Y el verbo se hizo Aznar. Y habitó entre nosotros… no, no.
Y Aznar se hizo verbo y… tampoco: verbo el hombrecillo, poco.
Aznar se hizo carne y se fue a Ceuta a por carnaza. De la de halluf (jalufo), de la buena.
Delirante.
Porque Aznar no estuvo en el pavoroso estallido del volcán de Cumbre Vieja; no estuvo en Valencia cuando las aguas lo arrasaron todo en la comarca de l’Horta Sud y la muerte y el lodo se enseñorearon de la Ribera Alta, de la Hoya de Buñol, Paiporta, Catarroja… No lo hemos visto en riadas ni en incendios clamorosos.
Él (con mayúscula aunque no fuera principio de frase) ha traído la palaba a Ceuta. Solo la palabra, eso sí, porque el hombrecillo tenía poco más que traer a Ceuta.
¿Qué palabra?
Pues una que Él sabe. Estaba pudiendo hacer, y el hombrecillo hacía.
Pero ¿qué hacía?
Joder… ¡es que no hacía nada!
¿Sabe? Aznar no es partidario de la forma en la que el Gobierno está gestionando la crisis de Ceuta. Y lo dijo claramente; lo dijo en serio: ¡NO! No está de acuerdo. Lo dijo con esa solemnidad de la que solo Él sabe valerse, nada menos, en el salón del trono del palacio de la Asamblea, bajo frescos de Bertuchi, entre carísimos espejos venecianos. Ahí, en el salón del trono, el hombrecillo marcó la diferencia.
¿Qué diferencia?
La que separa lo sublime de lo ridículo. Bien delgada.

No puedo dejar de imaginar los gestos de asombro de la concurrencia, el clamor sordo que produce la sorpresa cuando se mezcla con el acierto absoluto. Aznar metió el dedo en la llaga ceutí, que sangraba con su verdad (la verdad de Él) convertida en el río de la palabra (este no era de lava) que asaltaba los lagrimales de una grey entregada al mudo sentimiento del amor fraterno… por el blanco. (¿Está escrito acaso que el amor fraterno no pueda ir por colores? Pues eso).
Allí de geopolítica no se habló. El hombrecillo no venía a eso. Ni se mencionó a Marruecos, a los Estados Unidos o a Israel. De soberanía sí. Y de patria. De patria sí. De la grandeza mancillada y eso. De soluciones no. No venía a eso el hombrecillo. Venía a hacer. No hizo, pero venía a hacer porque pensó que podía.
No pudo.
Las personas importantes, entre tanto, se estaban quedando con la quinta parte de las reservas petrolíferas de Venezuela o estaban intercambiando planes fallidos de paz para Gaza.
Otros estaban de vacaciones.
Sánchez, por ejemplo, estaba de vacaciones y no puso en marcha el mando único de Ceuta (instrumento cuya eficacia estaba en duda y aún está por descubrirse) a cargo del Ministro Ángel Víctor Torres, hasta que, cuatro semanas después, se hartó de que todo el mundo se lo reclamara.
La cagada del Gobierno no tiene parangón.
La ministra de Defensa a la greña con Marlaska a cuenta de si el CNI tal o cual. El presidente a por uvas. Ángel Víctor Torres mirando a ver y el pobre Cuerpo (Carlos) hablando ahora con un tono algo más grave, prometiendo el oro y el moro (entiéndaseme bien) con tal de aplacar los ánimos de una ciudad que se siente invadida y sin alterar el ánimo de con quien comparte la frontera más desigual del mundo.
El sentido de estado del Partido Popular (el de Vox, ni está, ni se le espera) siempre se hace presente en los momentos críticos. En esos en los que manda la ciencia política que el Estado tiene la misión de aparecer como el sumo hacedor, sin fisuras, con todo su cuerpo político apoyando las decisiones de su ejecutivo en la seguridad de que son las acertadas, las comparta o no, para evitar zozobras a la ciudadanía. Y el sentido de estado del Partido Popular tiene por consigna la de ‘cuanto peor mejor’, como rezara el gran Rodrigo Rato pocos meses antes de ir a la cárcel.
El hombrecillo abanderaba el jueves en Ceuta la ignominia política del Partido Popular. La guisó con el ridículo que produce su presencia atildada de galán mediocre del cine en technicolor (de esos que se pintaban el pelo con betún negro para aparentar que el tiempo no había pasado por ellos).
Medir el efecto de la pésima estrategia de comunicación del Gobierno en esta crisis será cosa de los próximos meses. No creo que las decisiones, las no decisiones, lo contado y lo no contado hubieran podido sucederse de muchas otras formas, ni creo que sea de recibo exigir al Gobierno que incumpla todas las leyes deportando a quién no se puede deportar o deportando cómo no se puede deportar, tal y como exigen Vox, el PP y parte de las instituciones europeas que miran a la ultraderecha como un rival de poder.
El día que defender a España, entendida como una fotografía del poder de Dios (también en technicolor), requiera perder de vista el derecho humanitario, por pujante que venga siendo el populismo xenófobo, habremos perdido todas las partidas.
Marruecos sabrá cómo quiere ser cuando sea mayor. Con quién quiere hacerse mayor parece que lo tiene claro.
Y a Aznar le importa un huevo.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
Yo me pregunto: ¿quién coño ha invitado al enano saltarín a Ceuta?¿quien le ha puesto el micrófono y las instalaciones para sembrar más odio? ¿Quién ha financiado esta invasión ,utilizando personas que no tienen ni el derecho a vivir dignamente?¿ Cómo han trasladado sus enseres alfombras incluidas?¿NADANDO?¿ Cómo han podido las mujeres nadar con sus gandouras y hijabs puestos?¿quién ha recogido a los miles de personas que,arriesgando su vida, se volvieron por donde habían venido? ¿Los han utilizado de mulas de carga? ¿Alguno de nosotros estaría contento y tranquilo si tuviera en su calle la situación que viven a diario desde hace un mes , sin saber hasta cuándo, los vecinos de Ceuta? Aunque mi duda más importante es ¿De verdad hay alguien que se deje aconsejar por Aznar .Cómo es posible que sus múltiples asesorías tengan clientes? Un fuerte abrazo y fuerza para todos.
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Ya sabes cómo se responden todas las preguntas y quién posee secretamente a voces las respuestas. No les importa nada que el mundo lo sepa. Nos han convertido en su objetivo: el carísimo precio de ser consecuente…
Sí, son ellos, ellos tres… Aznar, el hombrecillo, ni siquiera está en ese club. Solo es un imbécil más que les baila el agua…
Un poco patético… Pero él no lo sabe.
Un beso fuerte, Chelines. GRACIAS
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