#viviresacojonante

Un grupo de mariachis ronda a una joven que los mira embelesada desde el balcón mientras le cantan que tienen los quince puntos y pagan menos que ella. Matías Prats nos hace caer en la cuenta de que, teniendo los quince puntos… ¿a qué esperamos?

A continuación una joven mamá nos confiesa que hay alguien que le hace sonreír más que su marido… ¡y es su dentista!, aclara enseguida para que no pensemos que tiene una aventurilla, la muy pillina.

En breve nos llenarán el comedor de expatriados jóvenes y guapos que vuelven a casa por Navidad. No se referirán al rey emérito (que también lo hará, pero esto será más bien noticia de telediario), sino a esos hijos e hijas que vuelven año tras año a sentir el calor del hogar saboreando una pastilla de turrón de almendras (me pica todo el cuerpo solo de pensarlo).

Entre tanto (y no solo por estas desgracias publicitarias) los televisores nos seguirán amenazando con el precio de la luz, con la huelga de juguetes, con la ministra comunista que visita al papa, con la variante ómicron, el rey emérito, con el fuego de La Palma…

¡Ah! El fuego de La Palma: aquí se rompe todo. Se rompe porque la inteligencia de dos creativas que trabajan para Campofrío nos trae al comedor de casa la imagen potentísima de una viticultora palmeña que viene a decirnos que un volcán ‘destruye a la vez que construye’.

Y, oh milagro, Karra Elejalde e Icíar Bollaín, con otros cien personajes (¡Candela Peña!) y en el barrio de Orcasitas de Madrid (de orígenes chabolistas y de autoconstrucción cuando, allá por el final de los 50 y principio de los 60, personas de la entonces Castilla la Nueva, Extremadura y Andalucía decidieron construirse ellos solitos un lugar donde habitar al abrigo de la gran ciudad en la que esperaban sacudirse la miseria de la que procedían, y lo consiguieron), Karra Elejalde e Icíar Bollaín, decía, nos vienen a contar que vivir es acojonante.

#viviresacojonante.

Que sí, que ha subido la luz disparatadamente, que la incidencia acumulada (¿qué cojones será esto de la incidencia acumulada?) se dispara y mata, que hay fuego en La Palma, que Juan Carlos I amenaza con darse otra vuelta por La Zarzuela y hay convocada una huelga de juguetes auspiciada por el Ministerio de Consumo, o por otro que –curiosamente– tampoco es el de Igualdad, de consecuencias previsiblemente catastróficas. Que es verdad que la cosa está muy malita, pero que la vida sigue y es acojonante.

Feliz, pese a todo.

Y ahí tienen a Karra Elejalde (tremendo señor) invitando a chorizo de Pamplona de la marca Campofrío a propios y extraños, con una sonrisa de oreja a oreja, con todas las luces encendidas y un árbol de Navidad (tan macarra como así debe estar adornado) iluminando una calle cualquiera de cualquier barrio (Orcasitas para esta lección), abarrotada de gente que se está queriendo.

Ni tengo los quince puntos, ni me importa un huevo. Ni he dejado de ducharme al escuchar la tesis científicamente probada de que hacerlo a diario debilita la piel. Ni me acojonan las criptomonedas que, sin duda, harán que el dinero de hoy no sirva para nada en unos días. Ni he adquirido el miedo patológico a vivir que contagian todos los mensajes con los que nos acribillan a diario medios y redes: salgo de casa sin miedo a que la okupen, tomo cañas con mis amigos sin miedo a que Isabel Díaz Ayuso piense que soy uno de los suyos, y me abrazo con mis amigos (vacunado con tres dosis por mor de mi avanzada edad y con la mascarilla puesta, eso sí, porque lo del virus no es ninguna broma), esto por miedo, porque temo piensen que me he vuelto gilipollas como el Karra del anuncio antes de que, simplemente, escuchara a una viticultora de La Palma contar para un informativo que, además de miedo, había sentido “el impulso de seguir hacia adelante”.

Porque ¿sabe qué?

Un anuncio de la tele me ha recordado que yo también pienso que vivir es acojonante.

El dibujo es de mi hermana Maripepa.


6 respuestas a “#viviresacojonante

  1. La television es la manera mas facil de manejarnos, pero lo jodido es que da resultado salen los señores de campofrio y compramos a lo bestia, y no te digo nada de turrones el lobo ( que es un gran turron) la mayoria de los humanos somos marionetas que nos manejan los hilos de la television o cualquer otro medido de comunicacion bien sea en anuncios para consumir, politica para engañar, libertad en forma de Ayuso , es igual somos todos ( salvese quien pueda) corderitos ( por no decir borregos) que nos manejan los medios, pero asi ha sido siempre antes con menos medios de formas distintas y hoy en dia con los medios que tenemos se lo ponemos a huevo.

    LLega navidad fechas de consumo y celebracion , que cada uno sea convencido de la manera que mas le favorezca.

    Buen domingo

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    1. Lo que pasa es que, entre la señora que dice que el dentista le hace sonreír más que su marido y Karra Elejalde diciendo que vivir es acojonante… pues que yo me quedo con este.

      Luego me tiraré a por las cosas de Guijuelo, bien es vedad, pero vivir… ¡es acojonante!

      ¡Abrazo fuerte, amigo!

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  2. No veo televisión (nada de nada sin concesiones) he tenido que ir a YouTube para ver el anuncio de marras. Un día vi que eso de la televisión chupaba mucha atención y yo tenía muchos libros por leer.
    Obvio, si leo periódicos, escucho radio. Todos los spots que has nombrado me confirman qué, nada nuevo bajo el sol. Una amiga me ha mandado por Whatsapps el de los elfos de ECE que va por el tercer año.
    Creo que precisamente fueron los spots de perfumes que van enlazando, sin compasión, navidad, catorce de febrero, día del padre, día de la madre… lo que me alejó definitivamente de la TV.
    Cierto la vida es acojonante, aunque no para todo el mundo, no hace falta que ponga ejemplos, Campofrío es una empresa que intercambia su producto por dinero, el problema es que hay gente que no se puede permitir ni una triste rodaja de chorizo. Seguro que en Entrevías hay unos cuantos. En las fronteras de la UE, como en Calais, también.
    Para algunos la vida pasa deprisa y es acojonante. Para otros va muy despacio porque no pueden con ella y sin embargo, se les va tan rápido como a los que se pueden permitir un buen Guijuelo; sin solución de continuidad.
    El spot al final se pone un poco meme Paolo Cohelo y sí, la vida es acojonante y también como trancurre acojona.
    Abrazos, feliz domingo.

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    1. Ya, ya lo sé.

      Sé mirar a mi alrededor y sé interpretar lo que veo. Sé interpretar las ‘señales’ y solidarizarme (aunque sea emocionalmente y muy poco más) con las que me vuelven a indicar que casi nada funciona.

      Y, sin embargo, también sé que algunas cosas pasan para bien, que me puedo levantar por la mañana rebuscando entre la miseria algo que me conforte y que me permita confortar a los que me rodean. Es el impulso. Nos hace falta el impulso. Somos eso. Y no tenemos más remedio que conservarlo entero… precisamente por eso.

      No puedo dejar de estar de acuerdo contigo, pero ¿y el impulso?

      Un abrazo, amigo. Vamos a por él.

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