La diputada Ana Belén Vázquez Blanco necesitaba un minuto de gloria y exhibió desde su escaño un bote de gas pimienta en el que concentró todo su saber sobre el drama de Ceuta, ofreciendo a sus señorías unas explicaciones a las que ninguna prestó atención. Claro.
A la diputada Ana Belén Vázquez Blanco antes del gas pimienta la conocían en su casa y no se tiene por cierto si en su portal. En Bande (comarca de la Baja Limia, Ourense, 1.400 habitantes) algunos mayores se acuerdan de ella, porque fue alcaldesa durante un ratito entre 2006 y 2007 (se había muerto el alcalde y le tocó heredar, pero ya no se presentó a las elecciones locales de 2007).
El caso es que en Bande (Ourense), algunos mayores se acuerdan de ella.
Pues bien, la diputada Ana Belén Vázquez Blanco (en adelante ‘la diputada Vázquez’ para economizar) necesitaba un minuto de gloria sabe Dios por qué y optó por no arriesgar con un planteamiento político con el que brillar en el Congreso de los Diputados. Se armó de un bote de gas pimienta de la marca Fitodefensa 50 y amenazó a sus señorías con vaciárselo en la jeta al ministro Marlaska si no se atenía a los dictados del Partido Popular para remediar el drama humanitario que viven los caballas.
No, no. Esto es broma: no se recuerda que el Partido Popular haya ofrecido nunca solución alguna a problema ninguno y ‘la diputada Vázquez’ no amenazó en directo al ministro Marlaska, alejado para su bien del escaño de la popular.
‘La diputada Vázquez’ aprobó en su juventud las oposiciones a la Escala Ejecutiva del Cuerpo Nacional de Policía aunque nunca ejerció de tal cosa y sabe por sus estudios que un bote de gas pimienta es un arma. Como es licenciada en Derecho (y aunque no lo fuera), sabe también que está feísimo entrar armada el Congreso de los Diputados, privilegio que solo que ha concedido al teniente coronel Tejero y a los guardias civiles a su mando en la algarada de 1981. Antecedentes había: Gabriel Rufián se presentó un día con una impresora, pero nunca se dijo que el tóner, salvo ingerido, fuera equiparable en lo perjudicial para las personas al gas pimienta.

Los minutos de gloria del PP están carísimos. Casi todos mueven a risa, como si se hubieran propuesto ganar las elecciones a golpe de carcajada por más que envuelvan su discurso (hubiera dicho discursos pero solo les conozco uno) en ese tono de gravedad que tanto ayuda a la hilaridad.
Y ¿de Ceuta? No. De Ceuta ‘la diputada Álvarez’ no habló más allá de citarla en la performance armada (la diputada) para señalar que el gas pimienta se había convertido en el material escolar básico de las niñas ceutíes.
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, señaló a la diputada performer lo que todo el mundo comprendía: que aquello era un arma y que debía sacarla del hemiciclo y del palacio cuanto antes, que las carga del diablo. La diputada, pertinaz, mintió en sede parlamentaria (esto empieza a parecer una costumbre) y aseguró que el bote en cuestión estaba vacío y que no lo sacaba de allí por su coño moreno y la presidenta que andando para la calle con el artefacto que no se lo volvía a repetir. Ceuta seguía ausente del debate.
La salida de la diputada del hemiciclo se saldó con un aplauso cerrado de sus compañeros de grupo político.
¿Qué aplaudían?
¿El arrojo de la diputada de andar por ahí con un bote de gas pimienta en el bolso de la marca Fitodefensa 50 muy recomendada en el sector porque, según cuentan, lo puede usar cualquiera sin tener mucha puntería? ¿La ausencia de contenido político de la gresca, otro gran logro? ¿El enfrentamiento con la presidenta del Congreso, que esgrimía el artículo 101 de su Reglamente (además de una buena dosis de sentido común) para prohibirle blandir el gas pimienta como argumento parlamentario?
No se sabe. Aplaudían. Feijóo no se atrevió. Tal vez comprendió. Quién sabe. Luego dijo algo así como que son cosas de crías, que no es para tanto… pero bueno, es Feijóo. Tampoco vamos a pedirle peras al olmo.
Al final, lío. Por lo que fuera, ‘la diputada Álvarez’ le pasó el aerosol a un trabajador de su grupo político con el fin de que lo vaciara para no quedar como una mentirosa y el trabajador del PP, que seguramente está ahí por lo que vale, se fue a vaciarlo a un cuarto de baño próximo con la consecuencia de doce personas afectadas de diversa gravedad y varias dependencias del palacio precintadas por la policía. Sin bajas.
Hoy, ‘la diputada Álvarez’ es mucho más conocida que ayer. Yo mismo he sabido de ella. Esto le valdrá en la circunscripción electoral en la que tenga a bien su partido presentarla como candidata en las próximas generales. E ir, irá, porque eso se traduce en votos. Así, poco a poco, se forjan las grandes victorias.
Las diputadas Álvarez están en la lucha.
Y algunas van armadas.
¡Vencerán!
El dibujo es de mi hermana Maripepa.
Para que veas, en el PP vale todo, ahora ha sido gas pimienta, pero no me extrañaría que el amigo Feijo reparta pistolitas esas pequeñitas que se meten en los ligueros de las medias como en las peliculas de espías sin marca recogidas de sus amigos los narcos, ¿ tanto miedo tiene esa señora de ir al congreso? ¿ a quien teme a los de izquierdas o a los suyos? no a los de izquierdas porque los suyos le aplaudieron.
Para que veamos el nivel de nuestros opositores del gobierno, eso lo deben de haber copiado de las ordenes de VOX que esos si van a tirar de pistola y metralletas tipo chicago en los años 20-30 de la ley seca, no me extrañaría nada.
Buen domingo.
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y, si no, te esperan fuera los de Desokupa y verás…
Bueno, Milei se presentó con una motosierra y Mohamed VI nos tira personas. Al fin y al cabo la violencia se pone de moda. Y no solo la verbal, lamentablemente.
Aunque, ahora que lo pienso, quizás la violencia siempre estuvo de moda.
Suerte, amigo. y GRACIAS.
Un abrazo.
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