Como niños pequeños pero en sala del Consejo de Ministros. Que no es lo mismo.
Llevo varias mañanas despertándome inquieto tratando de responder a esas preguntas casi filosóficas: ¿quién es Sumar? ¿Dónde va? ¿De dónde viene?
Sé que viene de la insolencia de Pablo Iglesias, que se atrevió a nombrar sucesoras de su legado antes de abandonar para siempre la política estatal de Madrid para hundirse en ese otro Madrid que se pretende España dentro de España (compréndase la diferencia entre Madrid y Madrid) como, probablemente, ya sabía que sucedería.
Partió su imperio en dos con la torpeza de dejarlos a ambos sumidos en la irrelevancia, uno bajo el mandato de Yolanda Díaz (que había sido y sigue siendo la mejor ministra de Trabajo que se ha podido permitir España) y el otro capitaneado por su mujer, Irene Montero, que acopiaba en su currículo el éxito rotundo de su ley del ‘solo sí es sí’. (Es broma: algo más haría).
El arco parlamentario es muy cabrón. Ahí tienen a Junts y a esa señora imposible que brama en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados, paralizando España y sobornando al Ejecutivo con ocasión y sin ella con tal de no desaparecer de la escena catalana (qué coñazo con la escena catalana, joder) a manos de una derecha más acusada que ellos mismos que va abriéndose camino por las cuatro circunscripciones.
Un puñadito de votos vuelca los presupuestos generales del Estado, vuelca un real decreto ley, o da ocasión para reclamar una nueva prohibición para tu territorio, o para comparecer ante el mundo como un (otro) salvador de la patria, si es que no tienes un territorio para enseñorearte de tus logros.
Qué coñazo, por Dios.
Y de aquí la siguiente gran pregunta ¿dónde va?
Lo que pasa es que por más vueltas que le doy, la respuesta sigue siendo: a ningún sitio.
Yolanda Díaz, una mujer en la que se ha invertido un capital político acojonante y que sigue saliendo en la tele (¡hasta en la gala de los Oscar!) día sí y día también, es la líder de ningún lado. Se ha estrellado a sí misma y a su organización en cada proceso electoral en el que ha comparecido y, sin embargo, sigue haciéndose ver como la ‘guía moral de la izquierda’ española, como si, verdaderamente, sin su influencia el PSOE fuera ser abducido por el demonio capitalista. ¡Hay que tener un ego como Australia!
Bueno, pues nada. Entonces hay una guerra… perdón ¡entonces hay otra guerra! Y como esta nueva es una guerra por el petróleo y la hegemonía de Israel en Oriente Medio, amenaza con generar una tormenta económica de proporciones desorbitadas. Cuidado con el petróleo, cuidado con el gas, cuidado con la electricidad, cuidado con Donald Trump y, por lo tanto, cuidado con todo. Con todo. Algo tiene que ver la cosa con el secuestro del estrecho de Ormuz, por dónde se sabe que circula el 20% del petróleo que consume el mundo e igual porcentaje del gas natural licuado.
El Gobierno de España prepara un paquete de medidas anticrisis como ya hiciera con notable éxito durante la pandemia mundial de covid. Y aquí viene el lío. El Gobierno de España sabe, del verbo saber, que un real decreto ley tiene que ser convalidado por el Congreso de los Diputados en el plazo de un mes. ¿Por qué? Porque contiene medidas cuya regulación está reservada a la ley y que el Gobierno adopta por razón de la urgencia, pero que no pueden sobrevivir si el Congreso de los Diputados, que es quien aprueba las leyes, no las bendice en ese corto plazo.
Fácil hasta aquí. Es la Constitución misma.
Y el Gobierno de España sabe que el PSOE no tiene mayoría en la Cámara. Esto creo que a estas alturas lo sabemos todos.
Sabe que determinadas medidas, que vendrían muy bien para combatir la crisis que se avecina o que ya empezamos a padecer, no las puede meter en su real decreto ley porque las formaciones de derechas (PP, Vox, Junts, PNV) no las apoyarían y harían decaer el paquete completo. Y como sabe que es importantísimo adoptar aquellas que se puedan adoptar, saca del paquete aquellas que sabe que bloquearían su aprobación.
¿Las saca del paquete porque es una pestilente organización de derechas vendida a las veleidades del capitalismo más abyecto?
No.
No, no.
Las saca porque tiene que gobernar. Y apuesta cinco mil millones de euros en la jugada, porque tiene la obligación de velar por el interés de la ciudadanía. Y tiene que actuar sobre la economía con las herramientas de que dispone para impedir que el puto lío en el que nos han metido los gobiernos de Israel y EEUU se lleve por delante, precisamente, a los más vulnerables.
¿Se ve?
¿Nos gustaría más a todas las personas de izquierdas que el Gobierno contuviera la subida de los precios de determinados productos a golpe de real decreto? Sí. ¿Estaríamos más cómodos si entre las medidas estuvieran la moratoria de desahucios y la congelación temporal del precio de los alquileres? Claro. ¿Convalidaría el Congreso de los Diputados el real decreto ley en cuestión si tuviera dentro estas medidas que Sumar juzga imprescindibles? No.
Pues ya estaría.

Y ¿cómo reaccionan los cinco ministros de Sumar que se sientan en la mesa del Consejo? Pues van y no respiran.
¡Pero coño! Que sois niños talluditos ya… Por el amor de Dios, que estáis gobernando, hijos míos… que no se puede patalear en la puerta del Consejo de Ministros, que estáis en la liga de los mayores… Que las cosas están muy difíciles y no es cuestión de hacerse uno el más rojo del barrio… Que lo que no es posible, no está en el mundo y que esa ‘vida de las personas’ por la que clamáis como si solo vosotros estuvierais pensando en ella, lo que necesita es sobrevivir, no que les contéis todo el rato lo muchísimo que os preocupa.
Y esto nos conduce en directo a responder la primera de las tres grandes preguntas: ¿quién es Sumar?
Y la respuesta es nadie.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
Estoy convencido que hoy me vas a llamar antiguo (o mayor), seguramente estaré equivocado pero cuando por fin nos libramos de esa dictadura, los tres partidos que salieron al frente , PP-PSOE-PC s estoy convencido de que cualquiera de los tres partidos, con ideas diferentes buscaban lo mejor por España, repito estaré equivocado , eso se deberá a ser mayor.
A tu pregunta de quien es sumar? (o cualquiera de todos los demás emergentes) en el caso de sumar te digo quien es, el resultado de la destrucción del PC por culpa de un señor que odiaba la casta pero que en pocos años dejo a la casta a sus pies.
Donde van? esta muy claro al oportunismo a conseguir lo mas de lo mas para ellos, (algunas cosas buenas hacen) no les importa lo mas mínimo su país, ? el amigo Pablo Iglesias (el malo) después de aprovecharse el de todo lo que ha podido (¿ que aporta ahora a la sociedad? CERO, no valoramos la diferencia de personas y personajes Julio Anguita buen líder que aportó bastante ¿ que se llevo?no tengo ni idea, pero seguro que se llevo la satisfacción de haber luchado por conseguir lo mejor para su país, lo que si tengo claro que la política se empezó a degradar con la llegada de tanto paracaidista, ahora o le ponemos fin o lo vamos a tener jodido.
No me refiero solo a sumar tambien tenemos Abascales , Puigdemones, Irenes,etc etc etc
Buen domingo.
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Nono, no es antigua esa reflexión. Yo también la comparto.
La pretendida trampa del bipartidismo ha devenido en la trampa más grande del populismo, a la derecha del PP y a la izquierda de PSOE, con formaciones absurdas que solo convierten en irrespirable el ambiente en el Congreso y en la política.
Hombres o mujeres de aquellos… me temo que ya no quedan tantos. O se han muerto (Anguita, Carrillo), o se han descerebrado (Felipe, Guerra).
Pensar ahora en el futuro da demasiado miedo. Pero me temo que Sumar no va a estar en la ecuación.
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¡Gracias, amigo!
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