Juan Carlos de Borbón no es un hombre cualquiera.
Ni fue un rey cualquiera.
Un rey cualquiera es su hijo Felipe, el bueno de Felipe VI.
Con este me pasa como con Nadal o con Rufián, que son tan correctos, visten tan bien y muestran tanto respeto por sus semejantes, que me tocan un poco los cojones, sin que, dicho sea de paso, ninguno de los tres haya hecho nada que merezca mi reprobación. Es solo que me caen gordos. Ya está.
Pero Juan Carlos de Borbón, antes Juan Carlos I (iba a escribir Juan Carlos ‘palote’, pero sabe Dios a qué hubiera sonado tratándose de quien se trata), hoy el ‘emérito’, no fue un rey cualquiera.
He temido siempre hablar mal de la monarquía y abrazar públicamente la república como forma política del Estado, porque en mi fuero interno siempre he pensado que si se echara a votos esa Primera Magistratura saldría por goleada José María Aznar y un sudor frío recorre todo mi ser cuando tal monstruosidad se me viene a la cabeza. Esa es la verdad. No solo se trata del asco íntimo que me produce la presencia del sujeto, es también que las formas de corrupción que se gasta la familia Aznar-Botella convierten a cualquier Borbón en una monjita de Belorado, ello en el bien entendido que, ni borbones ni monjitas de Belorado me hacen maldita la gracia.
Pero volvamos.
No fue un rey cualquiera. Puede que sí un Borbón cualquiera, pícaro y follardín como sus antepasados y antepasadas, pero no un rey cualquiera, entre otras muchas razones, porque no heredó la corona de su señor padre, como en las cosas de la realeza está mandado que suceda, sino que se la colocó en la testa un caudillo fascista que había mantenido durante cuarenta años una dictadura ignominiosa y asesina de cuyos crímenes aún se buscan víctimas en las cunetas del país.
Parece una broma, pero no lo es. De hecho, a día de hoy no sabemos cómo cojones inculcar a nuestra juventud la especie de que las dictaduras son malas o muy malas, a pesar de que en el cole no haya habido manera de que se lo expliquen bien. Y es que no resulta fácil cuando, al parecer, media España está pensando que igual la cosa no fue para tanto cuando casi la mitad del arco parlamentario nubla sus ojos y esboza una mueca de lejana condolencia al escuchar el apellido del sátrapa.
Y de ese mismo proceder es nuestro emérito que, si nunca nos convino, tampoco resultó nunca tan inconveniente, recordando al generalísimo (¡generalísimo!, con un par… Si se hubiera quedado en sargento hubiera sido el chusquerísimo y otro gallo nos hubiera cantado) con profunda admiración y respeto, como un hombre inteligente y de fino olfato político (esto último es de mi cosecha, lo del olfato, porque ya sabemos todos a qué huelen los cuerpos cuando se pudren).
Bueno, pues nada: le han dado un premio.
¡Los franceses!
Estos que se los guillotinaban vivos apenas hace un par de siglos (así por últimas las ejecuciones de Luis XVI y al poco tiempo de María Antonieta, marcaron el declive del Antiguo Régimen) ahora parece que les ha dado morriñita y, nada más y nada menos que en el Palacio Borbón (por el sarcasmo del que a veces la Historia se sirve), sede de la Asamblea Nacional Francesa, la asociación Lire la sociéte ha homenajeado este sábado al viejo rey concediéndole el Premio Especial al Libro Político por sus memorias.

No las he leído. Tampoco lo he intentado, la verdad. Lo único que me interesaba era aquella cosa del ‘elefante blanco’ que ronda todavía por la cabeza de algunos incrédulos del 23 F, pero no creo que haya contado mucho sobre el asunto.
Se ve que el rey emérito se ha dado una vueltecita por España estos días disfrutando de lo más granado de nuestra cultura, incluyendo su corridita de toros en la Maestranza para asistir al esperado regreso a los ruedos de Morante de la Puebla, uno que, por lo que se ve, falta de los ruedos desde hace un tiempito, donde fue ovacionado (el rey, digo, no sé qué tal suerte corrió el torero). Cuentan los anales de aquella tarde de Domingo de Resurrección sevillano, que las autoridades desaconsejaron abrir el palco del príncipe para la ocasión, aquel del que fue asidua su madre, la condesa de Barcelona. Lo mismo daba un puntito de vergüenza ya tanto agasajo.
Se equivocó y nos dijo con carita de rey bueno que no lo iba a hacer más. Y, digo yo, ¿cómo no deja de equivocarse de una vez, se calla la puta boca y deja de darnos ejemplo de caspa y tronío?
Pero conste que lo digo con la boca chica. Cuidado con ansiar demasiado la ansiada república… Hay que tener mucho cuidado con lo que se desea.
No vaya a ser que echando la cosa a votos nos vaya peor en esto. (Todavía).
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
Llevas razón, no se si poco o mucho contribuyo el emérito en buscar buenas soluciones y aliados para España, lo que si veo es que el VI tiene poca sangre y me da que de follardin no se parece al padre, claro tenemos que poner en practica que lo de la jodienda no tiene enmienda, y si además te vas de caza de elefantes con unos buenos amigos y amigas pues no es delito, ya quisiera el señor Aznar ser rey, eso seria la leche su majestad aznarin 1º ( porque este de segundos nada) bueno ya sabeis cosa de la corona que debe ser de mucha fuerza.
Buen domingo
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La biografía la escribe Laurence Debray, ¿y el premio se lo dan al biografiado…? Pues vaya cómo está eso de escribir en la France. A ver si le van a dar el Nobel de Literatura… A Juan Carlos, digo. Si el de la Paz se lo dieron a María Corina Machado… Habrá que estar atentos, que igual nos dan el de Física, ex aequo, a Moraleda, a Javier, a ti y a mí, y no nos enteramos.
A mí, el tipo este me parece un jeta de cuidado; se diría que su único afán como rey jubileta es joder al hijo. Y no es que me preocupe, porque la monarquía jamás estuvo entre mis querencias, pero estos ires y venires de Abu Dabi a España, de corridica de toros a barquichuelos en Sanxenxo, para que le hagan la ola, suena a pitorreo.
En fin, veamos cómo acaba el día, que como Netanyahu nos ha amenazado, lo mismo nos envía algún regalico de los que caen del cielo. O a nuestro Perro Sanxe un misil directo al tejado de Moncloa.
Salud.
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Por diosssss, José Mari de presidente de la republica Española, que final para su ego y Anita de primera dama. Me has dado la mañana, no se me va de la cabeza, no des ideas, que estás cosas, prenden , se empieza por un rumor y acaba pasando. Me acabo de volver monárquico de golpe.viva España y viva el rey.
un abrazo.
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