Retrato de una liberal sin filtros

Isabel Díaz Ayuso, como casi todas las personas cuya inteligencia raya el conjunto vacío, no tiene filtros. Esto le pasa también a los niños y le pasa a los ancianos, a los unos por falta de conocimiento, a los otros por sobra de ellos y por ocupar una posición en la escala social en la que ya les va importando todo un huevo.

(Al escribir esto pienso de repente que a lo mejor si los tiene y que podría decir cosas aún más delirantes que las que dice si los retirase, pero me cuesta imaginar alguna.)

El caso es que Isabel Díaz Ayuso, como casi todas las personas con inteligencia cercana al valor cero, parece no tener filtros y con tal motivo, dice aquello que le viene en gana sin el más mínimo proceso intelectual, proceso para el que, por sí misma, no parecería dotada.

En realidad esto no es bueno ni malo. Le da a la escena política un punto de realidad que ya conviene, en un tiempo en el que los mensajes andan tan medidos que suenan a hueco. Y eso es lo bueno. Lo malo es lo que trasluce.

En la cabeza de Isabel Díaz Ayuso no hay inteligencia (los madrileños y ella qué quisieran) pero sí hay ideología, aunque sea sin intelectualizar, aunque sea en bruto. Aunque sea con cero análisis político previo, en la cabecita de Isabel Díaz Ayuso hay una verdadera liberal, sin matices, sin filtrar, sin correcciones.

Por eso baja los impuestos y después dice que no se le puede regalar la educación a todo el mundo. Eso no es porque sea idiota, como a cualquiera se le podría representar al escucharla, es porque su ideología sin pulir se asienta en esos esquemas.

“No se puede regalar la educación a todo el mundo, porque no es sostenible”, ha dicho.

Éxtasis

Para comprender que se trata de ir en contra de un derecho constitucional, pues es tanto como negar la universalidad del derecho a la educación, y que es un asunto que se roza con la cosa de la igualdad (otro precepto constitucional), tendría Isabel Díaz Ayuso que conjugar en el mismo pensamiento tres conceptos: principios constitucionales, derecho a la educación, igualdad de todos los españoles y eso haría estallar la cabecita de la presidenta, poco entrenada para procesar ideas complejas. Pero hay aún una cuarta derivada en este estrambote, y es la que se produce cuando la imbecilidad en cuestión se verbaliza a la vez que se justifica la bajada de los impuestos.

Pues bien, a bajar los impuestos a la vez que se recorta el acceso universal a derechos constitucionales, la presidenta Díaz Ayuso se le antoja un mero ejercicio de ‘libertad’.

Pagad menos impuestos y seréis más libres, porque tendréis más dinero para gastároslo en los bares a la madrileña. Olvidaos de la educación pública y entonces los más libres seremos nosotros, donde ‘nosotros’ se refiere a quienes sí tengan los medios necesarios para desasnar a sus vástagos a base de coles privados y previo pago de su importe. Y no olvidéis que no se le puede regalar la educación a todo el mundo, porque entonces el sistema sería insostenible.

En la mente yerma de Isabel Díaz Ayuso, el liberalismo se confunde con la libertad. Tiene que ser porque los términos se parecen mucho (recuérdese que aseguró que lo del covid-19 era de diciembre porque la cosa terminaba en ‘d’ y que no le cabía ninguna duda respecto al año del nacimiento del virus que, claramente y como su propio nombre ya indicaba, era el 19). Es eso o sus asesores la engañan como a una china (si es que a los chinos alguna vez se les pudo engañar de tal manera) y le construyen discursos fabulosos (de fábula, en el sentido literal de la expresión). Y es eso, o su capacidad de hacerse la imbécil para soltar majaderías que después corren como la pólvora de mente atrofiada en mente atrofiada es admirable.

Y ahora mis detractores me perdonarán, porque me he marcado un Vargas Llosa. Mi excusa: sí; considero que cualquiera que piense que no se puede regalar la educación a todo el mundo porque no es sostenible y justifique a renglón seguido que hay que bajar los impuestos, tiene la mente atrofiada; considero que votar a quién lleva esto en su programa es votar mal, muy mal; considero, alineado con el Nobel de Literatura, que los pueblos que votan mal lo pagan muy caro; y, aunque sí creo que tenga su importancia aquello de votar en libertad, creo que no hay que votar opciones proclives a vaciar nuestra agenda de logros constitucionales para favorecer los negocios de quienes les pagan las campañas.

Liberalismo no es libertad.

O empezamos a decirlo muchas veces o estos que juegan a que nos van a hacer libres van a terminar con todo lo que, realmente, nos hace iguales.

El dibujo de mi hermana Maripepa.


2 respuestas a “Retrato de una liberal sin filtros

  1. Ami no me sorprende en absoluto la idea de la señora Ayuso de bajar impuestos y recortar servicios indispensable como la educacion, es facil echar las cuentas , mas dinero para gastar perfecto te voto por que me das lo que yo quiero , que no tenemos eduacion o sanidad no pasa nada, volvemos a la dictadura que cada perro se lama su cipote, que no tienes cultura ( por falta de educacion) no pasa nada a trabajar por 4 duros por que otra cosa no puedes pedir, lo justo para comer, los niños de bien seguiran haciendo eso vivir bien, volveremos a las fincas con familias como los santos inocentes, señoras del casero pasadas por la piedra , sin problemas
    lo que el señorito mande, pero no importa ahora me van a dar el caramelo.

    Aqui en mi pueblo en aquellos entonces de la dictadura teniamos un señor adinerado que tenia en el pueblo una tienda de ultramarinos, tenia a un señor para hacerles los trabajos del campo de sol a sol y no cobraba mensualmente iba consuminendo los viveres para subsistir y al final de años ajustaban cuentas y cuando llego ese dia el trabajador le debia a su AMO unas alpargatas.

    Esto es veridico.

    O la gente se espabila o volvemos muy atras.

    Espero que la cordura llegue y empieze por los votantes madrileños.

    Buen domingo

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    1. No es mal sitio para empezar.

      Pero si los votantes madrileños siguen queriendo pagar menos impuestos a costa de no tener servicios públicos, solo hay que irse de Madrid.

      Esta muchacha parece hija del AMO de tu relato. Aún no se ha enterado de cuánto necesita los servicios públicos porque, hasta aquí, ha debido poder pagarle su papá todos los que precisó.

      Quiere ser la presidenta del Gobierno de España. Dice que España se merece un Gobierno como el que ella formaría. Y ¿sabes qué? Que a lo mejor es verdad. A lo mejor nos lo merecemos.

      Enorme abrazo, amigo.

      GRACIAS

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