Ceuta


3 respuestas a “Ceuta

  1. tenemos un verdadero problema con con el señor ese que le gusta la fruta, (palabras de la señora Ayuso) que nos va a intentar joder bien jodidos, con rendimiento para quien? ah si para el señor Abascal y Feijo que en vez de demostrar su Valia apoyando lo necesario para cortar de raíz los incendios, problemas de desembarco de Normandía, etc.

    no tenemos solución España necesita cordura que no la hay y en estos casos como fuente ovejuna todos a una, ah no que cada uno por su lado comprando áticos y cosas, eso del ático no ha sido Zapatero o Begoña verdad? no ha sido la señora Ayuso , ah eso no cuenta tiene absolución papal.

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    1. ¿Ves? Eso es lo bueno de ser de derechas: que los papas, que rojos no son, te absuelven y protegen de todo mal. Igual que los jueces, que haberlos los habrá de izquierdas, pero que son los menos.

      ¿Imaginas que ante lo que ellos mismos han llamado una invasión, las fuerzas políticas se unieran para defender los intereses del país? Eso solo ha pasado cuando ha gobernado la derecha, porque los de la izquierda, en la oposición, saben ser partidos de Estado.

      Los intereses de la derecha van por otros derroteros. Está claro. Españoles y muy españoles, pero la patria les importa un huevo. Como a mi, por otr parte, pero yo no hago causa de ella.

      Sigamos… avancemos… dejémoslos atrás.

      Abrazo enorme, amigo.

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  2. Lo primero que me llamo la atención fue las caras de alegría, desbordantes sonrisas, risas, enorme júbilo, signos de victoria, de haber conseguido el objetivo, de haber alcanzado la meta: habían pisado suelo español, tierra de ricos, una oportunidad. Alguno besaba el escudo de una camiseta española, se abrazaban, daban saltos de alegría, brincaban entusiasmados, empezaba su «sueño americano», versión europea, su sueño español.

    Qué ilusos. Escapan de quienes los matan de hambre, de quienes los condenan a una vida miserable y no saben a donde llegan, no saben que aquí les espera odio y desprecio, que aquí serán tratados como apestados, que aquí no los quieren, los temen.

    Luego, pasada la primera impresión, ya va uno fijándose en otras cosas, va uno entendiendo muchas cosas y va siendo testigo de lo peor de la naturaleza humana, de sus miserias, de su egoísmo, su crueldad, su vileza, el oportunismo de los más desalmados.

    Pero todo eso vino después. Lo primero que vi fue una ilusión en esos desdichados que casi me hizo llorar. Poco duró. Tan poco como a ellos les duró el engaño. Y llegó el desengaño, la desilusión. Pobre gente.

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