Que al Partido Popular le importa un carajo la sociedad que pretende gobernar es un hecho objetivo sobre el que no merece la pena gastar mucho tiempo. Si se trata de destrozar las instituciones o el prestigio del país, le va perfecto con tal de derrotar (el precio no importa) cualquier gobierno que no presidan ellos.
Así, un ejemplo, son capaces de poner al Congreso de los Diputados y al Senado en la tesitura de hacer el ridículo presentando proposiciones no de ley tendentes a usurpar las competencias del Gobierno en materia de política exterior. Poco hay que reflexionar sobre esto: la falta de moral es plausible. No le duelen prendas al acordar que se reconozca la victoria no demostrada del candidato a la Presidencia de un país. Inmorales.
Venezuela al PP le importa poquísimo, más allá de lo que puedan suponer de desgaste para el Gobierno de España las complejísimas relaciones diplomáticas que se establecen con un gobernante como Nicolás Maduro. Ellos tienen la solución perfecta al conflicto: es exactamente la contraria a la que el Gobierno adopte, sea esta cual sea. Y lo justifican a grito pelado soltando tantos improperios como se les vienen a la boca.
Hasta ahí todo normal. Son ellos.
El rizo (doble y con tirabuzón) viene cuando, además de hacer notorio que la sociedad en general le importa un huevo, el PP se propone poner de manifiesto que sus individuos, tomados de uno en uno, también le importan poco o nada.
La creación por parte de Isabel Díaz Ayuso de un centro de atención integral para hombres víctimas de violencia sexual en la comunidad de Madrid, es una burla a todo lo que esta sociedad ha construido y está construyendo alrededor del drama de la violencia machista.
Uno pensaría que se podría estar refiriendo a las violaciones de menores perpetradas sistemáticamente hasta no sabemos bien qué fechas (acaso en la actualidad) por la Iglesia y que Díaz Ayuso se iba a alinear de inmediato con el “Informe sobre abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos”, recientemente elaborado por el Defensor del Pueblo. Pero no. Díaz Ayuso no se alineó con nada, porque su única intención es burlarse del feminismo todo, de la lucha contra la violencia machista, del titánico esfuerzo que la izquierda y solo la izquierda viene haciendo en el intento de eliminar la violencia que se ejerce contra las mujeres por el mero hecho de serlo.

No importa mucho bucear en los datos: son demoledores. Suficientes como para que la derecha y la ultraderecha (si fueran cosa distinta), al hacer negacionismo sobre la brutalidad del asunto, ponga de manifiesto su desinterés por las personas y se signifique en el que es su fin último: recuperar un estatus quo que no dan por perdido. Aunque sea montando una oficina para hombres víctimas de violencia sexual.
En realidad ya existen en España (en Europa) centros de la naturaleza de este que Ayuso anuncia crear (financiados, por cierto, con los denostadísimos fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia puesto en marcha por el Gobierno del Estado tras la pandemia de covid-19). Son los llamados centros Barnhaus que, concretamente en Madrid se publicitan como “un servicio especializado que proporciona valoración y atención a niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual y a sus familias, así como actuaciones de prevención y sensibilización. Además, facilita información y asesoramiento a profesionales del ámbito infantojuvenil.”
Quizás se trate de ampliar la protección de la Comunidad de Madrid a los hombres como su noviete, asimilando el concepto de violencia sexual al hecho de que al chico le estén tocando los cojones, total por unos millones de nada defraudados a la Hacienda Pública.
La cosa va de reírse del mundo, de ponerse por montera las 35 mujeres asesinadas en España en lo que va de año y demostrar que puestas a ser de derechas, puestas a ser machistas, puestas a ondear más alto que ninguna la bandera de esa libertad pestilente que ondea, Isabel Díaz Ayuso es la mejor. Me pregunto si, en ese trumpismo galopante sobre el que asienta su ideario, oiremos decir también a la presidenta madrileña que las feministas, como los haitianos, se comen a los gatos.
Si eso enfrenta a las víctimas, si eso mina la credibilidad en las instituciones, si eso perjudica gravemente la salud democrática de este país, dos puntos más en la carrera hacia la indignidad de esta ‘notable’ mujer pública y otros dos puntos (y este es el drama) de popularidad entre sus adeptos.
Olvida que una responsable política que practica el negacionismo en este asunto, se convierte en cómplice de cada asesinato.
La inmoralidad de Isabel Díaz Ayuso ha tocado techo. Lo sabe. Y le importa un huevo.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
¿Y?
En Andalucia Juan Ma gobierna y destroza con mayoría absoluta.
Esa mayoría la consiguió porque a la izquierda le parece más importante darse de hostias que conseguir convencer con argumentos y hechos para que les voten. A los socialistas no los meto en la izquierda porque muchos votaron al PP, cosa que a mí se me hace bolas en la cabeza. Pero hay una excusa para esa mayoría, el 50% de los andaluces se quedaron en casa.
En Madrid también hay mayoría absoluta, pero no hay excusa, esa mayoría se consiguió con una participación aceptable, el PP ganó casi en todas partes.
Tengo una amiga en el Salvador hace muchos años, creo que lo he comentado, el sábado aquel de la matanza de las maras, asesinaron a un albañil al lado de su casa, al tiempo se llevaron por delante una niña. Mi amiga tiene una familia, madre, padre, dos hermanas, marido y un hijo. Como todos los salvadoreños muy creyentes, creo que la Iglesia evangelista. Los salvadoreños tienen una frase que ponen por delante a todo: primero dios. Porqué cuento esto, aunque parece que somos muy parecidos el Salvador es un país pobre, tuvo una guerra civil, sueldos y trabajos muy precarios y mucha economía informal. Esa pobreza genera mucho egoísmo, en la familia de mi amiga, excepto los abuelos, que son de otros tiempos, entre el resto, padres y hermanos no hay cohesión, impera el egoismo y el: ya te apañaras, conmigo no cuentes. Cuando le explico como somos aquí me dice: Javi aquí no es así.
Madrid y algo más, me da la impresión que va por ese camino, trabajos precarios, imposible acceso a la vivienda, depresiones, hartazgo, es el caldo de cultivo de esas mayorías
También hay que tener en cuenta que la AN ha condenado a siete años al vicepresidente de Esperanza Aguirre por la ciudad de la justicia. Los cachondos de la AN dice que los condenados tienen que devolver 40 millones a la Comunidad de Madrid, los mismos que montaron el pufo.
Eso más otras cosas, hace necesario que Díaz Ayuso y el PP saquen Venezuela, Begoña y todo el ruido que puedan hacer cacerolas y sartenes para que no se hable de sus miserias corruptas.
Una prueba de nuestra estupidez es que aún sigue coleando el bulo de los 14 o 28 millones de Broncano, diciendo que para la ELA no hay dinero. No saben ni que es la ELA y de los 60 millones de la Eurocopa no han protestado.
Así está el nivel, el problema no es Díaz Ayuso o Feijóo, el problema es de quien les pone donde están, da igual que se llame Esperanza, Ignacio, Cristina o Isabel.
Igual que el arboricida Almeida. Si tienes fiscales en tu asociación de vecinos y protestan, se paran los conciertos del Bernabéu. Si la asociación de vecinos son jubilados, como Arganzuela, arrasan con árboles de cien años y te jodes.
Abrazos, feliz domingo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Aquella vieja pregunta de quién mueve los hilos.
Sí.
Pero no hablábamos hoy del todo (inabarcable) sino de la falta de respeto que constituye el humillante disparate de Isabel Díaz Ayuso.
Hablábamos de la parte. Y me complace hacerlo porque las partes, en definitiva, constituyen el todo.
¿Otros mueven los hilos? Estoy convencido. Y me tacharían de conspiranoico si me pusiera ahora a echar pestes sobre El Yunque y la alargadísima sombra de los apellidos del franquismo (llamo la atención sobre aquel ensayo acertadísimo, Franquismo SA).
Y por eso me vengo a la parte. Porque parte a parte, la ciudadanía aún conserva el derecho a revelarse contra la majadería.
Por si Isabel Díaz Ayuso fuera una majadera y la ciudadanía ejerciera su derecho a quitársela de encima. Porque el problema, aunque parezca que no, sí es Díaz Ayuso. Ella y todos a los que emboba… Ella y todos los que cuando ejercen su derecho al voto, que aún conservamos, eligen majadero.
Gracias por tu reflexión, amigo. Siempre ilumina.
Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona