Negro sobre blanco

Ciertamente, no sé si la solución es convertir un aeropuerto en un centro de recepción y estancia temporal de inmigrantes. No lo sé.

No sé hasta qué punto vulnera esta estrategia el derecho de asilo (¿alguien ha pensado en estos años en el derecho de asilo como uno de los pilares del Estado Social?), ni sé hasta qué punto una solución de esta naturaleza puede convertirse en un problema enorme, más que en parte de la solución del problema enorme.

Lo que sí sé y me lleva directamente a la melancolía, es que Europa se anda escorando a estribor hasta meter la regala en el agua. Aclaro que, en términos náuticos, estribor es la derecha y la regala es el filito entre el casco y la cubierta, advirtiendo (aviso para navegantes) que un poquito más de escora y el velero irá a pique.

Adoro España. Esta semana más que ninguna otra antes. Ya me cayó bien con aquello de la ‘excepción ibérica’ que nos puso frente a todas las economías de referencia y contra todas las oligarquías energéticas que andan mangoneando con los recursos que necesitamos para sobrevivir, y después se convirtió en la ‘solución ibérica’ (para todos menos para el PP que no supo cómo desdecirse de la sarta de gilipolleces que había dicho sobre el particular).

Pero estas semanas me cae todavía mejor.

Con la sola compañía de Bélgica, España se enfrenta a los 25 que, con más o menos pasión, abrazan el discurso de Giorgia Meloni sobre inmigración. Un discurso que, sin entrar en detalles escabrosos, aboga por sacar a los negros de Europa medio a hostias, amontonarlos por ahí fuera e ir esparciéndolos como podamos por el orbe de la Tierra de forma que cualquier persona que piense que tiene derecho a su dignidad y a la de los suyos, si es negra, sepa seguro que en Europa solo encontraría desolación.

Acudir a estas alturas a la Declaración Universal de Derechos Humanos parece como de colegial. Quedará como un imbécil aquel que se atreva a decir en voz alta que todas las personas somos iguales. Quien invoque aquello de que, a los ojos de Dios, la piel no tiene color pasará por estar acusando al Altísimo de ser daltónico y se enfrentará con una querella de Abogados Cristianos que, entre golpe (flojito) y golpe (flojito) de pecho, estarán distinguiendo perfectamente lo negro de lo blanco e intentando que tal especie cunda y se haga tan universal como aquella declaración de la ONU, o más.

Por qué Europa abraza el discurso de la extrema derecha en materia de inmigración parece un misterio. Sacrificar los principios más elementales de la solidaridad entre los pueblos para garantizar el estatus quo de los grupos de poder me parece uno de esos errores históricos que luego se estudian en los libros como las causas de la desaparición de las culturas.

No sé si convertir un aeropuerto en un centro de acogida es una buena idea, ni sé si el Dios en el que usted crea distingue los colores de la piel de las personas. Sé lo que he sentido cuando leí la noticia de que apaleaban a un negro que no quería trabajar por seis euros la hora y puedo imaginar cómo se sintieron los españoles que, teniendo mucho más entonces de lo que hoy tienen en Sudán, se fueron al centro de Europa o a México dejándolo todo atrás para buscar acomodo entre el resto de los hombres.

Y sé más cosas.

Usted también las sabe, pero conviene ponerlas negro sobre blanco para refrescarlas.

Sé que todos los hombres somos iguales, aunque parezca un colegial cuando lo digo.

Sé que haber nacido en un lugar o en otro determina colores, credos, estatus… no en un continente u otro, en un barrio u otro de la misma ciudad. Y sé que ese es el verdadero pecado original.

Sé que Europa está dejando pasar la ocasión de liderar el mundo convirtiéndose en una región de países de acogida, donde todo el mundo quepa, aporte, viva y progrese, donde todos aprendamos de todos y convivamos con todos, que rejuvenezca, que mezcle sus razas, crezca, se pueble de mestizos sin prejuicios que llenen las escuelas, las fábricas, los despachos, las tiendas y los bares.

Y, lo jodido, sé que esto es así porque la cortedad de nuestra clase política está llena de miedo. Y entonces se acopla al discurso de la pureza de raza. Y el discurso de la pureza de la raza no puede dar más asco.

Así que ¡viva España!

Porque el saludo no es ¡fuera de aquí moro-mierda! El saludo es ¡pase y siéntese! Veamos cuántas cosas podemos hacer juntos.

Y no soy exactamente un imbécil, ni un soñador, ni un colegial. El Banco de España cifró en 24 millones el número de inmigrantes que nos harán falta en las tres próximas décadas (66.000 al mes, negro arriba, negro abajo) para mantener la ratio actual entre personas ocupadas y pensionistas.

Mejor dejar de tenerles miedo. Mejor hacerles un hueco. Porque espacio hay.


4 respuestas a “Negro sobre blanco

  1. No estoy para nada en contra de la llegada de no se cuantos inmigrantes, lo que me sorprende es la alegria con la que segun parece alguien del gobierno piensa que la mejor ubicacion es un aeropuerto como el de ciudad real para acoger a bastantes inmigrantes (se rumorea 3.000 ) ¿pero se ha pensado en la digindad de esas personas? creo que no, por que la posible ubicacion en ese aeropuerto es en medio del campo cual rebaño de obejas, creo que estamos hablando de personas sean blancas,negras,o amarillas, ¿como van a darle los servicios minimos que se merece cualquier persona? educacion,sanidad,trabajo etc ? no lo se lo mismo me falta mucha informacion para poder decir que es el sitio mas idoneo.

    vuelvo a repetir hablamos de personas, semejantes que viene con la deseperacion y buscan una vida mas digna, encerrarlos en barracones en medio del campo no se si sera la solucion.

    buen domingo

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    1. Tampoco yo tengo claro que la estrategia sea la correcta. Y por la misma razón que dices: son personas e integrarlas parece más oportuno que aislarlas.

      Pero tengo mucho respeto por la posición de nuestro Gobierno sobre inmigración (y sobre alguna cosa más), así que no me cabe otra que esperar lo mejor de esa decisión, si es que llega a perfeccionarse.

      Para la comarca, si está bien conceptuada, no tendrá más que ventajas, a salvo de que la gestión de la idea sea tan desastrosa que nos la debilite aún más (por si ya no estuviera debilitada).

      Estaremos atentos a todo. Y, si llega a suceder, pondremos todo lo que haya de nuestra parte para que quienes vengan sean lo más felices posible.

      Gracias, amigo. Fortísimo abrazo.

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  2. Por desgracia no es cuestión de colores . Es el dinero. Los negros ,moros y demás ,si son ricos nos encantan. Los deportistas de élite son nuestros dioses de colorines ,que hacen a los países GRANDES .Los otros ,los POBRES, los usamos para que trabajen sin derechos ,con salarios de mierda y horarios inhumanos. Los que de momento nos sobran . Hay que deportarlos . Esos solo vienen a robar ,violar,quitarnos el trabajo y además sus hijos ,tienen el comedor del colegio gratis y encima a la carta.
    Un abrazo.

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    1. ¡Que daño ha hecho dejar la educación en manos de la Iglesia y abandonar a su suerte la educación pública!

      Tanta barbaridad aterroriza.

      Un negro rico no es un negro, amiga, es un rico, uno más al que admirar e imitar… Un negro pobre… ¡ese sí que es negro! Y facilitarles la vida, considerarlos iguales… es perder tiempo y dinero.

      En eso parecemos habernos convertido.

      GRACIAS, AMIGA. Un beso muy fuerte

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