Una sofista en la Puerta del Sol

Isabel Díaz Ayuso, maestra cervecera entre sus dones, ha dicho: ‘veo sorprendente que puedas cambiar de sexo o que puedas abortar al margen de tus padres y que no puedas optar a becas de bachillerato o formación profesional si tus padres tienen un nivel adquisitivo u otro y que, por tanto, tu esfuerzo, tu mérito y tu superación no cuenten’.

Y usted se pregunta ¿qué tendrán que ver los cojones para comer trigo?

La excusa para promover (para incentivar), la desigualdad, no puede ser, en efecto, más zafia. Es lo que podríamos denominar en términos filosóficos una falacia: un razonamiento no válido o incorrecto, pero con apariencia de correcto. Un razonamiento engañoso o erróneo que pretende ser convincente o persuasivo. Y es engañoso porque la relación entre las premisas es incongruente.

A pesar de mi afición por huir de los datos, este no puede ser más elocuente: el 10% de familias de poder adquisitivo medio-alto de la comunidad de Madrid consumirá el 60% del monto del presupuesto destinado a ayudas al estudio, y lo hará para estudios no obligatorios, en centros completamente privados.

En números gruesos, los papás y mamás ricos de 60 000 niños y niñas se llevarán más de la mitad de los recursos. Los papás y mamás de los otros 540 000 (son unos 600 000 en total) se conformarán con el resto para ayudas de libros y transportes, porque la cosa no da para más.

Y eso ¿por qué? Pues obvio: porque si una niña puede abortar sin permiso de sus progenitores, ¿por qué estos no van a poder mandarla un colegio privado, becada con fondos públicos?

Otra cosa sería que las niñas no pudieran abortar sin permiso de sus mayores. En este caso, su derecho a ir a una escuela privada becada con fondos públicos se vería mucho más comprometido.

¿Ve? Esto es un sofisma.

El sofisma es una falacia intencional en la que el individuo enuncia una inferencia errónea o no válida para engañar al otro. En el ámbito de la lógica, una falacia consiste en el acto de llegar a una determinada conclusión errada, a partir de proposiciones falsas.

Engañar es el gran verbo. (Falacia, de latín fallacia, con traducción literal ‘engaño’)

Dentro de los 13 tipos de falacias que distingue la filosofía nos encontramos aquí con la denominada ad populum también conocida como falacia demagógica que desencadena el sofisma patético.

Versada en las técnicas del engaño, la presidenta madrileña (y maestra cervecera) construye el que sigue: si Sánchez deja que las chiquillas aborten sin permiso de sus papás y estos son ricos, ¿por qué nos les voy a conceder yo una beca de estudios?

Ningún sofista se hubiera atrevido a analizar este ante el que nos encontramos, pues su propia arquitectura mueve a risa. Pero yo, lanzado por el atrevimiento que otorga la ignorancia, ensayaré el siguiente: ¡tremenda gilipollez!

El hecho de que las políticas ultraliberales que va colando la derecha, no en sus idearios falaces pero sí en su toma de decisiones, tienden a destruir los servicios públicos es incuestionable.

Que la destrucción de los servicios públicos venga amparada por la idea de libertad y que ese concepto universalmente aceptado como bueno les sirva para envolver la aniquilación del estado del bienestar, conduce a una conclusión descorazonadora: un sofisma patético repetido muchas veces termina apareciendo como un silogismo verdadero. Aunque sea falso.

Porque aceptar que los impuestos que pagamos trabajosamente entre todos se empleen para favorecer a los centros de enseñanza (o sanitarios) privados y becar a familias cuyas rentas superan los 100 000 euros, en detrimento de hogares más necesitados, es asumir una cosa enorme: el sistema fiscal de la comunidad de Madrid ya no sirve para la justa redistribución de la riqueza, sino para favorecer más a los que tienen más. Para muestra este botón: 60% de los recursos para el 10% de familias pudientes. Libertad.

Construyamos pues un silogismo verdadero:

Si usted se gasta el dinero de todos en favorecer la desigualdad, usted es una mala política (por no decir, simplemente, una fascista). Si su partido la respalda a usted en su política de redistribución negativa de la riqueza mediante el sistema fiscal de su comunidad autónoma, su partido es una puta mierda.

Con perdón.

El dibujo es de mi hermana Maripepa


2 respuestas a “Una sofista en la Puerta del Sol

  1. Si señor de acuerdo, Isabel es una muchacha con cara de tonta pero tendremos mucho que hablar de ella ,por que como digo muchas veces algo pasa con las mentes de las personas por que a Isabel no la ha votado el 10% pudiente sino muchos no tan pudientes por lo tanto dara mucho tema en unos meses y veremos los resultados, por desgracia para muchos de las que la van a votar, no podran llevar a sus hijos a ningun colegio privado, pero no pasa nada tenemos libertad..

    buen domingo

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    1. jajajjajjajaja

      Efectivamente, tendremos libertad.

      Servicios públicos no, pero libertad… Para elegir al médico al que quieras pagar o la escuela privada a la que quieras llevar a tus hijos. Y si no puedes… pues libertad para acudir a la mierda de servicios públicos que nos dejen.

      ESA ES LA VERDADERA LIBERTAD.

      Un abrazo, amigo. GRACIAS

      Me gusta

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