Su Santidad el papa León XIV
Estado Vaticano.
Querido papa:
Ya sabes que cuando vienes a un sitio se suele liar la de Dios es Cristo (nunca mejor dicho) entre medidas de seguridad, mandatarios en lucha por verte el primero, periodistas ávidos de titulares y muchedumbres enardecidas capaces de cualquier cosa por conseguir una primera fila o, al menos, una posición que les permita obtener una foto más o menos creíble en la que aparecer, devotos, con el corazón henchido y contigo de fondo, en actitud de saberse en el sitio donde uno debe estar.
Pues aquí igual. 14.000 agentes y un número aún sin cerrar de autobuses desde lo más recóndito del país hasta juntar al millón de personas, fiel arriba, fiel abajo, que estiman se darán cita en la capital para seguirte en tus primeros tres días de visita.

Me han dicho que duermes en la Nunciatura Apostólica, que debe ser así como la embajada del Vaticano y que te atienden cinco monjitas (seguro que bien escogidas), todas ellas hijas de Santa María del Corazón de Jesús. A mí me parece bien, porque los hoteles en Madrid están por las nubes y el servicio no digamos, y gastar por gastar es tontería cuando uno lo puede encontrar todo dentro de casa. He sabido, además, que la orden en cuestión tiene como misión principal «hacer amar en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús», con un enfoque centralizado en la adoración a la Eucaristía y el espíritu de reparación. Vale que no sé bien bien lo que quiere decir esto del espíritu de reparación, pero no parece malo, así a bote pronto.
De todas formas, papa, amigo, cuidado con eso, que en esta España nuestra hay mucha feminista de colmillo retorcido (tú ya me entiendes) y aunque no sé si en eso de la doctrina social de la iglesia que preconizó tu antecesor León XIII está muy presente lo de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, temo que relegarlas siempre a tareas domésticas haga saltar las alarmas de algún grupúsculo de radicales.
Esto a Ayuso no le va a sentar mal, no hay cuidado. Sé que va a ir a verte mañana… Es simpática, ya lo verás. No profundices mucho en la conversación con ella: que no se pierda. Te lleva de regalito un libro de fotos que ha preparado ella misma, así que tienes la visita hecha con ver los ‘santos’ y comentar las jugadas. Te va a gustar. Si te dice que le gusta la fruta sospecha que algo no va bien en la visita y si te habla de ‘perro Sánchez’ recuerda que se refiere al presidente del Gobierno de España. Es así ella de jacarandosa. La medallita quédatela. Es la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid y le hará ilusión si te la pones un ratito, aunque sea para la foto. No vale mucho, pero te la ha concedido de todo corazón.
Luego ya en España nada, todo bien, ya lo verás; tus misas y tus cosas. Los jóvenes, las vigilias, todo eso. Es muy del gusto de la grey y ya te digo que van a ser por lo menos un millón de fieles. Yo te veré por la tele, que me dan mucha pereza las aglomeraciones y al fin y al cabo la Palabra se escucha ya de mil maneras.
Perdona que me atreva a darte un consejo, papa, amigo, sabiendo como sé de tu infalibilidad. Es sobre tu discurso en el Congreso. Es que aquí las cosas no están nada bien y si disgustas a según qué sector de la política o de la cosa judicial, corres el riesgo de que te metan a la Guardia Civil en la Nunciatura, y ahí no sabes ni como entran ni como salen, pero sobre todo no sabes con qué salen. Ya sé que con los Vox no te llevas muy bien, pero los tienes allí sentados y con la escopeta cargada (es un decir de aquí, no es que vayan a intentar un magnicidio con luz y taquígrafos).
Piensa que aquí, en apenas unos meses, se han cargado a un fiscal general del Estado, han atropellado la fama de un expresidente y han metido a la Guardia Civil en la sede del partido del Gobierno, amén de mantener en vilo a la familia del presidente con causas de muy dudosa sujeción jurídica: la ofensiva judicial contra el partido del Gobierno es de proporciones desorbitadas y el partido del Gobierno parece complacerse en darles carnaza metiéndose goles en propia puerta.
Nada fácil el momento en el que has elegido pasarte por aquí. El problema se resume fácilmente: tantas son las ganas de alcanzar el poder que tiene la derecha (que lo considera suyo por derecho divino), que han decidido movilizar todos sus recursos para tumbar al Gobierno legítimo, los limpios, los menos limpios, los sucios y los muy sucios y, desde asumir la xenofobia como razón de Estado, hasta manipular al poder judicial, todo les parece lícito.
No te canso más.
Espero tener ocasión de conocerte en circunstancias más amables. Esta de tu primer viaje a España no tengo más remedio que dejarla correr… ello en la seguridad de que no vas a echarme de menos.
De religión y de convicciones ya charlaremos, que lo que es de fe ando más bien escaso.
Quedo todo afectísimo, tu seguro servidor.
Pd.: si tienes ocasión haz que me envíen esta encíclica tuya dedicada. Coincido contigo en que a esto de que la inteligencia artificial deje en manos de cuatro magnates el poder terrenal al completo… hay que ponerle coto cuanto antes.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.