Cuando nada importa


11 respuestas a “Cuando nada importa

  1. maravillosa descripción de a locura en la que estamos inmersos y la futilidad de las discusiones inútiles que llenan los espacios que tendrían que ser de diálogo constructivo y que solo sirven para agriar la leche de la vida mientras los que realmente sufren calamidades y desdichas pasan por nuestras pantallas como un drama televisivo sin que nuestros corazones distingan entre realidad y mentira

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    1. Aceleramos la destrucción del mundo como seguros de que todo quedará en nuestras fronteras.

      Creyéndonos libres de todo mal, vivimos nuestras vidas inmersos en la pequeñez de nuestras cuitas pequeñas. Y cuando nos toque ya no quedará nada.

      Al mundo le pasan cosas. Y nosotros lo vemos en la tele.

      Algo que no es bueno nos está pasando.

      ¡Gracias, Pepa! Me encanta verte aquí. Un beso enorme.

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  2. ¿Y si sirviera para unir? ¿Y si esta reflexión se extendiera por el mundo entero?

    No, qué tonterías digo. Todo pasará. Unos días y nuestras pantallas contarán otras cosas. Y no habrá habido reflexión o se habrá desvanecido en un santiamén. Sí, algo nos está pasando y no es bueno.

    Pero hay una enorme diferencia entre los temblores del suelo y la metralla que cae del cielo: que haya, o no, culpables.

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    1. ¡Y tanto que la hay! ¡Y tanto!

      Pero ¿y si cuánto invertimos en destrucción lo empleáramos en construir lo que la naturaleza destruye o en evitar destruir la naturaleza?

      Alguien me preguntará que si es que soy gilipollas. Y la respuesta es sí. Soy gilipollas. Pero ¿no es un bonito sueño?

      GRACIAS, AMIGO. Soñemos con ello.

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  3. Esto no lo produce el hombre con su locura, si no la propia naturaleza incomprensible como en este caso pero real, ante esa magnitud no cabe defensa, llega sin esperar, sin avisar y solo deja muerte y desolación, por eso parece mentira que la humanidad se meta en destrucción con guerras terroríficas que intentan hacer el daño que un terremoto por una simple justificación, poder, dinero.

    Deberíamos tener un poco más de sensatez y en vez de financiar guerras buscar fórmulas de construcción para que los edificios no parezcan de papel ante situaciones como la de Venezuela.

    Buen domingo, lo poco que queda.

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    1. Manda la pobreza y lo mucho que enriquece la pobreza a unos pocos ricos que saben vivir de ella.

      Manda la destrucción.

      Allí donde la pobreza no alcanza para construir con seguridad es donde más riqueza se produce… Paradójico.

      Y lucrativo.

      La humanidad se arrepentirá de tanto desatino, pero no serán ellos los que lo paguen.

      Paradójico. Y acojonante.

      Gracias, amigo. GRACIAS

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