Esto de la izquierda y la derecha, que muchos consideran antiguo, se reedita ahora en los foros mundiales de la economía en los que se enfrentan las recetas de corte socialdemócrata con las posiciones ultracapitalistas de la derecha planetaria.
La izquierda y la derecha no son solo antagónicas en cuestiones de orden moral o de libertades individuales: el aborto, la eutanasia, las relaciones entre géneros, la libertad de expresión o el derecho a disfrutar de una vivienda digna por el solo hecho de haber nacido humano. Mucho más allá (aunque esto bastaría para tomar activamente partido por un lado o por el otro) la controversia se debate entre quién debe liderar el futuro de los pueblos o, para ser más precisos, quién está legitimado para liderar el futuro de los pueblos.
Javier Milei ha dicho en Davos cosas de las que ya nos descojonábamos hace cincuenta años, con un lenguaje renovado y aterrador: cosas como que Occidente está en peligro por el socialismo o que el Estado es el problema y no la solución. Incluso que el socialismo solo conduce a la pobreza.

¿Es solamente imbécil? ¿La tremenda situación que vive Argentina (muy difícil de analizar con los parámetros que se manejan en el conocimiento cotidiano de las economías de los países) ha cegado su entendimiento? ¿Ha sido el ruido y el olor a gasolina de la motosierra que utiliza como musa de sus decisiones de estadista lo que ha abotargado sus capacidades? ¿La influencia de su hermana? ¿La de su perro Conan*?
Milei no cree en el Estado, sino en la economía, y entiende por economía la capacidad de trasformación que los grandes capitales ejercen sobre los pueblos. A Javier Milei le pasa lo que a Donald Trump, de quién seguramente bebe intelectualmente (es un decir lo de intelectualmente): que le importa todo un huevo mientras las grandes fortunas sigan haciendo fortuna.
Fracasado el concepto de Globalización y comprobados los efectos devastadores de la descapitalización de las economías nacionales en favor de la productividad de las grandes empresas, ya en el mismo Foro de Davos se acepta la necesidad de relocalizar las inversiones y se discute sobre quién debe pagarlas. No es menor, porque lo que ya no está en duda es la necesidad imperiosa de devolver al capital humano productivo local su papel en la economía y su protagonismo en el cálculo del producto interior bruto de los países.
Milei no lo sabe (o a lo mejor algo ha oído, pero no le interesa nada), pero el papel de los grandes en la economía global ha cambiado radicalmente y, si aún no lo ha hecho, no tendrá más remedio que hacerlo, porque el paradigma sí ha cambiado: la productividad ya no lo es todo.
Creyeron que sí, que lo único relevante era que la cuenta de resultados engordara, pero se dieron cuenta de que la dependencia de terceros, hasta el punto de ser clave para cubrir las necesidades básicas, era muy peligrosa: ¿cómo librarnos de China (por poner un ejemplo)?
La economía mundial está en un proceso de transformación cuyo fin nadie se atreve a pronosticar. Así lo han reconocido en Davos Christine Lagarde (que es la presidenta del Banco Central Europeo), Enmanuel Macron o el presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, a los que no se distingue precisamente por sus tendencias izquierdistas.
El advenimiento de la inteligencia artificial generativa, que aumentará la productividad de las empresas a costa de la destrucción de empleo (posiblemente se crearán otros, pero no simultáneamente ni para los mismos trabajadores), la crisis climática, la inestabilidad geopolítica y la fuerte deuda acumulada, empujan a la economía a adoptar nuevas fórmulas, alejadas, desde luego, de confiar en los mercados para la solución de los problemas.
En este contexto, Sánchez habló de la necesidad de que el estado gane peso en las empresas estratégicas del país e invitó a los empresarios a elevar el nivel adquisitivo de los trabajadores, a frenar la emergencia climática y a luchar contra el peligro que supone la ola reaccionaria que recorre el mundo.
Hacer coincidir los intereses de las grandes fortunas con los de una sociedad que reclama el derecho a una vida digna. Este es el nuevo paradigma de la economía de acuerdo con esa tendencia postneoliberal que intenta hacerse hueco frente a los más reaccionarios.
No es exactamente una lucha izquierda-derecha, es una inteligencia económica más avanzada y bien diferente que, a buen seguro, busca perpetuar sus beneficios en el tiempo permitiendo sociedades más justas, ciudadanos más felices con un nivel adquisitivo que permita el desenvolvimiento más desahogado de su actividad (aquellas famosas clases medias que hacían crecer la economía con cifras de dos dígitos), en lugar de esquilmar los recursos disponibles en cada ejercicio económico para volver a empezar a esquilmarlos después del cierre.
Así que más bien es derecha económica contra ultraderecha económica, y aquí tenemos las posiciones socialdemócratas (nada de rojeríos) intentando alinearse con el mal menor. Para la economía, el mal menor es el Estado (que ya no es el enemigo), al que reclaman inversión pública para recapitalizar los sistemas de producción que murieron cuando decidimos encargarlo todo fuera a precios más baratos. Para la sociedad el Estado simplemente es la salvación. El gran regulador, el inversor. El que permitirá que las personas se conviertan en protagonistas del algoritmo que calcula el producto interior bruto.
Lo que pasa es que Conan (el perro de Milei) murió antes de enterarse.
El dibujo es de mi hermana Maripepa
*Conan, el perro de Milei, murió en 2017. Milei lo hizo clonar y ahora tiene cuatro copias del original: sus ‘cuatro hijos de cuatro patas’ (dieciséis patas en total). En la actualidad, Milei se sigue comunicando con Conan a través de una médium. Poco nos pasa…
No tienes comentariis
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No tienes comentarios porque hacer login en WordPress está, en principio, un poco escondido. Eso sí… una vez dentro tiene una facilidad pasmosa para enviarlos. 🙂
Te dejaré el comentario de la semana pasada que prudentemente guardé.
Vamos al turrón…
Milei, leí en no sé que medio que en Argentina comienzan a quejarse del aumento de fallecimientos a manos de la policía, hablo desde la desmemoria pero creo que estaba entre 40 y 50 personas. No he oído ningún comentario sobre ello. Buscaré a ver.
Has dicho algo… La aspiración de Milei es de que los ricos sean más ricos, eso es semejante a los 1.200 millones de euros anuales de regalo fiscal a los más ricos en Madrid, entre 60.000 y 80.000 euros por cabeza. Eso simplemente es 💶📩 a ver, si a tí te ahorran 80.000 pavos al año no aflojarías un 20%. Esos son 240 millones anuales a repartir; tú hay días que no lo ganas, pringado.
Escuchando las barbaridades que dijo Milei, dan ganas de decir ok capullo, no vamos a dejar un mínimo de estado para mantener un payaso como tú, disolvemos el Estado y que cada uno se busque la vida, para pagar las deudas pueden vender hasta los campeonatos del mundo de fútbol. Como dice una amiga mía para poca salud ninguna.
Así desaparecerá la bandera de la dinastía Borbón como Argentina, no sé a quién se le ocurriría elegir esos colores.
Somos el único animal sobre la tierra que para que comer y beber tiene que pagar. Por ello nuestra sociedad se basa en el comercio.
Éste se divide en dos formatos, el generado por lo necesario, mantenerse vivo, luego está lo innecesario con un abanico infinito de posibilidades.
Las barbaridades que dice Milei, sin olvidar los personajes que le apoyan y aplauden, M.Rajoy, Díaz Ayuso, Abascal, chocan frontalmente con esa sociedad basada en el consumo, no nos engañemos si impides la circulación del dinero no hay economía, teoría keynisiana.
La mejor prueba es lo que están haciendo EEUU y UK en Yemen para preservar el «libre comercio».
A mí todo ésto me parece muy sonrojante.
Además de… En esa zona se está llegando al punto de ebullición. Eso es igual a cuando la ultraderecha española, pp incluido, sacó la patita nazi. En ese momento se comió el espíritu de la transición. A esos dos que bombardean Yemen son, en la historía los culpables del conflicto, ellos pusieron el estado hebreo sobre suelo palestino. Actualmente son nueve millones, que se los lleven o bien a UK o a EEUU que tiene muchos estados robados en las estrellas de la bandera. A ver qué tal les va.
Ya sé que no tiene, aparentemente, nada que ver, pero sí.
Es como los 33 millones de turistas en Andalucía en 2023 y las restricciones de agua como no mejore la sequía. Sobrexplotación de recursos en formato de economía innecesaria.
Feliz tarde de domingo, abrazos.
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Pues… no sé qué decirte.
No me va a costar ningún trabajo reconocer el parecido de Milei con Ayuso o con Trump, del que ambos beben, ni me va a costar trabajo reconocer a los promotores del conflicto árabe-israelí, como ya hemos hecho en otros comentarios.
Tampoco es un problema reconocer los beneficios (económicos para unos y políticos para quienes protegen a esos unos) de esquilmar los recursos de forma intensiva para preservar el modelo turístico o el automovilístico, o el alimentario…
Así que quedamos de acuerdo.
Y ahora a inventar: ¿cómo hacemos para que el modelo económico hacia el que transitamos tenga como pieza central el capital humano productivo? ¿Cómo evitamos que el capitalismo pornográfico que gobierna el modelo actual lo impida?
De eso tratábamos de hablar. Milei es una broma, como tantas otras, pero desvela una realidad extremadamente cruel.
Un abrazo, amigo.
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Pues como hacemos, una sociedad de consumo que prácticamente se corrompe por pura definición.
Pornográfico, la definición perfecta. Como hacemos dices, lo tenemos mal porque somos cada vez más consumo y menos sociedad, te recuerdo aquel vídeo qué, de un cajón lleno de plátanos, cada mono cogía uno. El sistema es el que hay, fácilmente corrompible.
Pornográfico es que exista un mercado financiero. Quién haya estudiado la historia del dinero sabe que éste surgió por la acomodación del trueque para lo que se usaba el erario.
Hasta que un espabilado descubrió que con el comercio del dinero se podía especular con humo.
La crisis del COVID le ha costado al mundo tres trillones de dólares. Si el mundo ha perdido eso quién ha ganado ¿Marte?
O será que ¾ partes de ese dinero es humo o beneficio cesante.
El dinero es una estafa, no hay más que ver un viejo billete de mil pesetas y leer: el Banco de España pagará al portador…
Pagará con qué, ¿Con gallinas?
Un abrazo.
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… con otro billete de mil.
La historia del dinero es una historia de éxito.
Tremendo éxito.
Pero esto es hacernos pajas, porque el dinero está y, además, manda. De hecho, es el que manda.
En el arte de lo posible no hay más remedio que aterrizar y comprender qué hacer. O, al menos, comprender que no hacer.
Volver al trueque parece una mala idea.
Otra vez gracias, amigo.
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