Empresarios: la vieja normalidad

Queríamos pensar que de esta locura saldríamos mejores. Creímos que el aprendizaje nos haría reflexionar, incluso que seríamos capaces de separar lo que importa de lo que no importa. Y que desde esa conclusión cambiaríamos las reglas. Nosotros, y todos los demás también. Porque creíamos que todos los demás se habían hecho conscientes de las muchísimas cosas que no importan nada y de lo importantes que son las que realmente importan.

Error.

Estaban todos; los grandes empresarios del país. Las personas que hacen que la bolsa suba o baje cuando tosen, que juntan entre ellos a la práctica totalidad de los trabajadores por cuenta ajena de España, fuera de los empleados públicos y pocos más.

Estaba la gran banca, el automóvil, la industria de transformación, las energéticas, las constructoras, la hostelería y el turismo, las aseguradoras, las aerolíneas, los subcontratistas de servicios… todos.

La cumbre empresarial auspiciada por la CEOE bajo el lema ‘empresas españolas liderando el futuro’ (nada menos) quedó, simplemente, en nada.

Si acaso un punto a favor de Sánchez, contra quién ninguno de los magnates se atrevió a revolverse, supongo que expectantes ante el reparto de la millonada que se espera de la UE.

Un foro de estas características, preñado de personalidades del mundo del dinero, de las finanzas, de la industria, está en un nivel de capacidad superior, creímos. Y quisimos creer que reunidos, aunque fuera de manera virtual, bajo el lema ‘liderando el futuro’, iban a poner en valor su conocimiento, su audacia, su experiencia, para abordar el incierto futuro que se abre después de la inmensa crisis que está sufriendo el mundo.

Otra vez error.

Lo cierto es que a este puñado de personas tan ricas España les importa un huevo, más allá de constituir el espacio económico en el que desarrollan su muy lucrativa actividad empresarial. España, la nación entendida como el conjunto de las personas que la conforman, no es otra cosa que su fuerza de trabajo y/o su mercado objetivo. Ya está.

No gastaron un minuto en buscar un modelo productivo compatible con las expectativas del país y su realidad sociológica. Ni un segundo en valorar las deslocalizaciones que están produciendo una verdadera debacle para el empleo. Ni una décima en acordar estrategias comunes de competitividad compatibles con la dignidad de sus empleados. Nadie habló de aquel viejo concepto de la responsabilidad social corporativa, ese que venía a buscar qué del mundo empresarial habría de volcarse en el común, a parte el empleo raquítico que de habitual generan.

No les mueve ningún interés que no tenga reflejo en sus cuentas de resultados. Parten del engaño de que si a ellos les va bien, a todos nos va bien. Y con esa excusa remueven los viejos paradigmas de la economía (esos que ya no valen para nada) y piden menos impuestos y más subvenciones. Ya está. Hasta ahí han sabido llegar.

20200620_224719“Prolongar los ERTE para evitar despidos”, o sea que le sigamos pagando a los trabajadores que prefieren mantener fuera de su estructura productiva. “Una reforma fiscal justa, pero sin soflamas populistas que no han funcionado en ningún país”, o sea, que bajen los impuestos sobre sus beneficios. “Un pacto de reforma mediante el diálogo y con transparencia”, o sea nada. “Una economía con instituciones y ambiciones del siglo XXI”, otra vez nada. “Mantener intacta la reforma laboral del PP” y flexibilizar, flexibilizar, flexibilizar el mercado laboral, o sea abaratar el despido, asumir cualquier clase de relación laboral, rebajar los costes salariales… aunque sea rozar la indecencia, para mejorar la competitividad. Y acceso al dinero europeo que permita reflotar a las empresas (tantas) que se han visto naufragar a causa de la crisis sanitaria, para evitar que la consecuente crisis económica acabe con cientos de miles de puestos de trabajo. Después, calma en la política para que no asusten los fondos extranjeros.

Ya está.

Este puñado de recetas, manidas, sabidas, antiguas, egoístas, de un liberalismo económico absolutamente fuera de lo que debería ser el planteamiento atrevido que necesita un momento como este, este puñado de mediocridades, es todo lo que los grandes de la economía española llegaron a inteligir en su foro virtual.

No les importa nada. No se han enterado de nada. No saben ver más allá de sus cuentas. No saben nada.

Están acabados.

Nos van a acabar.

El dibujo es de mi hermana Maripepa

 

 


4 respuestas a “Empresarios: la vieja normalidad

  1. La palabra EMPRESARIO debia estar mas definida y diferenciada, por que en empresario entramos todos yo empresario del mismo modo que Juan Roig o Amancio Ortega, pues no no se puede definar a todos por igual.
    Empresario de mi escala deberiamos tener otra denominacion por que entramos todos en el mismo saco y la diferencia es bestial.
    EMPRESARIOS como los nombrados anteriormente como ejemplo que no quiero decir que estos sean de los malos los pongo por que son muy conocidos, pero tenemos muchos mas grandes potencias y grandes superficies que utilizan su fuerza para contratar empleos precarios de media jornadas utilizando mucho personal con sueldos ridiculos pero claro son lentejas si quieres las comes y si no otro vendra que se las comera.
    Ayudas del gobierno todas por que si no me las das me voy.
    subvenciones todas , deducciones todas

    Fuente: Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social Enero 2019
    Evolución de las PYME con asalariados, grandes empresas y autónomos
    autonomos sin asalariados 1.993.902 trabajadores
    pymes de 1 a 249 asalariados 8.416.423 trabajadores
    microempreas de 1 a 9 asalariados 3.018.571 trabajadores ( incluida la mia)
    medianas de 50 a 249 asalariados 2.997.721 trabajadores
    grandes de 250 en adelante 5.352.361 trabajadores
    total ctrabajadores 15.762.686 trabajadores
    aproximadamente el 66% somos empresillas pequeñas que mantenemos practicamente la economia del pais, trabajando pagando sueldos dignos y no recibiendo practicamente subvenciones, si te va mal y caes te jodes.
    ninguna de las empresas del 66% sale en prensa diciendo los beneficios trimestrales de miles de millones como si salen las de 33%
    Justo que quieres que te diga llevo de autono desde 1982 ya 38 años empece con las manos limpias trabajando y me voy a ir con las manos limpias pero un poco deterioradas por la faena.

    Que he vivido mejor un poco mejor que un asalariado ,es cierto pero las noches sin dormir pensando como hacer frente a la letra que llegaba por que a esa empresa grande que yo le facturaba me pagaba a 180 dias , era complicado y horas de trabajo 25 ( algunos direis que estoy gilipollas con lo de las 25 horas pero se entiende.)
    ya corto por que hoy me he salido de madre me sienta mal nos comparen a todos por igual.

    la denominacion de estas empresas las dejo a vuestra eleccion.

    buen domingo de verano.

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    1. No podía ser de otra manera: Completamente de acuerdo.

      El aluvión de datos que nos aportas sirve para confirmarlo. Ese 33% de las grandes empresas, emplea precisamente al 33% de los trabajadores y el otro 66% al resto, esto es al otro 66. Sin embargo, las primeras se lo llevan todo, hasta los enormes beneficio energéticos de la garantía de continuidad. Juegan con ventaja, pero exigen más ventajas.

      No debe ser lo mismo una herrería de pueblo que ACS, pero si trabajas para la segunda, soportarás sus condiciones de pago en diferido (esto a la derecha ya sabemos que le encanta) y de condiciones comerciales abusivas… y eso sabiendo que, además, les pagamos las subvenciones entre todos… pues toca un poco los cojones, sí.

      Jamás te he oído quejarte del salario mínimo interprofesional ¿por qué? porque los salarios que tú pagabas ya estaban muy por encima. Preguntémosle a ellos: a lo mejor nos sorprende saber por qué se quejaban tanto de la subida.

      No, no son las mimas empresas, no juegan con las mismas reglas, no tienen los mismos problemas de sueño… Ni de ninguna otra cosa.

      Las podemos llamar como queramos.

      Un abrazo enorme, Juan Carlos.

      Hoy… ‘sembrao’

      GRACIAS

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  2. Empresarios, lo voy a dejar sencillo, nos cuestan dinero. Si alguien te dice que les bajes los impuestos y al tiempo quiere que papá Estado se lo subvencione todo, pues al final las cuentas no cuadran. Y no solo son subvenciones, contratos temporales con salarios mmiserables, pues claro, tampoco es que de para mucho su cotización.
    Así hizo Rajoy dejó la recaudación en mínimos, bajos salarios baja cotización y bajos impuestos. No es lo mismo ganar 400 € por un contrato de tres horas (trabajando ocho), que ganar 1.800.
    Que hacía, lo que no recaudaba lo suplìa con deuda y el que venga detrás que arree. Una deuda igual al PIB, que está muy bien para comparar, queda digamos, estético, pero es bruto no neto. Sin embargo en la deuda no se descuenta ni un euro. La comparación es un poco tramposa.
    Acuérdate de aquel cálculo con la empresa de aluminio en Galicia y Asturias. Era mejor dar el dinero de la subvención directamente a los trabajadores. A fin de cuentas el dinero vuelve via consumo. Lo que das al empresario no lo vuelves a ver el pelo.
    Lo que la Administración entrega a conciertos que gestionan lo público tampoco le vemos el pelo.
    Donde están esos empresarios que consideran a sus empleados como su mejor activo. Esos que verdaderamente hacen que el dinero circule y cree riqueza, parecen una especie a extinguir. Los MBA, reyes de las Excel, y aquel dinero fácil de la especulación inmobiliaria casi acabaron con ellos.

    Hoy es el día mundial de la ELA, no lo olvidemos.
    Feliz domingo. Abrazos.

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    1. Cierto (yo lo había olvidado). Gracias por recordarlo en esta página.

      Día mundial de la ELA.

      No sé qué coño tendría que hacer quién para que el mundo empresarial asumiera su responsabilidad. Pero empieza a tocarme mucho los huevos que los que tanto beneficio obtienen de la nación no se sientan minimamente responsables de la tarea de sacar al país del atolladero en el que estamos metidos.

      Las conclusiones de todo esto son sencillas. Ellos están aquí para ganar dinero. Nosotros para que lo ganen. Y el Estado, para crear las condiciones que lo facilite.

      Creo que ya ha llegado el momento de decir que ya esta bien.

      El empresariado estará siempre en deuda con la sociedad. Pero hay que hacérselo saber.

      Y mejor cuanto antes

      Gracias, Javier. Un abrazo enorme.

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