Decía Jean Piaget que el pensamiento antecede al lenguaje, de modo que el lenguaje es una subfunción que simplemente refleja y sirve de expresión al desarrollo cognitivo previo. Así, los niños y las niñas desarrollamos primero esquemas mentales y la capacidad de procesar la realidad a través de la acción sensoriomotora, ello antes de adquirir la capacidad de usar palabras.
El lenguaje surge aproximadamente a los 2 años, pero su función en el desarrollo cognitivo es secundaria y de acompañamiento.

El lenguaje de los niños es predominantemente egocéntrico. Esto significa que los niños y las niñas hablan para sí mismos sin importarles un pimiento el punto de vista del interlocutor, reflejando un pensamiento que aún no está socializado ni adaptado a la lógica de la comunicación externa. Esto viene siendo así entre los 2 y los 7 años porque, a partir de ahí, a medida que niños y niñas maduran y avanzan, el pensamiento egocéntrico disminuye, permitiendo un lenguaje socializado y una lógica más flexible.
Pero no siempre.
De otra parte, modular el lenguaje de acuerdo al contexto en el que la conversación o el discurso se producen es cosa ya de mayores. Uno no se expresa de la misma manera en el bar que delante de sus suegros. No se usa el mismo vocabulario refiriéndose al árbitro cuando le ha pitado una falta a todas luces injusta a tu propio hijo, que cuando un policía municipal te reprende por haber utilizado el móvil en plena calle Real conduciendo 20 kilómetros hora por encima de la velocidad permitida de la vía.
Igualmente, aunque esto no debería ser necesario explicarlo, no se dice culo en sede parlamentaria cuando una se está defendiendo de la durísima acusación de estarse manipulando las listas de espera del sistema sanitario del Gobierno que preside.
No. No se dice culo. No.
Y ‘culo’ no es tan grave. Se podría utilizar (si contextualmente viene al caso) incluso en una conversación con el suegro de uno, vigilando que ella (la suegra de uno) esté suficientemente alejada. Pero en sede parlamentaria no. Ahí no.
Tenía ahora la intención de citar a Ferdinand Saussure, padre de la lingüística moderna, porque separó conceptualmente la lengua del habla y esto me servía para disculpar al castellano del uso que según quienes hacen de él, pero basta la imagen de Isabel Díaz Ayuso haciendo gala de su proverbial indigencia intelectual para comprender que una lengua rica se puede patalear sin mayores agobios con independencia del contexto en el que se verbalice una idea.
El bulo del culo
Sonroja escuchar a la presidenta de la Comunidad de Madrid cuando se defiende de cualquier acusación, ya sea por gastarse un dineral en un ático de lujo frente a la casa de los papás, ya por alterar las listas de espera de quirófano de la sanidad madrileña. Se sabe que la sanidad pública no está en el centro de las preocupaciones del personaje en cuestión, más afín al enriquecimiento que produce la enfermedad en el ámbito privado, pero ahí estuvo vociferando, puesta en jarras, haciendo como que la cosa era de su máximo interés.
Podría parecer simple desparpajo presidencial y, sin embargo, su equipo de comunicación debe tener bien medido el efecto de la chulería de la presidenta. Ella, como es lógico, no alcanza comprender una estrategia compleja como lo es que, acercándose al lenguaje del ‘pueblo llano’, aparece como una mujer de la calle (entiéndaseme bien) y que ese mantra repetido ‘pues a esta sí que se la entiende’ (perdóneseme el laísmo: es por la cosa del habla) produce votos. Pero su equipo sí. Del mismo modo que sabe que un culo convenientemente deslizado en una sesión parlamentaria vale por una semana de titulares y desvía la atención sobre aquello que motivó el desliz.
Y viene aquí el pequeño desastre. Porque si dirigiéndose a nosotros el pueblo como si fuéramos gilipollas logra resultados que rozan la mayoría absoluta ¿no será de sospechar que por lo menos un poco gilipollas sí que seamos?
Que nos tienen por tales es un hecho objetivo pero ¿no subyacerá algo de verdad en ello?
Dicho de otro modo ¡a ver si van a tener razón y resulta que somos un poco gilipollas!
La presidenta de Madrid se quedó en lo que Piaget definió como el lenguaje egocéntrico, este que no está adaptado a la comunicación externa, no mide la interacción con sus interlocutores y expresa como le sale del culo (¿ve? aquí sí) aquello que le viene en gana.
Se ve que sus colaboradores han aprendido de las inconmensurables ventajas de hablar para tontos, que tenerlas las tiene.
¡No a los gerundios! ¡No a los vocativos! ¡Fuera subordinadas, epítetos, metáforas o metonimias!
Y sí al culo.
Al bulo del culo.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
Tenemos que tener en cuenta de la señora presidenta de la comunidad de Madrid tiene inmunidad dialéctica y puede decir lo que se le antoje, sobre el ático, sobre la sanidad, que le guste la fruta, puede hacerlo es la Santa doña Isabel Diaz Ayuso y puede hacer y decir lo que se le antoje para eso es Santa, y si, somos gilipollas sin lugar a dudas, porque por desgracia los votantes de izquierda castigan no perdonan, al contrario que los votantes del pp que se enfadan gritan pero después votan, si tenemos el INMENSO honor de ser GILIPOLLAS.
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Y por eso tenemos los gobiernos que nos merecemos… tienes razón.
A esta buena mujer y a otros tantos padres del PP les vale todo. Parece mentira, pero les vale todo. Todo les da votos… Esas actitudes que nuestros votantes no perdonan, ellos las celebran. Y esa es nuestra manera de estar en política.
Esto no acaba bien, aunque tengo para mí que aún no ha terminado.
GRACIAS, AMIGO
Un abrazo enorme.
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El pasado 18 de agosto falleció un referente mundial de la magia, Juan Tamariz. Después de realizar con éxito su truco solía imitar el uso de un violín. Eso le faltó a Díaz Abuso después de su «ingeniosa ocurrència» Así todo el mundo hablará de un culo, no se si el suyo o el del médico cirujano que descubrió el pastel de las listas que pone en peligro la vida de personas. Es tan impactante la ocurrencia que Justo García Soriano y supongo que mucha más gente le han dedicado su precioso tiempo. Me jugaria un pié que al final los opinólogos le han dedicado más tiempo al culo que a las listas. Qué, a mi humilde parecer, merecería más atención de la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo o la puta madre que parió a las togas. Que si somos gilipollas, hasta para ponerlo en la bandera, como diría José Mota, no pa un rato, pa siempre. Somos gilipollas desde los reyes católicos, a pesar de que entonces no existía la palabra. La prueba del algodón, el año que viene en las elecciones autonómicas, mayoría absoluta arrasadora Tenemos un pequeño consuelo, los daneses son, como poco, tan gilipollas como nosotros, en danès Røvhul. Mal de muchos consuelo de tontos. Feliz semana, abrazos.
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Los puntos y aparte se lis ha comido la web. Qué le aproveche.
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La estrategia de comunicación del equipo de Díaz Ayuso merece un ratito de reflexión. Al final, el asunto de las listas de espera no va más allá de la ambición desmedida de un par de cirujanos delincuentes a los que la vida de sus pacientes les importa un huevo. Es el desprecio de la sanidad pública que queda en evidencia lo que más preocupa, porque cuesta más vidas y más dinero. Y en su estrategia de comunicación, proteger la sanidad ha sido mucho menos importante que proteger la imagen… es un bulo del culo, bien pensado. Es el bulo del culo presidencial y el desprecio al carísimo sistema público que, claro, se desmorona.
La estrategia fuma en pipa.
Y les funciona.
Gracias, amigo… Que le aprovechen los puntos y aparte al blog… con patatas…
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Esta mujer pasa de muñequita pija a sota de bastos en un abrir y cerrar de ojos. Qué habilidad. ¿O será otra cosa? Igual no es estrategia, igual le sale así y es algo natural, incontrolable.
¿Egoísta? Pues claro, es liberal.
¿Guapita/tontita? Pues claro, por eso la han puesto ahí.
¿Chabacana? Ya lo creo, en cuanto se enfada. En el enfado se pierde la serenidad y asoma lo peor de cada uno. Y a esta «señora» le viene que ni pintado ya que tanto le gusta la fruta, como el chabacano o albaricoque.
¿Y funciona? Sí, ya lo creo que funciona, funciona en el mundo entero, no es cosa de esta mujer, no es cosa de Madrid, triunfan los chabacanos.
Todo pasará, pasará esta estupidez, imperará la razón, ganará el fondo y ganarán las buenas formas y dejaremos de comportarnos como gilipollas. No puede ser de otra manera, la alternativa es … insufrible.
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Totalmente de acuerdo . La tiparraca de Madrid es impresentable. Ahora bien ; si el pensamiento es anterior al lenguaje. ¿ No es hora de empezar a decir las niñas y los niños? Aunque solo sea por corrección gramatical. Lo otro será más difícil pero no imposible. Un fuerte abrazo y hasta mañana.
Enviado desde mi iPad
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¡Esta bien!
De aquí en adelante ‘las niñas y los niños’. Pero ¿no será esto un micromachismo más? ¿Lo de las damas primero sigue vigente?
Aquí, la verdad, me hago un lío.
Un beso enorme, Chelines.
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