Desindexar (o una nueva ocasión para defraudarnos).

El riesgo era alto.

La subida del IPC acariciaba el 3%.

Cabía la absurda posibilidad de que trabajadores y pensionistas obtuvieran un trato justo, por una vez en la historia, al verse compensados del crecimiento inusitado de los precios sobre todo de los carburantes y de la electricidad (que, por cierto, soportamos trabajadores y pensionistas), con un incremento proporcional de salarios y pensiones, como así consagran convenios, leyes de presupuestos y sentido común.

Mas no.

¿Una subida salarial del 3%?

No, no. No.

Todo era un espejismo. Un error no querido de los poderes económicos, un despiste. Buscaron una solución. Y la encontraron. Y le buscaron un nombre. Y también lo encontraron: uno lo suficientemente lucido como para que no se note a grandes rasgos lo que coño significa.

El eufemismo esta vez es “desindexación”. (Adviértase que ya tenemos eufemismos para casi todo). Desindexar, para esta acepción, es desunir lo que estaba unido. Por ejemplo Trump y la estulticia, Rajoy y la corrupción, Iglesias y Errejón, inmigración y vallas muy altas. Salarios e IPC.

Si se desindeimg_0580xan algunas cosas pierden su esencia y desaparecen. ¿Puede alguien imaginar un Donald Trump asomando un atisbo de inteligencia o de educación? ¿Un Podemos sin Iglesias y Errejón en lo más alto? ¿Un Rajoy devolviendo el dinero que recibió en negro de manos de los tesoreros del partido? ¿Una frontera por donde las personas simplemente transiten? Desaparecerían.

Pues ahora imaginaremos que se hace realidad esta vieja aspiración de la patronal y que los empresarios no se verán compelidos a subir los salarios de acuerdo con el índice de precios al consumo. Ambos conceptos, salario y precios del consumo, se han desindexado. Brillante. Ahora es el debilitado derecho a un salario digno lo que viene a desaparecer.

Nuestro Gobierno no pierde ninguna oportunidad para defraudarnos. No iba a ser esta menos. No lo va a ser.

En este jovencísimo febrero ya nos ha defraudado reaccionando con tibieza insultante a la decisión ejecutiva de construir un muro entre México y EEUU (igual porque nuestros muros además tienen cuchillos). Y nos vuelve a defraudar en la siguiente oportunidad, ahora inventando la “desindexación” cuando paliar la subida tremenda de determinados productos de primerísima necesidad hubiera sido posible mediante una subida proporcional de salarios y pensiones. Ni siquiera esto tan aparentemente fácil, justo, va a ser posible. Ni en esto nos dejarán de defraudar.

No sueñe usted con salir de este agujero. No le van a dejar.

De otro modo la inflación hubiera producido efectos devastadores… Para ellos.

El dibujo es de mi hermana Maripepa.

6 thoughts on “Desindexar (o una nueva ocasión para defraudarnos).

  1. ¿Que pasaría si fuéramos campaces de desindexarnos de ellos, de sus mentiras, de su realidad paralela? ¿Aún somos capaces? Claro que creer es más fácil que pensar. Decía Nicolás Guillén en su poema Chile:
    El ovejero ladra
    La tropa sigue
    La oveja sigue al perro
    Con ojos tristes

    Pues eso… que la ira nos durará un ratito y luego a seguir lamiéndonos las heridas

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  2. Precioso poema. Gracias por traerlo.

    Esto parece difícil. Se descojonan de nuestra ira de todos modos. Seguiremos añorando el salitral. Aquella Pampa del poeta.

    Y ellos seguirán con su juego macabro mientras discutimos si se debió anular o no el partido del Madrid contra quién fuera.

    Apesta. Apesta.

    Pero esto da la impresión de que ha sido excesivo. Involucionar ya lo hacemos, pero ¿tanto? ¿Hasta aceptar impasibles como se desvanecen los derechos que tanto trabajo costó conquistar? ¿Sin ni siquiera un grito?

    No hace falta que nos desindexemos nosotros. Ya nos han desindexado.

    Esto ha sido definitivamente excesivo. Me da la impresión de que nos va quedando poco de aquello que nos hicimos la ilusión de que habíamos logrado. No era un logro. Nos lo permitieron mientras no fue molesto para ellos.

    Apesta.

    ¡Gracias José Ricardo! Voy a buscar el libro de Guillén.

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  3. aunque es muy triste y no se si algun dia seremos capaces de darle la vuelta a la tortilla, de momento solo hacemos lo que la oveja serrana gemir y dar la lana, ojala llegue pronto ese dia en que nos pongas en tu cronica ” dominical ” y nos cuentes que esto ha cambiado mientras tanto Ajo y Agua ( a joderse y aguantarse.)

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    1. Esto es: Gemir y dar lana.

      Lastima que la lana se la quede siempre quien no debe. Y que quien nos la tiene que dar a nosotros tenga tantos aliados y tanto poder como para darnos la que le dé la gana, sin que podamos reclamarle a nadie.

      En este momento ya nos hemos quedado, incluso, sin el derecho a reclamar una subida salarial acorde con la inflación. Y eso es para que no suba la inflación: dicho de otro modo, todo puede subir, menos nuestros salarios, porque eso sí que es malo…

      Ajo y agua. No hay más.

      GRACIAS, JUAN CARLOS

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