«El transfuguismo es un fraude a los ciudadanos y ciudadanas», dijo Irene Montero cuando la diputada de Unidas Podemos por Las Palmas, María del Carmen Pita, abandonó su grupo parlamentario en el Congreso en marzo de 2022. Y añadió: «Creo, por coherencia, que lo que debería hacer es dejar el acta y permitir que se cumpla la voluntad popular de los canarios».
La posición ahora, al abandonar los cinco diputados de Podemos el grupo Sumar para integrarse en el Mixto, es «intentar hacer políticas verdaderamente transformadoras para mejorar la vida de la gente que es nuestro único objetivo», y así lo ha dicho Pablo Fernández, el portavoz de Podemos.
(Cada vez que escucho lo de ‘mejorar la vida de la gente’ me viene a la cabeza la reflexión de no recuerdo quién sobre la metáfora de las perlas. Decía que el primer hombre que comparó con perlas los blanquísimos dientes de una mujer era un poeta, el segundo un plagiador y el tercero un imbécil.)
‘Mejorar la vida de la gente’, dicen, así como si cualquier cosa, en referencia constante al pueblo llano, al ‘ciudadano de a pie’, a la gleba, pero dicho de forma más llana, como para que todos podamos comprender la grandeza de sus miras: Ione solo piensa en mí, en nosotros; Irene me quiere. Hasta Pablo es mi amigo.
Me descojono.
Y es que no se puede uno acostar con niños, porque se levanta meado, ya lo dice el dicho.

Ahora las niñas, los niños, les niñes de la coalición están enfadaditas/os/es. Y entonces rompen el juguete y se llevan el Scattergories porque se creen que es suyo.
La Historia ya nos demuestra cómo la gente de izquierdas (la gente esta que nos mejoran la vida todo el rato) se pone de acuerdo con dificultad. Recordar la Guerra Civil da escalofríos entre anarquistas, comunistas y soldados del Ejército Popular de la República. La cosa es que parecía que lo del Estado de Derecho, la cacareada Constitución, el cambio climático, el feminismo e Internet habían resuelto el conflicto intelectual que nos separaba a los unos de los otros y habíamos comprendido finalmente (aunque fuera con el retrasillo que caracteriza a la política española) que la política es el arte de lo posible, tal y como ya enunciaran Aristóteles, Maquiavelo, Bismarck o Churchill.
Mas no.
Tanto espíritu puro y tantos principios que preservar, todos a la vez, esas luchas intestinas por aparecer cada uno como el verdadero hacedor de la emancipación de los derechos del proletariado (de la gente, quería decir), aburren un pelín. Además, no ayudan nada.
Las niñas, los niños, les niñes de Podemos se han enfadado y han roto peras con sus amiguitas/os/es de Sumar. Pero como poseen la verdad de la vida y de la política, han comprendido enseguida que no es transfuguismo, no, sino la necesidad de que el pueblo, el proletariado, la gente, la grey, se beneficie de su discurso inapelable y de los avances que proponen. Ione lo ha hecho por mí —pensará usted—. Para que su voz resuene desde los cimientos del Congreso de los Diputados, firme, cierta, definitiva. Eso que en Sumar, insensatas/os/es, no les dejaban hacer.
La unidad de la Izquierda, al menos la unidad de la izquierda a la izquierda, se vuelve a quebrar. No cotiza.
¿Qué ha pasado en Podemos? ¿Cómo se ha llegado dese ‘asaltar el cielo’ a ‘aferrarse al escaño’?
¿Es solo que funcionó mal la soberbia de Pablo Iglesias, que se atrevió sin que nadie se lo pidiera (ni se lo contestara) a nombrar sucesoras de su reinado a Ione Belarra como jefa de la coalición y a Yolanda Díaz como candidata a la Presidencia del Gobierno? ¿O acaso la cuestión se concreta en la necesidad, humana donde las haya, de conservar en lo posible un puesto de trabajo de pingue retribución?
Acostarse con niños/as/es, es levantarse meado. Y una más: el poder no se puede prestar, porque se lo quedan. Y aquí están para muestra los casos de Susana Díaz, que se lo prestó a Pedro Sánchez para un ratito y se lo quedó (al parecer para siempre), y de Pablo Iglesias, que se lo prestó a Yolanda Díaz y también se lo ha quedado.
Pero volvamos a la reflexión tantas veces traída de que sin partidos políticos no hay democracia. ¿Qué creen que va a pasar en las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán el 9 de junio de este año que entra si la izquierda se presenta atomizada en mil trozos? ¿Le volveremos a dar a la derecha española el oxígeno que necesita para vociferar aún más alto sobre la ilegitimidad del Gobierno legítimo, so pretexto del palizón que nos meterán?
Piénsese que aquí no van a ‘valer prendas’, que en las elecciones al Parlamento Europeo la circunscripción electoral es única y los votos se computan todos a la vez, sin la corrección de las provincias (que son la circunscripción electoral en generales y autonómicas) y, por lo tanto, los partidos de ámbito nacional se quedan prácticamente solos en el recuento. ¿Va a soportar la izquierda comparecer dividida en tres si Podemos decide salirse de la coalición Sumar (y, en lugar de sumar, resta)?
Solo para asegurar un escaño (y su correspondiente retribución) a Irene Montero, solo por la soberbia (de cuando en cuando insolente) de la juventud de unos líderes incapaces de moverse un ápice en la negociación poseídos por esa ‘verdad’ de la que se creen dueños dueñas, dueñes, vamos a joderlo todo. Se olvidaron de que ‘mejorar la vida de la gente’ pasa por estructuras partidarias sólidas capaces de ‘asaltar el cielo’, por sumar escaños en los parlamentos, por consolidar gobiernos y practicar ese difícil arte de lo posible un poco más allá de las tertulias de café.
Y es que (salvo en el palmario caso de la clerecía) uno no puede acostarse con niños.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
Hoy no estamos en absoluto de acuerdo. A mí me parece justo que Podemos, partido político, se salga del grupo parlamentario Sumar, la coalición jurídicamente ya no existe y Sumar no es un partido político.
Sumar va a vivir ésta legislatura de votos prestados, los de Podemos, que llegó a tener cinco millones de votos que se fueron disolviendo por diferentes motivos. Entre ellos ése lawfare inexistente que tanto ofende a los jueces pero que tiene al ex juez Abad en la cárcel por intentar acabar con una jueza, candidata de Podemos. O esas 20 causas inexistentes con que todos los medios y todos son todos machacaron a Podemos, Irene Montero y Pablo Iglesias.
Irene Montero llamó machistas a los jueces y tenía razón. Con sentencias recientes de jueces y acuerdos de la fiscalía han dejado violadores de niños en la calle. Las referencias son Castellet de Tarragona, algo totalmente vergonzoso y este: https://twitter.com/el_pais/status/1695655125006598464?s=20
Hay dos palabras en el diccionario que me dan dolor de estómago, codicia/avaricia y ambición.
Cuando en política se habla de ambición siempre se le añade la palabra «justa». Porqué la ambición tiene que ser justa. En esas afirmaciones hay una trampa, Feijóo se pasa el día diciendo que Perro Xhanshe quiere controlar las instituciones, incluido el poder judicial. Hostias y entonces que hace el PP con su socio o con mayoría absoluta donde manda. Que a Telemadrid se le puede llamar Teleayuso y ponerlo en las cortinillas del canal.
Pues Podemos ha hecho lo mismo, se ha encontrado con puertas y ventanas cerradas y se ha ido de ese engendro llamado Sumar, al que nunca votaré por mucho que Yolanda Díaz me pareciera una excelente ministra de Trabajo.
Felipe y Alfonso también eran muy buenos hasta que metieron el contrato basura, el concordato y la educación concertada. Eso me parece más grave que meternos en la OTAN aunque mintieran como bellacos.
Podemos se ha ido al grupo mixto en bloque, lo que dijo Irene Montero sobre una diputada que se fué al mixto está en un contexto totalmente diferente. Podemos ha consultado a su militància, detalle que nadie dice. Esa militancia votó a Sumar porque dentro de la coalición estaba Podemos.
Ojo… Ya veremos como transcurre la vida parlamentaria. Si se ve la legislatura anterior los acuerdos de la coalición sieempre comenzaban con la izquierda nacionalista (BNG/ERC/BILDU) con Podemos y después PSOE. Ahora añade el grupo Sumar al PSOE. Barrunto que van a sudar tinta todos para sacar adelante las leyes. Yolanda va a tener que negociar mucho. Eso ayudará a que ponga los pies en el suelo y se le baje un poco esa ambición que tan mal resultado le dió en Galicia.
Es más, yo veo más peligro en los tránsfugas que puedan surgir en el grupo Sumar. Hay una regla que no falla, quien es infiel lo es siempre.
Abrazos, feliz domingo.
PD Te he dejado el comentario de la semana pasada. No lo pude subir porque no me abría el registro. Imponderables técnicos.
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En completo desacuerdo. ¡Y lo celebro!
Podemos se está disolviendo por su propia soberbia.
Estar en la política real exige forma y método. Una ministra no puede llamar machistas a los jueces ni predicar la ruptura de relaciones con Israel si no es ministra de Asuntos Exteriores.
Va de suyo la prudencia. Y va de suyo en todos los niveles de la política. Confundir un partido político con un grupo de presión es muy peligroso. Si el partido político está en el Gobierno es peligroso en grado sumo.
La capacidad de negociar en un gobierno de coalición (esto lo hemos aprendido ahora, porque ha sido el primero) y la sensatez al hablar públicamente de los acuerdos del Consejo de Ministros, no se puede obviar nunca. Y las ministras se han pasado por el forro ambas cosas.
La guerra intestina Díaz-Montero ha clamado al cielo desde que Iglesias hizo su testamento infame al dejar el Congreso para morir en Madrid. Ganó Díaz, Ya está. Esta pataleta está de más. Ninguna de las dos ministras (Montero y Belarra) podían seguir en el Gobierno haciendo buena su forma de hacer oposición desde dentro. No es de recibo. Pero, sobre todo, en política hay que saber estar y saber irse. Para no dañar a su coalición le echan toda la culpa a Sánchez. Como si no fuera el jefe del Gobierno que abandonan y eso no hiciera daño.
Creo que transfuguismo es transfuguismo. Claro que la militancia votó que sí porque Podemos estaba dentro ¿cómo si no iban a poder votar que sí a la coalición desde fuera? ¿No es posible que una gran parte de los votos de Podemos se haya mantenido precisamente por su coalición con Sumar?
Tampoco me encanta a mí Yolanda Díaz (sí como ministra de trabajo), pero fue la decisión de Pablo Iglesias… sin primarias, sin otro basamento que su propia voluntad. Y ahora… a asumirla…
Y, por favor, sin pataletas.
Magníficamente en desacuerdo. Bien, coño, bien.
Fuerte abrazo.
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En las guerras internas de la política no hay más regla que imponerse al rival y, si puedes, acabar con él, aniquilarlo. Yolanda Díaz ha seguido la regla. No podemos decir que se haya portado nada bien con Podemos, que fue quien la aupó hasta donde está. Como dice Justo, le prestaron poder y se lo quedó. Pero en ese “arrebatar el poder que te han prestado” suele haber ganancias a corto plazo y pérdidas con el tiempo. Es la torpeza de la ambición, su miopía, incapaz de ver más allá de la ganancia de hoy mismo. Yolanda lo pagará. La desunión en ese lado de la Izquierda, en el mejor de los casos, beneficiará al PSOE pero eso será a largo plazo, por ahora el único resultado va a ser el “más difícil todavía”.
Se van en grupo (a mí, como a Javier, tampoco me parece transfuguismo) y lo hacen precisamente para ser eso, un grupo, un grupo más a reivindicar sus objetivos, a prestar sus votos a cambio de que se vean atendidas sus reclamaciones. Si no teníamos bastante con Junts, ERC, PNV, CC, veremos ahora que se suma Podemos. Dicho sea de paso: de todas las reclamaciones de todos los mencionados, prefiero las de Podemos.
Qué fácil hubiera sido si Yolanda no hubiera seguido la regla, si hubiera contado con Podemos, si les hubiera reconocido su importancia en lugar de aprovechar su debilidad para intentar aniquilarlos. Qué ciega. Salvo que sólo esté pensando en ella misma y vislumbre ya su fichaje por el PSOE. Mala jugada, en ese partido hay mucha más gente que Pedro Sánchez.
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