
Había personas deambulando sin destino fijo por las avenidas de barro con una maleta de ruedas y una bombona de agua. Había coches apilados, algún cadáver. Había personas que gritaban encerradas en las casas que se convirtieron en su ataúd cuando el agua subió hasta anegarlas por completo.
Había desolación. Y personas en los tejados esperando rescate.
Agua por todas partes discurriendo con una fuerza incomprensible entre las calles arrastrándolo todo. Barro por todas partes. Muerte por todas partes. Hasta 211 a la hora de cerrar este post que nunca se hubiera debido escribir.
Recuerdo que mi padre, un valenciano que había nacido en el primer tercio del siglo pasado, lo contaba. Contaba como voluntarios del Frente de Juventudes acudían a las avenidas en rescate de personas con barcas de la época. Sí, sí. Ya sucedía.
A lo mejor la ambición, a lo mejor la estulticia, propició que se siguiera construyendo en zonas inundables hasta que hoy casi tres millones de personas en España vivan felizmente en una tierra que volverá a ser del agua.
Porque el agua recupera lo que es suyo por más que hayamos querido desviar artificialmente el curso de los ríos para acomodar ese urbanismo atroz que mata. Así me lo contaba el viejo Eliecer, de Villamayor de Calatrava, allá por los años 80: El agua recupera lo que es suyo. Y lo hace con las escrituras de propiedad en la mano. Ya lo hacía.
Pero ahora el Mediterráneo está caliente. Dos grados más de la que fue su temperatura en superficie. Dos grados que despliegan una cantidad de energía que no podremos controlar jamás y propician que esas ‘gotas frías’, o DANA, o como cojones queramos llamarlas, se repitan con una frecuencia que no se conocía y se desenvuelvan con una virulencia que tampoco conocíamos.
Lo sabe la ciencia. Pero lo ignora la política: es caro.
No sé si más caro que 211 vidas. No sé si más caro que la cifra que resulte cuando el barro nos devuelva a los que aún no hemos encontrado. Pero caro.
No quiero caer (al menos hoy no) en la miseria de Feijóo culpando públicamente al Gobierno de España de la catástrofe o en la ruindad del sindicato de las manos más sucias, que ya ha planteado querella criminal contra la directora de la Agencia Estatal de Meteorología para calmar su sed infinita de odio. Al cabo, la culpa la tenemos todos. Todos menos la ciencia, porque la ciencia sí sabe.
En el siglo XXI no se clama al Dios Trueno para que aplaque su ira. En el siglo XXI se mira a los científicos, se pregunta, se planifica… se evita.
En este siglo se activan las alertas, se toman precauciones, se minimizan los riesgos. ¡Ay de quien prefiera evitar la alarma por si la cosa finalmente quedara en nada! Porque caerá sobre él la pena de la culpa y jamás podrá volver a conciliar el sueño. O a lo mejor es tan tonto que ni siquiera de eso se da cuenta.
Ahora da lo mismo descubrir quién retrasó las alertas o quién frenó la llegada de los equipos de emergencia. Da igual tras qué artículo de qué ley nos refugiemos para salvar la cara de gilipollas que se nos haya debido quedar después de doscientos once muertos. Incluso da igual pensar en qué cultura de la emergencia debían tener en la cabeza los tipos que perdieron la vida por poner a salvo su coche. Da igual pensar en el hijo de puta que asaltó la tienda de móviles o que saqueó una vivienda mientras sus moradores velaban el cadáver de un ahogado.
Ahora solo importa recordar cómo perecieron atrapados en sus casas quienes quedaron atrapados por la riada.
Y mirar a la ciencia.
Y a quien la niegue, simplemente, mandarlo a tomar por culo. Sin norma que lo regule, sin artículo del Código Penal que declare reprochable su conducta y le imponga un castigo.
Solo mandarlo a tomar por culo.
Y cuidado. Muchísimo cuidado. Porque la derecha más reaccionaria, estos que niegan la ciencia, entre otras cosas, está desde el primer momento aprovechando la tragedia para hacer carne picada de las instituciones, inventando bulos y acrecentando el odio. ‘Solo el pueblo salva al pueblo’ se ha convertido en la tarjeta de presentación del populismo fascista que denigra las instituciones del Estado, aprovechando la oleada de solidaridad que se ha desplegado espontáneamente ante los acontecimientos. ‘Estado fallido’ es el lema. Ahí están Núcleo Nacional, Falange o Revuelta (la organización juvenil de Vox), dándolo todo. Ahí están Manos Limpias y Santiago Abascal, Alvise y no sé cuantos más, incendiando las tripas de la justificada desolación de los valencianos. Inventando lo más grande contra moros y negros, acusando a Marlaska de una conspiración impidiendo la ayuda de Francia.
Cuidado. Muchísimo cuidado. Porque si es verdad que las instituciones han fracasado estrepitosamente en la gestión de esta crisis (averiguaremos, no hay duda), también es verdad que resolverlo solo se conseguirá fortaleciéndolas y no prescindiendo de ellas. Así que idéntico mensaje:
A tomar por culo.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
Hoy totalmente de acuerdo, la naturaleza sabe que es suyo sin escrituras ni registros, me ocupas ¿ no te preocupes cuando tenga pque pasar por ahí pasare.
Por desgracia la construcion se nos va de las manos a todos a usuarios y legisladores, la ambicion de construir por que ya no corren los arroyos los rios estan secos , el cauce una selva, ¡para que limpiarlos si ya no llueve? pero mira por donde en un momento llueve y mucho, ya esta el lio ¿ quien pierde ? esta claro en primer lugar los fallecidos y en segundo los supervivientes ¿que ahora con que se encuentran ? con nada con una mano delante y otra detras por que se esperan ayudas, pero van a mitigarc al 100×100 esos gastos ocasionados de viviendas, vehiculos, pertenencias, cultivos agricolas TOTALMENTE UNA RUINA PARA TODOS ELLOS , por mucho que ayudemos totalmente desastroso , esas familas como cada cual que ademas tengan la desgracia de haber perdido un familiar, posiblente tengan hipoteca de la vivienda prestamo del coche y ahora que ? sin vivienda y sin coche y seguimos pagando? ahi debe estar el gobierno para OBLIGAR a los bancos a darlo por perdido puesto que sus beneficios añuales bajaran muy poco con esa buena opcion, la casa de vehiculos de valencia tiene el gesto de vender los coches a costo sin beneficios , vale y como se paga ? de donde?
Una tremenda desgracia , a ver si de una puta vez en la comunidad valencia se promueven las obras hidraulicas nesesarias para que esto no vuelva ocurrir.
Buen domingo.( que por desgracia no va a ser para todos.)
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No será fácil. Nada fácil. La normalidad no va a volver. El recuerdo de la tragedia durará generaciones. Las consecuencias económicas son incalculables.
El agua vino a por lo que le pertenece y nosotros pensábamos que se lo habíamos arrebatado.
Era prestado. Y ni siquiera habíamos tomado las precauciones propias de saber que era una zona inundable, o altamente inundable. Urbanismo despiadado el que hemos propiciado permitiendo que cada uno construyera donde le saliera de los cojones.
La cultura de la emergencia no se ha cultivado. Saber que cuando hay alerta de avenidas no se puede bajar a los garajes parece de primero de emergencias.
Y de esos polvos… muchos lodos. Muchísimos lodos. Un lodazal que aún esconde los cadáveres que devoró.
Nadie responderá por ello. Los muertos no hablarán (como de suyo). Y los que quedamos vivos pagaremos las consecuencias de permitirnos hacer todo.
Así va…
Gracias, amigo. Fortísimo abrazo.
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Después de haber escuchado a un tal Manuel Ll. y a un tal Carlos C. —voceros fachofétidos— que el gobierno se ha puesto de acuerdo con Bildu-PNV-Esquerra-Junts para que sean las autonomías afectadas las que se las compongan y así romper la unidad de España, cualquier otra vileza se queda unos palmos más abajo. Por lo demás, suscribo lo escrito por ti.
Mis padres se salvaron por minutos de la tragedia del camping de Biescas —el camping estaba situado en una antigua torrontera, lo sabían en el pueblo y lo sabían los técnicos de la Diputación, pero como nunca había pasado nada… hasta que pasó: 87 muertos y 187 heridos— habían viajado a las inmediaciones del camping a llenar garrafas de agua de una fuente y acababan de subirse al coche cuando la tromba destructiva vino por detrás y, sin saber qué era aquello —lo tomaron como un nubarrón que descargaba granizo— mi padre se lanzó con el coche carretera adelante sin mirar atrás. Cuando llegaban cerca de Huesca se toparon con ambulancias y bomberos que subían a toda leche por el puerto de montaña.
Terrible la DANA. Terrible.
Un abrazo.
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Afortunados. Afortunados…
¿Imaginas cómo hubiera cambiado tu vida?
Afortunado.
Una tragedia sin resolver… y que fue en vano, Porque ni siquiera hemos tenido la prudencia de aprender de ella.
Afortunados…
GRACIAS, AMIGO. Fuerte abrazo.
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No, no se aprende, y no será porque no tengamos ejemplos cada poco tiempo, como esa gota fría —la DANA añeja— que ha venido repitiéndose cada año y hasta el más cortico del pueblo sabría trazar un mapa del territorio por el que va a discurrir… Fíjate si lo sabía el vecindario de Biescas que la zona donde se construyó el camping era llamada «el aliviadero», desde siempre.
Y seguimos sin corregir ni enmendar, olvidando una máxima que los viejos suelen repetir,,,: «El agua tiene memoria». Cierto que eso no alivia el dolor, la tragedia, las personas fallecidas, la gente que lo h perdido todo, las personas desaparecidas, el horror… Pero si, por una vez, fuéramos capaces de interiorizar lo sucedido quizás en las siguientes DANAS —que las habrá— haya mayor probabilidad de supervivencia y de no perder todo lo que tanto ha costado conseguir.
Hoy, solo quedan dolor ante el sufrimiento ajeno y una explosion de solidaridad.
Un abrazo.
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El drama es ese. Que cada vez son más frecuentes y cada vez más violentas. Que nuestros cauces (nuestros ‘aliviaderos’) están llenos de urbanizaciones de alto standing o de barrios de vecindario común. Y ahora que llega el diluvio es tarde para reconstruir los pueblos.
Interiorizar lo sucedido es carísimo. Salir del aliviadero es imposible para los casi tres millones de personas que viven dentro… Lo aprendamos o no, el desastre está servido.
Solo nos queda la plaga de langosta para que las maldiciones bíblicas se completen. Y el mar no se va a abrir para que huyamos a la tierra prometida que, por cierto, esta bombardeada.
Un abrazo enorme, amigo. GRACIAS
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Mis padres fueron doblemente afortunados. Años antes de lo sucedido en Biescas, ya se habían librado de la tragedia del camping de Los Alfaques, en Tarragona; allí explotó un camión cargado de propileno que lo arrasó todo. Una hora antes de la tragedia, mis padres se habían marchado porque a ellos lo que les iba era la montaña, no la playa. Ser catetos de interior les salvó la vida..
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Espero que, al menos, despreciaran el camping para siempre… porque a la tercera…
Ser ‘cateto de pueblo’ libra de muchas cosas. A lo mejor podrían dar algunas clases a los educados moradores de las ciudades…
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Ay Justo, es cierto no hay nada nuevo, esto ya pasaba. Y sospecho que seguirá pasando, se derribarán viviendas y ojalá me confunda, pero creo que se reconstruirán en el mismo lugar.
Ahora hablamos de reflexión, repensar y reconstruir.. más pronto que tarde, hablaremos de otra cosa, y algunos incluso creerán que ya se ha olvidado.
Pero no, se han cercenado vidas, muchas, y otras ya no serán. Olvidarlo no es una opción.
Y es cierto en este momento hay muchos motivos para decir eso de “a tomar por culo”
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Querida Joaquina… qué de razón llevas. Reconstruirán en los cauces de los ríos y se los volverán a llevar las avenidas… Esto está empezando y, hayamos aprendido lo que hayamos aprendido, la solución ya no está disponible para demasiados.
En el próximo diluvio, Dios nos pille confesados.
Un beso muy fuerte.
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No hay mucho que decir la verdad. El comportamiento de la derecha y ultraderecha, que es lo mismo, en este país sigue siendo el mismo desde hace 300 años y no va a cambiar y Justo me has puesto de muy mala hostia, yo que andaba intentando protegerme de esa escoria. Eso sí hay que decirles basura y escoria porque ya es hora de llamarles por su nombre, sin miramientos. Lástima no les pillara a todos metidos en un parking en una riada, como la pelicula de Tarantino, Malditos Bastardos. Se iba a sentir el país como cuando llevas ya un año que dejaste de fumar y te subes siete pisos por lss escaleras y cusndo llegas arriba puedes hablar sin problema.
Los Alfaquíes, viví en Sant Carles de la Ràpita, pasaba todos los dias por delantw. Dicen que los quemados aún van corriendo por la antigua M340. Yo nunca los vi, pero si me daba mal rollo esa zona, la sentía como sórdida. A ver que pasa en la zona cero de Valencia. También estuve en el camping Las Nieves pero en 1987. Lo que si viví fué la riada de Sant Antoni de Calonge y Platja d’Aro el 13/10/2005. Me llibre de milagro. Aquella foto de un coche negrro clavado em el mar, vivía a 30 metros. El coche podía haber sido el mío. Lo más impresionante no son los coches apilados, lo que da muchísimo miedo es ver un parking subterraneo con el agua a nivel de la superficie. De eso no te escapas si te pilla dentro. Estuve viendo cómo los bomberos sacaban el agua. Y era terrorífico. No lo olvidas nunca. Y no sé, si la cimentación estaba hecha con losa si eso a la larga sería seguro. Es muchísimo peso.
Bueno hay mucha mucha pena, abrazos para todos, naturalmente para los y las valencianas.
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Lo sucedido en los Alfaques fue un pavoroso accidente; lo de Biescas, el hecho de que se permitiera situar el camping donde se construyó fue una temeridad desde el principio. Las consecuencias de batallar contra la Naturaleza las paga siempre el ser humano. Y mira que llevamos tiempo habitando el planeta sin entenderlo o pasando de ello.
Ojalá los lamentos de ahora sean los últimos.
Salud.
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Buff… parece que andas escapando por lo pelos (como los padres del amigo de ‘Una mirada’).
Veremos si al menos hemos aprendido a protegernos, porque no se me alcanza esa cultura de la catástrofe que te lleva a salvar tu coche a costa de tu vida metiéndote en el subterráneo.
Todo ha fallado. Demasiadas cosas han fallado. Y la derecha sacará partido, si bien es verdad que hoy, rigurosamente hoy, Sánchez se lo ha puesto a huevo.
Un abrazo muy fuerte, amigo. Lleno de pena. Lleno de frustración. Lleno de impotencia. Pero enorme.
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