No se le tiran bombas a los chiquillos (escribir mil veces)

MENA. Una realidad terrible. Historias de personas que se desprenden de sus hijos para que se intenten procurar un mundo sin hambre. Historias de niños que ya no tenían padres y se unieron a sabe Dios qué caravana de viajeros que buscaban un lugar donde hacer una vida que se acercara a la dignidad. Historias de casas que se quedaron vacías. Piense un momento en los suyos, solo será un momento, alejándose de usted en una lancha neumática rumbo quién sabe dónde, sin saber si lo volverá a ver más nunca.

Nosotros los llamamos MENA. Y ahora ya les tiramos bombas.

En este momento soy incapaz de comprender qué nos ha pasado.

Tengo en la retina la imagen imposible de Rocío Monasterio señalando con el dedo acusador una de esas viviendas en las que se les da cobijo y profiriendo toda suerte de sandeces acerca del comportamiento ¿deleznable? de los chiquillos. Y aún retengo algún discurso de similar estulticia oído por la tele.

¿Será simplemente verdad que se siembran vientos y se recogen tempestades?

Hablemos del consenso.

Se define como el ‘acuerdo adoptado por consentimiento entre todos los miembros de un grupo’. Vale para no tener que discutir sobre aquello que no tiene discusión. Verbigracia: no se mata. Otras: no se tortura; no se consiente el hambre de los semejantes, tampoco de los que no se nos parecen, o sea, no se consiente el hambre; no se eructa en público; se protege a los niños de todo mal, también a los que no se parecen a los suyos; la violencia machista no se tolera. Hay más.

Y, siendo que no caben desavenencias sobre aquello que el consenso ha definido como inalterable ¿qué discutimos? ¿Por qué hemos consentido que se rompa el acuerdo universal sobre cosas que no hacía falta escribir en ningún sitio?

20191207_095615.jpgNo se consiente el hambre. Se hace lo que haya que hacer para evitarla.

No se tolera la violencia machista. Se hace lo que haya que hacer para evitarla y se condena sin rodeos, sin circunloquios, sin ambages, cuando aparece.

No se mata. Se hace lo que haya que hacer para evitarlo. No se propaga el odio para que nadie tenga la tentación de hacerlo.

Será reo de indecencia aquel que permita el hambre de sus semejantes cuando pudiere evitarla, el que maltratase a cualquier tipo de persona, el que matare o incitare a matar por razón de odio. Y no escribiremos esto en ningún código.

Tiene que no hacer falta.

El dibujo es de mi hermana Maripepa.

9 respuestas a “No se le tiran bombas a los chiquillos (escribir mil veces)

  1. La verdad es que estamos tan saturados de noticias diarias de niños y menos niños muriendo en el mar que parece casi normal y es cierto que no nos paramos a pensar ?y sí fuesen nuestros hijos? Seguro estaríamos destrozados, pues estos padres aún que sean negritos también lo sienten y valoremos también labora de tomar la decisión de enfrentarse a una muerte segura a cambio de una posible mejor vida que la que tienen, cada vez que veo una noticia así pienso ? Que desesperados tienen que estar esos padres para jugarse la vida de sus hijos? Que por nadie pase , y los que tiene la lotería de llegar son afortunados aunque seles señale como esa señora, deberíamos tener todos un poquito de humanidad con esas personas por que ? Y si fuera yo ?.
    Buen domingo sin niebla.

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    1. No soy capaz de imaginar a mis hijos sobre una patera rumbo a un futuro que nadie les ha garantizado, huyendo de la miseria.

      De lo que sí soy capaz es de imaginar una sociedad desarrollada, capaz de dar respuesta a esos menores. Una respuesta más allá de de estos centros en los que se les hacina (300 chavales viviendo en sitios preparados para acoger a 30). Y, desde luego, soy capaz de imaginarlos viviendo en una sociedad en paz.

      Tienes razón: nos hemos acostumbrado a ver desgracias hasta el punto de que ya ni nos conmueven, Y toleramos el discurso del odio sin mandar a tomar por culo, simplemente, a quienes lo practican.

      En eso nos hemos convertido.

      Un abrazo, Juan Carlos. Sin niebla… no va a ser. Al menos que sea sin bombas.

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  2. Hay gente a quien eso de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia les suena a niño de pelo, ojos y piel claros que ha cogido una rabieta porque la bici que le han comprado no es de la marca pedida… Vamos, absurdeces. Y si, además, alguien se refiere a esos Derechos pretendiéndolos aplicar a quienes de verdad carecen de ellos, la cara de la virtuosidad militante se desencaja. No tienen el menor miramiento; van a las bravas, con la ranciez y la malasangre como insignias de sus pretensiones. Y, ojo, que ni siquiera voy a insinuar que el artefactillo de marras lleve las huellas de Vox en la espoleta, pero manda huevos que vengan ahora acusando al prójimo antagonista de acciones miserables cuando son ellos y ellas quienes sulfatan su podredumbre cada vez que accionan el hocico.

    Un abrazo y salud.

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    1. Es sobrecogedor cómo se ha conseguido romper el consenso.

      Me da una rabia enorme reconocerles tanto mérito, pero lo tienen. Lo tienen. En solo un año han hecho más daño a la democracia de lo que consiguió Aznar en dos legislaturas.

      El discurso les funciona. Y el daño es irreparable.

      No hay huellas en la espoleta. Están en la mente enfebrecida de quienes se aferran a esa lucha irracional contra… todo.

      No se atisban buenos tiempos.

      Muchísimas Gracias por tu mirada.

      (¡Hostias! Eso ha sonado a El cuento de la criada… Y tampoco estamos para eso…)

      Fortísimo abrazo. GRACIAS

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  3. Tenía que pasar! Antes o después iba, a ocurrir algo así!.no perderé el tiempo en hablar de los que, con sus discursos msniqueos, han dodo pie a que algunos descerebrados se hayan atrevido. No.
    Es momento de hablar de una sociedad omisa que lleva tiempo mirando para otro lado, arrojando a cientos de vidas al estercolero simplemente porque es un discurso que viene bien.
    ¿Que pretendemos que ocurra con cientos de jóvenes en la calle (o hacinados) sin idioma, sin recursos ni referentes?
    ¿No será que es así como los queremos?.
    Es fácil escribir, lo difícil es pensar que esa sociedad que trata así a los niños, soy yo, somos cada uno de nosotros.

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    1. Es así de fuerte… Sí.

      Lo hemos consentido y ya está hecho. No es el discurso: cada cuál tiene derecho a entonar el suyo, aunque nos pese. Es lo bien que prende. Lo bien que prende.

      A lo mejor -a lo peor- es así como los queremos.

      Se me antoja tan sencillo resolver este lío… solo un poco de dinero y un itinerario lúcido de inserción. Tan sencillo que parece que es así como los queremos.

      Deprime, asusta y, sobre todo, acompleja. Porque es verdad, porque somos tú y yo.

      Si no… ¡de qué!

      Un beso fuerte, amigo. ¡Gracias!

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  4. Estuve leyendo hace poco un largo artículo sobre la guerra de Bosnia/Sarajevo. Me he dado cuenta que lo viví sin pena ni gloria. Es más entonces tenía un conflicto con un piso y mis amistades le llamaban Sarajevo por hacer un simil. En la guerra civil murieron 150.000 niños mas de lo que hubiera sido normal.
    Suma los cuerpos de los ahogados en la costa canaria, mas de 50. Una enorme cantidad de “menas” perdidos para que la “señora” Monasterio pueda señalarlos con su dedo acusador, imagino con lo que lucha ella contra los abortos estará compungidisima y no habrá parado de llorar.
    Un trabajo absorbente que te mantenga ocupado todo el día. Mucho estrés mucho correr para reventar al finsl del dia dormido en un sofá.
    Si de repente paras y comienzas a enterarte de lo que pasa a tu alrededor, y no te enteras, estás perdido, empiezas a notar una rabia que te sube desde el diafragma y una enorme impotencia.
    Que suerte tenemos que las obligaciones que nos imponen ocupando todo nuestro tiempo nos libra de la verdad.
    Feliz salida de puente.

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    1. ¿Crees que solo eso? ¿Qué el devenir del día a día nos esconde lo que en realidad importa?

      Puede que tengas razón. Puede que esa sea nuestra suerte, permitirnos no mirar a nuestro alrededor porque el día fue duro.

      ¡Menos mal que Dios no existe! De otro modo tendríamos garantizado el infierno de los indolentes. Y debería ser el peor de los infiernos.

      Sigamos con las tareas del día, o esa rabia que tan bien describes nos hará estallar.

      Muchísimas gracias por tu reflexión. Yo… voy corriendo a hacer un informe que me libre de todo mal.

      Un abrazo.

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