Vergüenza

—Y, entonces, ¿por eso le hemos puesto su nombre a una pizza?

—Pero ¡qué pizza!

—Sí, jolín, a la Ayuso, que le hemos puesto el nombre de una pizza… Madonna Ayuso. ¡Santa Madonna!

—Que no, que lo que ha hecho la Ayuso es convocar elecciones a la Comunidad de Madrid, no comerse una pizza.

—¿No habían sido en Murcia?

—No, no, en Murcia habían presentado una moción de censura.

—¿Ya no?

—No. Bueno sí, una moción hay, pero el PP se ha comprado tres diputados de Ciudadanos para que la pierdan.

—¿Se compran?

—Se ve que sí

Intentando comprender; intentando explicarlo.

—Y ¿son caros?

—No creas.

—¡Ah! ¡Como en Madrid!

—Aquellos fueron más caros.

—¿Qué han costado estos?

—Una consejería cada uno.

—¡Ah! Pues no, no ha sido tanto.

—No. Que sepamos.

—Y en Madrid ¿qué dices que pasa?

—Elecciones. O no.

—Mira, Mari, no te entiendo.

—A ver, que Ayuso ha convocado elecciones anticipadas para que no le pasara lo que a Murcia.

—No quería comprar diputados otra vez.

—Se ve. Quería adelantarse a que los de Ciudadanos y los del PSOE  le pusieran otra moción de censura y evitar que Sánchez ‘asaltara’ la Comunidad de Madrid, como hizo con España, que dice que Sánchez es muy de asaltar los sitios. Lo que pasa es que ya se la habían puesto los del PSOE y los de Más Madrid, y ahora andan en los tribunales viendo a ver quién fue primero. Por eso te digo que habrá elecciones…  o no.

—Y, si hay elecciones ¿puede ganar el ‘coletas’?

—Ahora lleva moño.

—¿Y va a ganar?

—Pues no.

—¡Lástima! Me gusta a mí ese hombre. Con moño y todo.

—¡Pero que no se presenta! Que ese es el vicepresidente del Gobierno de Sánchez.

—¡Ah! Pues entonces que gane Sánchez.

—Que no… Que son elecciones a la comunidad autónoma y ahí se presenta Gabilondo.

—¿El de la SER?

—El hermano.

—¡Qué familiar todo! ¡Qué bonito!

—Y ha dicho que está feliz, porque las elecciones son la fiesta de la democracia.

—¡Qué gilipollas!

—Ya te digo.

—¿Ganará?

—No. Ganará Ayuso y esta vez sin comprar diputados ni nada. Como en Madrid hay cuarenta partidos de izquierda, están todos desaparecidos y no les sale de los huevos ponerse de acuerdo, pues no les da la vida.

—¿Y tendrá que gobernar con Vox?

—Sí, sí.

—Y ¿no les da como corte?

—No creas.

—Y a los que se compran diputados ¿tampoco les da corte?

—Tampoco.

—Eso va a ser la pandemia. La pandemia pone las cabecitas muy mal. Lo he leído: se llama ‘fatiga pandémica’ que quiere decir que las personas están hasta los cojones de no poder ir a los sitios.

—Pero ¿eso que tiene que ver con que Ayuso haya convocado elecciones?

—Eso digo yo, que qué tiene que ver.

—¡Pues no digas tonterías!

—¡¡Anda!! ¡Si ahora soy yo la que dice tonterías…!

—No, mujer, no digo eso. El que dice tonterías es Gabilondo… 

—Antigüillo, ¿verdad?

—Sí, sí. Antigüillo, sí. O si no la Ayuso.

—¿Y esa qué dice?

—¡Socialismo o libertad!

—(Jijiji) ¡Se la ha copiado a Trump!

—Sí. Debe ser su referencia intelectual más sólida, después de la perrita Pecas.

—Podía haber gritado ¡vamos a vacunar a la gente de una puta vez!, que en Galicia están vacunando ya a los de 50 y aquí no hemos empezado aún con los de 80.

—Tampoco es mal grito. Ni sería un mal plan.

—Oye… ¿estamos en la mierda?

—No te quepa duda.

—¡Sastremasgrandediosmio!

…En las elecciones a la comunidad de Madrid de 2003, el PP compró a dos diputados del PSOE para evitar la investidura de Rafael Simancas (PSOE) como presidente de la Comunidad. Y la evitó. Por entonces se dijo que la cosa había costado unos siete millones de euros (cinco para Eduardo Tamayo y dos para María Teresa Sáez, que como era mujer, cobró un poquitín menos por lo del techo de cristal). Por mucho menos dinero, que sepamos (unos 76.000 al año es lo que cobra un consejero en Murcia), el PP ha vuelto a garantizar el gobierno de una comunidad autónoma comprándose tres diputados, esta vez de Ciudadanos, por el procedimiento de darles un cargo a cambio de salirse de la disciplina de su partido y no votar a favor de la moción que han firmado.

A esta costumbre del PP de comprase personas para garantizar gobiernos se le llama comúnmente ‘transfugismo político’ y es una cosa que está muy fea. Bien es verdad que tiene más nombres, pero suenan fatal. Y también lo es que se entiende regular que la ciudadanía soporte prácticas de este nivel de asquerosidad con tanta mansedumbre. Conviene no olvidar que después del ‘Tamayazo’, obligados por vergüenza torera a convocar otra vez elecciones, el PP ganó por mayoría absoluta con Esperanza Aguirre a la cabeza, exponente máximo de la pasividad, el conformismo o la indolencia del pueblo de Madrid.

Isabel Díaz Ayuso, por su parte, acojonada con el affaire murciano, ha cesado a todos los consejeros de Ciudadanos y, al grito trumpista de ‘¡socialismo o libertad!’, ha convocado elecciones justo después, parece, de que Más Madrid y el PSOE, registraran en el Parlamento madrileño una moción de censura cada uno. Ahora los tribunales dirán qué pasó primero, si la disolución de la Cámara o la presentación de las mociones de censura, porque ni estas se pueden presentar con las Cortes disueltas, ni las Cortes se pueden disolver con una moción de censura en trámite.

Este es el pollo: PSOE enviando negociadores por ahí para agrandar su poder en el territorio, Ciudadanos en abierta descomposición rompiéndolo todo y a sí mismo y PP buscando su hueco para evitar que Vox se haga con la hegemonía de la derecha española.

Estos chicos del PP llevan toda la vida viajando al centro (no sé ya si ese ‘centro’ no será el de la tierra). Alfonso Guerra se preguntaba que de dónde vendrían, pero ahora ya parecen los cómicos de Fernando Fernán Gómez en su Viaje a ninguna parte, eso sí, sin aquella dignidad magnífica de los actores trashumantes.

El caso es que andan todos jugando a la suya en el momento más complicado que ha atravesado España desde el golpe de estado de Tejero o desde la gran crisis de 2007. Y ¿cuál será la de cada uno? Lo de las personas parece que no aplica en este juego macabro.

Entre tanto, observamos absortos al campeón de lanzar de güitos de aceituna, Teodoro García Egea, definir como de ‘mantenerse firmes’ la actitud de los tres diputados que, después de firmar la moción, anuncian su voto en contra a cambio de una silla de 76.000 (sillón, por tanto) en el Consejo de Gobierno. No tiene más significación que la de apreciar como cada uno justifica las barbaridades que hace acudiendo a palabras inmensas como esta de la ‘firmeza’ de espíritu, referido a quienes no son sino lacayos de fuerzas que, estoy seguro, ni comprenden.

Esto es un puto lío. Y de todo él se me ocurren solo dos conclusiones, a saber:

La primera es que no se compra a las personas (ni estas debieran venderse) y menos cuando lo que venden es la representación de quienes les han confiado su voto.

La segunda es que el panorama no está para gilipolleces.

Y me cabe aún una tercera: si la política tiene que dejar de dar vergüenza y esto es imperioso para que la sociedad avance y las cosas funcionen, los políticos tienen que dejar primero de hacer cosas vergonzosas.

Me jode enormemente referirme a la clase política en términos despectivos. Ya hay quien lo hace constantemente y nunca me ha parecido que aportara ningún bien. Pero esta semana…

El dibujo es de mi hermana Maripepa.


15 respuestas a “Vergüenza

    1. ¡Los mismos andares!

      Y ya se sabe… Si parece un pato, nada como un pato, y grazna como un pato… a lo mejor es un pato.

      ¡Un abrazo, amigo!

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  1. Creo que hoy tampoco vamos a estar de acuerdo, yo soy de la opinion que todo el que quiera debe presentarse a cualquier eleccion democratica esta claro si fuese a dedo no seria democratico como pasa en murcia , eh¡¡ quedate conmigo y te pago.
    repito estoy de acuerdo en que todo el que quiera se presente, pero como en toda competicion gana uno, los demas a la oposicion y si el señor que gana no nos gusta a la siguiente a la puta calle, pero eso de que gane uno y no gobierna por que dos o tres perdedores se unen ese es el problema, por que aunque este feo decirlo y tu me lo reprocharás, un porcentaje muy alto de politicos son politicos por interes, chupoteros que se agarran a cualquier partido con la sana intencion de vivir ellos mientras dure el tema,y su pensamientos son , pan para mi que los santos no comen, pues eso asi nos va, españa no esta en sus momentos mas boyantes, por lo tanto tenemos que recortar, donde ¿ en politicos.

    Si en España volvemos al bipartidismo ( que ya eso no va a suceder) otro gallo nos cantaria,
    creo que son muchos ( no digo somos por que algunos que trabajamos por el interes del ciudadano no cobramos, aunque no seamos muchos) los señores politicos que nos representan entre los que dicen si wuana ( no se si se escribe asi) que son bastantes y los que por el interes te quiero andres que son otros pocos, estamos apañados.

    Por lo menos ya que nos dan por culo que nos besen de vez en cuando.

    Buen domingo casi de primavera, queda poquito.

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    1. Es que lo de ganar ya no está de moda. Ahora ganar no se sabe bien qué es porque… si el PSOE sacara más votos pero fuera el único partido de izquierda y todos los demás lo doblaran ¿no estarían diciendo los ciudadanos que quieren que gobierne la derecha? Algo así, pero al revés ha pasado en Cataluña, con entre izquierda y derecha sino entre unionistas e independentistas.

      Las reglas del juego son complicadas (o no tanto) y los pactos, pienso, son tan lícitos como cualquier herramienta limpia que se pretenda usar y no desvirtúe la intención de los votantes.

      No, no pienso como tú. Creo que la inmensa mayoría de los políticos sois gente honrada y temerosa de Dios (eso último era broma), por más que los pocos corruptos que hay sean los que salen en las noticias y en las primeras páginas de los periódicos.

      Eso sí, los corruptos hacen tanto daño… ¡tanto!

      En fin, disfrutemos del domingo primaveral y esperemos a la decisión del TSJ de Madrid, a ver si Ayuso gana con mayoría absoluta y nos enteramos de lo que vale un peine.

      ABRAZO ENORME

      ¡Gracias, amigo!

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  2. Por Dios, Justo, cómo osas, piensa en esos pobres diputados de Ciudadanos, cómo lo deben estar pasando ahora,en sus familias, sus hijos, obligados por dios sabe que terribles presiones y como han tomado esta decisión, pensando únicamente en el bien supremo y en la fe inquebrantable de sus principios. Todo sea por España y por Murcia.
    Piensa en Ayuso obligada a tomar tan drásticas medidas, incluso obligada a pensar, me la imagino en su despacho, en la soledad del mando, sin más apoyo que las voces de su cabeza, dudando entre convocar elecciones o mandar una pizza a todos los madrileños.
    Justo se humano y ponte o mejor pongámonos en su lugar. No juzguéis y no seréis juzgados.
    Dicho esto, me voy a tomar la tercera copa de orujo.

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    1. Eso de las voces de su cabeza… Eso es lo que me tiene acojonado a mí. ¿De dónde saldrán? ¿Quién diagnosticará esa afección terrible que amuebla la soledad de su despacho oficial y de su cuartito de hotel?

      Será Miguel Ángel Rodríguez (MAR) ese alma buena que susurrará en su oído ¡convooooocaaaa! ¡convoooocaaaa! Será el cesado aguado el que le grite en el otro ¡gilipoooollaaaaas! ¡gilipooooollaaaaas! ¿O será el mudo espectro de Pablo Casado el que con una sonrisa de complacencia se desvanezca ante sus ojos cuando anochece en Madrid?

      Tengo miedo. Tengo mucho miedo… ¿cuál será esa fuerza sobrenatural que tan poderosamente atrae hacia los sillones del Gobierno de Murcia?

      (¡Ah, ya me acuerdo! 76.000)

      No somos nadie, amigo. Las fuerzas ocultas. Creo que son las fuerzas ocultas…

      ¡A desayunar!

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  3. No resulta fácil ni empezar, parece que tocar este terreno, solo tocarlo, aunque sea en un acercamiento intelectual, nos vaya a llenar de mugre. Seguramente será el pecado de omisión que ronda como un maleante en el fondo de la conciencia.
    Quizás lo primero sea visualizar que lo que es “normal”, se transforma en invisible, se le difuminan sus contornos. Esta naturalización, es lo que nos esta ocurriendo con en el caso de la corrupción.
    Seguro que nos vienen a la cabeza todas las expresiones estereotipadas que utilizamos de común. En algunos casos hay demagogia. Cierto. No se puede generalizar. Cierto. Pero es que el momento que estamos viviendo es de nota. El peor momento de estos últimos 40 años, con la pandemia, con una crisis galopante que abre brechas en nuestra sociedad casi imposibles de cerrar, puesto en cuestión n por unos y otros nuestro sistema democrático, con el crecimiento de la ultraderecha,….. Aquellos en los que hemos puesto nuestra confianza se dedican al sainete, o directamente a la charlotada, dando un esperpéntico espectáculo a la sociedad.
    Pero ¿si somos capaces de detectarlo porque seguimos consintiendo esta amoralidad? Quizás si analizamos que es la vergüenza podamos encontrar alguna respuesta, que no una justificación. La vergüenza es una emoción: saber o imaginar que los otros no piensan de ti lo que querrías es la causa de la vergüenza. Solo pueden hacerte sentir vergüenza, tus iguales, aquellos que son significativos para ti.
    Ahí podemos encontrar respuestas ¿Por qué los casos, como Murcia (¿para que ya recordar ya el Tamayazo o las acusaciones falsas a Demetrio Madrid en CyL?) no avergüenzan a los que los realizan o los que los muyen? Hoy, y esto es lo que me parece más dramático, sin poner colores y, aun sabiendo que caben matizaciones, nadie tiene “nada” de que avergonzarse, no se avergüenzan de sus acciones porque quién esta ahí, nos siente a los ciudadanos como inferiores, como un rebaño al que están llamados a guíar. No se avergüenzan porque poco les importa lo que piensen de ellos lo que no son de su condición, porque no somos sus iguales y nada importa lo que lleguemos a pensar, claro, de pensar algo, que eso es otro cantar. La desafección política es una cuestión de distancia moral.
    La última pregunta que cabe hacerse es ¿Qué clase de gente nos gobierna? Los ciudadanos cumplimos con nuestra obligación, votamos, elegimos, creímos, incautos, con los jirones de esperanza que aún nos queda, que aún era posible, pero ¿a quién le importa?. El ego de sus señorías está por encima de los problemas y los intereses de los españoles.
    Cada vez asistimos a imágenes más lamentables: escasez de moral y ética. Lamentable la imagen ya no solo dentro del país sino al exterior. La altura de nuestros representantes es, como poco, bajísima. Con prepotencia y chulería no se puede gestionar el interés común. Hacer de la manipulación, de la compra, de lo oscuro, las herramientas de la gestión política, es un camino que nos lleva directamente a la nada.
    De nuevo, la voluntad popular es de nuevo pisoteada. Los intereses de los partidos políticos vuelven a secuestrar la democracia. Además a lo que se ve cada vez resulta más barato, de los 7 millones de euros del Tamayazo a quedarte con una Comunidad Autónoma ,¡ojo! no digo con el gobierno, por apenas 2 millones de euros. Mientras nosotros anestesiados, impasibles…., un día más en “Sálvame”.
    Esto sí que es una alteración democrática. A ellos no les da vergüenza, pero a mí si y mucha.
    Un abrazo, amigo

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    1. Seguramente es la clave. No sienten vergüenza, simplemente, porque no nos ven. O, si nos ven, es tan desde otro plano de superioridad que no nos advierten.

      Pero ¿cómo llega un consejero a su despacho y le mantiene la mirada a su secretaria, al conductor, al jefe de Servicio de Asuntos Generales que le espera para validar su firma en las futuras resoluciones, al personal de limpieza que se ocupará de vaciar su papelera? Y, si sus hijos tienen edad de comprender… ¿cómo les explica que, por fin, le han nombrado consejero del Gobierno?

      Una vez que te has perdido el respeto ¿cómo coño lo haces para recabar el de los demás? Y, si ya no hay que respetar a los poderes públicos ¿a quién le pedimos que nos vacune, que enseñe a nuestros hijos, que nos expida las licencias urbanísticas o que mantenga potable el agua de nuestros grifos?

      ¿Nadie se da cuenta del mundo (el pequeño mundo) que está construyendo cuando compra a un diputado enarbolando la bandera de la libertad?

      ¡Claro que no nos ven? ¿Cómo podrían, un día, reparar en nosotros? ¿Qué sucedería si por solo un instante se vieran con nuestros ojos?

      Mejor que no nos vean. Mejor que nosotros no le veamos: hagamos como ellos… son tan inferiores que no merece la pena participar de sus mezquindades… y sigamos yendo hacia adelante. O para atrás.

      Un abrazo, amigo. Es un día muy triste este. Pero casi nadie más lo sabe.

      BESOS Y BESOS

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      1. No nos ven, Justo. Les da igual su desnudez delante de nosotros, no porque no se sepan desnudos, sino porque les da igual que pensemos, que sentimos, como vivimos…. No somos su mundo. Subido el escalón, no somos sus iguales.
        Es patético, y, lo que es peor, es peligroso.
        Nada es gratuito y todo tiene consecuencias…..
        Todo es perecedero y, a veces, me asusto, la verdad.

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      2. Sí. Es como dices. No nos ven. No se pueden mirar con nuestros ojos. No existimos.
        Pero les votamos.
        El populismo como forma de entender la política. La política como forma de eludir la vida… Esto va a ser caro.

        Me gusta

  4. Un día (creo) te puse una relación de nuestra prolífica literatura dedicada a la picaresca. Seguimos sin aprender.
    Hoy te dejo dos frasecitas..
    Ande yo caliente…
    Poderoso caballero…
    No sé quién soltaría la lana en el tamayazo, a lo mejor se lo quitaron de su caja B y circularon menos sobres.
    Aquí, ya sin pudor, se ve claramente que les sale gratis, pagamos nosotros; los murcianos que además les aplaudirán.
    Igual que los 108.000 pavos que cobra MAR (ese borrachín) para montar unas elecciones anticipadas que nos costará veinte millones de euros. Al tiempo que tiran por la ventana mil millones de ayudas directas que ya tenían negociadas en los presupuestos que nunca han aprobado.
    Suma a eso lo que llegue de los siete mil mas cuatro mil millones que da el Gobierno. Quizás, si lo piensas despacio, esa sea una de las causas para convocar elecciones.
    Ya sabemos todos, a estas alturas, que lo de Murcia lo tenían perfectamente controlado con su correspondiente topo cual novela de Lecarre.
    En mi tercer pueblo (Palamós) la abstención el 14F superó el 50%.
    Eso esperan en Madrid, para eso convocamos en martes. A ver si la abstención llega al 75% como Maduro, así nos ocupamos más de lo nuestro y menos de Venezuela, a no ser que fuera para echar una mano.
    Sabes que me gustan tus diálogos porque todo está dicho y no hace falta discurrir mucho, pero hay algo en que no estoy de acuerdo. Esto no es un “puto lío” esto es Randstad amigo… hay que quedarse con toda la tarta que la cosa anda jodida en el partido y hay mucho ex director general llorando en Génova y llenando cajas para la mudanza.
    Y pasar del coche oficial al capitone es muy humillante.
    Feliz domingo, abrazos.

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    1. Parece un chiringuito irrompible, que se defiende a costa de lo que sea, sin reparar ni en gastos ni, desde luego, en moralidad. Inexpugnable. Inatacable. Lástima que la izquierda.no se despierte y decida, por fin, tomarlo. Sería tan sencillo…

      El populismo produce monstruos, como el sueño de la razón. Y es electoralme incontestable si enfrente no hay nadie.

      Un punto de abstención bien calculada de la izquierda, otro de manipulación de las grandes palabras y otro de dopaje… el cóctel perfecto.

      No le puede salir mal. ¿Qué puede importarle si ha parado a Sánchez en la puerta de una moción de censura y se va a garantizar cuatro años más de mandato, frente a Pablo Casado?

      La descomposición del PP, como a Feijóo, le pasará por un lado.

      Lo tiene perfecto.

      Los madrileños… peor.

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  5. A estas horas, si el TS no lo remedia, que no lo hará, toca votar.
    Y en esta tesitura te envidio porque tú lo tienes muy sencillo.
    Yo estoy como Hamlet pero con cuatro cráneos, incluyo la abstención, por no dejar nada fuera.
    Creo que hemos llegado a ese punto en que la rosca chapa gira y no agarra.
    Me cisco en las maldiciones chinas, en particular en esa de: ojalá vivas rmomentos extraordinarios.
    Yo estoy ya de “momentos extraordinarios” hasta el pié; nos esperan veinticinco años más de ultraderecha en Madrid. Más.. porque Leguina como izquierda no cuenta.
    Un abrazo.

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    1. En efecto, si votara en Madrid lo tendría clarísimo. Querría sacar a la derecha del poder y no veo más que un camino que, seguramente, es el mismo que ves tú.
      Y Legina… se escoró a la derecha después.

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