de la explotación infame a la que someten según qué empresarios a según qué inmigrantes) o en la reforma laboral: no sé si les interesan estos datos históricos que ha arrojado el paro, porque convierte a los trabajadores en sujetos de derechos y salarios dignos al estar alcanzando cotas que demuestran que trabajo hay y no es preciso conformarse con lo que te ofrezcan para salir del hambre.

      Y es verdad que, a veces, uno preferiría que gobernaran un rato y despejaran, como despejarían, toda duda…

      Gracias, amigo. Muchísimas gracias

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