Consentir, amenazar, matar

Una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid se burla de la xenofobia. Falla que la foto de un menor no acompañado embozado con pañuelo amenazante frente a la imagen dulce de una abuelita, que miente con descaro afirmando que mientras el menor recibe 4.700 euros (que no sé de dónde coño se lo han sacado) tu abuela gana 426, no es más que el ejercicio de la libertad de expresión, y reconoce que “son un problema social y político” (los menores extranjeros, no los autores del cartel), con dos cojones.

Después, la tercera fuerza política del Estado publica la foto (y facilita la dirección de su oficina) del  editor de El Jueves (la revista satírica que sale los viernes) y sugiere que no le extrañaría nada que un día le dieran de hostias (le exigieran responsabilidades) a la salida del trabajo. Nótese que hablamos de la tercera fuerza política del país, no de un grupo de adolescentes neonazis con pulseras de clavos. Hablamos de una formación que ha obtenido en las elecciones generales bastantes millones de votos, sin ocultar en lo más mínimo, ni esa ideología, ni esa forma de hacer antipolítica basada en la violencia, en el miedo, en el fascismo más recalcitrante. Hablamos de ese líder político que se atreve a llamar secuaces a los ministros salientes del Gobierno de España en la remodelación de ayer y cómplices a los que forman las fuerzas políticas que le dan soporte.

No hay nada nuevo en esto, ya se practica en Polonia y en Hungría, ya lo practicó Trump en su persecución a los medios de comunicación. Los totalitarismos todos se parecen mucho en sus fobias y en sus filias.

Luego una jovial muchachada de cachorros de español de bien propina una paliza a un chico de veintipocos hasta matarlo. Por marica.

Tampoco en esto hay mucha novedad. Tres de cada diez países que integran la ONU penalizan todavía la homosexualidad. Y se castiga en unos cuantos con la pena de muerte. Es como si nos quisiéramos parecer de pronto a Arabia Saudí, Irán, Yemen, Sudán, Nigeria, Somalia, Mauritania, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Pakistán o Afganistán. De facto, sin leyes expresas pero aplicando otras (contra el escándalo público, por ejemplo), la homosexualidad se persigue en otros pocos (Irak…), a lo mejor es a estos a los que nos preferimos parecer.

Y así escribimos la historia más triste. El resurgir del fascismo en España.

Escribió Jaime Gil de Biedma  en 1962 (aunque el poema no se publicó hasta 1966 y en México, por mor de la eficacia de la Censura franquista): “de todas las historias de la historia, sin duda la más triste es la de España, porque termina mal (…).

Pensando en el cierre del segundo semestre… y consintiendo

Si mientras la Justicia flirtea con la xenofobia, la tercera fuerza política del Congreso de los Diputados asume prácticas mafiosas en toda regla amenazando públicamente a figuras que le resultan molestas y una pandilla de jóvenes asesina a hostia limpia a un chico marica de 24; si mientras esto sucede, decía, usted y yo mojamos somnolientos la tostada con mermelada en el primer café de la mañana y ajustamos el nudo de la corbata para salir al trabajo sin más reflexión, algo habrá salido mal.

Tenemos delante una suerte de totalitarismo que pensábamos olvidado.  Y lo respaldan por miles, por millones. Son los mediocres, los simples, los incapaces de procesar pensamientos complejos, los binarios, los que no admiten la diversidad, esos: los que acomodan entre las líneas planas de su encefalograma el discurso del odio al diferente, de la violencia contra lo que ataca su moral podrida de prejuicios contra lo que son incapaces de comprender.  Son muchos, y su zona de confort es estrecha. Cala ahí ese discurso preñado de patrioterismo y necedad, donde no cabe más que la moral de mierda que nos inculcaron generación tras generación. Donde no hay espacio para el pensamiento crítico. Donde solo caben ellos.

Y cuidado. Porque esta mañana (quizás no la de hoy, porque es domingo), usted y yo hemos untado la mantequilla en la tostada del primer café y nos hemos enfundado en la chaqueta para salir al trabajo pensando en el cierre del primer semestre. Y eso es que algo ha salido mal.

Aquella misma sextina de Gil de Biedma(1), terminaba: “Pido que España expulse a esos demonios. Que la pobreza suba hasta el gobierno. Que sea el hombre el dueño de su historia.”

Puedo escribir poco más. Es la sobrecogedora historia de la permisividad que, oh prodigio, solo mira hacia uno de los dos lados. Porque sí: hay este otro lado.

“Que sea el hombre el dueño de su historia.”

El dibujo es de mi hermana Maripepa

(1) Apología y Petición, de la obra Moralidades. Jaime Gil de Biedma. 1966.


16 respuestas a “Consentir, amenazar, matar

  1. Mi opinion de hoy mi solucion ya te la habras imaginado, pero por si acaso te la repito, esto que pasa , pasa por que no hay castigo, esos hijos de puta que matan a un chaval por ser marica solo tienen una pena, siendo muy benevolo perpetua para toda la vida , que no vean mas la calle y dejemonos de ostias de que eso no puede ser, lo que no puede ser es matar por xenofobia eso es lo que no puede ser y ya digo que siendo muy benevolo, por que aquel que mata que sabe que si lo pillan es carcel de por vida se lo pensaria 2 veces por lo menos un 80% se lo pensaria, como supongo que no tendre en este comentario muchos que me apoyen os hago una pregunta ¿ que pensariamos si nos tocara? ( yo lo tengo claro) ¿ deberian ser los afectados los que tuviesen algo que decir sobre esto? respuesta, vamos no jodas no vamos a ser todos iguales , no podemos pagar con esa condena , es inhumano, tenemos que reinsertar al que mata, y ahora la pregunta ¿ con este asesinato con quien se iguala la victima? con otros muchos que han sido asesinados en las mismas condiciones ¿ que condena le cae a las victimas? la muerte eterna, pero claro tenemos que ser humanos, y unos huevos Samuel estara muerto y sus asesinos disfrutaran de la vida que a el le han robado.

    De Vox no opino creo que ya sabes mi opinion.

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    1. Ya sabes que no estaremos de acuerdo en eso.

      Entiendo que el padre de la víctima, de cualquier víctima, se suba por las paredes y necesite venganza. Pero el Estado no se venga.

      No creo que el endurecimiento de las penas resuelva nada, ni evite nada. No lo creo, de verdad. Y ya sé que las víctimas tienen padres, pero también tienen padres los victimarios. Enorme desgracia sería que un hijo de cualquiera de los dos se hubiera torcido de esa manera… pero si así hubiera sido, agradeceríamos vivir en una sociedad generosa capaz de darle otra oportunidad.

      En fin, en estas está claro que no vamos a coincidir.

      En cualquier caso sé que hay muchas personas que piensan de esa manera, así que gracias por traer aquí esa opinión.

      UN ABRAZO ENORME

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  2. No sabemos nada. No queremos saber nada. Cerramos los ojos, conscientes de que lo hacemos. VOX, IDA, la judicatura…, cada uno en su papel, unos por acción, otros por omisión, pero al final caminando por la misma senda, alejando las orillas, haciéndolas más visibles. Rompiendo una sociedad donde nunca, en los últimos 20 años, ha habido tantas diferencias sociales, tanta pobreza, tanta radicalización, tanta crispación y tanto descrédito de las instituciones.
    No queremos verlo, nos conformamos con salir de la pandemia y ni siquiera para eso somos capaces de tener objetivos comunes.
    Desayunamos dormidos y continuamos así durante el día….uno tras otro.
    Mal arreglo, amigo
    Sesteo, como todos, en la playa. Filosofar, al fin, es más fácil que hacer.
    Un abrazo

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    1. Sí. Es a lo más que llegamos: filosofar, intentar entender, querer hacer.

      Hacer, lo que se dice hacer, no cabe más que en la charla del café, en la educación de nuestros hijos, en la actitud que se intuye de cada uno de nosotros, los de este lado.

      Tal como dices, ni siquiera para salir de la pandemia hemos conseguido fijar un objetivo. Pero seamos justos: mientras que el de unos era luchar contra ella, el de los otros era sacar ventaja política de los muertos y de la saturación del sistema sanitario que ellos mismos habían cercenado.

      Esto es una mierda, pero no todos somos iguales. Aunque desde aquí poco más que decirlo en alto podamos hacer.

      Frustra. Sí.

      Un abrazo muy grande, amigo.

      GRACIAS

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  3. Si te llaman maricón y te ofendes tienes un problema. Si te produce alivio no tener hijos gays o lesbianas y lo ves como un asunto lejano que no te afecta, tienes un problema. No sé cuándo asumiremos que no somos binarios, hay múltiples combinaciones, somos bastante más cuánticos de lo que creemos.
    Esa persona, Samuel, creo que antes de llevarse la primera agresión dijo: maricón porqué. Al parecer su familia son seguidores de la iglesia evangelista (Bolsonaro, Trump) un ambiente poco propicio para «dispersiones» sexuales. No obstante lo que el fuera o dejará de ser no es importante.
    Si a mí me llaman maricón y se lian a patadas conmigo hasta matarme, moriré maricón, no hay mucho más que debatir.
    Sigo pensando lo mismo, todas esa violencia homófoba, misoginia y otras «virtudes» llegan desde el dolor que les produce la presión del armario donde habitan, se les queda muy pequeño, aprieta y aprieta hasta volverles locos. Lo que beban o se metan solo actúa como catalizador.
    De Ibra, la persona que intercedió en la primera agresión, se ha dicho poco, algo qué, por cierto, últimamente ocurre muy a menudo.
    No me extrañaría que la intervención de un africano defendiendo a un maricón, en esa bola enferma con apariencia de cerebro, que tienen, aún los cabreara más.
    No hay que olvidar la agresión de San Cugat, perpetrado por «bondadosos» alumnos del Opus Dei.
    Tenemos un grave problema con los «menas».
    De lo otro… que decir, Antonio Cantó, el español, ha publicado un tweet poniendo el colegio donde acuden los hijos de una de las ministras, la que era Alcaldesa de Gandía, para criticar que los lleve a un colegio privado, que no concertado. En su línea.
    A ver si le denuncia, va a la cárcel y le sale novio.
    En fin… una semana más; seguimos para bingo ( una frase rancia para un tema rancio )
    Feliz domingo, un abrazo.

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    1. AntoÑo Cantó es un memo. Demasiado preocupado por los colegios de los demás.

      Y esto es un puto lío del que vamos a tener que aprender a salir solitos.

      El discurso del odio genera una violencia interesantísima para los que necesitan de ella para sentirse influyentes. Y no lo sabemos parar.

      Abascal debería estar preso por decir lo que dice. El discurso de Abascal mata. Y es un delito.

      Cuando digo MENA se me olvida que es un niño. Y cuando digo Maricón se me olvida que es un igual. Igual. Igual.

      Pero si el hijo de una ministra va a un colegio privado, todo es lícito.

      Un abrazo muy fuerte, amigo.

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      1. Se me ha pasado mencionar la amenaza a El Jueves por parte de los matones de vox.
        Después de las palabras llegan los atentados terroristas con paquetes bomba, como ocurrió en el Papus en septiembre de 1977. Año convulso en asesinatos de la extrema derecha, de los que son herederos los matones de vox y sus socios, no lo olvidemos.
        Dejó un link con un reportaje para quien no lo conozca. Es peligroso perder la memoria.
        Otro abrazo.

        https://elpais.com/ccaa/2017/09/18/catalunya/1505718566_464920.html

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      2. Matones y matonismo… qué difícil de vivir

        Y aquí están, como que fueran células durmientes de otro tiempo, dispuestas a recuperar el tiempo perdido. La sangre no derramada.

        Difícil de vivir

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  4. En estos días estoy especialmente impactado por el linchamiento de este chico gallego, Samuel.

    Los comentarios sobre la Audiencia Provincial de Madrid, o sobre la foto del director de El Jueves, me parecen sin importancia si lo comparamos con el brutal linchamiento de estos malnacidos y malnacidas (creo que también hubo alguna mujer que pateó a la víctima). Incluso aunque hubieras escrito sobre los indultos, sobre la reunión entre Su Sanchidad con IDA o sobre la estrecha y jovial relación entre la Alcaldesa de Puertollano y nuestro Presidente Page, estas cuestiones también me hubieran parecido irrelevantes.

    Estoy impactado con el brutal linchamiento. Sin embargo, yo no veo a una “jovial muchachada de cachorros de español de bien”. Puedo entender la ironía en la “jovial muchachada” pero no sé qué quieres decir con “cachorros de español de bien”. Parece que vienes a asegurar que los agresores tienen ideas políticas que simpatizan con la derecha y, por lo tanto, su crimen es más atroz. Repito, no sé qué quieres decir.

    Yo, cuando veo a un grupo de lobos, lobas y lobes persiguiendo a alguien por la calle, asestándole golpes hasta la muerte, no veo al homosexual, veo a una VÍCTIMA, una víctima indefensa y veo una violencia extrema y gratuita que, en caso de que fuese contra alguien cercano, no me impediría abrir la compuerta del cadalso o darle la última vuelta al garrote.

    Es lo que merecen pero no lo que hay que hacer con ellos y ellas… y elles. Hay que internarlos y que reciban terapia intensiva de izquierdas convertirles en “personas humanas”, de esas que ven el mundo en colores ¡coño!.

    Hay malnacidos, ahora también malnacidas y, posiblemente, cada vez más malnacides que todos los días linchan a alguien por ser el maricón, ser el guapo, el negro, el evangelista, el gordo, el más inteligente de la clase, el gafotas… el diferente (ponle “as” y “es” a todos), o simplemente porque hay que linchar a alguien. Pero parece que cuando la violencia es contra un homosexual damos por hecho que esta violencia es peor y lo más grave es que damos por hecho que los que la han ejercido son de derechas, hijos de fascistas y fascistos.

    Dices: “El resurgir del fascismo en España”. Creo que fascismo no es una ideología sino la manera de concebir la ideología. Un proyecto totalitario y nacionalista puede ser de derechas y de izquierdas. Y las persecuciones y asesinatos en masa de personas por su condición sexual, religiosa o étnica en regímenes de izquierdas tienen la misma connotación fascista que en los regímenes de derechas y, posiblemente, más víctimas.

    No entiendo por qué siempre hay que etiquetar, por qué siempre hay que dar una connotación política y por qué siempre hacia el mismo lado.

    Los violadores son de derechas, los xenófobos son de derechas, en los colegios solo hacen bullying los de derechas… y el homosexual, el musulmán, el negro, la mujer, el guapo, el gordo… siempre son de izquierdas, salvo que lleven unos tirantes con la bandera de España. Entonces la violencia está justificada y también su agresor.

    Yo también pienso, como otros que escriben por aquí, que habría que colgar a estos cabrones de las pelotas (a ellas de los pelotos). Pero no hasta su muerte, solo un ratito y después meterlos en un agujero para siempre, hasta el fin de sus días. No hace falta ejecutarlos, que se mueran ellos solos. No quiero redención, no hay nada que reeducar.

    Si crías cuervos te sacarán los ojos.

    Si entiendes que lo que he escrito no se corresponde en parte o en nada con tus ideas, discúlpame. Habrá sido una errata. Y perdona lo del lenguaje inclusivo, aún no lo domino.

    Evidentemente, hay algo podrido en esta sociedad y nosotros, por nuestra edad, somos culpables.

    Buen domingo.

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    1. Afortunadamente sé que sí me has entendido y por eso no me tomaré el tiempo de explicarte nada de lo que cae por su peso.

      Si un grupo de muchachotes matan a un marica por ser marica, al grito de maricón, tú ves una víctima y yo veo a un marica víctima de una agresión homófoba.

      La homofobia (independientemente de los datos históricos que sutilmente apuntas) es en la actualidad el discurso de la extrema derecha, y los asesinatos homófobos, ya ves, los identifico, de esta forma, con el discurso del odio que la derecha propaga de forma tan irresponsable que termina en muerte.

      Por el contrario que tú, yo sí creo en la reeducación de las personas, no con discursos de rojo sino con una mera introducción al pensamiento lógico de la que, seguramente, carecieron.

      Y etiqueto, sí, etiqueto. Casi siempre. A los tontos como tontos, a los listos como listos, a los fascistas como fascistas y a los rojos como rojos. ¿Me puedo equivocar? Desde luego. Pero no suelo hacerlo y cuando lo hago me retracto.

      Esa equidistancia suena a justificación del fascismo, Lorenzo (por cierto, practica el lenguaje inclusivo que no te hará ningún mal y no lo ridiculices, que eso te etiqueta sin necesidad de que nadie más lo haga). Y no hay que justificarlo. En la escena actual no he visto a ninguna persona de izquierda decir que los negros nos quitan el trabajo, ni que los maricones están enfermos, ni que hay que pedir responsabilidades a nadie a la salida del trabajo.

      El discurso del odio mata. y es de derechas. ¿Matan más cosas? Sí, sin duda Y el discurso del odio también.

      Por eso lo etiqueto, porque a la ultraderecha de este país hay que etiquetarla, no sea que alguno se confunda y se crea que nos traen la libertad.

      No vienen a eso. Y si tú lo crees…

      Gracias, amigo. Un placer no coincidir contigo salvo en una cosa: nosotros, por nuestra edad, somos culpables.

      Un abrazo.

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  5. Ya se ha dicho: FRUSTRA. Tanto que arde el ánimo y no se dan puñetazos a las paredes porque un ramalazo de cordura te indica que te vas a destrozar las manos. Tanto camino recorrido, tanta ética sembrada y crecida en uno mismo/una misma, tanto galopar poniendo cuidado en no lastimar a nadie… para esto. Para asistir a rebrotes de actitudes de otros tiempos, para seguir oliendo la misma mierda fascista, para continuar defendiendo libertades y derechos que se suponían consolidados, para tener que compartir calzada y acera con tanta porquería disfrazada de ser humano. Qué pena y qué asco. Menos mal que, pese a todo, hay una mayoría social que no está dispuesta a recular. Ni a consentir.

    A terminar bien el domingo, compañero.

    Cordialidades.

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    1. Yo no la veo, amigo.

      Es verdad que somos muchísimos más los que no matamos que los que matan, los que no entonamos el discurso del odio. Pero solo en eso somos mayoría.

      Madrid ha demostrado que en todo lo demás, la mayoría son ellos. Les ha comprado el discurso la mayoría social. Se han sumado a ¿la resignación? millones de personas.

      Una suerte de ‘encogerse de hombros’ que ha enardecido a esa minoría que sí mata, que sí enarbola.

      Lo cierto es que estoy desolado. Por esto mismo que dices: tanto camino recorrido…

      Un abrazo muy fuerte.

      GRACIAS

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  6. Ah, amigo, es que yo soy creyente. Creo en la gente. Si hemos llegado hasta aquí no ha sido merced al troglodismo sino al avance de las ideas. En nuestras actitudes está que la lucha de nuestros ancestros no haya sido vana.

    Y otra cosa… Quizás haya quien crea que el lenguaje no sexista (ese que ahora se llama inclusivo) lo ha traído Podemos montado en la antigua coleta de Iglesias. Error. En 1987, el entonces Ministerio de Educación publicó un librito titulado Recomendaciones para el uso No Sexista de la Lengua, fruto de la campaña de un grupo de maestros y maestras que llevaban ya un tiempo fomentándolo entre su alumnado y adaptando los textos educativos de las editoriales a una realidad que a algunas personas les cuesta asimilar: Las criaturas humanas aprenden lo que viven y el lenguaje, según se utilice, visibiliza u oculta a las mujeres y a las niñas. Ojo, en 1987.

    Otro abrazo.

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    1. Muchísimas gracias por lo que nos cuentas. No tenía noticia de ese libro del 87, pero me encanta el dato autorizado de que esto, ni viene de ahora, ni es una gilipollez.

      Gracias por eso.

      Y gracias por el azote. Es vedad; en nuestras actitudes está que la lucha de nuestros ancestros no haya sido vana. Así que a por ello. Al tajo.

      MIL GRACIAS, AMIGO

      A por ello.

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