Tumbar el Gobierno de Sánchez

Un tiempo oscuro.

La ultraderecha de este país nuestro ha dado, sin quererlo, con la clave del éxito.

Bien es verdad que el Gobierno de España se lo está poniendo a huevo, actuando en uno de los momentos más críticos que recuerda nuestra democracia con la mayor descoordinación y  la más variopinta disparidad de voces de la que le habíamos visto hacer gala.

El Gobierno de España se lo está poniendo a huevo.

Decisiones como el cambio repentino de posición respecto al Sáhara, de la que los ministros, como el resto de partidos políticos, como la ciudadanía en general, nos enteramos por un comunicado del Gobierno marroquí, y sobre la que Sánchez no dará cuenta hasta bien entrada la semana que viene, no ayudan a la cohesión.

Que el ministro de Asuntos Exteriores escenifique la cuestión negando la mayor, con el único discurso de que aquí no ha pasado nada, augurando un futuro de paz y bienestar para el pueblo saharaui, ofende a toda la izquierda española y, curiosamente, también a la derecha que, por tumbar el Gobierno de Sánchez, es capaz, tranquilamente, de alinearse con el Frente Polisario al grito de ¡Sánchez traidor!

En este momento importan bien poco las poderosísimas razones de geoposicionamiento político (respecto del gas) que hayan podido mover una decisión de tamaña magnitud. Hoy importa más la decencia de quien vino defendiendo lo uno y apoya lo otro de repente, en una decisión personal, obviando la sensibilidad de tantos pero, sobre todo, la de un pueblo, el saharaui, que ya debía fiarse bastante poco del apoyo español a esa causa que la propia España enfangó allá por los años 70 del último siglo.

Sin embargo el rumor de la arena del desierto se ha acallado. A lo mejor tampoco nos importaba tanto como creíamos. Porque la crisis energética lo abarca todo. Lo abarca todo en el mundo, pero esencialmente aquí, donde capitalizar (y acrecentar) el descontento se ha convertido en la única estrategia política de la derecha que, lejísimos de colaborar en la resolución de los gravísimos problemas a los que nos enfrentamos, se afana con éxito en hacerlos crecer ante la inoperatividad de un Gobierno que parece no tener respuestas.

El crecimiento insolente de los precios de la electricidad y los carburantes está amenazando al país.

Sánchez batalla ante las instituciones europeas el modelo energético común en una lucha que solo gana parcialmente para España y Portugal (‘la excepción ibérica’) por desacoplar el precio del gas de la ecuación por la que se fija el precio de la electricidad (aquello de los ‘beneficios caídos del cielo’ que resulta que no caían del cielo sino que se arañan de su bolsillo y el mío). La Europa del norte y la Europa del sur vuelven a desenvainar la cuchillería para enfrentarse entre sí, la de arriba defendiendo su opulencia, la de abajo sacudiéndose el estigma de la holgazanería con la que la de arriba le ataca para mantener sus privilegios.

Y la guerra de Putin pone por las nubes el precio del petróleo y, con él, se amarra la flota pesquera, se paran los transportes, se vacían los supermercados. Tampoco se ha visto al Gobierno con una sola voz defenderse de la huelga del transporte (más un cierre patronal que una huelga de trabajadores, que estalla a resultas del caos en el que está sumido el sistema logístico desde hace décadas), ni ha sabido estar al cabo de la calle frente a un grupo de revoltosos sin representación real en el sector que, sin embargo, ha logrado concitar el descontento común para poner al Gobierno en una situación de alarma. ¿Alguien más se acuerda de cómo consiguieron acabar con Chile para terminar con Salvador Allende? Aquel comunista… Pero ahora no es Nixon diciendo ‘haremos gritar la economía chilena’. Es Vox. Lo crean o no. La ultraderecha jugando sucio. Lo más sucio.

Cabalgar el descontento, regodearse en él, casi en silencio, acrecentando el odio, romper, romper, romper.

Sube la inflación, los precios de la electricidad cierran negocios y calefacciones, falta leche en los supermercados, amarra la flota pesquera, los ganaderos no tienen pienso para las reses, los agricultores miran al cielo porque no podrán comprar simiente para el año que viene si la cosecha de esta campaña no les es propicia, las cadenas de montaje no tienen qué montar, las conserveras qué conservar. El Gobierno parece perdido. Yolanda Díaz ya no tiene que prestar oídos para su escucha. Todo, todo, todo ensordece.

Y el odio va creciendo: apenas hay que empujarlo un poquito para montar sobre él y hacerlo útil. Otra forma de estar en política no la conocen.

Tumbar el Gobierno de Sánchez. Esa es la consigna.

El dibujo es de mi hermana Maripepa


10 respuestas a “Tumbar el Gobierno de Sánchez

  1. De todos es sabido la forma de conseguir el gobierno por los partidos de la ultraderecha, ataque y derribo al Señor presidente aunque en ese ataque nos hundan en la miseria a todos los Españoles, eso no importa lo importante es derribar al gobierno actual, ahora lo tiene a huevo el señor Abascal que intenta matar dos pajaros de un tiro, al primero al PP lo va apasr a la tercera fuerza politica y al segundo una vez tomada la plaza del PP pasarlo a la segunda fuerza.

    Posiblemente esto que no entendemos de la gestion de Sanchez referente al sahara
    este bien echo , pero no nos lo ha explicado, y la gestion de la huelga de transporte bajo mi punto de vista muy mal gestionada, el estado tiene medios suficiente para prohibir que un numeroso grupo de personas paren y arruinen el pais ( ahi entra Abascal) por su propio interes, no pensando en el interes general , por que si no estoy mal informado lo que piden los transportistas es la bajada del gasoil y la jubilacion a los 60 para ellos; ¿ y el resto de los mortales que tenemos tanto riesgo como ellos conduciendo a la edad de 60 y otros montando estructura hasta los 67 y tenemos que pagar el gasoil que consumimos para trabajar a un precio superior, para esos que piden ? si se quieren manifestar lo veo muy bien estan en su derecho como cualquier otro sector, pero que para conseguir su propio beneficio nos hagan a los demas de ir a la ruina pues no lo veo.

    Aquí ha fallado mucho el señor Sanchez.

    Buen domingo.

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    1. ¡Hoy toca acuerdo!

      Que la huelga del transporte está manipulada por Vox, es tan cierto como que mi reloj dice que son casi las diez y, en realidad, son apenas las nueve.

      Pero eso no quita para que una gran parte de los transportistas (unos por miedo a la violencia de los piquetes, otros por convicción) se hayan unido y hayan dejado el país en situación de caos.

      Un cierre patronal sin organización, sin servicios mínimos, sin pudor, que viene a poner de manifiesto el verdadero caos que sufre el sistema logístico de este país, que renunció al ferrocarril como medio más económico para el transporte de mercancías y vive del falso autónomo para beneficiar, únicamente, a los grandes empresarios del sector.

      No me creo esta huelga, ni creo que entre todos tengamos que pagar el gasoil que consumen los grandes empresarios para trasladar los bienes que ya nos cobran bien caros de un lado para otro.

      De verdad que sería mucho más barato reordenar un sector que solo está concebido para que los que ganan muchísimo ganen muchísimo más a costa de falsos autónomos que se autoexplotan.

      ¿No estábamos ya contra los combustibles fósiles? ¡Pues al tren!

      Un abrazo muy fuerte, amigo. Y, por cierto… ¡llueve!

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  2. A huevo. Tienes razón. La ultraderecha se frota hasta los dedos de los pies, babean y se regocijan. Pero quienes estamos a la izquierda de la izquierda de Sánchez (tan a la izquierda que no hay partido político que pueda representarnos en ningún parlamento y, por supuesto, en ningún gobierno), la rabia ante el último dislate psoecialista nos inunda. Lo intuíamos. Quizás lo supimos siempre, desde que González llegó a Moncloa y nunca se anunció el reconocimiento de la República Árabe Saharahui Democrática, cuyas banderas habían ondeado, esperanzadoras, en aquellos mítines de 1982 previos a las elecciones. Lo sospechábamos cuando clamábamos en las calles por el referéndum de autodeterminación, cuando denunciábamos tanto la voracidad marroquí como las imposiciones polisarias sobre un pueblo zarandeado, vejado, silenciado, del que el PSOE había asegurado ser amigo mientras ni una sola acción a favor refrendaba las viejas promesas. Y llega ahora Sánchez y apuñala los sueños haciendo suyas las propuestas marroquíes, dando carta blanca a la ignominia y condenando al Pueblo Saharahui a permanecer, ad aeternum, dividido por un muro.

    Cuando la razón de Estado se impone a la razón de los Derechos Humanos no cabe sino aventurar el desastre.

    Salud.

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    1. Si la razón de Estado se impone a los Derechos Humanos, es sinrazón, aunque sea de Estado. Si los sacrificios que impone la situación de la guerra pasa por abandonar las expectativas de un pueblo, es sinrazón. Si venimos de 50 años de burla a los derechos de cada uno de los saharauis para terminar aquí, es que hemos burlado y dejado burlar la razón de Estado.

      Arias, Suárez, Calvo-Sotelo, González, Anzar, Zapatero, Rajoy, Sánchez… jugando a cosas de mayores. 50 años. Vergüenza nacional.

      No es razón de Estado, amigo mío. O eso no es el Estado, o esa no es la razón.

      Estoy completamente de acuerdo contigo. Y completamente avergonzado.

      Un abrazo muy fuerte.

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      1. Item más, apreciado Justo: Diríase que Sánchez pretende autoinmolarse. Porque es incomprensible que, con el tinglado demencial en el que nos vemos atrapados, se haya descolgado con semejante decisión sin sopesar, siquiera, que los grupos políticos que lo apoyan, iban a ponerse en su contra. Salvo que vaya de listillo y crea que, ante el morro de los ultras respirando en la nuca de la izquierda, los partidos con cierta rojez no le darán la espalda.

        Malos tiempos, compañero.

        Otro abrazo.

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      2. ¡Malos!

        Aún no he comprendido la decisión (a pesar de esos nobilísimos motivos sobre los que se comenta) ni creo que la vaya a entender nunca.

        No hay razón alguna que justifique soltar de la mano al pueblo al que el franquismo (la satrapía) dejó solo frente a la satrapía (si es que alguna vez se la tendimos).

        Si el fin justifica los medios, y aunque el fin fuera justo, nos habríamos abierto la puerta a otra forma de entendimiento entre los hombres. Y en esa yo no quiero estar. Yo tampoco.

        Otro más. Fuerte.

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      3. Hay algo que no entiendo. Europa dice que se quiere desvincular de la dependencia del gas ruso.
        Hay un gaseoducto que parte de Argel pasa por Marruecos y llega a España que ahora está en desuso por las desavenencias entre Argel y Marruecos.
        Un momento estupendo para que el socio de Marruecos, el tío Sam, verdadero culpable, junto a nuestro demérito, el Borbón ese de «la unidad de España», de la traición y el desastre al pueblo Saharaui, le apretara las tuercas a su socio marroquí, a ese; si le bloquean las cuentas en el extranjero, le dejan solo con la chilaba. Sin embargo Sánchez hace justo lo contrario, mientras su segundo proveedor de gas, el tío Sam, se va a negociar con Maduro volver a comprarle gas y petróleo.
        Blanco y en botella…

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      4. En cualquier caso, es sinrazón. Aunque ya me gusta el espectáculo del ver a este tío Sam mayorcete negociando con Maduro.

        Pero esta frivolidad aparte, sigue siendo un sinsentido.

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  3. Tienes razón, mi respuesta está en el artículo de la semana pasada.
    Me reitero en que Bolaños debe ser un topo de vox, no hay negociación donde no la cague. Si Rubalcaba levantara la cabeza y le ve trabajar implosiona. La comunicacion es un desastre de tamaño universal.
    Sobre la huelga de transporte ‘le voy a dar un dato»
    Una rueda de camión cuesta o costaba 700 €, tienen una vida útil de unos 130.000 kms. Imaginemos un camión de cinco ejes, tiene un coste o tenía de casi once mil euros, el SRC unos siete mil quinientos. Y así suma y suma. De lo que conozco, un camión de obra con grúa su coste fijo diario era unos trescientos euros. Si tienes el camión parado quince días quien paga eso. O disponen de unos buenos ahorros de los que tirar o está claro que la juerga la financia alguien.
    Poco más queda, solo hay que recordar una cosa. Hacer algo bien o muy bien, lo de Europa se ha hecho muy bien, los españoles tradicionalmente, no lo perdonan.
    Estamos mejor que en brazos. Quizás se desencadene una guerra nuclear y se acaben los problemas. Ya el inicio de la pandèmia me recordaba el tun tun tun tun de la película Tiburón.
    A poco que a ese ruso se le acabe de pelar los cables nos manda a la película Mad Max, que está ambientada en éste lustro, al grito de ¡¡¡ davai !!!.
    A disfrutar del domingo que nunca sabremos cuál será el último. Abrazos.

    Pd: Ayer asesinaron en El Salvador a cincuenta y seis personas. Lo sé porque uno de ellos, un albañil que estaba trabajando, lo «balasearon» matándolo y se llevaron por delante una niña de ocho años, en la calle donde vive una amiga. Solo para sembrar miedo por parte de las maras.
    Eso no va a abrir telediarios, pero imagina que en un día asesinan en Madrid a 56 personas. Ese es, más o menos, el tamaño del país, solo que con menos PIB.

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    1. Erraron los cálculos los que decidieron lanzarse a la aventura de comprarse un camión y embolsar para sí lo que rapiñaban los grandes prebostes del mercado.

      Ahora resulta que trabajan para ellos. Se autoexplotan para ellos. Les dejan a ellos todo el beneficio y los gastos… a su cargo.

      Bajemos los impuestos y subamos las ayudas. ¿Con qué las pagaremos? Eso ya es de otra pantalla.

      Decir ‘cuanto peor mejor’ me da vergüenza por lo manido. Decir ‘que se hunda España que ya la levantaremos nosotros’, me da algo de asco. Acordarme del Chile de Salvador Allende me conduce a la melancolía…

      Voy a hacer eso: disfrutaré del domingo por si al ruso le da por liarla más gorda y se acaba este ensayo de tranquilidad que dura ya 75 años en Europa… Por si se acaba.

      Y, sí, nos cuentan solo parte… ¡y menos mal! Aunque se filtre por el PIB.

      Fuerte abrazo, amigo.

      GRACIAS

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