Alcaldesas, alcaldes, alcaldías

Más de ocho mil ayuntamientos repartidos por todo el país se constituyeron ayer en España.

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Es una falacia usar a los alcaldes y concejales para engrosar las cifras aparentemente millonarias de cargos públicos que, también supuestamente, sostenemos con nuestros impuestos. La inmensa mayoría de ellos (subrayo, la inmensa mayoría) ejercen sus cargos a título gratuito, compatibilizando su dedicación al servicio público con su oficio habitual, del que no pueden prescindir, bien porque el municipio no tiene recursos para pagar su salario, bien porque saben que el mundo de la política es efímero y que los ciudadanos (los de verdad, los que integran la ciudadanía, no los del partido del mismo nombre) pueden prescindir de ellos apenas cuatro años más tarde y la vuelta al mundo laboral no suele ser fácil.

Es otra falacia (curiosamente muy extendida) afirmar, como tantos afirman, que los alcaldes o los concejales se llevan un porcentaje de todo aquello que contratan. Este porcentaje imaginario varía de acuerdo con la necedad del que sustenta el cuentito y, por los que yo he oído, oscila entre el 3 y el 10%, aunque puede llegar al 20 si el memo que lo profiere no es muy ducho en cuentas públicas. Es, simplemente, mentira.

Denostar el servicio público se convirtió hace ya años en el deporte nacional, seguramente no sin razón. Tan entretenido resulta que los pobres de espíritu se inventan modos de corrupción inusitados, con tal de parecer uno el que más sabe de política del vecindario, el más informado del pueblo, o el que mejor ha sabido comprender la idiosincrasia de la clase política. Sabe poner todo tipo de ejemplos de prácticas corruptas que ha vivido en primera persona (una primera persona impersonal, porque bien sabe Dios que él jamás aceptaría el producto de pillaje alguno) o le sucedieron a parientes tan cercanos que los datos que maneja tornan en irrebatibles. Son mentirosos. Lo malo es que hay muchos. Infinitamente más que políticos que se han llevado en el bolsillo mordidas, comisiones o prebendas, que también los hay para desgracia de todos.

Sorprendente grupo humano el que representa este modelo de sujeto que sabe y pregona que él, él (a quien se refiere en tercera persona citando su nombre y sus dos apellidos), jamás podría dedicarse a la política. Él sabe de sí mismo que su entereza moral, su grandeza de espíritu, el conjunto de valores con los que, en suma, se adorna, no le permitirían tragar con los carros, carretas, sapos y culebras, que a buen seguro -opina- se comen los que se dedican a la cosa pública con tal de seguir agarrados al sillón. No. Él sí que no.

Y así, con este raquitismo intelectual, transita por su vida ajeno al mayor de sus dramas, que no es otro sino la razón que lleva en esto de que él, él, nunca podría dedicarse a la política. Porque, en realidad, el servicio público requiere de una forma de entender el mundo que al pobre hijo ni siquiera se le alcanza.

Asumamos que, como en botica, en política hay de todo. Asumámoslo con la misma naturalidad con la que conviene recordar que los políticos no vienen de Marte y que no son más que una representación de la sociedad de la que forman parte. Algunos son los mejores, porque, como los presidentes de las comunidades de vecinos o de las asociaciones de madres y padres de alumnos, dedican una parte de su vida y de su inteligencia a gestionar cosas de todos. Otros son los peores, porque se aprovechan de las instituciones en beneficio propio y esto está feísimo. Pero estos son menos.

Ayer tomaron posesión más de ocho mil alcaldes, casi todos los cuales prestarán brillante y gratuitamente su servicio a la comunidad hasta 2023.

Otros dejaron el cargo a quien les viene a sustituir. Cedieron el bastón de mando y se llevan a casa un punto de nostalgia, otro tanto de paz y una impagable colección de vivencias por las que muchos deberíamos pasar.

Más de ocho mil alcaldes, unos sesenta mil concejales entre gobiernos y oposiciones, ocupándose de que llegue agua a los grifos, de que la calle esté iluminada y limpia, de que la basura se recoja, de que el polideportivo esté abierto a su hora, de que el tráfico sea soportable y la contaminación se reduzca en lo posible, de que la plaza esté bonita, de que la escuela se pinte durante el verano aprovechando las vacaciones de chicos y chicas, de que la convivencia sea pacífica en el vecindario, de que la vivienda sea asequible para los que tienen menos, de que los servicios sociales lleguen a los más mayores, de reparar el socavón que las lluvias torrenciales formaron en no sé qué cruce de calles, de que se cubra la baja del bibliotecario, de ordenar la ciudad, de asumir los nuevos retos de la movilidad urbana para que bicis y patinetes circulen con seguridad.

Muchas. Hay muchas personas ocupadas de que la cosa marche bien en el sentido más amplio que se pueda conjugar. Hoy han tomado posesión todas las que lo hacen desde el entorno local, de suyo, el que asume la competencia en los asuntos que tienen que ver con la vida cotidiana.

Nos conviene quererlos mucho. Y, además, casi, casi, casi todos, se lo tienen bien ganado.

¡Suerte con lo nuestro, amigos! Nos hace muchísima falta que la tengáis.

¡Enhorabuena!

El dibujo es de mi hermana Maripepa.

6 respuestas a “Alcaldesas, alcaldes, alcaldías

  1. Muchas gracias por la parte que me toca, de que hay una inmensa mayoria de alcaldes que no cobran ni un centimo doy fe, aunque desgraciadamente a ese alcalde o alcaldesa que trabaja por el bien de su pueblo sin cobrar un centimo, no le falta algun comentario de aquellos que serian incapaces de trabajar gratuitamente , de que no se lo creen, que se lo llevaran de otra manera, es posible que alguno lo haga pero la mayoria no, la otra cara es la satisfacion que se llevan esos alcaldes o alcaldesas cuando son felicitados por la buena labor desempeñada, eso anula cualquier comentario de algun subnormal, de eso se bastante.
    no se si en algun momento he comentado que en estos dias de elecciones me hizo un comentario un señor que tenia intencion de presentarse a la alcaldia de su pueblo (por el pp) muy ofendido decia que no era legal que el alcalde actual de su pueblo y candidato ( del psoe) hubiese informado a su vecinos antes de elecciones el estado actual de cuentas, y y le conteste , no es que no sea legal,que supongo que lo es, pero deberia ser obligatorio para que los vecinos sepan a que atenerse a la hora de votar por que llegas a la alcaldia y te puedes encontrar un pozo sin fondo que te lastra todas las posibilidades. y de esto tambien se un poco,
    y de los que se lo llevan ya sabeis mi opinion.

    buen domingo .

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    1. No es un oficio “agradecido” este vuestro.

      Hay gente que no se puede creer que nadie haga nada por los demás simplemente porque lo considera necesario y se sabe con la capacidad de hacerlo. Lo peor no es que no se lo crean, sino lo que difaman a quienes lo hacen, con lo rápido que corren esos bulos. La verdad, ese trabajo del día a día soportando la presión de los vecinos, de los contratistas, de los funcionarios, de los profesionales… esa verdad no le interesa a nadie.

      ¿Cómo sería un municipio si no se hubieran inventado los ayuntamientos? ¿Si no hubiera nadie que los ordenara, que los cuidara, que planificara los servicios y las obras públicas?

      Es curioso que la realidad más extendida que es la de las personas que desinteresadamente hacen el trabajo enorme de gestionar lo público, sea la cara oculta de esta moneda. La cara vista es la de los que lo hacen por intereses espurios… aunque sean los menos.

      y, por cierto: ¡Felicidades por ese éxito sin precedentes en tu pueblo!

      Un abrazo enorme, Juan Carlos. Seguimos en ello.

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  2. “Administrador que Administras y enjuagador que enjuagas algo tragas” Refrán que siempre escuché a mi madre pero que no escuché nunca a nadie mas. Tiene gracia que su hijo trabajara 30 años entre Administradores de Fincas. No hay oficio que se parezca mas a un Edil. Tan es asi que intervienen tanto en violencia de genero como en soledad no deseada y una colaboración, de siempre, estrechisima con el IDAE.
    El Administrador de mi urbanización era el Alcalde del pueblo el año que hice mi casa .
    A la gente no le gusta lo que es grátis, desconfía, cree que “se lo lleva” por otro lado.
    Creo que cuatro años para un edil que no cobra es una carga muy ingrata. Yo usaría las elecciones para indicar quién comienza la rotación pactando un programa de gobierno porcentual y luego hacerles rotar durante los cuatro años.
    Es bueno para ellos pues se libran del “encima que” ese síndrome de falta de agradecimiento Una rotación limpia cajones, ayuda a la transparencia y corresponsabiliza a todos. No me invento nada, hay un pueblo que hace algo parecido.
    Todo eso del bastón de mando y la banda cruzando el pecho me supera. Los protocolos solo sirven para comprobar como de imbécil se ha vuelto el político “veterano” que ya ha asumido su rol.
    Los Administradores, que renuevan los cargos anualmente, presentan obligatoriamente una liquidación comparativa del presupuesto y una propuesta para el ejercicio siguiente.
    Ni una letra ni un número he visto de la sopa de letras que se postuló a la alcaldía de Madrid.
    Será que un exceso de información genera muchas preguntas y preguntar a según quién.. es molestar…

    Felíz domingo, la mejor hora, el aperitivo

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    1. En este caso, y sin que sirva de precedentes, no estoy de acuerdo contigo.

      El ínclito Pepe Bono acudía para justificar sus ceses a un dicho que rezaba “no sabiendo los oficios, los haremos con esmero”. Yo siempre que se lo oía repetía para mí “y sin puta idea”. Pero lo decía bajito, porque no era muy conveniente contradecir públicamente a Pepe Bono.

      No creo que un alcalde o un concejal deban perpetuarse en sus respectivos cargos, pero tengo comprobado que “la
      veteranía es un grado” y que el oficio de la política, como todos, se adquiere. También tengo comprobado que la planificación es una parte importantísima de éxito de la gestión y te aseguro que para planificar y ejecutar es preciso un lapso de tiempo mayor que un año, en el que ni siquiera te daría tempo a proyectar, aprobar y ejecutar un presupuesto anual.

      Igual que se puede asegurar que 40 años serían demasiados, uno, dos o tres resultarían insuficientes para llevar a cabo un proyecto político.

      Por otra parte las cuentas municipales (y de cualquier otra administración pública) se airean cada año con todo lujo de garantías y transparencia, no solo en la aprobación del presupuesto, sino en la rendición de que son objeto, que también es anual, y está sujeta incluso a la fiscalización del Tribunal de Cuentas.

      Los que se “tragan algo” (como diría tu madre) lo hacen por su condición de tragones, no por la circunstancia de estar vinculados a un cargo público.

      Y Madrid… Ay, Madrid… ¡Que pena tan grande! En qué manos tan malas ha ido a caer, después de estar tan bien representada.

      Un abrazo, amigo. Muchísimas gracias por tu punto de vista. Me encanta no coincidir con él y poder debatirlo.

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      1. Amigo…mi oficio es analizar y planificar. Sin eso no vas a ningún lado Hasta la improvisación se planifica.
        Aunque en mi vida improviso..porqué. .porque solo me pido cuentas a mi mismo. Nadie me paga por ello.
        En cuanto a la política. .malo si la conviertes en tu oficio.
        Naturalmente que los proyectos no son anuales, pero no hay ninguna ley ni regla que diga que quien lo inicia lo termina.
        Precisamente en la pérdida del Ayuntamiento por la izquierda tienes la prueba: cuándo la dijeron presentate de nuevo, diría ok pero con mis condiciones.
        Y esas condiciones han sido un chorro de votos perdidos, Carmena no tenia nada que perder, lo que hacía era por gusto democrático y eso… hace mucho daño sobre todo a quien el ego se lo va dejando por el suelo como los caracoles las babas. Y quien, por supuesto, ..ajysta su modo de vida a ese jugoso sueldecito que proporciona la política.

        PH, ULEG, P-LIB, PUM+J, IU-MpM, M,I, PCPE, CNTG+, PCTE, PCAS-TC-PPCCAL. Aparte PSOE, PACMA, MAS MADRID, Sopa de letras de los partidos candidatos de izquierdas en Madrid.
        Cuanto ego encierran todas esas letras, con nombres de lo mas variopintos.
        Hay que tener la cabeza nuy bien amueblada para ser elegida o elegido de forma multitudinaria y mantenerla fría.
        Un secreto.. los Adminustradores de Fincas, por muy buenos que sean, siempre van estresados a las juntas generales porque siempre le pueden decir adiós sin darle ni las gracias. Eso en el fondo es bueno porque le mantiene alerta.
        Encantado de discrepar
        Un abrazo

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      2. No me cabe duda de que ha sido la ‘sopa de letras’ a la que te refieres la que ha hecho que la izquierda pierda el Ayuntamiento, y no recupere la Comunidad de Madrid. En eso no tardaremos nada en ponernos de acuerdo.

        En lo que no nos lo pondremos es en lo de la turnicidad de la clase política. Ni en que lo político no sea, en definitiva, un oficio y no de los más fáciles de aprender.

        Piensa, simplemente, que esa falta de dirección estable en las organizaciones dejaría de hecho las decisiones estratégicas en manos de los funcionarios y… te aseguro… no somos los más imaginativos, ni los más innovadores, ni los más indicados para tomarlas.

        Fantástico el desacuerdo.

        Gracias otra vez, amigo.

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