La regla del gasto

El Congreso de los Diputados revolcó esta semana un Real Decreto Ley con el que el Gobierno de España pretendía la abominación de conseguir liquidez para hacer frente a las consecuencias nefastas de la crisis económica y social que ha provocado la pandemia de covid-19.

Otra vez gustando; pero ahora feliz

Chico, ¡qué fiestón! Diputados y diputadas de las bancadas de la derecha según se mira, se abrazaban con lágrimas en los ojos, aplaudían, se felicitaban. Gestos de victoria: ¡así se vota! Era como si hubieran conseguido convertir Madrid en villa olímpica después del discurso en inglés de Ana Botella, algo sublime, irrepetible, de consecuencias invaluables. Lo habían conseguido.

– ¿Qué?

¡Detener la depravación!

– ¿Cuál?

– Una.

– ¿La del caso Kitchen?

– No.

– Entonces otra.

Lo intento explicar y usted me perdona el coñazo: Una ley de 2012, de autoría del entonces ministro Montoro, intentó por todos los medios contener el gasto público para evitar el temido déficit que se había generado en todas las esferas de la Administración Pública como consecuencia de la crisis que se padecía. Se llamó cariñosamente Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. Está vigente.

Piénsese que estábamos en plena crisis financiera y que la caída monumental de los ingresos que se habían presupuestado, hacía que las entradas de dinero no alcanzaran ni con mucho a cubrir los gastos que, previendo  esos ingresos que nunca llegaron, se habían comprometido. Más o menos a esto se le llama déficit público (dicho sea sin ninguna intención de rigor científico).

Aquella ley estableció para contenerlo (el déficit) dos limitaciones principales: Por una parte, las administraciones no se podrían gastar en un ejercicio más dinero que el que se habían gastado durante el pasado, incrementado con el porcentaje previsto de crecimiento del producto interior bruto para ese año, esto es, lo del año pasado más el dos y pico por ciento o así, según las variaciones del índice en cuestión. A esto llamó la ‘regla del gasto’. Por la otra, prohibió que lo gastado pudiera superar lo ingresado en el período y llamó a esto ‘estabilidad financiera’.

Lo que parece de una lógica aplastante y, seguramente dio resultado durante algunos años, se convirtió para los ayuntamientos de España (que ni mucho menos habían sido los causantes del enorme déficit público en el que se incurrió en aquellos tiempos) en una trampa mortal: recaudaran lo que recaudasen no podían superar la regla del gasto. Tuvieran los ahorros que tuvieran no podían emplear más dinero del recaudado: los ahorros se quedaban inactivos y los ciudadanos no podían experimentar mejora alguna en los servicios que percibían.

Y así está hoy el patio.

El abominable Real Decreto Ley del que la derecha española (y más gente) nos ha librado revolcando su convalidación en el Congreso, establecía el siguiente mecanismo:

Un ayuntamiento con ahorros (superávit, remanentes de tesorería) que no se puede gastar y que voluntariamente acepta la fórmula, se los presta al Estado para ayudarle a financiar lo que se le viene encima.

El Estado, en el mismo momento, compromete al Ayuntamiento el retorno del 35% de ese dinero para que se lo pueda gastar durante 2020 y 2021. Y a partir del año 2022, empieza a devolverle en diez anualidades la totalidad de lo que le ha prestado, a razón del 10% anual, con la posibilidad de gastarlo sin que compute, ni en regla de gasto, ni en estabilidad financiera. Esto es, el municipio le presta 1.000.000 de euros que no podía gastarse, el Estado le devuelve 1.350.000 (350.000 ya, y un millón más en diez años), que sí se puede gastar. (No sé qué operación financiera daría este rédito al dinero de nadie en estas condiciones. A lo mejor no la hay).

A esto es a lo que el PP estaba llamando extorsión, latrocinio, anatema, atentado contra la autonomía municipal (como si no lo hubiera sido la limitación al gasto local impuesta por aquel buen Montoro).

Llamamos a esto mentir a sabiendas.

Tumbar este mecanismo es lo que ha supuesto a la derecha española la paz y relax que sucede al orgasmo, una hemorragia de satisfacción indescriptible. Han vencido: los ayuntamientos de España seguirán sin poder gastarse el dinero que tienen ahorrado y sus vecinos (¡gracias, Dios mío!) seguirán sin beneficiarse de inversiones que podrían mejorar su calidad de vida y que tantísimo bien podrían hacer a las economías de esa España vaciada de la que tanto se cacarea en proteger.

¡Felicidades, amigo Casado! El PP lo ha vuelto a conseguir. Ha hecho usted bueno, diez años después, aquel desdichado aserto de aquél desdichado Montoro que después fue ministro de hacienda de su formación: “que caiga España, que ya la levantaremos nosotros”.

Usted, señor Casado, no va a levantar nada. Usted no es digno de representar a sus votantes. Usted no puede liderar una formación política. Usted no merece llamarse político. Usted persigue el mal de los demás en beneficio propio. Y los demás, amigo Casado, los demás… somos todos nosotros.

El dibujo es de mi hermana Maripepa


8 respuestas a “La regla del gasto

  1. totalmente de acuerdo, como sabes al principio estaba receloso de esa medida por que no me lo explicaron bien o seguramente por que yo no la entendi,una vez que la entendi vi una oportunidad de prestar un servicio a el estado con un interes muy ventajoso, puesto que el pago que nos irian haciendo año tras años es practicamente el 10% que se permite gastar fuera de presupuesto, pero de esta manera gracias al señor casado y compañeros de viaje aquellos ayuntamientos que tengan remanente lo seguiran teniendo para no poder destinarlo a cualquier medida o actuacion que favorezca a la poblacion, pues no, la poblacion no se favorece seguimos favoreciendo a la banca a cambio de 0% intereses, buena medida si señor, señor Casado un triunfo para usted pero en contra de la ciudadania pero con interes partidistas para tratar de conseguir lo inalcanzable por que señor Casado se lo esta poniendo a huevo al señor Abascal mandandole a sus filas a sus primeras figuras como la señora Marquesa, por cierto para intentar convencer a sus votantes de ser un partido centrado, quita a un rottweiler y coloca a un pit bull terrier creo que se escribe a si, no se mejora en nada.

    señor Casado ya tiene otra historia mas de batallita que contar a sus nietos o escribir un libro, le puede poner por titulo ASI JODI A LOS ESPAÑOLES, seria numero 1 en ventas la primera ediccion.

    pues nada seguiremos igual hasta que vuelva a gobernar el PP, que los de castilla la Mancha sabemos de que manera lo hacen para dejarnos sin un centimo aunque sea en diferido.

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    1. jajajajajajajaja

      Para el general conocimiento, aclararé que Moraleda es alcalde de pueblo y, por ende, tiene bastante conocimiento del tema en cuestión.

      La imagen de centro del PP se viene abajo enseguida, no solo por cambiar de collares a los mismos perros (dicho sea con todos los respetos) sino por sus propias acciones.

      La frase de Montoro lo dice todo Que España se rompa que ya la levantaremos nosotros.

      Lo malo es que a quien van a conseguir romper es a nosotros, como ya hicieron en la anterior crisis rescatando a los bancos y no a los españoles

      No sé si se ve la diferencia entre gastar el dinero salvando a la banca o en pagar ERTE a quienes se quedan sin actividad, pero haberla… hayla.

      Un abrazo enorme, Juan Carlos. Gracias, como siempre, por estar aquí con nosotros. (Y hoy, hablando de lo tuyo).

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  2. Bueno, una más. Casado, a lo suyo, sus palmeros a hacer la ola (decía, la semana pasada, como los hooligans), todo vale y todos los triunfos valen, y, lo que es peor, poco importa como se consiguen.
    Esto es lo que se puede esperar de este Pp.
    Casado se atribuye el triunfo, vale.
    Pero ¿y los demás? Pnv, Erc, Compromís…
    ¿Nos estamos perdiendo algo?
    ¿Puede Barcelona, por ejemplo, perder 100 millones de euros para sus ciudadanos? ¿Esto, un alcalde, lo puede explicar?.
    ¿Merece la pena arrastrar a este gobierno por el fango y desautorizar a la FEMP?
    ¿Hay alternativa más allá de un gobierno de la derecha? ¿Esto es lo que son capaces, unos y otros, de ofrecernos?.
    Seguramente, habrá más preguntas y, por, hacerme la última ¿esto es todo lo que este Gobierno es capaz de negociar?

    Da ganas de llorar….
    Un abrazo

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    1. Todo se ha convertido en un despropósito. Los partidos, todos, están pensando en sus cuitas, en sus próximas elecciones, en sus movidas y este revolcón parece que les mola a todos como aviso para navegantes.

      Yo culpo esencialmente al PP porque me parecen los más responsables y los que más tienen que ganar en la partida, pero no me cabe duda de que todos buscan cosas diferentes al interés público, en un juego mortal para la ciudadanía.

      Sánchez ha jugado mal, sin duda. No se lleva un RDL sin las mayorías necesarias. Y a Casado le ha venido Dios a ver: mostrar la debilidad del Gobierno (si no fuera ya lo suficientemente patente) es su baza.

      Caiga quien caiga.

      Gracias, José Ricardo. Esta batalla acaba de comenzar. Veremos cómo termina.

      Un abrazo enorme.

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  3. Buff.. en primer lugar vamos a cerrar el “pleito”/tema anterior. Obvio que hablaras del tema espionaje, acoso y derribo del PP. Tú te puedes frotar las manos como los guionistas del Intermedio, hay tema para rato. Me refería a que lo sucedido esta semana, es un apéndice de aquel tema. Hoy publica un artículo Juan Tortosa en El Diario sobre la derecha española comparándo con Angela Merkel. Preguntandose para cuando una derecha honrada en España. Creo que para eso tendríamos que volver a José Bonaparte y madame guillotine. Nuestra “derecha” proviene de ese gazpacho formado por corte, nobles/militares, iglesia e hidalgos. Venimos así desde los Revés Católicos.En tiempos de los visigodos los reyes se elegían y se les exigía unas rígidas reglas de ética incompatible con Dubai y el “buga” de Froilán.
    Vamos con el RD tumbado. Creo que te han faltado muchas comillas. Y hay algo que no has dicho, toda esa cantidad de dinero del superávit de los Ayuntamientos están generando intereses negativos. Escuché en su día las explicaciones de Abel Caballero y parecían bastante plausibles. Lo que está claro es que no se pueden saltar la ley. Todos esos que han celebrado su “victoria” no han sido capaces de dar ninguna alternativa. Lo que si está claro es que los Ayuntamientos que tienen los “ahorros” de sus ciudadanos paralizados están locos por fundirselo sin dar explicaciones. Ese es la realidad, la solidaridad ya..si eso.
    Creo que los intereses negativos no lo gano yo en una tarde.
    Abrazos, feliz domingo.

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    1. Hablaremos de cocinas y de hidalgos… desde luego que hablaremos.

      Estaba yo ahora en plena preocupación por la debilidad del Gobierno en el Parlamento y lo que son capaces de hacer con sus votos los tantísimos partidos políticos que se hacinan en el arco parlamentario.

      Nadie parece estar pensando en algo tan tedioso como el interés público. La medida que han tumbado lo era. Había más, pero esta también lo era.

      La rentabilidad que cada uno pudiera sacar de su apoyo es lo que parece que no estaba claro.

      Solo pienso en el cabreo que tienen que tener los alcaldes del PP, que siguen con sus ahorros cautivos… Ellos y todos los demás.

      Gracias, Javier. Como siempre, tan acertado.

      Un abrazo, amigo.

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    1. Había más soluciones. Derogar la Ley de 2012 es por la que clamábamos todos los que estamos dentro del mundo local. Las reticencias del Gobierno a liberalizar definitivamente el gasto público en un momento como este han sido la causa de esta medida a medio camino.

      El asunto de Colau es otro: no necesita liberar dinero de sus remanentes de tesorería por la razón que sea y su liquidez de caja no le permite desprenderse del dinero. Además, aprovecha para cargar contra en centralismo del Estado, que siempre viene bien.

      En cualquier caso la medida era voluntaria. Ella podría no haberse acogido, como cualquier otro.

      El drama es que la votación ha tenido poco que ver con aquello que se votaba, igual que pasaba con las prórrogas de la declaración del estado de alarma. Cada uno piensa en lo que puede sacar a cambio de su placet, mucho más que en si la medida que está sobre la mesa es o no beneficiosa o necesaria para el interés público.

      Casado no. Casado está en la clave de que el Gobierno es nocivo para el interés público. No porque sea social-comunista-bolivariano ni hostias, sino porque no lo preside él mismo.

      GRACIAS, JESÚS. Ya sabes que siempre es un placer verte por aquí.

      Enorme abrazo.

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