Lo imprescindible

Esta mañana ha vuelto a comprobar que la nevera no tiene comida.

Ha añadido un poco de agua al cartón de leche para que llegara el desayuno a todos.

Se ha estrujado la cabeza pensando en cómo resolver lo imprescindible. No hay para comer. Un vistazo al monedero: dos con veinte. Da para el pan. Hoy.

20200425_215721Los niños saben que los tuppers que pone en la mesa al mediodía vienen de la parroquia. No les importa. Están calientes. Y ricos. Son de Cáritas. Esto lo hacen muy bien, porque la caridad siempre se le ha dado muy bien a la Iglesia. Ha escuchado en la cola que ahora las raciones son más pequeñas porque viene mucha gente más a por comida por lo del coronavirus. Y lo ha entendido: usted misma no había venido nunca antes de ahora. No le da vergüenza. Bueno, a lo mejor un poco.

Ha guardado la mitad de lo que traía para que quedara para la cena. Había de sobra para comer casi bien con la otra mitad.

Los niños han montado una pista de monopatín en el pasillo, aislada con mantas en el suelo para no molestar a los vecinos con el ruido. Da igual: no hacen  mucho ruido de todas maneras, no tienen muchas energías que gastar.

El padre de las criaturas hace ya dos años que no porta por casa. Casi mejor porque, aunque nunca le puso una mano encima, el maltrato adopta formas igual de crueles que las hostias.

En la casa en la que limpiaba ya no limpia. Y en la escalera que limpiaba tampoco ya limpia; se han organizado entre los vecinos, por lo que se ve. No es la crisis, no. Es el miedo. Iba cuatro horas a la semana al apartamento de una mujer que le sigue pagando aunque le pidió que dejara de ir por allí. Mañana irá a cobrar. Le da mucha vergüenza, pero no puede hacer nada. Casi cien a la semana. Dará para los desayunos y podrá pagar algún recibo. A lo mejor no.

Para celebrar el cumpleaños de la pequeña ya pensará en algo.

Ha oído decir algo sobre una renta básica. Quiere decir que están pensando que nadie puede carecer de lo imprescindible. Pero eso no se lo ha creído: ¿usted se imagina un mundo en el que nadie carezca de lo imprescindible? ¡Tonterías!

Ha oído que la Conferencia Episcopal ha dicho que no le gusta un pelo y algo de peces y cañas de pescar que no sabe bien bien lo que quiere decir, porque en Cáritas le dan peces (y a veces patatas con carne) pero no cañas de pescar ni cuchillos de deshuesar vacas; así que no ha hecho caso. Usted piensa que cuando todo esto pase volverá a limpiar en las casas de siempre y en las escaleras de siempre y que la señora que le paga aunque no vaya le seguirá pagando cuando pueda ir, con más razón. Y con eso se apañaba casi bien. Para lujos no, eso no. Pero casi bien.

¡Maldito bicho inmundo –ha pensado–! Teníamos que hacer como Trump, inyectarnos desinfectante y que se joda. ¡O nos jodíamos nosotros –ha pensado–. Pero más jodidos…! Luego ha pensado que ese tipo tiene que ser tonto.

Y ha repartido para la cena lo que guardó a la hora de comer.

Los niños se han dormido. Los dos mayorcitos se han acostado llorando; se habrán peleado; ya se les pasará. No vale la pena volver a mirar la nevera. Mañana no habrá leche para el desayuno. Ha pensado que quizás alguna vecina… pero no, ¿y si le dicen que no? ¿Con qué cara las iba a mirar luego?

Por la tele pasan una de Jackie Chang repartiendo hostias como panes a diestro y siniestro. Menos mal. Se dormirá antes de que el bueno se case con la china esa más guapa a la que le va la vida tan mal. A esa sí que le va mal la vida.

Pero pensándolo bien… sí que se puede imaginar un mundo en el que nadie carezca de lo imprescindible. Sí que puede.

No puede imaginarse cómo se resuelve el problema de la geometría variable en el reparto del poder entre las grandes naciones: lo del G7 y lo del G9 no sabe si tiene arreglo o no, pero sí que puede imaginarse un mundo en el que haya leche para el desayuno en todas las neveras.

Eso –ha pensado– ni siquiera deber ser tan caro. Y ahí le venció el sueño.

El dibujo es de mi hermana Maripepa.

8 respuestas a “Lo imprescindible

  1. Claro que se puede imaginar un mundo en el que todos tengan lo necesario, pero para que eso sea realidad tienen que cambiar muchas cosas, nadie puede pasar hambre , a nadie le debe faltar la educacion , ni la sanidad pero esa decision la tienen que tomar aquellos que no les interesa que todos seamos iguales, nada de eso puede ser por que seria un paraiso y el paraiso no existe.
    pero yo que opinino que todos tenemos derechos a vivir pero tambien tenemos obligaciones, para conseguir que al llegar a esa situacion, tenemos que ser participes cada uno en sus posibilidades de trabajo, la sopa boba no es buena y crea adictos a la vagancia, no quiero hacer una critica que parezca que estoy en el bando de los que no quieren que seamos todos iguales nada de eso , pero en nuestros entornos agricolas y ganaderos hay ciertos momentos que son muy necesarios ciertos trabajos en los que en cada uno podemos colaborar para justificar esa ayuda que estamos recibiendo, pongo dos ejemplos uno de ellos vividos en mi termino, se necesesitan esquiladores, pero claro no se esquilar asi que no voy, buena razon, nadie nació con ningun oficio, se necesitan operarios agricolas para recoger el esparrago ademas sin perder la prestacion, no me interesa por que me tengo que ir a trabajar a otro sitio y eso no mola. Mala cosa.

    Corto buen domingo.

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    1. Completamente de acuerdo.

      Supongo que habrá no poca gente en esas circunstancias. Estamos viendo que nadie se va a ir al Jerte a recoger la cereza… que los parados no se avienen a cualquier trabajo, que ‘subsidiar’ no es lo que más le conviene a una sociedad. Lo vemos, lo sabemos.

      Pero…

      ¿Y toda la gente de buena fe que, simplemente, no tiene para comer? ¿Qué hacemos de ellos? No todo el mundo se puede dedicar a todas las cosas, ni todo el que está en situación de necesidad es porque ‘se lo merece’.

      Hay que garantizar la dignidad de las personas y, supongo, esto alcanza también a los que sean indignos, que haberlos los habrá (y a algunos conocemos). Pero nadie elige la miseria por voluntad propia.

      Garantías, las que sean; justicia en el reparto, la que se pueda; condiciones, las que haya que poner para evitar los abusos… pero garanticemos la dignidad.

      ¿No te parece?

      En fin, esperemos a ver cómo se sustancia este puto lío… De momento a mí me congracia con el ser humano.

      Un abrazo fuerte de estos prohibidos.

      GRACIAS

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  2. Los que ahora hablan de la RMV, parece que hubieran descubierto la curvatura del círculo.
    Quien quiera entender bien la renta universal no tiene mas que ver como funciona el centro de logística de Amazon y el nivel de robotizaciòn que tiene.
    En el País Vasco existe hace 30 años. Es la CCAA con menos paro, mayor tejido industrial y que mejor nivel de vida tiene.
    La renta mínima es un respaldo para invertir la carga de oferta y demanda, cuando te digan: son lentejas, le puedes decir, las lentejas còmetelas tú, mis hijos ya comen y puedo buscar algo mejor.
    Así los empleos no serán tan precarios, mejores salarios con el beneficio de mas cotización y recaudación de impuestos y aumento del consumo.
    Me parece una magnífica idea. Y los que no la quieran o no estén de acuerdo que no la pidan. Ni la Sanidad Pública ni ninguna pensión que no salga de un fondo de pensiones privado. Como el aborto y la eutanasia; no obliga a nadie. Por meter un toque a la iglesia que lo del diezmo sí pero para ellos.
    Con 11.000 millones se paga la fiesta mas que de sobra.
    En EEUU la nómina del COVID 19 les está costando 66.000 millones/mes.
    Feliz domingo.

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    1. La cosa es que ha venido, al fin, el momento de plantearse en qué hay que gastar el dinero público y repensar el modelo presupuestario de nuestros estados, todos tan parecidos y tan protectores de aquello que no necesita más protección.

      Cada avance social lo ha sido en contra de los intereses de quienes so pretexto de velar por los intereses comunes velaban solo por los suyos propios (el capital, la Iglesia…) y este no será menos. No será menos.

      Pero será. Igual que fue la univesalización de la sanidad o la educación o la ley de la dependencia. Finalmente será y, finalmente, será en beneficio de quienes tendrán asegurados sus canales de distribución (y los compradores) de aquello que les haga más ricos… como siempre ha sido.

      Será con ellos en contra y, al final, serán ellos los que saquen tajada. Esta es la historia de la humanidad misma.

      No es el dinero… no. Es el staus quo lo que está en juego en este lío. Y cuando creamos que hemos ganado, también habrán ganado ellos.

      Gracias, amigo. Una vez más, de acuerdo con todo.

      Un abrazo.

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    1. Pierde cuidado… ya sabes que soy más de Wyoming.

      Me alegro de volver a verte por aquí. Veremos si el confinamiento nos mantiene enteros y con la capacidad integra de raciocinio. Aunque nos ablande un poco: no sería lo peor.

      Un abrazo, amigo. Nos vemos pronto (o eso espero).

      GRACIAS

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    1. ¡Qué cosas!

      ¿De verdad que ERTES, anulación de cuotas autónomos, salario mínimo, renta mínima, ayudas de emergencia, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera no son demandas sociales?

      ¿Solo la Iglesia?

      En fin… respetable opinión, pero no sé si muy informada.

      ¡Gracias! Y, sí, felicitaré a mi hermana.

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