Fantasmas de Navidad

-¿Aparecieron?

-Aparecieron. Otra vez. Están por todas partes.

-¿A quién se parecen?

-Se parecen a sí mismos. Y al tío Alejandro, que en paz descanse.

-¿De dónde vienen ahora?

-Del pasado. Del presente.

-¿Cómo son?

-Siniestros. Con una sábana negra bordada. Y gafas oscuras. Y bigotito gris.

-Mamá ¿estás segura de que son fantasmas?

-Claro que lo son. Vienen de otros tiempos, la comida es suya y los autobuses y los bancos… pero no los bancos de la calle, no, los bancos que tienen sucursales. Son los dueños de la vida de las personas y de su fama y de sus haciendas…

-Mamá… ¿seguro?

-¿Es que no ves las noticias?

-¡Pero bueno! Creía que estabas hablando en serio, mamá.

-¿Y no te parece serio? No puedo dormir: están en mi vida, en el cuarto de estar, vienen todas las noches a recordarme que les pertenezco, que todo ha sido en vano, que se ciernen sobre lo que respiramos con un manto plomizo que abarca hasta más allá de lo que se ve desde la ventana del comedor.

-Mamá, vives en un bajo.

-Eso es verdad… pues más allá.

-¿Has cenado?

-Sí.

-¿Qué te has preparado?

-Hervido.

-¿De?

-Alcachofas, del que le gustaba a papá.

-¡Pero mamá! ¿En Nochebuena?

-Ni cuenta. Pero ¿cuándo mejor?

-¿Estás triste?

-Pues no. Estoy asustada.

-Los fantasmas…

-Ellos.

-No vendrán a por ti.

-Sí vendrán. A por mí. Vendrán los del pasado, arrastrando la herencia enrobinada de sus ancestros, atada y bien atada, porque se han despertado al abrir el sarcófago del dictador y se han quitado los ropajes blanqueados que los hacían confundirse con las demás personas. Vendrán los del presente, que vagan por los pasillos de los mausoleos seguros de estar muertos en busca del bocado con el que saciar el hambre de esta semana: carne fresca para dar otro tumbo. Vendrán los del futuro que aún no sospechan que su muerte será lenta y dolorosa, mirando inquietos a derecha e izquierda a la caza de un trozo de fortuna que les preste tres minutos en horario de máxima audiencia para unirse al grito ¡yo sí doy propina!*

-¡Mamá! ¡Te estás tostando!

-Ya lo sé, ya.

-¿Qué has bebido?

-Mi vasito de vino de todas las noches. Y que no me falte.

-Pues no es para tanta ensoñación…

-Mira a tu alrededor. Dime cuánto tiempo hace que no sientes que uno de ellos está vivo, que uno te mira a los ojos, que se atreve a ponerse frente al espejo sin miedo a no ver nada al otro lado.

-¡Pero si no los conozco!

-¡Claro que los conoces!

-¡Que no!

-Fíjate bien. Los tienes contigo. Los puedes oler. Están agazapados en el ruido insoportable que hace la televisión, llevan un vestido de seda muy caro y perfume del que anuncian mujeres ingrávidas con muy poca ropa, invitando a vivir en el sueño irreal de la opulencia.

-Mamá, mamá, mamá ¿estás bien?

-Claro que no. ¿No has visto a los obispos protegiendo a los curas abusadores de la investigación de los fiscales? ¿Cómo voy a estar bien? ¿No has visto a esos jueces arañar por sus sillones? ¿Eso te haría estar bien? ¿No has oído a los jefes de los empresarios queriendo esquivar a los inspectores de Trabajo? ¿Cómo voy a estar bien? ¿Es que tú no los ves? ¿No te rondan? ¿No te asustan? ¿No los reconoces?

-¿Los reconoces?

-Claro que sí. Los vi antes de que tú nacieras firmando sentencias de muerte. Los vi durante tu infancia robando recién nacidos. Los vi impartiendo injusticia, condenando almas puras, abusando de mujeres, escondiendo inmundicias. Los vi mientras crecías desvanecerse entre la multitud, agazaparse a la espera. Y ahora han vuelto.

-…Ya los oigo.

(*) «Yo sí doy propina» es el mensaje navideño-televisivo de la Comunidad de Madrid. Y así…

Mi hermana Maripepa y yo mismo te deseamos feliz Navidad.


14 respuestas a “Fantasmas de Navidad

    1. Ni siquiera los fantasmas van a poder impedir que celebremos. A pesar de ellos, por más que lo intenten y lo intenten y lo intenten, celebraremos, reiremos y disfrutaremos de esto que no nos pueden quitar: la dignidad.

      Mil gracias, Chelines. Feliz Navidad. Un beso enorme.

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  1. No es que me guste, es que me encanta. Me encanta cuando eliges el formato diálogo y me encanta ese misterio, las sombras, los fantasmas, la aparente locura de quien, con más cordura que nadie, los ve.
    Lo q

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    1. Un poco de miedo el resurgir de aquellos procuradores en Cortes, jueces togados, subsecretarios… arrastrando sus bolas (las de acero, digo) por todas las instituciones que pensábamos democráticas y llenándolo todo de pasado.

      ¡Cómo me gustaría que, por un minuto, se vieran con nuestros ojos!

      Fortísimo abrazo, amigo

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  2. Y feliz Navidad, pese a todo ello, intentaremos y lograremos que estas fiestas sigan siendo un homenaje a la familia y los amigos. A disfrutar, que es lo que toca ahora. Felices fiestas a todos los que pensamos por aquí (me ha gustado la frase de Chelines)

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  3. No podremos, como en la obra de Dickens, hacer desaparecer a estos fantasmas de las navidades pasadas y presentes. ¡Mecachis, que limitados somos los humanos fuera de la ficción !
    No podemos hacerlos desaparecer, seguro, pero si debemos mantener nuestra capacidad de resiliencia para limitarlos, para intentar que vuelvan dentro de la lámpara. Si no lo intentamos ¿que dirá el cuento de nosotros mismos?
    ¿Hablará de nuestra apatía, de nuestra incapacidad…?
    Espero que no.
    Apenas hay tiempo ¿lo lograremos?.

    Felices días, amigo.

    Un abrazo para todos y sigamos pensando por aquí

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    1. La cosa es que tengo la impresión de que el cuento va a hablar muy mal de nosotros. Y tampoco sé muy bien si el tiempo que queda sabremos aprovecharlo…

      La culpa no puede ser sino nuestra (había tenido la tentación de echar balones fuera). Nuestra, de quienes perdimos la capacidad de comprender nuestro contexto y nuestra, de quienes perdimos la capacidad de transmitir lo que sabíamos (porque lo sabíamos) a los que tenían que tomarnos el relevo.

      Así que no sé si estamos a tiempo, pero sí sé de lo limitado de las capacidades de los seres humanos fuera de la ficción y, fatalmente, lo que nos hemos limitado negándonos a ejercitar las pocas que teníamos.

      FELICIDADES, AMIGO, feliz Navidad y fuerza para contarlo todo.

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  4. Esos fantasmas que todos cocemos y que también vemos , pero oiga eso es así están hasta en BenIdorm que los acabo de ver.

    Feliz navidad para todos menos para los fantasmas y fantasmones.

    Buen domingo

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