El “trumpismo” o la aplastante lógica de aquel sentido común.

Donald Trump ya demostró en campaña que era algo muy parecido a un animal irracional (una bestia parda, un oso) y a pesar de todo salió del embate como presidente de los Estados Unidos de América. Notable.

Esto nos da una pista de la cantidad de bestias pardas que andan por ahí votando (no hablamos del caso de España, porque acaba mal).

Pero claro, esto da alas. Las bestias pardas del mundo se ven legitimadas para aplicar en directo, en vivo, todo el torrente de aquella suerte de sentido común que acopian. Y suele ser mucho.

Es el caso del sheriff del condado de Butler (Ohio) que, lisa y llanamente, ha decidido cortar la asistencia a los drogadictos y dejarlos morir sin hacer más por ellos. Sentido común de este que se debe almacenar por toneladas en el Medio Oeste: ayúdate a ti mismo; Tú tienes la culpa: no haberte llevado la jeringuilla a la vena; no voy a pagar yo por tu mala cabeza. A esta monstruosidad la han llamado la solución Middletown (toma el nombre de un pueblo del mismo condado en el que nace la idea). Y es la solución tipo Trump a un problema que ha cobrado dimensiones extraordinarias.

En EEUU crece exponencialmente el consumo de opiáceos y los casos de sobredosis se multiplican hasta llegar a cifras más que alarmantes (1,3 millones de atenciones hospitalarias en 2016). Es el paro, la inseguridad, el miedo… A este fenómeno, que es irreversible a juicio de algunos expertos, lo llaman ya “la epidemia”.

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Esperando el Narcan

La cosa es que por 40 dólares se puede arreglar el problema puntual. Es el coste de administrar a una persona que presenta una sobredosis un medicamento llamado Narcan (naloxona, para los que entiendan). El efecto del Narcan como antagonista de la heroína es inmediato. Y la persona se cura. Bueno, no se cura, pero no se muere de esa. Lo llevan todos los equipos de asistencia en EEUU, paramédicos, policías, bomberos, primeros auxilios. Pero el sheriff Richard K. Jones se ha puesto en modo oso y ha resuelto que se acabaron las tonterías. Que tampoco le pone la insulina a los diabéticos. Que él está ahí para otra cosa y que lo que hay en su condado es mucha escoria humana a la que no él no va a ayudar a sobrevivir.

Los datos que nos ofrece Jan Martínez Ahrens en su reportaje de El País de hace unos días dan escalofríos. 60.000 muertos por la “epidemia”, más que en la guerra de Vietnam, más que por accidentes de tráfico, mayor causa de mortandad en menores de 55 años, estado de emergencia en Maryland, 28 millones de estadounidenses sin acceso al sistema sanitario que buscan el Narcan para conservar la vida.

El sheriff de Butler, Ohio, ha encontrado la solución: se les deja morir y ya está. Sentido común. Practicidad, sentido común de aquel al más puro estilo Trump. Un concejal de Middletown, el católico y republicano Daniel Picard, ha matizado la cuestión con una propuesta más sosegada: a la tercera. Si a la tercera no ha pagado sus 40 dólares, se le deja morir. No vamos a estar pagando siempre los mismos para ayudar al que no quiere ayudarse, ha pensado. Puro sentido común.  Ha nacido la solución Middletown.

Me aterroriza pensar cuántas de las personas que conozco, con las que tomo café, con las que intercambio mensajes de WhatsApp o coincido en el autobús piensan igual y se preguntan “cuando la epidemia llegue a España ¿quién hará de sheriff Jones?”

El dibujo es de mi hermana Maripepa.

14 thoughts on “El “trumpismo” o la aplastante lógica de aquel sentido común.

  1. por desgracia lo mismo que ocurre en España con las noticias diarias de corrupcion, robos descarados , presidentes de organizaciones que se llevan los dineros a manos llenas aqui lo vemos como algo mas de cada dia, del mismo modo nos vamos a ir acostumbrando a las locuras del señor trump y sus seguidores sin corazon que permiten que la gente muera seran noticias diarias y se veran normales sin que esa parte de la sociedad que estamos totalmente encontra hagamos nada, claro viendo como la gente le voto se explica que tengamos en este mundo tanto descerebrado imponiendo a su antojo sus desmanes y sacando pecho por ejemplo si los enviamos a la audiencia nacional a declarar, y salen impolutos y nos dejan totalmente convencidos de que son casi santos y no sabian nada de nada una victima mas de la corrupcion.

    buen dia y a navegar.

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    1. Terrible. Y eso mismo me temo yo también: nos terminaremos acostumbrando también a estos desmanes. Aunque cuesten vidas.

      Este es el paso que nos queda por dar… O a lo mejor ya lo hemos dado, que vidas y no pocas cuesta la catástrofe del Mediterráneo cada semana y lo vemos ya como una noticia más.

      Nos iremos acostumbrando y, cuando nos toque cerca, clamaremos al cielo sin ir más allá. Demasiados descerebrados, como bien dices, para andar escandalizándonos de cada barbaridad que hacen.

      Pero ¿Quién los vota? ¿Quién los pone dónde están?

      El sheriff aquél ha dicho que no les pone Narcan, que se mueran. Aquí les ponemos calzos en el banquillo para que declaren con dignidad sobre lo indigno de su partido, el que gobierna el Estado. Son personajes de ficción que, en lugar de en las novelas, están garantizando el orden de las ciudades o de los pueblos.

      Estamos todos locos.

      ¡Gracias, Juan Carlos! Eso: A navegar.

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  2. Solo, se me ocurre recordar a una concejala de Madrid, señora de Aznar, que para acabar con la droga dijo que los yonquis se fueran a casa a las 9 de la noche, que si estás en casa pues ya no te drogas, ni delinques ni tienes mono, y eso en Madrid, claro que Madrid y midel town, ciudad de en medio en mi mal inglés, se dan un aire. Por lo demás sin comentarios.Eso fue aplicar el sentido común.

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    1. El nivel de estulticia de nuestros políticos (y nuestras políticas) es solo comparable al del Medio Oeste americano. Sí.

      El matrimonio Aznar se anticipó a la era Trump. Dos visionarios. Suerte que para entonces Twitter no existiera y todas aquellas sandeces, al menos, se quedaran para los lectores de La Razón.

      Aquello de “un tonto jodió un pueblo” nunca pudo ser más verdad… Así que, en efecto, ¿a qué viene escandalizarnos ahora por un quítame allá unas sobredosis?

      Estamos en dónde mismo… ¡Qué mal!

      Un abrazo enorme, Miguel Ángel. Gracias por devolverme a la realidad, por más que pese un poco.

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  3. Personalmente no lo comparto, pero si existe una cuarta solución. La de internarlo y rehabilitar, pero claro esto es un coste altísimo para la sociedad, y no existe suficientes centros ni personal para todos. Creo que el problema es más de fondo, ¿por que se drogan? ¿que esta pasando en esta sociedad para llegar a eso? ¿que se esta haciendo mal por parte de la sociedad?

    Mi modesta opinión, es que faltan valores, el que todos tengamos DERECHOS, sin apenas deberes esta creando una sociedad sin valores humanos, éticos ni morales. Sé esta creando una sociedad vana, sin moral, sin ética, el todo vale para divertirme, no digo volver a la época de la edad media, no la franquista, pero demos a esta sociedad esa moral y ética que le falta a la sociedad. Niños que con menos de 15 años, ya beben, fuman, follan, todas las semanas 2 o 3 borracheras, que viajan más que los padres. Que pasa, cuando tienen 18 años necesitan más emociones, nuevas sensaciones, y buscan la droga como algo nuevo.

    Bueno menudo rollo he metido, en plena Pandorga, la gran bacanal culiparda.

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    1. Difícil.

      Cuentan los analistas que la crisis ha hecho mucho daño en una clase media que se creía acomodada y se ha quedado sin nada. Que ha pasado del sueño americano a la pesadilla de perder la casita unifamilar de madera y el coche americano que gastaba 12 litros.

      Del césped de la entrada al paro sin esperanza de encontrar un empleo y, de ahí, a la droga sin pasar por más trámite.

      No parece una consecuencia de la crisis de valores, que sin duda está, sino más bien de la crisis económica (que a lo mejor también es consecuencia la una de la otra).

      Esto del Estado del Bienestar, lo de los centros gratuitos de desintoxicación, el personal especializado, los programas de rehabilitación, es un invento europeo de los últimos tiempos que, me temo, no había llegado aún a los EEUU cuando lo machacamos aquí mismo, en la misma Europa, así que… Ni se lo creen ellos.

      Demasiadas crisis (de valores, económica, del ladrillo, de la mundialización, de la deslocalización…) para que el pueblo americano, por lo que se ve, despierte de ninguna de ellas y se ponga las pilas. No todo debe ser Nueva York y Los Ángeles, o Cicago, También deben estar las ciudades de Ohio o Dakota del Sur y cada una con su sheriff respectivo… Mejor no pensarlo.

      Un abrazo, Antonio. Celebro estar de acuerdo contigo una vez más. Esto empieza a parecer una costumbre.

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  4. Como solución económica no está mal. Si esto lo splicamos al paro, dependientes, pensionistas y otros vagos maleantes y gentes de mal vivir, acabamos con el déficit, tenemos superávit y lis presupuestos cuadraràn siempre.
    Otra cosa es la razón y la humanidad.
    Es cuestión de nuestros representantes velar por nuestros intereses y defendernos de lis malos y lls males. Por eso les cedemos el uso de la violecia y pagamos impuestos paea que puedan cobrar.
    Su tarea es hacer su trabajo y velar por nosotros.
    ¿ o no?
    Encantado de estar de vuelta y feliz cumpleaños!!!

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    1. Económicamente hablando, en efecto, es incontestable. Ahorra.

      Incluso desde el punto de vista del “sentido común” tiene una defensa nítida: ¿acaso le he puesto yo la jeringuilla en el brazo?

      Ahí está la clave. Ponemos todo el poder del Estado con todos sus medios en manos de quienes pensamos que mejor los van a usar. Cuando luego salen con estas cosas ¿no da cierto pudor?

      Esperemos que esta moda de decir cada uno lo primero que se le viene a la cabeza, sin consecuencias para nadie, se vaya acabando ya y nuestros políticos y representantes de todo orden se enteren de una vez de que todo ese poder que les hemos dado, solo sirve para redistribuir, para mejorar, para cambiar las cosas hacia una sociedad más justa. Y no al contrario.

      ¡Gracias, Pepe! Bienvenido de nuevo.

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  5. Sólo quiero felicitar a esta criatura que cumple un año. Un año de opinión, de discusión, de wasp a las 9 antes del baloncesto. Mi más sincera enhorabuena.
    De la entrada de hoy prefiero no opinar, me duele mucho. No sería nada objetiva mi aportación y me cuesta volver a repetir malos momentos.
    Por tanto solo queda por añadir Feliz Cumpleaños
    Un abrazo padre de la criatura

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  6. ¿hasta dónde puede llegar la deshumanización? Y lo peor…en ocasiones, sin darnos cuenta. ¿es este caso tan, pero tan distinto de los miles de refugiados a los q no acogemos? O de los muertos del Mediterráneo a los que no salvamos? ¿recuerdas tu post de la semana pasada sobre el comentario de Zoido? Vivimos en un mundo de locos. Aunque me contaron una vez que decía Elías Diaz (entre amigos) que loco, loco es el que coge dos piedras y se pega en los cojones. Así que si eso es cierto y creo que sí…no vivimos en un mundo de locos…vivimos en un mundo de muerda… En fin…
    Hoy estoy soez… vaya…
    ¡Besos! Y gracias por tu post!!

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    1. Si no es de locos, se le parece mucho.

      A pesar de que me joden las citas manidas, no puedo evitar recordar aquél poema de Martin Niemoller que contaba que primero vinieron a por los comunistas, pero que no le tocaba, luego a por los judíos, a por los sindicalistas, a por los católicos… y al final, cuando vinieron a por él, ya no había nadie que dijera nada.

      Este silencio tan culpable que guardamos no conduce a ningún sitio. Es una sociedad de mierda, tal y como dices. Pero parece que nunca nos toca lo suficientemente cerca como para gritar que ya está bien. De muerte, de indiferencia, de refugiados, de negros que naufragan, de pobres que arden, de mierda. De verdad, tú, ya está bien de mierda.

      Y no, coincido también contigo, no estamos locos. No nos rompemos los cojones con dos piedras. Es mucho más sutil esto que hacemos. No hacemos nada.

      O a lo mejor sí. A lo mejor seguimos propiciando que los zoidos nos gobiernen porque en el fondo, o no tan en el fondo, preferimos seguir a salvo de tanta inmundicia como nos amenaza.

      ¡Y deprime tanto…!

      Insisto en que me aterra pensar cuántas de las personas con las que nos relacionamos están en esa misma clave. Porque me temo que no son poquísimas.

      Un beso enorme, Olga. Gracias por venir.

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