Había un clamor en la sociedad. Se sentía en la puerta de los colegios en las conversaciones entre madres y padres del AMPA, en los cenáculos, en las tertulias familiares de la sobremesa del sábado. Se escuchaba en los bares. Alguno de los grandes emporios de la comunicación ya habían empezado a colar la cuestión entres sus contenidos de prime time y las redes sociales acusaban el malestar del pueblo.
MHGA.
Había que volver a hacer grande a Hernán Cortés.
Sensible como nadie más a las inquietudes de madrileñas y madrileños, Isabel Díaz Ayuso se puso a la tarea.
Gracias, Isabel.
Y, sin embargo ¡cuánta incomprensión!
No se me alcanza cómo es posible que el Gobierno mexicano no se haya sumado a tan magna empresa, secundado a la nueva abanderada del mestizaje en la reivindicación del hombre que puso a México en el lugar del mapa que, por mor de las ironías de la política, conocemos ahora como el Golfo de Trump.
Hernán Cortés o, simplemente, Hernán. El ser humano, el hombre, el conquistador intrépido, el evangelizador infatigable. Hernán Cortés o, simplemente Hernán… ¡ese hombre!
Se ve que al Gobierno mexicano la cosa le ha hecho maldita la gracia. La presidenta madrileña, mocetona y dicharachera, digamos castiza, ha tenido que soltarle cuatro frescas a la presidenta mexicana, para que se entere. Y a Claudia Sheinbaum le ha sentado regular. Y no se entiende nada bien, porque el comentario jocoso de que México es un narcoestado y que va camino de convertirse en Venezuela, no debe interpretarse sino como una piedra de toque, viniendo de quien viene, un punto de partida para abrir un gran debate nacional sobre el futuro del país centroamericano, de la mano de nuestra Isabel.
Viviendo de quien viene, porque lo ha dicho Isabel Díaz Ayuso. E Isabel Díaz Ayuso sabe muy bien lo que dice y dónde lo debe decir.
Por eso, viajar a un estado soberano para insultar su cultura, su historia y a sus dirigentes debe comprenderse como una buena idea.
Claudia Sheinbaum no lo ha sabido entender. Porque Claudia Sheinbaum no es más que la presidenta de una república bananera con una sospechosísima ideología woke, y no puede estar a la altura de la presidenta madrileña, que eso sí que es ser una presidenta de los pies a la cabeza.
Y fíjense: la llamaron fascista.

Hernanda Isabel Cortés. Que da su vida, como el conquistador, para evangelizar por esos pueblos de Dios llevando en su equipaje la Palabra y esa chaqueta a la más pura moda indígena bordada en oro con la que aparecía en las fotos oficiales de su viaje oficial. Hernanda Isabel Díaz Ayuso, o simplemente Hernanda, la mujer, llevando la Verdad a las tierras hostiles, expuesta a la tiranía de quienes se descojonan de su discurso ramplón y fascistoide, escrito por su equipo más fiel y reinterpretado en esa clave campechana que ella, y solo ella, sabe imprimir a sus palabras.
Porque fíjese: la llamaron fascista.
— ¿Si?
— Sí.
— ¡Qué barbaridad…!
Hernanda Isabel Díaz Ayuso, o simplemente Hernanda, la mujer, ha tenido que interrumpir su viaje apostólico cinco días antes de lo previsto.
Usted no se lo creerá, pero se ha sentido rechazada por aquellos a los que había venido a insultar.
Se ha tenido que inventar el cuentito de que el Gobierno comunista (y extrañamente legítimo) de los Estados Unidos de Mexicanos amenazaba con cerrar el chiringuito en el que se organizaba la entrega de los premios Platino del Cine Iberoamericano si la presidenta madrileña asentaba sus nobles posaderas en el palco de honor del auditorio cancunense. Es mentira, la organización lo ha desmentido, pero dicho queda y no dicho por cualquiera, que ha sido un comunicado oficial de la Comunidad de Madrid.
La pobre Isabel, despojada ya de su papel de reconquistadora, tendrá que conformarse ahora con ponerse la parpusa o el mantón de manila para encomendarse a San Isidro Labrador el próximo 15 de mayo. Le vendrá bien para curar las heridas de su reconquista fallida solazarse con el vídeo que su amigo Almeida ha preparado para la ocasión: tanto machismo, tanta caspa, tanta vulgaridad comprimida en siete minutos de edición multimedia… valdrán, seguro, para compensar a la presidenta de los sinsabores de llevar por el mundo la Palabra.
Y cuando vuelvas a Madrid, pedazo de guapa, van a comerle la boca en la puerta del sol, como dice la canción oficial de San Isidro’2026 (San Enrique Tierno Galván, protégenos).
Gracias, Isabel.
Gracias, gracias, gracias.
Anda… no lo hagas más.
El dibujo es de mi hermana Maripepa
Jo que pena que nuestra libertadora Isabel no haya podido ir a conquistar mexico, lo que hemos perdido los españoles, bueno la seguimos teniendo de numero uno en Madrid y quien sabe si numero uno de España porque visto lo visto al señor feijo se lo va a comer sin patatas el señor Abascal , mira que estamos marchados de la cabeza , habrá tenido algo que ver las vacunas del covid, no se yo ya sospecho de todo.
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Jajajajajajajajajaja
Pues no había caído, pero seguramente sí. Porque tanta admiración por semejante criatura no puede ser producto de la casualidad… y, desde luego, mérito suyo no cabe que sea…
En fin… al menos llueve…
Abrazo enorme. GRACIAS
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