Los pies de barro

La nueva política se nos deshace entre los dedos como un azucarillo mal prensado, de esos de los bares que vienen con recado en el envoltorio.

“Si el sabio mira el dedo es porque el tonto se lo está chupando al sol” o algo así, decía el que desenvuelto esta mañana en la plaza para empezar el día.

Siempre los leo: son la confirmación de que hay uno más tonto que escribe con cierto éxito ¡y publica! (aunque sea en los sobres de azúcar que te sirven con el café).

La hornada de jóvenes promesas de la política sirve igualmente para la autoafirmación. Las figuras que nacieron del hartazgo de la sociedad, de la gran crisis económica, de la búsqueda de una nueva manera de entender la representación de la ciudadanía, alejada del bipartidismo y de los moldes que se habían forjado durante los 35 primeros años de democracia, se han destruido antes de cumplir 45, dejando sus proyectos y a las formaciones que hicieron nacer con un futuro más que incierto.

Esta noche en Castilla y León veremos hasta qué punto esas organizaciones que representaron la esperanza colectiva de una nueva manera de hacer, se ven sustituidas por grupos territoriales que reivindican pequeños espacios de gobernanza, soluciones locales a problemas locales que nunca se asoman a la agenda política salvo con el genérico recientemente acuñado de ‘España vaciada’ (antes entorno rural), hoy solo avivado por mor del voto ultra diseminado que presenta la comunidad en liza.

Ciudadanos prácticamente no existe. Al bueno de Albert Rivera, el tipo que pudo haber sido presidente del Gobierno de España (y que no fue vicepresidente porque le pareció poco), lo han echado del trabajo por escaso rendimiento. Jodeeee… ¡por vago! Y prometía.  Reclama 500 días por año trabajado, vamos, lo normal. Lástima que eso reduzca la indemnización a cero (menos de los 20 días que él mismo proponía para los demás despidos) porque trabajar, lo que se dice trabajar, no trabajó nunca según cuentan, así que 500 por cero es cero. Rivera tenía los pies de barro, enfundados, eso sí, en unos zapatos de piel de serpiente. 42 años, 72 kilos, de 2009 a 2009 Universidad George Washington (esto fue rapidito), una temporada acaparando cámaras como presidente de su partido y luego, después, ya nada: un prestigioso despacho de abogados puso al descubierto la inconsistencia de su verdadera naturaleza.

Podemos afronta un futuro igualmente incierto. Después de fagocitar a Izquierda Unida en una maniobra de cuyo éxito nunca estuvimos seguros, descabezado por la desaparición de Pablo Iglesias y co-liderado por dos ministras del actual Gobierno una de las cuales ni siquiera pertenece a la formación, busca una alternativa para no desaparecer como fuerza representativa de la izquierda.  Pablo Iglesias sí fue vicepresidente. A él le pareció suficiente. Su labor en el Gobierno no fue visible y tuvo la deferencia de darse el piro cuando vio que la cosa llegaba al final. Fue una sorpresa para casi todos que intentara recuperar el bastión de Madrid jugando un órdago a la chica que le salió mal, después de haber jugado a la grande desde la irrupción en la política de la formación morada. Ser vicepresidente debe ser un coñazo, bien pensado. Despojado de los atributos de gobernante y tras el radical cambio de look, se le puso carita de niño (¡como a Errejón!) y perdió su papel de opinador en jefe cuando dijo por vez cuatro mil lo de “mejorar la vida de la gente” sin que la gente supiera muy bien a qué coño se estaba refiriendo ya. 43 años, pelito corto ahora, flaquito, tertuliano. Acabado antes de cumplir los 45.

Y luego ya Pablo. El otro Pablo, el pobre. Pablo Casado. No representa a la nueva política. Es más bien el reflejo deformado de la caricatura de un franquista, pero en chiquitín. No representa nada, el pobre. Se diría que el PP (olvidando el cristo que dejó Rajoy ahí mismo entre cospedales y santamarías) se contagió de la necesidad de presentar en cartelera a jóvenes de laboratorio y optó por ceder el paso a un niñatín que contrastara con la socarronería gallega del buen Mariano y la soberbia insultante de Aznar. 41 años, Palencia, 76 kilos a la canal, peleando por hacerse un hueco en la Historia de España, este sujetado por un partido clásico, sin más armadura intelectual que el humor ramplón de un chiquete sin curtir. Pablo Casado, el pobre, pisando el estiércol de las granjas y abrazando corderitos (que todo el mundo sabe que los corderitos no votan), llamando a sus huestes a resucitar a ETA porque no encuentra la forma de hacerle sombra a Ayuso. Abusando de las palabras, recordando a nada. Tan cuestionado por su partido que Fernández Mañueco, que hoy se la juega en la urnas, ha tenido que advertir a sus votantes que es él quién se presenta y no el otro, que solo ha venido a ayudarle en su campaña, Casado, el pobre, y no ha conseguido hacer más que el imbécil en los quince días que está mandado que dure. Son 41. Mucho me equivoco o tampoco llegará a los 45 en política activa. Si Castilla y León le da la espalda, no llegará a los 42.

Ver a Macron (Emmanuel) puesto en modo Charles de Gaulle, paseando por Europa y Rusia proclamando la paz aprovechando la baja de Angela Merkel, sin embargo, hace recobrar la esperanza en aquello que quisimos llamar nueva política. Él también se inventó un partido y también se la jugó con pocas armas y poco bagaje, en un órdago (este a la grande) contra las viejas estructuras políticas de Francia que la ciudadanía empezaba a repudiar, como en España, como en Europa, a lo mejor como en el mundo. Putin, se ve, lo entendió bien aunque lo sentara a ocho metros de su silla (en la mesa más larga de Rusia), con tal de que no le pasara como a los seguidores de Sánchez y un mal contacto vampírico lo convirtiera en zombie. A los 44 años de su edad, se mantiene vivo pese a que no le pinten demasiado bien en casa y se granjea una imagen de gobernante europeo que bien le puede dar el rédito que necesita para hacer verdad que aquello contra lo que se presentó ya no funcionaba y que otra manera de pelear es posible.

Sánchez anda ya por los cincuenta (49, para que el diablo no se lleve la mentira). Es alto y guapo. Habla inglés. A este ya le ha tocado hacerse sitio en la Historia. Enfrentado a su partido como nadie lo hizo, pero finalmente haciéndose con las riendas del poder interno, conocedor sin duda de que fuera de las grandes organizaciones no hay nada. Tal y como el mismo Rajoy hubiera dicho de los catalanes, Pedro Sánchez hace cosas. Debe ser que le toque, porque hacer de presidente es laborioso. No es un hijo de la nueva política, pero sí del advenimiento de los nuevos tiempos en que las viejas figuras desprenden ese insoportable olor a naftalina y así lo entendieron “las bases” cuando dieron la espalda a la estructura de poder que abrigaba la opción Susana Díaz. Se mantiene en equilibrio inestable entre esta y aquella procurando retrasar lo más posible el destino de todo presidente de convertirse en jarrón chino. Cumplirá los cincuenta empleando en ello lo que le reste de las endorfinas que empleó jugando con el Estudiantes, seguramente con el mismo afán.

Porque Pedro Sánchez sabe que los jarrones chinos ya no son de la dinastía Ming.

Ahora se encuentran en los “todo a cien”.

El dibujo es de mi hermana Maripepa.


6 respuestas a “Los pies de barro

  1. Te has olvidado del ciclon Ayuso, que como bien dices parece que son ellos los que se presentan en Castila Leon, y el pobre Mañueco parecia estar de telonero en una representacion de artistas, por desgracia en la politica pasa lo mismo que en el sistema actual de supervivencia, antes y no hace tanto los que fuimos jovenes luchamos por el bienestar de nuestras familias hasta el punto que el que consiguio lograr un estatus de vidad digno y holgado, ahora lo ve caer de sus sucesores que nacieron en la epoca bonita , cuando esos luchadores consiguieron el triunfo, no se sabe nada de lo que hubo que pelear para conseguirlo y ahora en tres dias todo bocabajo, pues eso como en politica, cuanto costo a los partidos principales conseguir la democracia? mucho , ahora tenemos partidos criados en la opulencia gracias a otros y su afan es romperlo todo y por desgracia los dos partido prioritarios se lo estan permitiendo, en que ha colaborado el señor Abascal? en nada solo aprovecharse de los reditos del PP, el señor Iglesias? del mismo modo engañando a los ciudadanos de izquierdas cansados de siempre lo mismo, del señor Rivera nada de nada un niñato que se veia casi Dios.

    buen domingo

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    1. Interesante reflexión: partidos nacidos y criados en la opulencia, dando lecciones de política a los que inventaron la política en España.

      Claro: nada que aportar, solo intentar enmendar la plana a los que ya lo habían hecho todo, aprovechando el descontento de la gente por las crisis y la lentitud de los procesos democráticos.

      Muy interesante.

      Gracias, amigo. Fuerte abrazo.

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  2. Se corría un riesgo con la nueva política, frustrar las esperanzas de tantos que estaban hartos de la bipolaridad. O no tenían talla o no supieron darla. Tal vez el ego les jugo una mala pasada….no se. Lo que si creo saber es que son culpables, seguramente no más que otros, de estos tiempos de hartazgo y descreimiento, de tensión y bochorno.
    Pudo ser y no fue. La historia, en pequeño, los recordará. Ellos también hicieron más profundo el hoyo.
    Buen día

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    1. Supongo que para pasar de 0 a 100 en 9 segundos, que es prácticamente lo que hicieron Podemos en España y Ciudadanos en Catalunya, hay que ser un tipo un tanto especial, con un ego grande y una capacidad grande de comunicar y convencer.

      Seguramente, tanto uno como otro fueron lo mejor y lo peor de sus respectivas formaciones. El resumen es que nada se crea de la nada y que esa energía, que simplemente se transforma, se queda un tanto deformada por el caudillismo de quien la toquetea.

      Ese movimiento ya ha decaído y, sin embargo, la foto del arco parlamentario se intuye cada vez más atomizada; ahora serán los territorios (gracias a la nula influencia del Senado) los que buscarán su hueco en la representación nacional. Teruel, Soria y ya veremos si, dentro de nada, Albacete.

      Cambiante, todo cambiante, demasiado cambiante para que nada consolide en un estado social y democrático de derecho…

      GRACIAS, AMIGO

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  3. Justo, tal pareciera que te hubieses dejado abducir por los «medios de incomunicación».
    El jueves, creo, escuchaba una tertulia donde se hacía un repaso pormenorizado de las diferentes candidaturas en Castilla y León. Hubo una de la que no se hizo ningún comentario, como si no se presentara y no tuviera un programa electoral, salvo para darle el palito de si la vicepresidenta fué mucho o fué poco.
    Si lo hubiera cronometrado, el tiempo que le dedicaron a vox duplicaba al de cualquier otro. Por supuesto el medio no era la Cope ni Esradio ni ninguno de ese corte.
    Con esto de las elecciones pasa lo mismo que con la reforma laboral, hay «líderes» de los que van a «apoyar» al candidato que si le hiciesen un examen sobre el programa electoral de SU candidato no contestaba ni una.
    El del máster de Aravaca decía que Sánchez no había pisado ni Ávila ni Burgos ni León ni Palencia; como si Sánchez fuera el candidato y tuviera que estar todo el día dándole al prieto picudo como el, que no debe tener otra cosa que hacer.
    No me parece justo que cuelgues de la misma percha a Rivera, Arrimadas, Casado, Abascal o incluso Sánchez con Iglesias.
    Los cuatro primeros son, no son nada. Abascal intentó gestionar un bar con otros socios y terminó embargado sin casa. A Sánchez se le nota un poco prepotente, dicen que no es mucho de usar el teléfono. Luego le dan sustos como le ha pasado una y otra vez hasta llegar al gran zapatazo de la reforma laboral, del que se libró porque lo que pasa en éste país es inimaginable; que un diputado votando telemáticamente se equivoque cinco veces de cinco. Una de ellas porque la encargada de indicar a qué botón había que dar se equivocó y todo el grupo popular votó al revés, se ve claramente que no saben lo que hacen. La relación calidad/precio es deprimente. El nivel ya lo ha dado Rivera por todos ellos. Resulta que no valía ni para esconderse.
    Creo que Iglesias ha dejado una buena herencia, Yolanda Díaz y eso ya vale más que todo lo que han hecho todos esos bandarras que llevan toda la vida viviendo de la trepa política entre mediocres.
    Feliz domingo, un abrazo.

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    1. Haber dejado un buen legado (por cierto, ajena a su formación) no le añade gran cosa al bueno de Iglesias, que ya tenía algunas cosas buenas en su haber.

      Es su desaparición, insisto, defrauda. No queda nada más que a Yolanda Díaz y navega por los medios ofreciendo la vaguedad de sus análisis de tertuliano pasado de moda (las modas ahora corren que vuelan), sin aportar, como ya no aportó, ninguna solución a la complejísima situación con la que nos peleamos cada día.

      Pies de barro. Arrancada de caballo y parada de burro: nada nuevo: abrasado antes de cumplir 45.

      Es curioso cuál ha sido el devenir de estos partidos y lo será más ver como acaba la cosa, si ahora las pequeñas organizaciones territoriales, ante la inoperatividad incomprensible del Senado, toman la palabra.

      Será un lío.

      Un abrazo, amigo. GRACIAS

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