¿Y si fuera mentira?

Isabel Díaz Ayuso (puesta en modo “conmigo no se metáis que estoy mu loca”) miente a sabiendas acerca de los 20.000 millones de euros en los que se cifra el Plan Estratégico para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres (2022-2025).

Ni siquiera es original: recoge el bulo lanzado por Iván Espinosa de los Monteros apenas unos días antes destinado a poner a los “españoles de bien” en contra el movimiento feminista, con el argumento de que tocaríamos a 450 euros por cabeza si el Gobierno repartiera estos 20.000 millones entre todos en lugar de regalárselos a Irene Montero para que se lo gaste en fruslerías.

Isabel García Ayuso e Iván Espinosa de los Monteros mienten sin pudor alguno, pero les importa un huevo, porque su objetivo es desacreditar el Gobierno de España (y al movimiento feminista de rechazo) y no tienen ninguna obligación de decir verdad, que eso es cosa de santurrones y no de avezados luchadores por el espacio del poder y para eso está la libertad de expresión.

No importa que sepan (su obligación es saberlo) que los 20.000 millones de euros (20.319, para que el diablo no se lleve la mentira) se van a destinar desde varios ministerios a asuntos como el pago de permisos de maternidad y paternidad, creación de escuelas infantiles, dotación de la Ley de dependencia o lucha contra la violencia machista. Ni importa explicarlo, porque la insolencia del populismo fascista en el que se ha instalado la ultraderecha de nuestro país (de la que el nuevo PP quiere formar parte inseparable) ya ha hecho correr la especie y muchos (muchos), la aceptan sin discutirla con el íntimo alborozo de quien escucha lo que quiere oír: ¡alabado sea el Señor!, exclaman, y un licor suavísimo los llena de contento.

Y el PP en pleno tras la estela de Isabel. Cuca Gamarra (¡cuca!), el presidenciable Feijóo, todos, aplauden con alegría la ocurrencia, porque ya han comprendido que sus votos se escapan por la senda verde de Vox y que rescatarlos requiere dejar de buscar en los caladeros del centro y concentrarse en la simpleza de los mensajes burlones, por insultantes que resulten o por falsos que sean. Y he aquí, desvelado con anticipación, lo que nos espera del PP que se inaugura en abril.

Escuchar a Feijóo (en su vuelta a España en busca de multitudes que lo aclamen en el congreso que se ha preparado) decir que el actual Gobierno de España es el peor de la democracia, sonroja. Recuerda a Casado (el pobre) y sonroja. Cuando lo dice Abascal simplemente te descojonas, pero cuando lo dice Feijóo uno se pregunta ¿no será el peor Gobierno de la democracia ese que tiene a la práctica totalidad de sus exministros en la cárcel? Escuchar después su discurso recién estrenado sobre la violencia machista… sí: sonroja. Oírle después mentir sobre el destino de los impuestos (o criticar impuestos que no existen), conduce a la melancolía.

Populismo fascista como consigna.

Puestos en esta suerte de insolencia, el consejero de Cultura y portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, buscaba el otro día a los pobres en la sala de prensa de la Real Casa de Correos (Puerta del Sol, Madrid), insultando con seguridad a más de uno de los periodistas que asistían a la performance y, minutos después, a todo ser vivo con un mínimo de decencia. Porque el consejero de Educación y portavoz del Gobierno de Madrid es rico, insolente y muy poco listo y no sabe dónde se esconden los pobres cuyo crecimiento denuncia el informe de Cáritas. Por eso, o porque la consigna del nuevo PP incorpora la estulticia como estrategia, prueba de lo cual tendríamos en cualquier discurso de la presidenta.

Entre tanto, construyendo España, Vox alienta una huelga de camioneros que amenaza con el desabastecimiento del país. Es amor a la patria, sin duda, en un contexto inmejorable: la guerra. Por eso la alienta con piquetes violentos, que impiden el derecho a trabajar de quienes no han querido sumarse a ella y la alienta a pesar de que siendo, contra el Gobierno, conoce de antemano que la causa del inmenso lío en el que andamos entrando (no sin su ayuda inestimable) es ajena por completo a la acción del Gobierno. Es la guerra.

No sabemos qué consecuencias traerá aparejadas la guerra para España, para Europa, para el mundo, pero ¿cómo no aprovechar la ocasión para desgastar al Gobierno social-comunista-proetarra-bolivariano que rige los designios de los primeros años 20 del siglo XXI? ¿Acaso no se ha visualizado ya que el verdadero partido de los trabajadores se viste de verde y defiende a los españoles con uñas, dientes y canciones ardorosas bajo el lema “¡dejad que los pobres se acerquen a mí!”?

Y el presidente in péctore del Partido Popular, que ya ha abrazado lo más significativo de las políticas que parecía querer abandonar, acepta también la idea de compartir con Vox los espacios de poder a los que no les sea posible acceder en solitario. El insulto, el chascarrillo facilón y la ausencia de propuestas coherentes con el sentido de Estado se suman ahora a la nueva estrategia que permite a Vox entrar en las instituciones y no de cualquier manera: de pleno derecho, ocupando la presidencia de un parlamento autonómico, la vicepresidencia de un gobierno y tres consejerías más y obligando a renegar de las políticas de género y de las estructuras fiscales que sostienen el estado del bienestar. Es todo por España.

Y si ha sentido el impulso de justificar al PP con la excusa de que también el PSOE pacta con la extrema izquierda, solo un dato: Unidas Podemos no le ha quitado a usted nada. Ha abogado por permitirle morir dignamente, por que le racionalicen el alquiler de su vivienda, por que le paguen un salario digno aunque esté sujeto al mínimo interprofesional o por que (si es usted trans) pueda elegir libremente el género con el que quiere comparecer ante la sociedad. Vox, no. Vox sí quiere quitarle cosas. Y si no se las ha quitado todavía es porque aún no ha tenido la oportunidad. Hasta hoy.

Y esto es lo que los españoles podemos esperar de nuestra derecha. Y nada más que esto. Si alguno, como yo mismo, había dado algún crédito a la pretendida moderación del presidente gallego y atisbado la esperanza de un tiempo nuevo (este sí) del que poder esperar la acción conjunta de las instituciones del Estado hacia el bien común, desengáñese. Feijóo tampoco va a ser.

Así que, por lo menos, vamos a llamar mentira a lo que sea mentira, mentiroso al que mienta y necio al que lo crea solo porque lo dice su mentiroso de cabecera por increíble que sea.

Nos tendremos que conformar con que sepan que no nos lo hemos creído.

El dibujo es de mi hermana Maripepa


6 respuestas a “¿Y si fuera mentira?

  1. Hoy en dia saca una mentira a la calle y algo queda, hace bastante tiempo. las noticias las conociamos por la radio o por ,los informativos de las pocas cadenas que existian, en aquellos momentos las mentiras podian circular, pero ¿hoy en dia con las posibilidades , de comprobarlo en cinco segundos no lo cremos sin mas ? esta claro que si, nos gusta tener algo con lo que atacar aunque sea mentira, lo lanzamos por las redes y eso es la ostia, eso tiene una solucion pero no se pondra nunca en practica, mentira comprobada sancion economica y no pequeña al canto, hay un dicho que dice que se coge a un mentiroso antes que a un cojo, en politica no.

    Yo tambien pense en una cuerda de garantia estable con el señor Feijoo, pero al poco rato la cuerda se convirtio en un hilo que se rompe con cfacilidad, ahora que se piense bien el PP sus estrategias que le estan haciendo el caldo de cultivo a sus maximos enemigos, poco a poco se quedan sin partido, y de aqui a nada pasan a ser la tercera fuerza politica, y en muy poco tiempo desaparece.
    buen domingo primaveral, la semana que viene LLUVIA!!!!

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    1. Pantanos y agricultores a rebosar, que buena falta nos hace ahora que el grano de Ucrania dejará de llegar.

      Mentir a sabiendas, ¡qué táctica política con las patas tan cortas debía ser esa! y, sin embargo, que bien le funciona al populismo este que se ha adueñado de todo.

      ¿Será posible que el PP no se esté dando cuenta de que con tanto intentar parecerse a Vox, al final ese electorado que buscan con tanto afán terminará por votar al original y no a la copia?

      Si llegamos a ver al PP como tercera fuerza política, veremos a Abascal como presidente del Gobierno. Y después… veremos que nos queda de la sociedad que hemos sabido construir desde la izquierda, que será bien poco.

      En fin, llueve. Al menos la primavera nos ha traído una alegría.

      FUERTE ABRAZO. ¡Hoy tocaba acuerdo!

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  2. A lo que se ve, el problema, no era Casado. Nada parece cambiar. Las mismas mentiras, el mismo tono, la misma falta de escrúpulos y la carencia absoluta de vergüenza, que no da ni siquiera para el rubor.
    El poder todo lo justifica, hasta la indecencia. Cambiar para que nada cambie.
    El informe de Cáritas provoca risa. Risa. La pobreza, también la de aquellos que trabajan, es invisible. Lo peor es que se justifica, no existe, y si la ves eres un rojo que pretende socavar no se que cosas.
    Esto es lo que podemos esperar.
    Gobernar con este mar de golfo y con la tempestad en la superficie no debe ser fácil, seguro, pero tampoco justifica que se tomen decisiones, me refiero al Sáhara, que no se expliquen y que nos dejan fuera de juego a gran parte de la izquierda social de este país.
    No sobran aliados, no los perdamos por falta de pedagogía o por soberbia intelectual.

    Un abrazo

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    1. La noticia sobre el Sáhara me tiene completamente loco. Descolocado y ojiplático.

      No es solo que no la comparta, que no lo hago, sino que me escandaliza.

      No he querido comentar nada sobre ella porque quiero suponer que me falta demasiada información, pero sin las cosas son como parece que son, habremos cometido un error histórico.

      Quiero decir histórico, para la Historia, que ahora las palabras se utilizan con mucha frivolidad y esto no es un cosa menor.

      Nos lo tendrán que explicar y, si no lo hacen, tendremos que averiguar por nuestra cuenta qué coño ha pasado para virar 180º de un plumazo.

      La posición española, también de los gobiernos de González y de Zapatero, siempre fue tibia. Pero este abandono repentino… en fin…

      Tendremos que hablar mucho sobre esto.

      FUERTE ABRAZO, AMIGO

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  3. Odio que me mientan, me encanta mentir y pongo toda mi imaginación, mi excelente memoria y toda la inteligencia de que dispongo en que no me pillen en un renuncio.
    Si sé que me han mentido es porque quién lo ha hecho insulta mi inteligencia o es muy torpe. Si es bueno no me enteraré.
    Ese consejero que hablaba de un informe de Cáritas,que no se había leído, igual que tampoco hoy el del Ayuntamiento de Madrid, hizo muy bien su «trabajo» no habló para contentar a los pobres, los pobres están buscando un trozo de pan para su casa o una litrona, depende del tipo de pobre. No votan, no tienen tiempo para eso.
    Sin embargo lo que dijo ese fulano aún hoy lo he escuchado y eso es lo importante, no si lo que se dice es verdad o mentira.
    A los veinte mil millones también les pasa lo mismo.
    Desde el no a la guerra, o antes, nos dan la matraca a diario con las subvenciones del cine. Pero no dicen nada de la industria automovilística.
    Es más fácil que la abuela Amparo se siente en el sofá y se hinche a ver películas antes a que se compre un coche, seguramente porque no tiene carnet de conducir.
    Una película, su producción, es algo más que actores, emplea mucha más gente que la construcción, no genera especulación ni corrupción. Tampoco obliga a nadie a endeudarse para toda la vida. Pues lo mismo pasa con lo otro, Irene Montero o Javier Bardem, es lo mismo.
    Ayer escuché a uno de los dirigentes de los que han convocado la huelga de transportistas, se quejaba de que la contratación de cargas pasan por demasiadas manos, hoy he escuchado a una persona que tenía contenedores parados en puertos que apestaba a intermediario. Si esa persona no se preocupa de a que manos va a parar lo que le cuesta mover los contenedores ahora no tiene motivos para quejarse. Ella compraba contenedores en origen X a destino Y, sin arriesgar, compra lo que ya tiene vendido, va todo programado, si la cadena se para en un punto viene la debacle.
    Si a ti mientras te he subido la mantequilla de uno con cinco a uno ochenta cts o la pasta de setenta céntimos a uno con sesenta y te dicen que la culpa es del combustible mientras los transportistas, como los agricultores, trabajan a pérdidas te preguntas a donde va a parar ese dinero.
    Así es el mundo y no lo va a cambiar ni guerras ni pandemias, que por cierto, tanto una como otra se adormecen a base de números.
    Lo del Sáhara mejor no decir nada, me salen insultos para Bolaños, que debe ser un infiltrado de vox, y para Sánchez que necesita agarrar de nuevo el Peugeot y darse otra vuelta por España, parece bastante ido de la realidad.
    Feliz semana, abrazos.

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    1. Fíjate, amigo, que las semanas parece que se suceden iguales persiguiéndose (como diría Neruda).

      Este comentario a la entrada del domingo pasado (mil perdones por haberlo pasado por alto), encaja perfectamente en la de este: El Sáhara olvidado, el transporte en manos de intermediarios que se aprovechan de los autoexplotados falsos autónomos, y el Gobierno a por uvas, como pollo sin cabeza, cacareando la suya que nada parece tener que ver con la nuestra.

      Un tiempo oscuro.

      Y Vox escalando.

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