¡Guerra!

Y. N. (su madre ha pedido que no se escriba su nombre, porque tiene miedo) era, hace trece años, un periodista pro-europeo de unos treinta que vivía en Kiev, no sé a qué lado del río Deniéper.

Hace trece años fue asesinado (¿plutonio?, ¿ricino?), porque en Ucrania, ser un periodista pro-europeo te costaba la vida hace trece años, igual que hace unos meses o hace unas semanas. Hoy te cuesta la vida solo ser ucraniano, porque a la hora de escribir esta página, las tropas rusas ya han entrado en Kiev.

También fue asesinada su esposa, algo más joven, seguramente porque hace trece años, igual que hace unos días, ser la esposa de un periodista pro-europeo también te costaba la vida en Ucrania. No como hoy, que no hace falta ser la esposa de nadie.

Me lo cuenta roto en llanto un amigo de Santa Cruz de la Zarza (Toledo) que luego me pide perdón por sus lágrimas, porque se acuerda de que los hombres no lloran, aunque hayan compartido noches de nalyvka con periodistas o esposas de periodistas o madres de periodistas asesinados en Kiev.

No empezó ayer. La invasión de Ucrania empezó hace ya muchos años, lo más probable en el mismo momento en que una república que había pertenecido a la Unión Soviética y cuya capital había sido la de la propia Rusia en otro tiempo, manifestó su voluntad de salirse de la órbita de influencia (tiranía) rusa para abrazar un modelo de convivencia algo más cercano a este del que sus vecinos europeos venimos disfrutando desde el final de la negra ensoñación nazi y la Segunda Guerra Mundial.

¿Será tan sencillo?

¿Será verdad que Vladímir Putin sienta Ucrania como “parte integral de nuestra propia historia, cultura, espacio espiritual” (de su discurso de este último lunes), y haya sido este amor patrio el que lo arrastró a traicionar, a intimidar, a espiar, acosar a cada ucraniano, hasta esta guerra final?

Vladímir Putin enarbola la bandera imperialista del antiimperialismo y salva a Ucrania de la tentación de sucumbir a los McDonald’s  y a los smartphone de última generación, mientras China se cuela por el hueco que deja la férrea defensa de la OTAN con sus contenedores de tecnología punta por la Ruta de la Seda.

Recupera lo que siente suyo, de su propia hacienda, lamentando la descomposición de la URSS y el “robo” de soberanía que supuso la independencia de las repúblicas que se desgajaron de ella y que ahora buscan formas de vida alejadas de ese verdadero imperialismo del poder omnímodo. Lituania, Letonia, Estonia, Ucrania… ¿qué más necesitará para satisfacer ese ego monstruoso? ¿Tal vez Moldavia? ¿Georgia?  ¿Hará efectiva su amenaza insolente a Finlandia y a Suecia si prosiguen su intención de ingresar en la OTAN? ¿O será verdad eso de la historia, la cultura y el espacio espiritual y se conformará joderle la vida solo a los que sobrevivan de los cuarenta y un millones de ucranianos después de la matanza que ya están sufriendo?

Matanza. Matanza, fría, eficiente, estratégica, calculada salvo en los efectos colaterales que son, como los demás efectos, incalculables. ¿Doscientos muertos a esta hora? ¿Ya trescientos? Bombardeos, sirenas, tanques, el Metro convertido en refugio antiaéreo, cadáveres… imágenes a todo color que nos recuerdan aquellas en blanco y negro del principio del siglo pasado que pensamos que no volveríamos a ver. Imbéciles… ¿lo pensábamos? ¿Para qué otra cosa se fabrican los tanques y los misiles?

Pero no viene de aquí. Viene de lejos. Aquel otro sufrimiento, el de la Ucrania sometida a vigilancia, silenciada de disidentes o de europeístas. El sufrimiento de las madres de los N. Y.  asesinados con la punta de un paraguas manchada de ricino. Ese, viene de lejos.

A lo mejor es China, (o India o Emiratos Árabes Unidos, los tres países que se han abstenido este viernes al votar la propuesta de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que pretendía condenar la ofensiva de Vladímir Putin sobre Ucrania y pedía el cese inmediato del uso de la fuerza, finalmente en la papelera vetada por la Federación Rusa). A lo mejor es la OTAN. O a lo mejor es la única manera de preservar una forma de estar en el mundo en la que ya nadie cree (quizás solo casi nadie). A lo mejor, solamente, es explicar a occidente que el Este aún la tiene muy grande, o que tiene mucho gas, o que tiene armamento nuclear suficiente para romper el planeta.

A lo mejor es solo Vladímir Putin, un tipo que se hace fotografiar montando en oso y que, a mayor gloria de sí mismo, invade países y mata a personas, como si en lugar del siglo XXI estuviera empezando el siglo XX.

¿Será verdaderamente el alma rusa? No La de Tolstoi, Dostoievski, Tchaikovski o Stravinski, ni la de tantos y tantos rusos (científicos, intelectuales, deportistas, artistas…) que han dejado un legado cultural inmenso a la Humanidad. Debe ser la de esa parte que el propio Dostoievski definía: “El alma rusa es un lugar oscuro”.

“Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen.”*

El dibujo es de mi hermana Maripepa

* Julio Anguita González; reacción ante la noticia de la muerte de su hijo, Julio Anguita Parrado, corresponsal de guerra, en el sur de Bagdad, durante la invasión de Irak realizada por Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Polonia en el año 2003.


11 respuestas a “¡Guerra!

  1. Desde luego es una pena que no se llegue a un acuerdo para parar la guerra , esta estupida ambicion de poder que va arruinar las vidas de muchisima gente inocente solo por el ego de ser el mas cojonudo, espero que el resto del mundo actue y no permita que ese descerebrado se salga con la suya y arruine a parte del mundo, Rusia es muy grande, pero el resto del mundo es bastante mayor, y si con este energumeno se tiene que hacer como con Bil-Laden o Gadafi, pues ya esta, limpiemos la era de malas hierbas.

    Esto se nos va a ir de las manos y ya que estamos jodidos solo nos faltaba una tercera guerra mundial.

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    1. Sátrapas con un poder inmenso que lo hacen valer. Nacionalistas, al fin y al cabo, reclamando más para sí. El drama de la guerra, para la que seguimos fabricando tanques y misiles.

      El drama de la industria de la guerra, y la pequeñez de la comunidad internacional, que no sabe (o no quiere saber) tomar las medidas que, supongo, están en la cabeza de todos.

      Debe ser muy difícil gritar ¡no a la guerra! y que exportar armas de guerra siga siendo uno de los soportes de tu economía, o abogar por medidas de presión cuando de ellas depende el gas que necesita tu país.

      Y en esta permisividad incomprensible, gana Putin.

      Gana Putin.

      Un abrazo, amigo.

      GRACIAS

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  2. A todo eso añadir que también está la economía. El ciclo ultimo en el que ha sido rentable la paz, se ha terminado. Hemos ido viendo precursores: el aumento de las pulsiones nacionalistas y co él , el de la extrema derecha, quizás también otros extemismos, una pandemia que nos ha dejado aturdidos… . Ahora entramos, son velos, en la lógica del conflicto.
    Vuelven a ganar los mismos, desde los raterillos como un tal Díaz Ayuso, los salvapatrias y hasta los dictadores como Putin….., pero por encima de todo sigue ganando el Ibex.

    Tristes días cuando, aún lejos y con razón o sin ella, alguien sufre.

    Un abrazo

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    1. El equilibrio en peligro de un mundo gobernado por los grandes intereses, alarmado de cuando en cuando por un sátrapa capaz de usar el carísimo armamento que ha comprado.

      El IBEX gana. Tienes razón.

      La vergonzante industria de la guerra saltando de los videojuegos a la realidad en el corazón mismo de la vieja Europa.

      ¿Pensábamos que no iba a pasara más?

      ¿Y para qué fabricábamos los tanques y los misiles?

      Gracias, amigo.

      Algo pasa en el planeta.

      Un abrazo enorme.

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    1. Es que las imágenes de los refugios antiaéreos que teníamos eran en blanco y negro.

      La industria de la guerra necesitaba una actualización, y ahí estaba Putin para poner en el tablero todas sus fichas.

      Si es un nuevo orden es porque el nuevo orden es más rentable que el viejo. Y si el nuevo orden es más rentable que el viejo, no tengamos duda alguna de que habrá venido a quedarse.

      Algo pasa en el planeta que andamos esquivando el sentido común para establecernos en el sentido financiero. Y estos nacionalismos insoportables parecen rentables.

      UN BESO MUY FUERTE, LUISITA.

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  3. Éste tema tiene pocos argumentos y muchos carros de combate de sesenta toneladas que disparan obuses que cuestan tres mil euros. También mucho AK-47, en Afganistán conseguías uno a cambio de dos gallinas.
    Los «buenos» osea nosotros hemos invadido por encima de nuestras posibilidades, que capacidad moral tiene el presidente de un país que ha asesinado presidentes democráticos como Allende, inducir al suicidio también es asesinar, o que permite e incluso alienta lo que Israel hace en Palestina. Con qué cara le decimos a Putin que no se quede con toda Ucrania o lo que pueda. Si Baiden le dice a Putin que se vaya, Putin le dirá: vete tú de Guantánamo cabrón, como contrargumentas eso.
    Por otra parte todo el mundo ha tratado a Putin como si fuera una persona «normal» y todos sabían que es un sociopata, el problema es que los demás políticos, en su mayoría, también lo son. Eso es un bucle infernal del que no podemos salir.
    Ayer escuché a un catedrático en no recuerdo que rama de psiquiatría, pero ponía los pelos de punta de puro miedo de lo que decía.
    También sabían que tiene una casa en Soto grande donde veranea, como el resto de la mafia rusa.
    Aqui hemos tenido un buen ejemplo con el episodio Casado/Díaz Ayuso que nos debería poner la cara roja por permitir a personas qué, suponemos, son responsables de la convivencia y el bienestar de todos, hagan lo que han hecho sin que nadie asuma responsabilidades.
    En mi mundo profesional gente de ese tipo, donde también se gestiona la convivencia y los servicios, nunca tendrían cabida.
    Una guerra más, ahora mismo Yemen está siendo bombardeada por un país árabe que financia equipos de fútbol.
    Quizás en esas bombas que tiran ponga:made in Spain.
    Mientras tanto nuestro monarca ha pasado el Covid sin problema, lo digo porque, al igual que con otras cosas, no se le oye por ningún sitio. Ya se juntará con un nutrido grupo de arzobispos, obispos y cardenales para montar algún culto de los suyos y después irse todos alegremente a comer porque se lo han ganado.
    Me sale el tango ese de:
    Que el mundo fue y será
    Una porquería, ya lo sé
    En el quinientos seis
    Y en el dos mil, también
    Que siempre ha habido chorros
    Maquiavelos y estafa’os
    Contentos y amarga’os
    Varones y dublés
    Pero que el siglo veinte
    Es un despliegue
    De maldá insolente
    Ya no hay quien lo niegue
    Vivimos revolca’os en un merengue
    Y en un mismo lodo
    Todos manosea’os

    (Cambalache. Enrique Santos)

    Feliz domingo o lo que se pueda, abrazos.

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    1. Preservar el modo de vida occidental.

      Siempre hay un punto de cinismo en eso.

      España fabrica y vende armas. Sí.

      ¿Libres de pecado? Seguramente no hay.

      Pero Putin ha activado la defensa nuclear.

      No hay equidistancia, amigo Javier. Y no resumimos en esta reflexión los males de la humanidad. Hablamos de la tangibilidad de que un psicópata desencadene la tercera guerra mundial. De eso en concreto.

      El mundo fue y será una
      porquería, ya lo sé

      Pero Vladímir Putin no va a ser el que lo convierta en otra cosa.

      Gracias, amigo, aunque hoy, por romper la costumbre, no estemos de acuerdo en las formas (aunque sí en el fondo).

      Un abrazo.

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      1. Para nada trato de ser equidistante. Estudié en un colegio público con mucho matón. Si le dejas crecer llegará un momento que te asfixiara. Cada día me peleaba con alguien, esos matones solos no son nada.

        Me quejo de que no hemos parado de darle argumentos para hacer lo que ha hecho. Con el agravante de que se le ha tratado como un político más, cuando no lo era. Ya le dejaron hacer en 2014 lo que le dió la gana.
        Como siempre llegamos tarde y mal.
        Usamos dos conceptos de forma natural, ambición, referente a la política y crecimiento referente a la economía. Los dos son socialmente tóxicos. Todos esos intereses han impedido que se actuara de forma contundente contra el mucho antes.
        Sabes lo estúpidamente paradójico de ésto, a Putin lo colocaron en el poder con el fin de manejarlo a su antojo. El títere les salió rana no… lo siguiente.
        Putin es eso, el loco del siglo XXI que como sociedad hemos tolerado, igual que en otro tiempo toleraron a Franco.
        Éste mata rusos y ucranianos. Franco mataba españoles. Es la única diferencia.
        Si estamos de acuerdo, solo que todo tiene una historia detrás.
        Abrazos

        Le gusta a 1 persona

  4. Estaba oyendo al Coronel Pedro Baños, que aquellos que no creemos en la guerra , tenemos que estar preparados para ella..
    Es así de triste.
    Y si a este sociópata de libro,no se le paran los pies, esto puede acabar muy mal.
    Hoy es Ucrania y mañana será Finlandia o Dinamarca o cualquier otro
    Como siempre un fuerte abrazo 🤗

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    1. Resucitar la guerra fría, en su modo menos contenido. Oriente versus Occidente, con China, India y Emiratos.

      Pero no es solo una cuestión de economía. Es una cuestión de poder. De nacionalismo exacerbado, de Madre Rusia.

      Un tipo muy enfermo con bombas atómicas que poder usar y sin filtros para poder hacerlo.

      Todo ha ido muy lejos. Todo ha ido demasiado lejos.

      Un beso muy grande Pacix.

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