El PP se descompone. ¡Larga vida a Ciudadanos!

El peso de la corrupción, de los escándalos políticos, el desgaste de los casi siete años de gobierno, las disensiones entre sus lideresas del segundo escalón, son síntomas evidentes de  la podredumbre de un partido que, utilizando tantas malas artes como supo o como pudo, alcanzó el poder en el año de gracia de 2011 derrotando a un PSOE sin imaginación para capear la poderosísima crisis planetaria que se le había venido encima.

Las crónicas que han venido de la mano de la disolución de ETA han puesto, además, de manifiesto la inmensa deslealtad institucional (la mezquindad) con la que actuó Mariano Rajoy en su calidad de aspirante al título de presidente del Gobierno, cuando José Luis Rodríguez Zapatero trataba de articular cualquier medida que hiciera posible la desaparición de la banda armada que finalmente logró, a pesar de que en el relato oficial de los hechos todo el mérito haya quedado atribuido a la cosa de la Democracia misma.

Así que se fue a Burgos a comprometer el apoyo del Gobierno a la conmemoración del VIII centenario de su catedral y presenciar la firma de los convenios a través de los que se financiarán las obras de rehabilitación del Hospital de la Concepción o las de ampliación del Museo. Alta política.

A aquellas mismas horas en la capital del Reino, Cospedal y Sáez de Santamaría descoyuntaban sus naturalezas a fuerza de mirar para otro lado cuando la casualidad o el protocolo les hacían coincidir en el mismo escenario durante los actos conmemorativos del día 2 de mayo.

Mientras Rajoy, en brillante discurso, afirmaba que da mucho gusto asistir a esos actos bonitos, porque en política hay actos bonitos y otros que no lo son tanto y —añadía— los que más le gusta disfrutar son estos más bonitos porque de los otros no se acuerda, el PP desfilaba por la Real Casa de Correos. Solo faltaban los cuatro ex presidentes de la comunidad que, los unos por los otros, no encontraron el momento de pasarse por los fastos. Uno en la cárcel, otro en la incertidumbre de si se libra o no, la otra agazapada viendo a ver si consigue que nada salpique su apellido de casta y la última, supongo, escribiendo a todo escribir un trabajito que necesita presentarle a unos amigos de la Rey Juan  Carlos para salvar sus muebles. Ninguna, ninguno.

El PP se descompone en Madrid. Ya se descompuso en Valencia, sufre en Murcia, ni está ni se le espera en Cataluña (curiosamente gestiona allá el Gobierno de la Generalitat). Se mantiene firme en sus bastiones de Castilla y León, Galicia y Ceuta…  pero se descompone.

Entre tanto, la izquierda española (entiéndanse ‘los partidos de’ la izquierda española) lleva tomados un par de lustros sabáticos y se resiste a organizar una estrategia progresista bien trabada que sirva para atajar la otra gran descomposición, que es la de España toda, convertida por mor de los acontecimientos y del letargo en el que se ha sumido en un espacio de desagrado con poco o nada que ofrecer, con poca o ninguna ilusión, en el que la convivencia ha dejado de resultar amable.

La socialdemocracia está desparecida de la escena política porque se ha quedado sin discurso ideológico y sus votantes nos negamos a apoyar a un señor o a una señora que simplemente dé bien en la tele.

No es un mal exclusivo de España. La crisis de las izquierdas es mundial, pero aquí, en casa, es más visible porque la distancia entre izquierda y derecha es abismal. Por cierto que, siendo que el modelo de socialismo que se estila por estos lares no se puede tachar de radical ni de revolucionario, cabría concluir que esa distancia entre los bloques se deba a las posiciones ideológicas cada vez más extremas de la derecha, que se aleja de la democracia cristiana (si existiera), con posiciones y militantes de todo pelaje, cercanos al Opus Dei y al liberalismo más thacheriano en la mayoría de sus postulados morales y económicos.

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En descomposición el partido en el gobierno y sesteando los dos grandes partidos de la oposición emerge, gran hallazgo de la cosmética, el Macron español: ausente de ideología pero esposo que cualquier matrimonio de bien querría para su primogénita, blandiendo la espada de la mediocridad para dar la batalla en todos los frentes. Sin despeinarse, sin perder la sonrisa distante, sin decir gran cosa pero sin ofender mucho  a nadie. Apoyado por las grandes corporaciones del país, Albert Rivera cosecha el producto del desgaste de los unos y la inoperancia de los otros, aglutina la decepción, el hartazgo, la militancia desideologizada que se va cayendo de las opciones clásicas. Puede que estemos delante de ese fenómeno de liberalismo absoluto que tanto bien haría a las clases dominantes a las que permite albergar la ilusión de seguir campando por sus respetos a lo largo y ancho del Estado, sin más intervención que la imprescindible para que la sociedad no entre en pánico.

PSOE y Podemos no saben hablarse. La deriva ideológica y de liderazgo del primero y lo vieja que está resultando la nueva política del segundo, despistan tanto el discurso que nadie sabe leer bien lo que quieren decir. Y no saben hablarse. Ya deberían saber que están obligados entenderse. Un votante progresista mueve los ojos a un lado y a otro con la cabeza quieta y gesto de incredulidad, a la espera de una izquierda que convenza.

¡Larga vida a Albert Rivera!

El dibujo de Rivera en la catapulta es de mi hermana Maripepa.

 

 

 


6 respuestas a “El PP se descompone. ¡Larga vida a Ciudadanos!

  1. La descomposision del PP es demasiado lenta para que despues de tantos abusos politicos ,tanta corrupcion tanta ineptitud entre sus gobernantes,esta fractura deberia haber sido mucho antes, es logico a rio revuelto ganancia de pescadores y en este caso nuestro pescador favorito Albert Rivera un guapeton que encandila,contra quien realmente deberia llevarse el rendimiento politico como oposicion si hubiese trabajado en eso, en oposicion, por que Rajoy en Burgos y ¿ todo este tiempo la oposicion ? de paseo, a si nos va el gato manso de Albert solo tiene que sonreir ir de bueno por la vida y esperar que el fruto caera solo, si señor con dos cojones un tio listo.

    y lo malo de todo es que los ciudadanos de a pie viendo estas maniobras solo nos queda ajo y agua ( a joderse y aguantarse)

    no debemos criticar a nuestro presidente por estar en burgos, conmemorando el centenario de esa catedral que ya tiene mucho tiempo y no se va a ir de su sitio, lo mismo fue a rezar para que se solucionen los problemas internos del PP, puesto que los de ETA ya se lo solucionaron los gobiernos Socialistas.

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    1. Los casos (ya infinitos) de corrupción, nunca le habían pasado factura al PP. No es que haya sido lento, es que ha sido agónico.

      Y estoy seguro de que, si no fuera por la guerra intestina que libran, les seguirían sin pasar factura. Lo que pasa es que ahora el asunto va de ‘fuego amigo’ y ese hace un daño brutal.

      Las lideresas se llevan a matar y se esconden cartas (o vídeos) para hacerlas presentes cuando mejor les viene… Un daño brutal.

      Qué putada que no seamos capaces de salir a la palestra con un proyecto inteligente, creíble, progresista, convincente, para barrer a toda esta podredumbre… Y qué bien le viene nuestra pasividad al monaguillo de gelatina este de Ciudadanos, el gato manso, como bien dices, que se lo va a llevar todo al agua.

      Estos no aguantan ya otro embite, así que Rivera se va a poner las botas.

      …Lástima.

      Grcias, Juan Carlos. Un abrazo. Lo malo es que tú y yo lo vamos a ver… espero que no demasiado de cerca.

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  2. El PP se desmorona, al final por 2 cremas de 20 euros cada una y un falso Master.

    La verdad es distinta es que Mariano Rajoy, o todo el PP no han sabido sacrificarse por el bien del partido y de España como ellos dicen. Tendrían que haberse apartado todos los que están manchados, y cambiar TODA la clase dirigente del PP, caras nuevas, gente sin macula, pero claro cualquiera deja el poder, ese que todo el mundo dice que agota, que no está pagado su esfuerzo pero que ninguno suelta que ninguno se va. Pocos políticos saben cuando se tienen que ir, cuando se ha agotado su vida política.

    Ciudadanos ha subido por la buena imagen que ha dado y da Inés Arrimadas en Cataluña, más que Albert Rivera en Cataluña y España.

    PSOE y Podemos dices que no se entienden, son como Sy buen diaoraya y Cospedal, luchan por derrotar al otro para quedarse en el poder. EL PSOE actual, también sé esta desmoronando presionado por PODEMOS (Pedro Sánchez se ha podemizado), y por las luchas internas que va saliendo poco a poco, y que están esperando a un fracaso para salir a destrozar a Pedro Sánchez. Este PSOE actual no es el PSOE de grandes políticos del pasado. Ya lo dice la frase Pablo Iglesias creo al PSOE y Pablo Iglesias destruye al PSOE. Aunque ahora parece ser que Pablo Iglesias esta destrozando a PODEMOS.

    Con este panorama político, todos divididos en pequeños grupos, partidos, etc. el PP Marianista ha descubierto que las grandes democracias, hacen la doble vuelta, y la quiere imponer en las próximas elecciones en las locales con vista a las nacionales.

    Soy partido de la doble vuelta, que gobierne la mayoría y no la ínfima minoría, o una región sobre el resto de España.

    Un saludo y feliz día de la madre.

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    1. No es el falso máster, ni las dos putas cremas que le sacaron a Cifuenetes sus compañeros mafiosos… es lo que demuestran estas últimas semanas de depravación de un sistema.

      Es verdad que la izquierda está a la gresca, ignorando que están obligados a entenderse, si es que llegara el caso. Pero es incomprensible, desde mi punto de vista, que un personaje como Rivera, a la sombra o no de una mujer como Arrimadas, esté concitando tanto fervor popular careciendo, como carece, de un proyecto para el país distinto del que ya la derecha española está ensayando y que no conduce sino a la melancolía.

      En fin no sé si la doble vuelta sería la solución (tiene pros y contras, como cualquier sistema). Lo que sé es que, como bien dices, los políticos de altura ya no están y, los que están, no tienen el más mínimo interés para nadie. O al menos, no lo tienen para mí.

      Un abrazo, Antonio. Seguimos intentando analizar la realidad aunque solo sea para intentar descubrir un remedio que nos valga de algo.

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  3. El problema de su descomposición es que esto está lleno de “muertos vivientes” y, como en la serie, las temporadas son muchas y las secuelas infinitas.
    ¡Si por lo menos hubiera una pequeña aldea gala! Pero ni eso. Unos muertos y otros catatónicos.
    La sociedad,estupefacta.
    La política, asquerosa.
    Mientras tanto, la vida cada vez más difícil.

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    1. Esta es la jodida clave de este extraño tiempo: la vida cada vez más difícil.

      La política ya se ha desvelado como ineficiente para resolver este paradigma, a la vista de que hacer amable lo cotidiano ya no es el objetivo (de aquello de cambiar la sociedad, ni hablamos.)

      Y, entonces, la gran pregunta: si no es para evitar que la vida sea cada vez más difícil, la política ¿para qué coño vale?

      Un abrazo enorme, amigo. Vamos a por esta enésima secuela de este episodio infinito de la decadencia.

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