La Sala que condenó a quienes promovieron la independencia de Cataluña y a quienes contribuyeron a ello no ha querido amnistiarlos. Esa misma Sala.
Porque a la Sala que condenó a quienes promovieron la independencia de Cataluña y a quienes contribuyeron a ella, simplemente, no era partidaria.
Corrige con ello la Sala Segunda del Tribunal Supremo el dislate que, para ella, supone amnistiar a quienes ella misma condenó. Porque para la Sala Segunda del Tribunal Supremo, el Poder Legislativo se equivoca. Y ella lo corrige.
Doctores (menos una —la firmante del voto particular emitido en el Auto—) tiene la Sala Segunda del Tribunal Supremo.
Interpreta la Sala Segunda del Tribunal Supremo que hubo malversación, y que la hubo porque quienes promovieron la independencia de Cataluña y quieres contribuyeron a ello debieron haber pagado el procés de su bolsillo y no de los presupuestos de la Generalitat.
Los magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo (menos una) tenían la misión de interpretar el artículo 1 a), que es el primero de todos, de la Ley que se les instaba a aplicar y que reza:
1. Quedan amnistiados los siguientes actos determinantes de responsabilidad penal, administrativa o contable, ejecutados en el marco de las consultas celebradas en Cataluña el 9 de noviembre de 2014 y el 1 de octubre de 2017, de su preparación o de sus consecuencias, siempre que hubieren sido realizados entre los días 1 de noviembre de 2011 y 13 de noviembre de 2023, así como las siguientes acciones ejecutadas entre estas fechas en el contexto del denominado proceso independentista catalán, aunque no se encuentren relacionadas con las referidas consultas o hayan sido realizadas con posterioridad a su respectiva celebración:
a) Los actos cometidos con la intención de reivindicar, promover o procurar la secesión o independencia de Cataluña, así como los que hubieran contribuido a la consecución de tales propósitos.
En todo caso, se entenderán comprendidos en este supuesto los actos tipificados como delitos de usurpación de funciones públicas o de malversación, únicamente cuando estén dirigidos a financiar, sufragar o facilitar la realización de cualesquiera de las conductas descritas en el primer párrafo de esta letra, directamente o a través de cualquier entidad pública o privada, siempre que no haya existido propósito de enriquecimiento, así como cualquier otro acto tipificado como delito que tuviere idéntica finalidad.
Y ¿hubo enriquecimiento? ¡Sí! Porque para la Sala Segunda del Tribunal Supremo, el dinero que no te gastas te enriquece.
A sensu contrario, podríamos interpretar que no, que es el dinero que te gastas el que te empobrece y no al revés, que es difícil apreciar ánimo de enriquecimiento en el cotidiano intento de escaquearte de pagar el desayuno un día más (abogo desde aquí por adquirir la costumbre de jugárselo a los chinos, que es mucho más elegante) y mucho más difícil concluir que tal conducta (la de no pagar el desayuno) merece reproche penal por cuanto te enriqueces a costa de tus compañeros de oficina.
Los actores del procés cometieron indudablemente delitos de malversación. Y de ese delito, indudablemente, los amnistió la Ley Orgánica 1/2024, de 10 de junio, de amnistía para la normalización institucional, política y social en Cataluña que, indudablemente establece que “En todo caso, se entenderán comprendidos en este supuesto los actos tipificados como delitos de usurpación de funciones públicas o de malversación, (…) siempre que no haya existido propósito de enriquecimiento”, esto es, que no se lo hayan llevado crudo.
Cabe recordar que las reglas de interpretación de las normas jurídicas están tasadas en el Título Preliminar del Código Civil (o sea que uno, por muy juez que sea, no las interpreta como le sale de los cojones a riesgo de cometer delito de prevaricación).
¿Nos cae gordo Carles Puigdemont? A mí desde luego sí. ¿Cometió delito de malversación? Sí (toda la pinta tiene aunque no sea cosa juzgada hasta la fecha porque el hombrecillo se dio el piro) y otros pocos, parece. ¿Las Cortes Generales quisieron amnistiar a Carles Puigdemont de los delitos cometidos como consecuencia de promover el proceso independentista de Cataluña? Pues a la Sala Segunda del Tribunal Supremo le parece que no tanto: que dejó el poder legislativo abierta la puerta a que, no habiendo sufragado los gastos de su bolsillo, el de malversación de caudales públicos quedara fuera de la voluntad de perdón del legislador.
Y esa interpretación de la Sala ¿no tiene toda la pinta de ser caprichosa?
La voluntad del legislador fue palmaria. Los jueces tienen que dejar de hacer política cuanto antes porque, ni es lo que les toca, ni la entienden bien.

Dicho de otro modo, cuanta más política se empeñen en hacer los jueces, más los otros dos poderes interferirán en la justicia. Porque los jueces no representan la soberanía popular, de la que emanan todos los poderes del Estado de acuerdo con la Constitución y con el sentido común democrático. Funcionaros, dotados de la máxima independencia que es posible, pero ni por encima del bien y del mal, ni garantes de la moral pública, ni ungidos de poderes extraordinarios más allá de los que la propia Constitución les otorga.
Y entre ellos no está el de corregir al poder legislativo. La voluntad del legislador, les guste o no, está por encima de la voluntad del juzgador. Sustituir una por otra subvierte la naturaleza misma de la democracia. Cuando esta subversión proviene del Tribunal Supremo, el Estado de Derecho se pone en riesgo.
La inconstitucionalidad de la Ley a la que nos referimos, si fuera el caso, será otra instancia la que la declare. Otra instancia, el Tribunal Constitucional, que cae fuera de la organización judicial española.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
Al ir a comprar pan ésta mañana he visto que tenían una empanada de alcachofas con cebolla caramelizada. Una especie de sombrero de picador con casi 4 CMS de altura, un escándalo. Costaba 40 pavos, he resistido la tentación, si me la compro no llega a casa, me la zampo en el coche. Afortunadamente he tenido un enriquecimiento de 40€, una cosa por otra. En el programa La Ventana pusieron el mismo ejemplo pero con un Mercedes de alta gama. Imagínate como se dispara tú patrimonio cada vez que pasas por el concesionario y miras el buga de marras.
Jueces y… Policías se vuelven bichitos raros, es cierto eso de que el poder corrompe. Y tanto unos como otros tienen poder y los transforma. No digo que sean corruptos, pero si hay un antes y un después.
Luego que haya jueces que sueltan violadores o acosadores por «falta de pruebas» es otra cuestión.
Las quince causas abiertas y archivadas contra Podemos, antes de que a los jueces les diera por acosar a Pedro Sánchez ya avisaba de qué iba ésto.
Dado que Téllez, Cuca Macarra, Díaz Ayuso y alguna gaviota carroñera mas están todo el día graznando con la corrupción en la Moncloa aquí dejo un link con un vídeo de Cayetana hablando sobre la presunción de inocencia.
NOTA TÉCNICA: La Sala 2ª del TS, esa manejada por detrás, aplica el principio jurídico, ya contemplado en el derecho romano: SI NO COMPRO LOTERÍA ME TOCA EL REINTEGRO.
Feliz domingo, abrazos.
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Acabo de caer en que debería ser yo un hombre completamente rico: no me gustan los Mercedes y, por ende, mi patrimonio debe ser de los más envidiados de mi comunidad.
Que en mi cuenta haya 83,50 € una vez aplicada la paga extraordinaria en seguros y ortodoncias debe ser un mero error de cálculo o un falseamiento grosero de mi contabilidad y mi condición de empleado público (que hace que mi estrecho peculio provenga en su totalidad de la cosa pública) me convierte, per sé, en sospechoso de malversación agravada.
Ahora dudo si ir a entregarme voluntariamente o poner el asunto en manos de Manos Limpias (valga la redundancia) para que me encause el juez Peinado y ponga lo mío a los pies de los caballos.
Para cuando la cosa quede en nada (no soy cometedor de actuación alguna que merezca reproche penal) mi fama ya estará encumbrada porque, de no ser nadie, habré pasado a ser el enemigo público número 3.
Y así funciona esto.
¿Pelín de pudor?
Pelín de pudor.
Pero doctores tiene la Sala Segunda del Tribunal Supremo.
GRACIAS, AMIGO
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Por la cuenta que me tiene , cuánto me alegra que ni tengas ese gusto ,que no digo que sea malo ( lo del Mercedes ), pero ni te pega y te gusta , y eso a mí también me gusta .
buen domingo .!!
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Pues nada… no coincidiremos en el concesionario (en el de Mercedes no, que yo soy más de PSA)… ¡Y tan campantes!
¡Y más ricos!
¡Un abrazo, amigo!
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No sé por qué no lo veis: cuanto menos gastas, más rico eres. Es de cajón.
Los que creemos ricos, lástima, no paran de gastar, son pobres realmente. Los que creemos pobres, aleluya, que no gastan, son realmente ricos. Bendita Sala 2ª. Y nosotros sin saberlo.
Verás como al final me convenzo a mí mismo.
Ay, los poderes. Más le vale al legislativo andar fino en su labor. Muy fino.
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