Días de sol y playa

Menos diez. Esta noche ha hecho un calor insoportable.

Hay un manchurrón de sudor en las sábanas. Lo veo desde el baño, sentada en la taza del váter, despeinada y con los ojos turbios todavía. Solo un manchurrón. Hace mucho tiempo que no se deshace el otro lado de la cama.

No debí quedarme con el piso de la playa. Es una mierda de piso de la playa.

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Los niños ya trastean por el salón. Es la única hora a la que se puede estar ahí. Luego el sol aniquila toda posibilidad abrasando la cristalera que mira hacia otros apartamentos igualmente abrasados. El mar no se ve si no te inclinas un poco en la esquina del balcón. Está lejos. Lo de ‘vistas al mar’ era un eufemismo. Bueno, era mentira.

Hay que tirar de datos para conectarse a internet desde el teléfono, pero era una gilipollez pagar todo el año por el ADSL para tres semanas de uso. Igual que la luz, que la tienes que tener por cojones todo el año y la usas apenas 20 días. La cisterna tampoco funciona y un par de enchufes se han salido de su sitio, pero qué vamos a hacer.

Se oye ruido en la cocina. Me prepararán café. Es la única gracia que hacen. Haré las camas y me armaré de valor para bajar a la playa. Se va en coche a la playa. Lo malo no es aparcar: si vas temprano siempre encuentras sitio. Lo malo es coger el coche a cincuenta grados cuando te marchas. Lleno de arena. La pequeña se deja pegada la piel en la maxi-cosi, pero no hay otra manera. El parasol no alcanza.

No, el piso no tiene ventilación cruzada, no se puede hacer corriente. El promotor de las viviendas olvidó decirle al proyectista que el fin último era habitarlas, pero embutir dos habitaciones, salón, baño, aseo y cocina independiente en 65 metros tiene su aquel. Mi excuñado vendió cuando aún se podía. Menos mal. Hubiera sido el colmo tener que soportarlos. Compramos juntos cuando pensábamos que esto de la familia era algo parecido a una ‘stock option’ de rentabilidad asegurada.

Yo no puedo vender. Aún me dan menos de lo que debo de hipoteca. La crisis y tal. Algún imbécil pensó que la vivienda era el ahorro de las clases medias y alguno no imbécil se decidió a quedarse también con el ahorro de las clases medias. Y se lo quedó. Después del acuerdo de divorcio pago yo la hipoteca. Lo mismo hice el gilipollas. Lo mismo, sí.

Los dos mayores vienen a regañadientes. Ya no les gusta. No me extraña. En la playa con mamá toda la puta mañana. A ver quién aguanta eso. Pero vienen. A lo mejor este año es el último. La semana con su padre se lo pasan mejor. Nos ha jodido.

Me he vuelto a traer ‘Los pilares la tierra’ a ver si puedo con las 900 páginas sin una sola ilustración y me convenzo de que esto no está tan mal. La hora de la siesta es imposible llenarla de otra cosa y a pesar de todo no consigo terminarlo.

Lavarme la cara no ha servido de nada, sigo viendo borroso. La cocina es un campo de batalla después del exterminio, pero huele peor. La videoconsola hace un ruido infernal de carreras de coches. La leche de  la niña está demasiado caliente. No me he peinado. Hoy toca paella en el chiringuito; es un emplasto de sabor indeterminado, pero los críos disfrutan mucho comiendo fuera y hay aire acondicionado. El vino con gaseosa hará el resto.

Son las nueve. El sol ya se ha adueñado del apartamento. Salgamos de aquí.

El dibujo es de mi hermana Maripepa.

14 respuestas a “Días de sol y playa

  1. Todos los cuentos tienen moraleja. El creer que todos podíamos poseer un trocito de paraíso, que los bancos y los dueños del ladrillo iban a conseguírnoslos y que con eso íbamos a conseguir la felicidad. Al final, la realidad es tozuda, no hay paraíso, solo calor y ni siquiera se ve el azul del mar.
    Nuestra única posibilidad es esperar a que agosto pase, a continuar trabajando para poder continuar pagando esa hipoteca que un día creímos que nos daba libertad y nos hacía un poquito amos de nuestro mundo.

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    1. La cosa es que había un sueño… pero no era para nosotros.

      A nosotros nos tocó costear el de verdad, el de Marbella, que se compró el tipo que nos vendió el de Santa Pola. Y jodernos para los restos sacando la arena de las alfombrillas que nos regaló el concesionario del 124 Sport primero y después del Megane.

      ¡Qué cosas hemos permitido que hagan con nuestras vidas!

      Un abrazo fuerte, amigo. ¡Gracias!

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  2. el tiempo de los alcantara, como se disfrutaba sufriendo tantas incomodidades, pero amigo nos ibamos de vacaciones casi na a un apartamento a la playa, eso de quedarse en casa era de pobres, aprovechabamos todos los huecos del ford escort la vaca completa de amacas .tumbonas sombrillas maletas por que en el interior nos teniamos que acomodar 5 personas y que divertido el paseo hasta la playa cargado de tumbonas y sombrillas y ademas controlando a los niños y la suegra, ala a la playa.
    eran esos tiempos y se vivian segun marcaban los canones de aparentar, que cache, nos vamos 1 mes a disfrutar a la playa, trabajabas mas ese mes que cualquiera del resto del año.
    despues nos fuimos modernizando y nos ofrecian apartamentos multipropiedad que tu pagabas mensualmente y tenias un apartamento sin saber donde ni de que manera te lo ibas a encontrar,
    pues muchos cayeron , yo ahi me escape.

    despues de vivir esas experiencias comprendí que cambiar un mes de sufrimiento en apartamento , cambiarlo por una semana en hotel en primera linea de playa, el coste practicamente el mismo pero ganabas la tranquildad de pasar 7 dias de descanso.

    buen domingo felicidades a los que se llamen Julian hoy es su santo.

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    1. …Y te supiste librar del infierno. No está mal.

      Esa conciencia absurda de pequeñoburgueses nos llevó a hacer gilipolleces enormes.

      ¡Qué bien lo supieron hacer con nosotros, convenciéndonos de lo importante que era tener un puto coche enorme y un apartamento en Torrevieja! Y cómo nos dejamos convencer…

      Y, al final, todo el mundo tenía un coche más grande y un apartamento más cerca de la orilla.

      Por lo menos no caímos en lo de la multipropiedad…

      GRACIAS, Juan Carlos. Nos has transportado a la misma juventud… ¡tan deplorable como la viviéramos!

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  3. creo que lo de San Julian esta equivocado el calendario segun san internet son estos
    Santa Hilaria de Augsburgo

    San Aniceto de Nicomedia

    Santa Digna de Augsburgo

    Santa Eunomia de Augsburgo

    San Euplo de Catania

    Santa Euprepia de Augsburgo

    Santa Felicísima de Faleria

    San Focio de Nicomedia

    San Graciliano de Faleria

    San Porcaro y compañeros

    Beato Antonio Perulles Estívill

    Beato Carlos Lei

    ala hay queda eso que hoy me he levantado muy de iglesia.

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  4. Vivir ajustado todo el año para disfrutar de una semana que se convierte en un infierno debido a las espectativas generadas y a la frustración de la cruda realidad, atasco en la carretera, cola en el aparcamiento de la playa, piel abrasada, mala comida,… Me voy de vacaciones!

    Muy buen artículo Justo, saludos!

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    1. ¡Vaya! Qué mal momento para estos ánimos…

      Colas, atascos, calor, guiris… Todo un mundo de sensaciones a cambio de que los niños disfruten un rato del agua del mar.

      A lo mejor lo agradecen y todo. Sobre todo si no se pelan como gambas al segundo día.

      ¡Disfruta, Agustín! Seguro que entre tanto lío eres capaz de un rato de paz bien ganado.

      Un abrazo. ¡Gracias!

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  5. Me gusta cuando escribes…… y cuentas historias. Gana mucho el tema.
    Igual de chapucero y fuera de lógica que la macrociidad que se quiso crear al lado de la estación del AVE de Guadalajara.
    A que iluminado se le ocurrió sacarla de la ciudad. Seguramente al mismo que planteo los miles de adosados que se iban a construir al lado. Hipotecas, sueños, quebrantos y alguien forrado y muchos desplumados.
    Y la estación infrautilizada para los viajeros de Guadalajara.
    Por cierto, al lado está el psiquiátrico de Alcohete ( donde hice un taller)
    Sus habitantes no entienden de chapuzas economicas y de infraestructuras, aunque a sus responsables, con nombre y apellidos, todos conocemos.
    Nunca pasa nada.
    Arena o cardos, el fin es el mismo.

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    1. Te gusta que cuente historias… ¡Pero luego me tiras de la lengua y me llevas a las tierras de don Fernando Ramírez de Haro y Valdés, marido de Esperanza Aguirre y Gil de Viezma, a las que por un regate del destino llegó a parar el AVE que el bueno de Pepe Bono peleó con tanto acierto como tino…!

      ¿Ves como la cabra tira al monte?

      Puntadas sin hilo, como mariconadas, las mínimas.

      Todo tiene un porqué. Lo malo es lo tozudo que es y mal lugar en que nos deja a los pobres mortales. Justo el buen lugar en que quedan los que nos dejan en él. Por decirlo más claro, tiene cojones cómo nos hemos dejado conducir hasta aquí. Y, tal como dices, lo bien que viven y lo respetados que son esos responsables con nombre y apellidos a los que, lejos de pasarles nada, les va la vida tan bien.

      Suerte con tus vacaciones. Te sé fresquito… ¡Disfruta!

      Un besazo enorme.

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  6. La eterna historia del tedioso estio, un mes de calor,chiringuito, familia, calor, niños pequeños, adolescentes de mala leche por estar obligados a tragarse el veraneo familiar, los mismos niños que el año que viene no vendran porque es coñazo y lo usaran de picadero un par de años despues y otro par de años despues volveran con sus hijos, tus nietos, para mas señas al mismo sitio y se quemaran en el maxicosi y tomaran paella en el chiringuito y esos monstruos bajitos creceran y se haran adolescentes …..
    Y repetiran el ciclo veraniego y encima les molestaran que esten sus abuelos, si vivimos….
    Un abrazo .

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    1. La mediocridad produce monstruos…

      Generaciones de rutinas repetidas como las viejas canciones en el R12, como el Santo Rosario camino de La Roda sin entender una sola palabra de los misericordiosos, ni de los gozosos. Un año y otro año reencontrándote con aquellos cursis que lo habían aprobado todo y no traían nada para septiembre. Con aquellos primos lejanos que te obligaban a peinarte para ir a visitar… tres horas para la digestión, una más para la siesta, casi otra de misa los domingos en la iglesia del pueblo, ninguna para el recreo.

      Y saber que repetirás la misma letanía cuando los tuyos hayan cumplido los nueve, seguro de que la detestarán como tú la odiaste.

      Hay que vender. Antes de que sea demasiado tarde.

      Un abrazo, Miguel Ángel. Hay que vender… ¡GRACIAS POR RECORDÁRNOSLO!

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