En la entrega de los Premios Goya de 2019, Rosalía se marcó una de Los Chunguitos que, cinco años después, aún me pone los pelos de punta.
Cantaba a capela acompañada por el Cor Jove de l’Orfeó Catalá, con una voz nítida y aflamencada que lo llenó todo.
Supimos que es musicóloga, que su trabajo es concienzudo, que no deja nada al azar y que su voz es prodigiosa. Hasta ahí supe llegar.
Entre tanto, la fama, los discos, los conciertos en el extranjero, todo en orden.
Y ha vuelto a hacerlo.
La habíamos oído cantar (casi recitar) Alfonsina y el mar, cuando creíamos que nadie podría igualar a Mercedes Sosa interpretando la obra de Félix Cesar Luna, y había vuelto a hacernos llorar.
Y, de pronto, aparece Berghain, el sencillo del álbum que prepara su lanzamiento el próximo viernes: Lux.
Y es una puta barbaridad.

Tiene las trazas de una cantata barroca en dos tiempos. Pero moderna, electroacústica, industrial, minimalista. Rosalía (que si no canta ópera sí lo hace como soprano ligera y te mueres de gusto escuchándola) se hace acompañar por Björk, Yves Tumor y la Orquesta Sinfónica de Londres. Mezcla barroco, tradición, religión, modernidad, surrealismo y evoca a partes iguales a Carmina Burana y a Blancanieves. Está escrita en tres lenguas: alemán (claro), español e inglés. Como las grandes de la antigüedad.
Berghain no es un trabajo. Es una tesis. Es conocimiento en estado puro, una cultura musical deslumbrante trasladada a arte. Es emoción. Una voz que embarga, una fusión de formas y estilos que trastoca, un producto que se disfruta con todos los sentidos, que huele, que se saborea, que te toca. Es la producción de una persona genial que se atreve con todo, se lo estudia, se lo trabaja hasta el último acorde (en Re menor). Berghain es un videoclip que hace llorar.
Y Rosalía es magnetismo. Una mujer que se atreve con todo porque puede con todo. Que cada vez innova, que todas las veces sorprende y, algunas veces, sorprende tanto que te deja sin respiración.
Eso es un referente. Esos son los referentes que se sobreponen al ruido y, sin embargo, pasan de puntillas por los telediarios.
Entre grandes, entre poetas, tras el suicidio dramático de Julia de Burgos, Pedro Mir escribía “¡Qué de cosas hacen ustedes con la poesía! ¡Cómo les gusta ver a un gran poeta suicidarse!”
… Con qué poco aprecio tratamos en este país nuestro a nuestros personajes inmensos si no juegan al balón. Qué cicateros somos con el éxito de quienes verdaderamente se ganan el éxito con la brillantez del talento.
La victoria abrumadora de Milei en Argentina, las memorias de un rey que cuenta cómo sufrió en su vida (me descojono), el funeral laico de una ignominia, el bochorno del Senado de España en la comparecencia del presidente del Gobierno en la comisión que investiga el caso Koldo…
Tan difícil como es encontrar en estos días una circunstancia que brille por sí misma por encima de tantas circunstancias, cómo hemos aprendido sin que nadie nos lo enseñe a pasarla por alto.
Redescubrir el talento. Emocionarse con la música. Apagar el ruido. Encender los sentidos. Escuchar. Llorar.
Gracias, Rosalía. Otra vez gracias.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
Esta letra forma parte de una canción de C Tangana (ex de Rosalía) Demasiadas Mujeres
*No he olvidado el olor
De la que me follé en el baño de un garito, borracho en Berlín
Escuchando un techno que me hacía empujarla como un animal
Música del infierno que sonará el día de mi funeral
Aún me acuerdo de ti»
Berghain es un garito de techno berlinès. Graciosa casualidad.
Dice YouTube que la canción que más escuché en 2024 fué un cover entre Rosalía y Romeo Santos. Ella pasó de actuar en la Sala Pleyel en París para 2.500 personas en 2019 a llenar el Parque de los Príncipes en 2023. Romeo salta de llenar el Madison Square Garden a llenar dos Bernabéus. Da una imagen de la fuerza y calidad de la música en el ámbito hispano. Todo el mundo reniega del reggaeton, René Residente y Bad Bunny les están contradiciendo. Han desplazado a la música anglosajona y sabemos perfectamente que significará eso en el futuro (si los típicos traidores lameculos no lo joden como han hecho siempre).
Una derivada de la famosa actuación del senador Zendal el jueves.
Hay temas, que por lo que sea, no se habla: dos jóvenes, blancos y españoles, uno de ellos hijo de una alcaldesa del PP, lancen sendos artefactos explosivos en una sede del PSOE en Cantabria donde se celebraba un homenaje sobre la memòria històrica con 70 personas. Afortunadamente no pasó nada, pero lo que cuenta es la intención. O que de repente en plena borágine de denuncias de las andaluzas y sus revisiones de cáncer de mama, hablan de 20.000 casos, la sede de Amama aparezca vandalizada.
Pues me picó la curiosidad y me puse a buscar información sobre el Zendal, con ayuda de la IA que sacó unas conclusiones que alucinas. Solo voy a dejar un detalle muy resumido y muy económico (información de la propia Comunidad de Madrid)
Presupuesto del proyecto 51 millones.
Tiempo de ejecución 100 días
Coste a la entrega de la obra (103 días) fué 200 millones. Una compleja operación matemática (en el PP no conocen esta ciencia tan sofisticada, ahora diré porqué) la desviación presupuestaria, hasta esa fecha fué de 149 millones de euros. Si, con otra sofisticada operación matemática nos da un gasto diario de 2 millones de euros y dentro de ese gasto una desviación de 1.490.000 euros diarios. Hay que gastar casi a la velocidad de la luz para hacer desaparecer tanto en tan poco tiempo. Eso sí que es una operación matemática que hace temblar la teoría de cuerdas y la relatividad de Einstein.
Obvio las alegaciones de semejante desviación fué la situación tan complicada con el COVID. Dado que el proyecto se diseñó ya en ese contexto y con un plazo tan corto es normal que ya estuviera previsto en el presupuesto original. Tres turnos de trabajadores, por ejemplo.
Luego el coste, supongo que los «posya», subió a 300 millones. Todo ello en el país líder en obra civil. Parece que todo eso lo diseñó y supervisó un primate, con todo respeto a los primates que carecen de la rémora de la codicia.
Y sin embargo estamos centrados, el Tribunal Supremo y nosotros, en el grupo 55 (plan general contable español de 2007) caja de efectivo de la conta del PSOE. Esta cuenta tiene una norma, no hace milagros, para sacar dinero primero hay que meterlo, aquí el milagro de los panes y los peces no cuela. E igual que hay que justificar la salida también la entrada obligatoriamente debe estar justificada. La salida sin justificar se «pega al bolsillo» de la persona responsable de la caja. Esa cuenta no admite el signo – en el saldo. Un saldo positivo demasiado grueso también es muy sospechoso.
A Mazón le vuela por encima una acusación de negligencia criminal, 4 años por cada víctima. El encubrimiento tiene una condena de 2 años por víctima. Feijóo y alguno más tienen compradas todas las papeletas.
A que viene todo esto, con lo relajado que venías Justo. Estamos en ese punto de la balanza en que nos hagan la tres catorce judicial o que efectivamente la justicia exista. Mi pronóstico es que nos toman por imbéciles porque lo somos.
A disfrutar la música que es lo mejor del mundo. Feliz semana, abrazos.
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En efecto, no era el caso.
Venía relajado porque quería. Hoy quería celebrar.
Por mí mismo también, pero también porque los lectores de este blog se merecen que miremos el lado potente de nuestra historia. Hay un lado potente que merece la pena celebrar y, aunque solo sea de cuando en cuando, hay que celebrarlo.
Tendremos tiempo de hablar de cendales y justicias… tendremos tiempo y, me temo, que también ocasión.
Abrazo, amigo. GRACIAS
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