¿O no era así?
Quizás fue Clavijo el que clavó el clavito.
Fíjese qué puto lío.
Y eso que el virus llegó en un crucero de lujo. Si llega a aparecer en una patera la manda carbonizar al estilo Trump.
Claro que si hubiera aparecido en una patera no nos hubiéramos dado ni cuenta ninguno, porque una diarrea entre negros no se categoriza como pandemia mundial y luego vete tú a buscar al paciente cero, que seguro que se cayó al mar y no constaba en la lista de pasajeros.
Bueno ¡ni lista de pasajeros seguro que llevaba la patera! Y es que van como van…
Y ahí estaba Clavito, clavando clavijos como si no hubiera un mañana, que hubiera hecho mejor papel en México procurando la seguridad de su compañera de filas y oficio poniendo en orden a las ratas nadadoras de la Embajada de España que no escucharon sus gritos de auxilio desde la Riviera Maya.
¡Y dale! Que no, que era Clavijo. El de los clavitos, digo.
No hay constancia de especies de ratas que puedan llegar a México por sus propios medios desde Tenerife. Pero, consultada la inteligencia artificial, Clavito supo que las había muy capaces de saltar del crucero de lujo y hacerse fuertes en el espigón del puerto de Granadilla dispuestas a contagiar el hantavirus a quienes se les pusieran por delante.
Falta por averiguar por qué querría una rata, por rata que fuera, abandonar el crucero de lujo para ir a pasar penurias a esta región de la ultraperiferia europea. Está mucho más justificado saltar desde la patera, siendo que, aunque no seas una rata exactamente, te esperan similares penurias hasta que el Gobierno resuelva legalizar a otros pocos.
Los del MV Hondius tuvieron mejor fortuna, que fueron trasladados a sus lugares de origen con honores militares, bajo la atenta vigilancia de un par de ministros o tres, a bordo de vuelos fletados especialmente para la ocasión y sin haber pasado ni un minuto recogiendo fresas en los cultivos bajo plástico de Moguer. Eso es ser inmigrante y lo demás son tonterías.
Lo de Clavito es otra cuestión. Él no quería. No. Él no quería.

Hizo oídos sordos al papa de Roma, que en el Regina Caeli del mismo domingo (no confundir con el Ángelus, que en tiempo de Pascua —desde la resurrección de Cristo hasta Pentecostés— lo que se reza es el Regina Caeli y esto son cosas que hay que saber) el papa, decía, agradeció a Canarias haber acogido al crucero. E hizo como que no escuchó a la Organización Mundial de la Salud, que había recomendado Tenerife y no Cabo Verde, por no garantizar el puerto de su capital, Praia, las medidas sanitarias necesarias para la evacuación de los cruceristas del buque. Hasta se tomó la molestia de consultar personalmente la IA para justificar su defensa de la salubridad de la Isla, Tenerife, por la que temió seriamente al comprobar, quizás no con mucho rigor científico que, aunque el barco no atracara sino que fondeara en el puerto, las ratas podían nadar desde el buque hasta el espigón y desde allí correr por Tenerife toda, infectando sin ton ni son a propios y extraños.
¡Uníos a mí tinerfeños!, pareció ser la consigna. ¡Sánchez nos trae el hantavirus para acabar con nuestra civilización!
No le funcionó. Y eso que lo de acabar con civilizaciones está estos días al cabo de la calle. Se parecía un poco a Ayuso afirmando que México no existió hasta que Hernán Cortés lo conquistara.
Pero no crean que fue falta de solidaridad. No, no. Le pasaba con los del hantavirus lo mismo que le pasa con los negros que aparecen por oleadas en la isla, que le importaban un huevo. Eran solo ganas de dar la murga.
Lo que pasa es que hasta para dar la murga hay que ser un poquitín más listo, o corre uno el riesgo de quedar como Cagancho en Almagro (aquel torero que tuvo tan mala tarde que aún se recuerda el estrépito a pesar de haber sucedido la cosa en 1927).
Y ahora se queja Clavito de que tiene al Gobierno de España meándose de risa a su costa. Como que lo ridiculizan al hombre. Como si no se hubiera bastado él solito para ponerse en la picota.
Gracias Clavito ¡Clavijo!
Hay ratos que no están pagados. Con la que está cayendo aún encontramos un resquicio para solazarnos con la estupidez humana de unos cuantos (y cuantas) y pasar un buen rato de risa.
No lo olvidaremos nunca.
Y tú, a tus clavitos.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
A ver es normal ir a la contra, la rata infestada en el barco la puso Pedro Sanchez , así que es normal, tenemos que tener en cuenta que todo lo que ocurre malo es culpa de Sanchez y todo lo bueno lo estamos viendo lo promueve la señora Ayuso, por lo tanto Clavijo esta en lo cierto.
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El silogismo es correcto: si todo lo malo lo provoca Pedro Sánchez y la rata es mala, la rata la ha colocado Pedro Sánchez y Clavijo y Ayuso han acabado con ella y con toda su descendencia…
Verdad verdadera.
Menos mal que nos protegen… y ¡más que nos van a proteger!
Gracias, amigo ¡ABRAZO ENORME!
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Toda la risa que nos han proporcionado los clavitos y compañía . A mí ,por lo menos ,se me ha atragantado con los resultados de Andalucía. Esto está jodido . Muy muy jodido.
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Buff
Al menos al PP no le están saliendo las cosas tan bien como pretendía… aunque sea un consuelo mínimo.
Muy jodido, sí.
Muy jodido.
Un beso muy fuerte.
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